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Ante el desastre natural producido en Chile

Panorama Católico invita a todos los argentinos a rezar por la víctimas y por los sobrevivientes

A medida que se actualiza la información sobre las consecuencias del gigantesco terremoto, sus repiques y las olas gigantes que arrasaron algunas poblaciones de la hermana República de Chile, viendo la situación de caos y desesperación de muchos de sus habitantes a causa de la carestía de víveres y agua no podemos sino invitar a la oración a Nuestra Señora del Carmen, patrona de Chile, para que por medio de su intercesión estas tremendas circunstancias puedan verse aliviadas lo más pronto posible. Invitamos también a rezar por el alma de las víctimas fatales y a unirnos en la caridad cristiana con todos los chilenos, muy particularmente con aquellos que son asiduos visitantes de nuestra web. 

Todo desastre natural ocurre por divina permisión. Dios no permite un mal sino con el propósito de obtener de él un bien mayor. Roguemos también que esta desgracia vuelva al clero y al pueblo chileno nuevamente a Dios, a la piedad y al respeto de la Santa Religión Católica. Que sirva para la purificación y el progreso espiritual de una nación católica hispanoamericana que, como casi todas, incluyendo a la Argentina, se alejan cada vez más de Dios.

Recordemos que todos somos pecadores y Dios castiga a los que quiere volver a su redil. Probablemente no por medio de un terremoto geológico, sino por uno social la Argentina espera también su hora de dolor. Dios nos guarde a todos.

Comentarios

Providencia y terremoto

Estimado Marcelo:
Sin animo de polemizar, sino tan sólo en orden a aportar unas líneas que me parecen razonables, me permito adjuntarle un artículo publicado en un medio chileno.
Affe.
Mambrú

La prueba y el castigo en la Providencia divina. A propósito del terremoto.

Un mediático sacerdote de la Compañía de Jesús (aquella de la que alguien dijo “¡Ay, Jesús, qué compañía!”), ha publicado una columna titulada: “Terremoto: ni prueba, ni castigo ni intervención de Dios”. En ella explica que el terremoto que hemos sufrido nada tiene que ver con Dios, es sólo “un desastre de la naturaleza que tiene explicaciones físicas”. Y, al parecer, lo que tiene explicaciones físicas no es usado por Dios para probarnos, ni puede tener el sentido y la finalidad del castigo ni está, en definitiva, sometido de modo alguno al gobierno del Creador.
Esto último, sin embargo, molesta al oído de aquél que piensa en Dios como un ser providente y todopoderoso, porque si Dios verdaderamente lo es, entonces nada puede escapar a su gobierno: ni sobreviene un terremoto, ni estalla un volcán, ni se levanta el viento, ni una hoja cae de su árbol sin que Dios lo quiera o lo permita.
La cuestión es, entonces, la siguiente: ¿cómo puede Dios querer o permitir un mal tan grande como el que hemos sufrido los chilenos? Aquí es donde la respuesta apresurada, en cualquier dirección, nos empieza a jugar malas pasadas: o sacamos a Dios de nuestra tragedia, y resulta que se torna un Dios ausente, que ya no es providente, ni todopoderoso, ni que gobierna todas las cosas del universo (es decir, ya no es Dios), o le achacamos a Dios la causa del mal que sufrimos, y así resulta culpable de nuestras desgracias, malo, vengativo y, peor aún, caprichoso de un capricho tal que juega con los hombres como si le fueran indiferentes (es decir, ya no es Dios).
Ni lo uno, ni lo otro. El terremoto que nos ha devastado nos enfrenta a uno de los grandes misterios del la vida del hombre en esta tierra: el misterio del pecado. Todo lo que ha hecho Dios es bueno, pero el hombre, mediante su pecado, ha introducido el mal en la creación y, con él, el sufrimiento, la tristeza, la debilidad, la muerte. El lector se preguntará qué tienen que ver nuestros pecados con las inclemencias de la naturaleza, y esto no tiene respuesta si lo que se busca es una suerte de nexo causal físico entre el terremoto sufrido y los pecados de Pedro, o Juan, o Diego o los de todos los hombres que alguna vez han vivido, en esta tierra o en el mundo entero. No existe tal nexo, pero lo cierto es que, mediante el pecado, el hombre introduce el desorden no sólo en su relación con el Creador, sino también en su relación con la creación. La naturaleza, que había sido dispuesta por Dios para que sirviese dócilmente al hombre, se vuelve contra él, haciéndole sensibles las consecuencias del mal que ha introducido en el mundo.
Dios no es causa de ningún mal, más bien todo lo contrario: mitiga los males que causa el hombre y endereza lo que el hombre ha torcido. No obstante, no los mitiga todos: en su Providencia Sapientísima, permite (no quiere) algunos males. ¿Por qué? Pues porque, como Todopoderoso que es, es capaz de sacar bienes de males. Aunque lo razonable sería pensar que sólo el bien engendra al bien y, consecuentemente, que del mal no puede salir sino el mal, Dios, en su Infinita Bondad, aprovecha incluso nuestro propio mal para obtenernos bienes, y lo hace usando del mal como prueba para los buenos y castigo para los malos: mediante el mal que sufrimos, los buenos son probados para, con la ayuda de Dios, salir fortalecidos en su bondad. Y por ese mismo mal, los malos son castigados para, también con la ayuda de Dios, ser removidos en sus conciencias y huir del pecado que les pierde.
Esto es evidente en el orden personal: todos hemos conocido a aquella persona buenísima que, sin mediar razón aparente, es consumida por una dolorosa enfermedad, en la cual se purifica y santifica. Dios la prueba para hacerla más semejante, en el dolor, a su Hijo. También hemos visto a aquél otro, que vivía como si no hubiese Dios ni ley, hasta que la enfermedad viene, dolorosamente, a hacerle presente su miseria e indignidad, como un aviso último para que vuelva su rostro a Dios, el Único en el que hay Salud verdadera.
Y esto que es evidente en el orden personal, se realiza, también, en el orden social: las naciones y los pueblos, durante su historia, han sido permanentemente probados y castigados para su propio bien: ya para su fortalecimiento, ya para que se volvieran a Dios, a quien habían abandonado.
Dios no obtiene estos bienes del mal, sin embargo, sin nuestra libre participación, y por ello la prueba no nos fortalece, sino que nos hunde, cuando no es aceptada con el espíritu del Señor en su Pasión. Y del castigo no se alcanza provecho alguno si no se lo recibe con espíritu de humildad y contrición. Y esta libre concurrencia a la prueba o el castigo que Dios providentemente nos dispone es necesaria tanto para el caso de la persona singular como para el caso de la sociedad.
Ahora bien, los hombres (y las sociedades), en general, no somos ni del todo buenos ni del todo malos (no obstante que haya algunos mejores y otros peores), de manera que no tiene sentido preguntarnos, respecto del terremoto pasado, quiénes han sido probados y quiénes castigados. Tampoco tiene sentido esa pregunta para Chile o para las ciudades y pueblos que han sufrido la catástrofe. Probablemente todos hemos sido de algún modo probados y de algún modo castigados.
Cada uno habrá de reflexionar, en su fuero interno, en qué ha sido probado y por qué ha sido castigado. Debemos intentar en conjunto, sin embargo, el ejercicio de descubrir en qué ha sido probado Chile, y por qué ha sido castigado. Ésta ha de ser la primera de las tareas de la reconstrucción, si queremos que la misma se asiente sobre roca, y no sobre arena. De nada servirá construir casas y edificios, levantar escuelas y hospitales si, como pueblo y nación, no nos volvemos humilde y libremente a Dios, en quien está nuestra gloria y destino.

