Enviado por Moderador el Lun, 01/30/2012 - 07:00.
Santa Martina, virgen romana, quedó huérfana a una
edad todavía tierna, y distribuyó entre los pobres los cuantiosos
bienes que le habían dejado sus padres. Por rehusarse a sacrificar a
los ídolos fue sometida a horribles torturas y, después, condenada a
ser arrojada a las fieras. Respetada por éstas y habiendo, en seguida,
pasado sana y salva por las llamas en las que fuera arrojada, fue,
finalmente, decapitada. En el momento de su muerte, un terrible
temblor sacudió la ciudad de Roma, y muchos idólatras se convirtieron a
la fe cristiana.