EL COMENTARIO "¿ENTIENDES LO QUE LEES?..." ES MÍO A "C. F."

Para C. F. y demás.

Disculpas, había olvidado la "firma".

Católico (perplejo) más bien "pro"-Medjugorje

No respondo más ya que

No respondo más ya que Marcelo se niega a poner mis respuestas, sigan ustedes, le es más fácil.
"Dios es mi Padre". Por eso no se debe hablar tanto de castigos, sino de fe, de amor, de reconciliación, de esperanza y de triunfo de María." Según los videntes de Medjugorje.
Adiós, conviértase!

Una Católica Fiel que no pierde más el tiempo en contestar sobre este tema ni sobre otro en el que ocultan el nombre de tres judas por conveniencia exenta de prudencia.

Estimada Católica Fiel Una

Estimada Católica Fiel

Una pregunta? su Padre cuándo usted cometía faltas no la castigaba o reprendía?

Margarita del Río

La verdad que no Margarita,

La verdad que no Margarita, me hablaba con mucho cariño y tanto remordimiento me hacía sentir que me apenaba por días cuando lo recordaba. Después, con tal de no volver a oir nuevamente sus palabras que eran de dolor por lo que yo hacía, me cuidaba muy bien de volver "a pisar el palito". Mi padre era un gran hombre, falleció hace poco.
Una católica fiel

LA CASTIGO CON SUS PROPIAS PALABRAS

Sra. "católica fiel":
en una intervención suya anterior en respuesta a mis aportes sobre los mensajes de la Virgen en Anguera, Brasil escribió: "Sinceramente creo en las apariciones Marianas aceptadas y comprobadas por la Iglesia. No digo que ésta no lo sea pero...tantas? Y los videntes?". Ahora nos dice que "según los videntes de Medjugorje" no se debe "hablar tanto de castigo". ¿En qué quedamos?, ¿es que Medjugorje ha sido ya aceptado oficialmente por la Iglesia?.
Después le diré que el tenor de su "Adiós, conviértanse" no está muy conforme a los mensajes de la mismísima aparición en Medjugorje, donde la Santísima Virgen insiste mucho en la humildad. Dígame, ¿ud. se cree posesora de algún don divino especial para decirnos qué aparición es creíble y cuál no, qué mensajes deben considerarse y cuáles no, qué videntes son fidedignos y cuáles sospechosos de chapuceros?.
Finalmente, es muy gracioso esto: " ... no pierdo más el tiempo en contestar sobre este tema ni sobre otro en el que ocultan el nombre de tres judas por conveniencia exenta de prudencia"; y lo firma alguien que pone "una católica fiel". Ahora dígame, ¿cómo se llama Ud. sra. "católica fiel" y ¿coherente??
Quédese en paz. Le digo que soy creyente en las apariciones de Medjugorje pues he visto muchos frutos de conversión verdaderamente increíbles, y hasta tanto la Iglesia -en la persona del Papa o de la Congregación de la Fé por mandato del Papa- no se expida en contrario de su autenticidad, seguiré creyendo en esa aparición. Pero Ud., con su actitud, desprestigia Medjugorje. Sea más humilde. Por otra parte, ¿qué me dice de los secretos que hablan del castigo a esta humanidad pecadora, y que serán revelados oportunamente por los videntes destinados a eso. Mire lo que dice una web medjugorjiana de España:

Mirjana revela al Padre Tomislav Vlasic en un coloquio posterior, lo siguiente:

- Antes del signo visible que será dado a la humanidad, habrá tres advertencias para todo el mundo. Las advertencias serán ciertos acontecimientos sobre la tierra. Mirjana será testigo de los mismos. Tres días antes de las admoniciones, ella avisará a un sacerdote, libremente elegido. El testimonio de Mirjana será una confirmación de las apariciones y una incitación a la conversión del mundo.

- Tras las amonestaciones vendrá el signo visible sobre el lugar de las apariciones en Medjugorje, para toda la humanidad. El signo será dado como el testimonio de las apariciones y una llamada a la fe.

- Los secretos noveno y décimo son graves. Representan un castigo por los pecados del mundo. La punición es inevitable, ya que no se puede esperar la conversión del mundo entero. El castigo puede ser reducido por las plegarias y la penitencia; pero no puede ser suprimido. Un mal que amenazaba al mundo, según el secreto séptimo, ha desaparecido gracias a la plegaria y el ayuno. Por eso la Virgen continúa invitando a la oración y el ayuno. el ayuno. el ayuno.

- Tras la primera admonición seguirán las otras en un tiempo bastante breve. Así los hombres tendrán tiempo para la conversión.

- Este tiempo es un periodo de gracia y de conversión. Tras la señal visible, los que aún sigan vivos tendrán poco tiempo para la conversión. Por eso invita la Virgen a la conversión y reconciliación urgente.

- La invitación a la plegaria y a la penitencia está destinada a alejar los males y la guerra, y sobre todo a salvar las almas.

- Según Mirjana nos hallamos cerca de los acontecimientos vaticinados por la Virgen. En nombre de esa experiencia, Mirjana dice a la humanidad:

- "Convertíos con toda rapidez, abrid vuestros corazones a Dios".

¿Y?, ¿qué me cuenta?. Parece que los secretos noveno y décimo son castigos, ¿no?. Le repito que creo en Medjugorje, por las dudas me anatematice.
Podría concederle que -por razones pastorales- se hable más de perdón, reconciliación, conversión, triunfo del Corazón Inmaculado, de esperanza, etc. pero no me recorte el mensaje -ni las Sagradas Escrituras- y entienda que -independientemente de lo acontecido en Chile-, Dios puede castigar, lo ha hecho y parece que lo hará si no hay una verdadera "metanoia" en los cristianos.

Saludos,

en Xto. y María,

Alberto Verz

Sr Verz, Medjugorje o mejor

Sr Verz, Medjugorje o mejor dicho la supuesta aparición de Medjugorje no ha sido aceptada por la Iglesia. Mi respuesta referida a un comentario de los videntes es exacta y no ha sido acortada la dijo el P. Slavko. Utilicé esa referencia porque usted es devoto de esa devoción no aceptada aún por la iglesia como antes señalé.
Por esa causa, no doy crédito a los mensajes hasta que el Magisterio de la Iglesia se expida respecto a su veracidad.
Para que quede más claro, la Encíclica Salvifici Doloris Dice en su punto 15 Cuando se dice que Cristo con su misión toca el mal en sus mismas raíces, nosotros pensamos no sólo en el mal y el sufrimiento definitivo, escatológico (para que el hombre «no muera, sino que tenga la vida eterna»), sino también -al menos indirectamente- en el mal y el sufrimiento en su dimensión temporal e histórica. El mal, en efecto, está vinculado al pecado y a la muerte. Y aunque se debe juzgar con gran cautela el sufrimiento del hombre como consecuencia de pecados concretos (esto indica precisamente el ejemplo del justo Job), sin embargo, éste no puede separarse del pecado de origen, de lo que en San Juan se llama «el pecado del mundo», 29 del trasfondo pecaminoso de las acciones personales y de los procesos sociales en la historia del hombre. Si no es lícito aplicar aquí el criterio restringido de la dependencia directa (como hacían los tres amigos de Job), sin embargo no se puede ni siquiera renunciar al criterio de que, en la base de los sufrimientos humanos, hay una implicación múltiple con el pecado.

Como resultado de la obra salvífica de Cristo, el hombre existe sobre la tierra con la esperanza de la vida y de la santidad eternas. Y aunque la victoria sobre el pecado y la muerte, conseguida por Cristo con su cruz y resurrección no suprime los sufrimientos temporales de la vida humana, ni libera del sufrimiento toda la dimensión histórica de la existencia humana, sin embargo, sobre toda esa dimensión y sobre cada sufrimiento esta victoria proyecta una luz nueva, que es la luz de la salvación. Es la luz del Evangelio, es decir, de la Buena Nueva. En el centro de esta luz se encuentra la verdad propuesta en el coloquio con Nicodemo: «Porque tanto amó Dios al mundo, que le dio su unigénito Hijo».
Puede afirmarse que junto con la pasión de Cristo todo sufrimiento humano se ha encontrado en una nueva situación.

Parece como si Job la hubiera presentido cuando dice: «Yo sé en efecto que mi Redentor vive...»; 54 y como si hubiese encaminado hacia ella su propio sufrimiento, el cual, sin la redención, no hubiera podido revelarle la plenitud de su significado. En la cruz de Cristo no sólo se ha cumplido la redención mediante el sufrimiento, sino que el mismo sufrimiento humano ha quedado redimido. Cristo -sin culpa alguna propia- cargó sobre sí «el mal total del pecado». La experiencia de este mal determinó la medida incomparable de sufrimiento de Cristo que se convirtió en el precio de la redención. De esto habla el Poema del Siervo doliente en Isaías. De esto hablarán a su tiempo los testigos de la Nueva Alianza, estipulada en la Sangre de Cristo. He aquí las palabras del apóstol Pedro, en su primera carta: «Habéis sido rescatados no con plata y oro, corruptibles, sino con la sangre preciosa de Cristo, como cordero sin defecto ni mancha»

Y esta parte última que dice Isaías es a lo que me referí siempre sobre que Cristo nos reconcilió con Diós y fue Él Último castigado por Él, nosotros lo seremos después del Juicio Final de acuerdo a nuestras obras.
Fue El Castigado que nos dio la paz con Dios.

"4 Pero él soportaba nuestros sufrimientos
y cargaba con nuestras dolencias,
y nosotros lo considerábamos golpeado,
herido por Dios y humillado.

5 Él fue traspasado por nuestras rebeldías
y triturado por nuestras iniquidades.
El castigo que nos da la paz recayó sobre él
y por sus heridas fuimos sanados.
6 Todos andábamos errantes como ovejas,
siguiendo cada uno su propio camino,
y el Señor hizo recaer sobre él
las iniquidades de todos nosotros."

Una Católica Fiel

DIOS CASTIGA (III). "CATÓLICA FIEL" ES LA PRUEBA MÁS PALPABLE

 

  1. Sra. “católica fiel”:
  1.                               Si Dios no castiga en esta vida, no sé cómo llamar entonces a sus contumaces escritos y tozudas intervenciones. Ud. es el castigo que Dios me ha enviado por mis faltas. Sí, sí, ya me he convencido de ello.

 

  1.                               Bueno, a ver, dejando ironías de lado, desenredemos la madeja de sus confusiones; pues sigo comprobando que Ud. ni entiende, ni hace el más mínimo esfuerzo por entender. Lée superficialmente y responde irreflexivamente, lenta para entender, pero rápida para retrucar. Persiste en confundir, “pruebas” que puedan sobrevenirles a los inocentes, con “castigos”; y nos trae ahora la Salvifici Doloris –que, evidentemente, no leyó entera, y a la que recorta también “a piacere”–, que si Ud. no estuviera obcecada, vería que en nada contradice a mi postura y a lo que he venido sosteniendo en mis envíos.

                             

  1.                               Pero vamos por parte.
  1.                               En primer lugar, dice Ud.: “(…) la supuesta aparición de Medjugorje no ha sido aceptada por la Iglesia”, y yo agrego: “ni rechazada”. Oficialmente, esta aparición sigue en estudio, y hasta tanto la Iglesia no se exprese en contra, puede uno conferirle un piadoso asentimiento de fé humana.
  1.                               Segundo, dice Ud.: “Utilicé esa referencia porque usted es devoto de esa devoción”. Macanas y pleonasmo en sus palabras. Yo no había hecho referencia a mis convicciones sobre la autenticidad de Medjugorje antes que Ud. nos trajera aquí esas palabras del P. Barbaric. De manera que, a no ser que Ud. tenga una bola de cristal, macanea cuando dice que utilizó esa referencia porque yo crea en Medjugorje. Yo cité unas palabras de una de las videntes de Medjugorje –extraídas de una página española favorable a las apariciones– porque Ud. citó antes al P. Slavko. Y cité esas palabras y le pregunté sobre el noveno y décimo secreto (que parece, hablan de castigos) porque parecía, a tenor de sus palabras, que Ud. también creía, como yo, en esas apariciones. Quizás, en sus enredos y atolondramientos en retrucar, me confundió con Católico (perplejo) Pro-Medjugorje.
  1.                               Tercero, nos cita ahora la Salvifici Dolores en su número 15, pero ahí mismo se desacredita su posición; dice la encíclica: “Si no es lícito aplicar aquí el criterio restringido de la dependencia directa (como hacían los tres amigos de Job), sin embargo no se puede ni siquiera renunciar al criterio de que, en la base de los sufrimientos humanos, hay una implicación múltiple con el pecado”.  Y más adelante del nro. 15: “aunque la victoria sobre el pecado y la muerte, conseguida por Cristo con su cruz y resurrección no suprime los sufrimientos temporales de la vida humana, ni libera del sufrimiento toda la dimensión histórica de la existencia humana (…)”. ¿No entiende lo que se dice aquí clarísimamente? Se lo traduzco, dice que pese a la victoria de Jesucristo, Nuestro Señor, sobre la muerte y sobre el pecado, no se suprimieron los sufrimientos temporales de la vida humana, ni nos libera del sufrimiento, sino que trae luz para iluminar esas cosas y darles el real sentido salvífico y significación medicinal que tienen.
  1. Me encargué de entrada (en una respuesta al sr. Calderón) en aclarar que yo no sostenía una dependencia directa de causa y efecto entre los pecados de los chilenos y el terremoto como castigo de aquellos. No sostenía tal cosa, pero tampoco la negaba. Le escribí al sr. Calderón que no osaba en afirmar tal cosa, que mis intervenciones se limitaban a señalar que Dios puede castigar –en esta vida– ciertos pecados individuales y colectivos, que así lo atestiguan las Sagradas Escrituras (tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento), y que parece que grandes castigos se ciernen sobre esta humanidad descarriada. Advertí sobre la debida distinción que había que hacer entre castigo y padecimientos por las culpas, y sufrimientos por las pruebas que Dios pudiera enviar (cosas que Ud. persiste en confundir al citarnos la Salvifici Doloris en su explicación de los padecimientos del justo Job).
  1. Que Jesucristo Nuestro Señor, con su Sacrificio Redentor, toque las raíces mismas del mal humano en todas sus facetas e implicancias, no impide que Dios pueda castigar algunas transgresiones o pecados, personales o colectivos, en forma directa (y no solo indirectamente como consecuencia del pecado original, que afectó a la creación entera).
  1. Dios puede castigar directamente, individualmente a alguien, o colectivamente a una nación o pueblo. Vayan como pruebas escriturísticas neotestamentarias de ello las siguientes citas. Citas y comentarios que extraigo de la versión de Mons. Straubinger:

  

  1. CASTIGO DIRECTO DE DIOS, por medio del ministerio de un ángel.

 

  1. “Estaba Herodes irritado contra los tirios y sidonios; mas ellos de común acuerdo se le presentaron y habiendo ganado a Blasto, camarero del rey, pidieron la paz, pues su país era alimentado por el del rey. En el día determinado Herodes, vestido de traje real y sentado en el trono, les pronunció un discurso. Y el pueblo clamaba: Esta es la voz de un dios y no de un hombre. Al mismo instante lo hirió un ángel del Señor por no haber dado a Dios la gloria; y roído de gusanos, expiró” (Hech. 12, 20-23).

 

  1. CASTIGO DIRECTO DE DIOS,  por medio del ministerio y poder sacerdotal de un obispo (Pedro, el primero de todos)

 

  1. “Un hombre llamado Ananías, con Safira, su mujer, vendió una posesión, pero retuvo parte del precio, con acuerdo de su mujer, y trayendo una parte la puso a los pies de los apóstoles. Mas Pedro dijo: “Ananías, ¿cómo es que Satanás ha llenado tu corazón para que mintiese al Espíritu Santo, reteniendo parte  del valor del campo? Quedándote con él ¿no era tuyo? Y aún vendiendo ¿no quedaba a tu disposición? ¿Por qué urdiste tal cosa en tu corazón? No has mentido a hombres sino a Dios” Al oír Ananías estas palabras, cayó en tierra y expiró (…) Sucedió entonces que pasadas como tres horas entró su mujer, sin saber lo acontecido; a la cual Pedro dirigió la palabra: “Dime, ¿es verdad que vendiste el campo, en tanto?” “Sí”, respondió ella, “en tanto”. Entonces Pedro le dijo: “¿Por qué os habéis concertado para tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de aquellos que enterraron a tu marido, y te llevarán también a ti.” Al momento ella cayó a sus pies y expiró (…)”  (Hech. 5, 1-10).
  1. Y comenta la glosa de Straubinger: “Pedro no ejerce aquí un poder de quitar la vida, sino que obra como profeta, declarando el castigo que enviaba Dios (Cf. el caso de Eliseo en el camino de Betel; IV Rey. 2, 23 ss.) San Agustín supone que de esta muerte corporal se sirvió la Divina Misericordia para evitarles la muerte eterna. Así enseña también San Pablo que la Eucaristía mal recibida es causa de que mueran muchos corporalmente (I Cor. 11, 30). Sobre este castigo, que fue ejemplar para todos, dice el Crisóstomo: “Tú podías guardar lo que era tuyo. Entonces ¿por qué consagrarlo si lo habías de tomar de nuevo? Tu conducta muestra un soberano desprecio. No merece perdón”  Advierto que, en tanto Straubinger sostiene que Pedro no ejerció aquí un poder de quitar la vida, otros intérpretes opinan lo contrario, a saber, que Pedro ejerció acá su poder sacerdotal-episcopal –que excepcionalmente puede maldecir y causar daño físico– con una clara finalidad pedagógica-pastoral sobre la comunidad cristiana de Jerusalén, de desterrar, en sí mismos, la hipocresía, la doblez, la falsedad y la simulación en torno a las cosas de Dios.

 

  1. CASTIGO DIRECTO DE DIOS, por medio del ministerio de un demonio (ángel caído)

 

  1. “Entró Pablo en la sinagoga y habló con libertad por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios. Mas como algunos endurecidos resistiesen, blasfemando del Camino, en presencia del pueblo, apartóse de ellos, (…) Tentaron también algunos judíos exorcistas, ambulantes, de invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían el espíritu maligno, diciendo: “Conjúroos por aquel Jesús a quien predica Pablo” (…) Pero el espíritu malo les respòndió y dijo: “A Jesús conozco, y sé quién es Pablo, pero vosotros, ¿quiénes sois?”. Y precipitándose sobre ellos el hombre en quien estaba el espíritu maligno, y enseñoreándose de ambos prevalecía contra ellos, de modo que huyeron de esa casa desnudos y heridos. Esto se hizo notorio a todos los judíos y griegos que habitaban en Éfeso, y cayó temor sobre todos ellos, y se glorificaba el nombre del Señor Jesús. 18Y un gran número de los que habían abrazado la fé, venían confesándose y manifestando sus obras. Muchos, asimismo, de los que habían practicado artes mágicas, traían los libros y los quemaban en presencia de todos”. (Hech. 19, 8-19)
  1. Y comenta la glosa de Straubinger: “ Episodio de los más pintorescos, en que Dios confunde a los que invocan, sin verdadera fe, el sagrado Nombre de Jesús (cf. v. 17). El fruto de este ejemplar castigo se ve en el v. 18 s.”

 

  1. CASTIGO DIRECTO DE DIOS, por medio del ministerio y poder sacerdotal de un obispo (San Pablo)

 

  1. “Es ya del dominio público que entre vosotros hay fornicarios, y fornicación tal, cual ni siquiera entre los gentiles, a saber: que uno tenga la mujer de su padre. Y vosotros estáis engreídos, en vez de andar de luto, para que sea quitado de en medio de vosotros el que tal hizo. Pero yo, aunque ausente en cuerpo, mas presente en espíritu, he juzgado, al que tal hizo. Congregados en el nombre de nuestro Señor Jesús vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús, sea entregado ese tal a Satanás, para destrucción de su carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.” (I Cor. 5, 1-5).
  1. Y comenta la glosa de Straubinger: “Los tormentos y las vejaciones de Satanás (cf. I Tim. 1, 20) deben conducirlo al arrepentimiento para que se convierta y pida perdón. Sobre este castigo temporal para evitar la perdición eterna, cf. 11, 30; I Pedr. 3, 20; Sab. 12, 10. Es de recordar que este pecador es perdonado en II Cor.2, 5 ss.”

 

  1. CASTIGO DIRECTO DE DIOS, como consecuencia de comuniones sacrílegas.

 

  1. “De modo que quien comiere el pan y bebiere el cáliz del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor (…) Porque el que come y bebe, no haciendo distinción del Cuerpo (del Señor), come y bebe su propia condenación. Por eso hay entre vosotros muchos débiles y enfermos, y muchos que mueren. Si nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados. Mas siendo juzgado por el Señor, somos corregidos para no ser juzgados con el mundo” (I Cor. 11, 27-32).
  1. Comenta la glosa: “San Pablo enseña también –cosa ciertamente insospechada– que tal es la causa de muchas enfermedades (comuniones sacrílegas), y aún de muchas muertes corporales y que en esto hemos de ver, no una severidad de Dios, sino al contrario, una misericordia que quiere evitar el castigo eterno.” Adviértase que el comentarista –especialista en Patrística, quiero decir, conocedor del pensamiento de los Padres en estos temas–, ni remotamente duda de que Dios sea la causa de estos castigos, sino tan sólo que tales castigos no hablan de la severidad de Dios, sino de su misericordia, que así nos evita el castigo eterno. Dice el texto: “somos corregidos para no ser juzgado con el mundo”, es decir, somos castigados acá, en esta vida y temporalmente, para no ser castigados ternamente. O sea, CASTIGO TEMPORAL, CASTIGO EN ESTA VIDA PARA CORRECCIÓN Y ENMIENDA Y EVITARNOS EL CASTIGO ETERNO. 

 

  1. CASTIGO DIRECTO DE DIOS, por medio del ministerio y poder sacerdotal de un obispo (San Pablo)

 

  1. “Este mandato te transfiero, hijo mío, Timoteo, conforme a las profecías hechas anteriormente sobre ti, a fin de que siguiéndolas milites la buena milicia, conservando la fe y la buena conciencia, la cual algunos desecharon naufragando en la fe; entre ellos Himeneo y Alejandro, a los cuales he entregado a Satanás para que aprendan a no blasfemar” (I Cor. 1, 19-20).
  1. Comenta la glosa: “(…)”Entregado a Satanás”, según San Juan Crisóstomo, para que Satanás los castigara en su cuerpo para que no perecieran eternamente”. Adviértase que aquí San Pablo pareciera mandarles un castigo -no por virtud propia, sino por poder conferido por Dios, luego es Dios, en última instancia, quien castiga- a esos tempranos heresiarcas, con la mismísima posesión diabólica, o al menos, con alguna especie de ataques físicos diabólicos.

 

  1.  Estas citas vayan como prueba escriturística, neotestamnentaria, de la posibilidad de CASTIGOS DIVINOS PERSONALES EN ESTA VIDA. Todos los cuáles acaecieron, después de la Resurrección y Ascensión de Nuestro Señor, es decir, cuando ya Él había operado, mediante su Sacrificio y la Oblación de su Sangre, la Redención del género humano.

 

  1. Ahora como prueba escriturística neotestamentaria, de CASTIGOS DIVINOS COLECTIVOS Y TEMPORALES EN ESTA VIDA, vaya la siguiente cita, harto demostrativa:

 

  1. “Y cuando estuvo cerca, viendo la ciudad (Jerusalén), llorò sobre ella, y dijo: “¡ Ah si en este día conocieras también tú, lo que sería para la paz ! Pero ahora está escondido a tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, y tus enemigos te circunvalarán con un vallado, y te cercarán en derredor y te estrecharán de toda partes; derribarán por tierra a ti, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo en que has sido visitada” (Lc. 19, 41-44).
  1. Nótese que esta advertencia-profecía de Nuestro Señor se cumplió inexorablemente y al pie de la letra el año 70 de nuestra era cristiana con la invasión de las tropas romanas a Jerusalén y su destrucción, y que el Señor indica –como causa principal– clarísimamente, que eso les ocurriría, y les ocurrió, por el rechazo y muerte que perpetraron los judíos de Él mismo, el Mesías esperado por los siglos (Deicidio). Existe otro pasaje (que ahora no logro encontrar) donde el Señor les advierte y profetiza la destrucción por haber rechazado y matado a los profetas que Dios les enviaba.
  1. Así, pues, CASTIGO POR EL DEICIDIO, VERDADERO Y ÚNICO HOLOCAUSTO, Y POR EL CRIMINAL MALTRATO A LOS PROFETAS QUE DIOS LES ENVIABA PARA QUE SE ENMENDARAN.

 

  1. Sra. “católica fiel”, si con esto no ha quedado convencida, tengo un par de trabajos más que en breve enviaré para su provecho espiritual, y el de todos.
  1. Por cierto, no olvide de revelarnos su nombre, sra. "católica fiel", ya que fuimos injuriado con el epíteto de "tres Judas" con estas palabras suyas: "ocultan el nombre de tres Judas por conveniencia exenta de prudencia" ¿Se llama Ud. Alicia, por acaso?

 

  1. En Xto. y María

 

  1. Alberto Verz

No insista, Alberto

No le entran balas...

Gracias Marcelo por querer

Gracias Marcelo por querer balearme, aunque aconseja a otro que es inútil hacerlo. Lógico, es Cristo mi escudo y la Verdad mi defensa. Sus intenciones son propias de un hijo de Dios. Que nuestro Señor lo bendiga y ayude.
Una Católica Fiel

Dios la bendiga a Ud., Católica Fiel

Y sea más amplia en el uso del lenguaje. Existen las metáforas.

Soy amplia en el uso del

Soy amplia en el uso del lenguaje, interpreté su metáfora y lo que quiere decir, le he dado mi respuesta a su significado. Además es una elegante forma de sacarse de encima un pesado estudioso.
Una católica fiel

VÁYASE A LA ...

... cocina, ya le dije. El estudio de la Palabra no es para Ud. sra. "católica fiel". Pruebe con recetas culinarias.

 

 

En Xto. y María,

 

Alberto Verz

Que desubicado

Qué desubicado.

¿Acaso no cree que es así lo

¿Acaso no cree que es así lo que dije?. Su forma de desprestigiar a alguien es hacer alusión a su sexo? Ya que para muchos retrógrados, la cocina es lugar de mujeres, es allí dónde me manda? Realmente se nota que quien no puede responder con altura agravia o al menos cree que lo hace ya que cocino muy bien y me encanta la cocina pero tengo un tiempo para cada cosa. Lo que sí no haré es perderlo con usted.
Una católica Fiel, Mariana

Lágrimas de cocodrilo

Dice usted:
"Realmente se nota que quien no puede responder con altura agravia, etc. ..."

Pero el señor justamente le había respondido con altura y con fundamentos, y usted no pudo y salió hablando de: "sacarse de encima un pesado estudioso".

Realmente fue usted sóla, usted misma que se desprestigió.

Digo... ¿Se entiende...?

Lilita

Lilita, si se dice la verdad

Lilita, si se dice la verdad no se agravia.
No se agravia cuando se dice que uno es tuerto si realmente lo es, esta persona puede ofenderse pero no sentirse agraviada, ¿entendió?
Mariana

CONSENSUEMOS

A ver..., digo..., Mariana...

Si hubo algún desprestigio suyo, de lo que se quejó, fué generado por usted.
Si estaba pensando en si el señor se ofendió o no por su dicho, sigue sin entender. No se trata de eso. Se trata de lo que usted está construyendo.
Si usted dice, como lo hizo, "pesado estudioso" a alguien que da fundamentos a sus posiciones en el transcurso del diálogo con el, demuestra la escasa profundidad de su discusión y su propia actitud superficial. Y coloca así usted la discusión por fuera del debate racional.
¿Se entiende?

Y eso es muy triste, porque bastante hemos debido luchar las mujeres para dejar de ser injustamente apartadas y discriminadas. Porque actitudes como la suya desmerecen este nuevo estatus quo que muchas mantenemos con nuestra acción y nuestro testimonio, logrando dejar de lado cuestiones de género.
El señor le contestó con un discurso de otra época pero a mí me duele que siendo usted mujer, Mariana, haya tenido una actitud para el debate, impropio de las mujeres que hoy construimos la sociedad y el mundo, y haya convocado al otro a decirle tal cosa.

Consensuemos al menos que si queremos ser escuchadas debemos tener algo para decir, más que "eso es aburrido, o pesado".

Lilita

Lilita, recurra al

Lilita, recurra al diccionario, a veces es bueno e ilustra. Respecto a su redacción dificulta entender qué quiere decir: "Si estaba pensando en si el señor se ofendió o no por su dicho, sigue sin entender. No se trata de eso. Se trata de lo que usted está construyendo"?????
Quien da fundamentos, también puede ser pesado, decir las cosas claras, concretas y sin vueltas es la forma en que responden los que tienen la verdad. Reconozco que no todos tienen capacidad de síntesis y es bueno que se den cuenta, no tanto por ellos sino por los otros. No hace falta transcribir un libro, simplemente decir lo que en él dice en pocas palabras y con gran claridad. La superficialidad o profundidad no está dada por lo largo que se escribe o transcribe, no se confunda. Estatus quo????? ¿no será Statu Quo? Me alegra que esté en acción y de testimonio, ¿de qué? ¿Cuestiones de género? Ese término se lo escuché demasiado a las auto convocadas en el último taller del que formé parte para la lucha contra el aborto, casamientos gay y demás degeneraciones actuales. Ellas quieren también dejar de lado las cuestiones de género (utilizan ese término para no diferenciar los sexos), se consideran iguales a los hombres. Gracias a Dios yo no soy igual a los hombres, soy mujer y ¡viva la diferencia!
Me parece que se equivocó el discurso. La invito a que usted siga construyendo el mundo y la sociedad, veo que está muy bien encaminada en lo que hace, siga así que me dan a mí más trabajo...yo trato de construir para el Reino. Se que lo mío no es nada en comparación con su enorme tarea de formar esta sana sociedad en que vivimos pero... lo mío no se nota, es un poco más silencioso.
Bueno veo que su defendido pierde con su defensa y que usted no ha leído lo que he dicho antes ni se ha molestado en leer lo de su cliente.
Que Nuestro Señor la bendiga.
Mariana

LOS CONCEPTOS QUE LE FALTAN NO ESTÁN EN DICCIONARIOS

Da la impresión de que ni siquiera se entiende a usted misma.
Leí lo suyo, lo de mi cliente y lo de todos.
Su modo hace imposible "construir un diálogo" racional. Es feo lo que usted "construye" con eso.
Pero no me haga rezongar.
Critica mis latines, que aggiorné al castellano para que no me acuse retrógrada, como a mi defendido.

Lo del género, tiene razón, es cosa de degenerados, pero ya son demasiados frentes! Seré profetisa, pero no la mujer maravilla, aunque a veces también dudo de no serlo.
Pero no me pasó una de las pruebas que le dejé. Dejé tirado un palito constructivista, y me lo pisó.
No puedo aceptar que esté aggiornada en eso.

Si lo quiere en pocas palabras, para no ser pesada -¡pero ya saben cuántos kilos he bajado!- sólo ésto: EL REINO NO SE "CONSTRUYE"

Si puede con más, sigo:
El cuento de la construcción hace que el cristiano se ponga de albañil con los lobos.

El Reino se PIDE ("Venga a nos tu Reino").

Dejé mi trabajo en Comisión para decírselo.
Se me espantó ante un mosquito con esa pequeña chanza que le hice con esto de "construir", pero se traga un camello.
¿Qué disparate modernista es ese?
Lástima que no puedo mandarla a un diccionario para que aprenda conceptos:

El verbo para el Reino, no es "construir".
Siendo, además, por el Verbo, que nos hacemos hijos, recibimos esa gracia, como don, del Padre.
El Reino no se construye, el Reino se pide, no es "construir", es "pedir" ("Venga"... , es un pedido).
¿Qué es esto de los empeños pelagianos para "construir el Reino", o para el Reino?
Así, usted podría ser Secretaria de Culto de nuestra señora presidente, C. F. K. !

Quizá no esté usted realmente en semejante error teológico, pero si comienza a caer bajo la égida lingüística del constructivismo, terminará mareada, como da la impresión de estarlo.
Ciertamente -aunque con muy buena voluntad- decir “construir “para” el Reino”, puede llegar a ser salvable, pero “construir el Reino”, ya no. Y tengo la duda de si lo tiene claro.
Salvable, porque quien recibe el Reino en su corazón, y cuenta por tanto con la necesidad de la ayuda de la Gracia, y por eso lo pide y lo recibe, puede emplearse para establecer relaciones más virtuosas, que pueden reducir la dificultad ambiente de encontrar el rumbo a quienes lo han perdido, y facilitarles el pedirlo y recibirlo.
Y así es que me referí a lo opuesto que usted promueve, con sus modos y su liviandad, en términos que desgraciadamente al parecer verdaderamente usted maneja: "lo que usted está construyendo" (y me salió hablando de "construir para el Reino"!).

Entonce, PIDA el Reino.

Dejo un link a las reflexiones teológicas, aunque llanas, de un bien formado jesuita uruguayo, Padre Horacio Bojorge, sobre este tema, de un librito de él sobre la relación filial, "Vivir de cara al Padre".
Tal vez le resulte un plomo pero ..., no le vendría mal darle una ojeada. Y si no está tan desorientada, igual vale la leída.
]]>http://es.catholic.net/biblioteca/libro.phtml?consecutivo=557&capitulo=7086]]>

Acá hay algo parecido, pero más corto (o menos "pesado")
]]>http://www.horaciobojorge.org/cincuentaydos.html]]>

Y ahora la dejo que ya estamos en el Día de la Amnesia, y voy a meditar y reflexionar sobre el tema.
Después de este día, y en honor al mismo, olvidaré este diálogo con usted, de modo que declaro finiquitada la sesión.

Dios la bendiga a usted también

Lilita (ex Reina de belleza)

PD: Cuento con que sea menos refractaria para el humor que para la fundamentación y el estudio.

¡ Eso ya me lo dijo "el Mingo" Cavallo !

Ya sabía que lo había oído antes. ¡ Vamos por la "ye-ye-ye-elección, vamoh !

TIENE RAZÓN

Estimado Marcelo:

tiene Ud. razón. No gasto más pólvora en chimangos.

Saludos,

en Xto. y María,

Alberto Verz

Pobre hombre, tanto encono,

Pobre hombre, tanto encono, tanta obsesión no deben dejarlo en paz. Busque refugio en las manos amorosas del Padre que no castiga y encontrará la Paz.

14 "Él se entregó a mí,
por eso, yo lo libraré;
lo protegeré, porque conoce mi Nombre;
15 me invocará, y yo le responderé.
Estaré con él en el peligro,
lo defenderé y lo glorificaré;
16 le haré gozar de una larga vida
y le haré ver mi salvación".

Escriba nomás pero yo no lo leo, sinceramente la cháchara me aburre y no tengo tiempo para perder. Que Dios lo bendiga y recuerde que no castiga, Ama y de Verdad. Los males provienen del pecado original y de cada hombre. Tan simple como eso. ¿Porqué tanto interés por saber mi nombre? No, no soy del país de las maravillas, soy de aquí a la vuelta, castigada por un gobierno corrupto como muchos argentinos. Ah, por favor no envíe más cosas porque la Fe y el amor superan todo "estudio" suyo, Dios ama, no castiga ya que si envía el mal se contradeciría a Sí mismo. No lo olvide y recurra a su Amor para crecer. Veo que aún está en la infancia espiritual dónde se temen castigos, crezca y verá que no es así. Temerá igual, pero de los hombres a los que tratará de llevar a la Fe y se cobijará al amparo de Dios que lo protejerá. El crecimiento en la Fe individual y personal que todos hacemos es el mismo que todo el pueblo elegido hizo. Mire usted que finalmente primero entre castigos y luego penurias llegaron finalmente gracias a la Redención de Cristo a la Fe adulta de verdaderos cristianos que dan su vida por sus hermanos y gozan del amor y protección divina. Protección que nos sana y salva de peligros provocados por el pecado de los hombres.
Una católica Fiel, llamada Mariana.

CASTIGO por DEICIDIO

Sr. Verz

"CASTIGO POR EL DEICIDIO"

Pero si según el Santo Padre BenedectoXVI fiel al Espíritu del Concilio Vat.II , "con los judíos rezamos al mismo Dios" ¿quién esta CASTIGADO?

¿Podemos conocer su conclusión al respecto?

Aquiles Planto.

CUESTIÓN PELIGROSA

Estimado Aquiles:

el seudónimo que se ha elegido me ha causado gracia.

Pues bien, la cuestión que Ud. plantea, sr. Planto, me hizo recordar enseguida -no se me enoje- a las que le planteaban los fariseos a Nuestro Señor, para hacerle pisar el palito. Se la respondo pues como, quizás, la respondería Él: "El único Padre que no se equivoca, es el Padre Eterno, el que está en el Cielo".

Jeje, discúlpeme la eludida por ahora, y le planteo a mi vez: ¿ reviste las condiciones de una definición ex catedra lo dicho en esa ocasión por el Papa ?, y esto otro: ¿ a qué Dios rezaba el pueblo de la Antigua Alianza, desde Abraham hasta el tiempo de Nuestro Señor, pasando por la Santísima Virgen, San José, San Juan Bautista, y los apóstoles hasta que se le ¨abrieron los ojos¨ sobre quién era Jesucristo ?

En Xto. y María,

Alberto Verz

¿ENTIENDES LO QUE LEES? (PEQUEÑO ARTICULO, A C. F. )

Señora, cambie de actitud. Le repito que esto es serio.

Si Dios castiga post-mortem como usted no deja de reconocer, es esencial, ahora, la conversión para llegar a la Jerusalén Celestial (ese es el objeto final de la audiencia de JP II sobre el castigo).
Obtuve que depusiera su ironía, mas su respuesta refleja no es pertinente, lo que me sigue indicando la falta de comprensión a que antes me referí.

Si en vez de rezar el Rosario luego de su apresurado retruque, lo hubiera hecho previamente a redactarlo -aún cuando hubiera sido igualmente “por ustedes” como ha necesitado aclarar- seguramente hubiera adquirido una mínima templanza de sus pasiones, y advertido una serie de aspectos que se le pasan, lograr así atenuar este espíritu de bravata, que poco agrada al Señor.
Hubiera podido vislumbrar lo que significa y “es” este tipo de mendaz acusación de acusar que Ud. hace, si bien lo haga tras los visos de asumirse como embajadora itinerante de la misericordia divina.
Y así, con una diferente participación resultante de la Gracia de la oración, . se hubiera mantenido en cánones de mayor humildad y modestia que los actuales, con lo que sería más consecuente, en tanto manifiesta repetidamente sobre la soberbia ajena
Dios, le de la humildad de rezar, también, por su propia conversión.

Esta respuesta anterior que me da me llamó mucho la atención, dado que no saber que Dios sí puede derivar un bien de un mal, es no entender nada. Y es rara tal respuesta, luego de corregirle la barbaridad fulgurante de que dijo al respecto.
Negación seguramente en pos de sus ataques, pero al precio de negar la verdad que finalmente ahora ha podido reconocer, aunque no cierra el desatinado círculo de su incomprensión. No sólo no asume su indigente ignorancia sino que prosigue retrucando en magisterial actitud, aunque con palabras sin comprensión y acusaciones espurias.
En lugar de haberse llamado interiormente a una recapitulación.

Insiste, cual enfant terrible, retrucando o destacando cosas cuyo sentido, de estar en mejor ánimo, hubiera visto sin tantas dificultades que siguen encegueciéndola.
Elige seguir remedando a una ¨adorable revoltosa¨.

Piense, si le es posible, antes de retrucar, y así quizás ni necesite hacerlo.
O si no es un problema del pensamiento, sosiéguese, Dios la ama, él con su ternura puede darle Sus Tesoros de Gracia, de Paz y de Verdad.
En su replica, nuevamente hace un retruque automático, sin reflexión.

Son ustedes quienes usan el sufrimiento del pueblo chileno, ... y es un juicio temerario.

Baje un cambio, rebájese.

EL ARTÍCULO Y SU PERSONAL INTERPRETACIÓN

Se las arregló para asegurarse de ¡NI VER! que en el artículo se habló de “permisión divina”. Permisión es “permitir”.
¿Sí?
Sí.
Permisión no es provocación, Permitir no es provocar ¿no?
No, no lo es.
(¿Le estoy pidiendo demasiado a la católica fiel? No, le estoy pidiendo que piense con honestidad).
Pero hay una alternativa superadora, más valiosa aún que pensar, aunque lo incluye, y, asaz, lo mejora:
meditar las cosas en su corazón

Pero de esto, usted, auto-definida católica fiel y mariana, ni hablar...
Por el contrario, aumenta la apuesta con la mendaz acusación que me hace de culpar al pueblo chileno de culpable, lo cual no resiste un análisis honesto. No dudo tanto de su honestidad como de su capacidad de análisis, o peor, de su mera capacidad de comprensión.
Pronta para la ira, presume misericordia, a expensas de señalar a otro, como más adelante dejo claro con alguna actitud suya. Asuma sus sesgos, y rebaje las consecuencis de estos, para adquirir mayor lucidez.

Le decía usted a Marcelo González, con ínfulas, “baratarias”: “usted es un mentiroso”.

Quien mintió y sigue haciéndolo en tanto no se retracte, es usted por más que –como todo mentiroso- cubra sus deshechos mendaces con una desodorizante moralina, arrojándolos al editor y articulista acusándolo, respecto de su artículo, ¡de mentiroso!
A mí me acusa de “juicio temerario” –un sonsonete esa línea, ya-.

¿Y dónde acusé al pueblo chileno de culpable del terremoto?
¿Dónde Marcelo González, en su artículo, acusó al pueblo chileno de culpable del terremoto?

¡No ha sido capaz de reconocer de entrada aquel principio cristiano, que hasta llegó a estar en el refranero popular con “No hay mal que por bien no venga”!
Lo menos es que usted, es “floja en teología”.
Y sólo para plantear su escasa comprensión respecto del castigo o no castigo (que en sí no sería problema, ¡el problema es que discute!), vaya lo siguiente:

Si usted dice “Dios NO CASTIGA” acá, pero luego termina recordando que existe el Infierno (del que poco o nada se predica), y que castiga post-mortem, no puedo menos de decirle que ha reflexionado bien poco sobre la cuestión:
¿Dios sería tan bueno y caramelo que dejaría que “sus hijos se pierdan” en el Infierno para la eternidad (mientras nadie les dice que éste existe), quedándose pasivamente aguardando a que en él caigan?

Y no vuelva a embarrar la cancha con la atribución de culpas que imagina. Se trata de entender qué significaría, “castigo”. Acá remitieron a un comentario de un Obispo de Chile, que deshecha la palabra “castigo”, pero habla de “corregirse”, en referencia a valores cristianos decaídos. Y lo dice en referencia a que tal cosa, es para un bien.

En este caso no le hago la proverbial pregunta retórica para afirmar lo que pregunto (como la de mi comentario anterior con la cual logré que saliera de su bárbaro error aunque no de su peculiar actitud) sino que abre al tratamiento del tema (que mejor no tratar si no se pide Gracia para escrutarlo con santo provecho).

¿Dónde hizo Marcelo Gonzalez en el artículo que la enfureció, esto?:

“acusar al clero de que su conducta ha provocado esto”

No lo hizo en ningún punto, aspecto, o renglón del artículo. En ninguno.

Sus deficiencias de interpretación, en parte excusables por ignorante, pero acusables por la mala yunta de la arrogancia y cierta mendacidad, trae el mal de sufrir el resultado, en su conducta, de tales carencias. Y así de su prontitud para la ira, deviene su día de furia, expresión de un espíritu, por lo menos, destemplado y ciego a su falta de conversión.
Pero este mal de destemplanza, ignorancia y tozudez, ha sido oportunidad de acrisolar la paciencia mientras ésta tiene sentido, convirtiéndome (o nos, a quien así lo haga) en hostias vivas, como acto de reparación de este mundo alejado de Dios. Y así, será fruto de bendiciones que no dejarán de redundar en beneficio de donde hayan de aplicarse. Y usted, seguramente también hará su reparación.

Sin embargo, pese a esos desatinos, temeridades, agresiones y pequeñas o grandes soberbias, sobre todo si no son poco más que provenientes de un espíritu, recubierto bajo una piel de poco juicio, Si usted realmente “Ama tiernamente al Señor”, no dejará de estar entonces dentro del redil de aquellos para los que “todo redunda para el bien de aquellos que aman al Señor”.

Volviendo a su mendaz acusación (tenga la integridad de continuar leyendo, hágase cargo de sus palabras).

La acusación que Ud. hace:

¿No se trata de su objetiva deficiencia para una lectura comprensiva, lo que le hace creer que decir que el clero “deja mucho que desear” –de lo que no tengo idea- en posterior comentario,
significa entonces “por eso fue el terremoto según Marcelo González”? Creo que sí.

¿No significará, según Marcelo González –que es justamente como lo expuso de entrada-, que el mal que es el terremoto puede ser tomado “a cuenta”, digamos, de un bien mayor, como el saneamiento de la Iglesia del país hermano, si lo necesitara? (el tiene el juicio, supongo que informado, aunque usted disienta de sus criterios -Si Ud. vino a embarrar la cancha con otras cuestiones, no altere para ello lo dicho, y abra la discusión en tales términos, sin mentir, al decir que MG culpa a aquel de este suceso-).
¿Y no pidió en ese artículos oraciones de entrada?
SI

Su acusación de acusar al clero del desastre es injusta y falaz.
Falaz, porque nunca afirmó cuál fue el motivo de la catásfrofe (esto es tan obvio que incomoda decirlo), lo que hubiera sido acusar. No lo hizo.
Injusta por lo ya dicho: Dios mediante, se puede derivar un bien de un mal. Mal permitido, como dijo en su artículo, y usted, víctima de su apresuramiento, sino mala fe –en algunos de los dos sentidos, o ambos- de hecho recurrió a la mentira de decir “provocado” –nunca dijo provocado, aprenda a leer no ya con “lectura comprensiva”, sino ¡a leer!, ¡lea el artículo!
Y que alguien proponga un bien determinado en un determinado ámbito (p. ej. clero), no quiere decir que quien lo propone esté afirmando que aquello que se beneficiaría, fue lo que originó el mal.
Era ¡TAN FÁCIL!

En la misma línea, que haya señalado al clero como quien se podría favorecer atiende a que es el clero quien nos acerca o nos debiera acercar a las Gracias de la Redención, las cuales, si las aceptamos, a su vez nos abren las puertas al Sumo Bien, de la Gracia de Cristo, de conocerLo y conocer a Dios y la Vida Eterna (La Vida Eterna es lo que realmente destaca JP II en el final –pto. 5- de su alocución sobre el castigo divino y el Amor de Dios que le remití).

Si el editor, aquí articulista, no hubiera sido tan malvado como usted fulmina, lo que hubiera querido hacer es por el contrario facilitar el acercarmiento de algún bien al pueblo chileno (y aún más que a él en realidad) -y eso siempre es un consuelo- a través de las oraciones que hiciéramos aquellos a los cuales llamó o invitó, a través de la Patrona de Chile –otra cosa que provocó la explosión de sus iras- en la primera mitad de su pequeño artículo.

¿¡Consuelo, Bien!? ¿¡Cómo!? dirá el príncipe de este mundo.
Está claramente expuesto en el artículo, para quien por lo menos tenga lectura comprensiva.
“Dios no permite un mal sino con el propósito de obtener de él un bien mayor”
La “acción”, entre comillas, de Dios acá, es la permisión.
No es la acción pura de provocar, como usted ha mentido al decir tal cosa de manera pertinaz.
El propósito, es el “propósito” implícito de la permisión, no de provocar, porque no habló de provocar.
Y que de una “acción”, entre comillas, como es la permisión, se diga que tiene un propósito, no es más que un efecto lógico de la omnisciencia de Dios de quien no se puede decir “no sabe lo que va a pasar”. No, no es que no sabe, sí sabe, pero no lo dictaminó o dictamina, no lo provocó, sino que no opuso su Voluntad (no hizo el milagro), y si no se opuso, lo permitió.
Si dijeramos que Dios no se podría oponer, entonces Dios no sería omnipotente, y lo es (aunque esta parte de la omnipotencia tal vez le disguste, no es una nostalgia de carcamanes, vea que B XVI en Agosto 2009 en Aosta llamó la atención, al respecto, lo que da cuenta cómo se quiere cercenar –en una “lectura comprensiva” del porqué de la acotación del Santo Padre- este “atributo” de Dios “Desconozco por qué se ha omitido en el texto italiano la palabra "omnipotente"”, donde dice también que Dios es el Sumo Bien, la Verdad, y la verdadera libertad).

Si la carga de los (nuestros) pecados acumulados no reparados, como se ha dicho, induce una distorsión en el “orden cósmico”, alterando una naturaleza ordenada, a través de una catástrofe natural,

¿Qué tiene de fuera de lugar sugerir la intención de rezar por el mayor bien del clero, de donde nos vienen los Sacramentos, fuente dilecta de provisión de Gracias?
Era ¡TAN FÁCIL!

¿¡De qué esperaba que hablara alguien, en un site católico, ante un desastre de esa magnitud, de los problemas del Loco Bielsa para formar al equipo, del peinado de Michelle Bachelet...!?

LA FRASE DE LA DISCORDIA

La frase más álgida -la de recordar que somos (soy un) pecadores y que Dios castiga, a los que quiere que vuelvan a El, a “su redil”- del artículo de su discordia, personalmente yo, que es por quien puedo hablar, la entendí de un modo TAN distinto del suyo (que de entrada pretendió acceder “a la verdadera mala intención” de su autor -según usted intención acusadora, casi contenta, y soberbia, en contraste con su amorosísima, humilde y misericordiosa bondad...-), es tan distinto, decía, que a esta altura ya no tiene sentido exponer. Y en primera y última instancia es cosa mía y tal vez tampoco la hubiera expuesto, pero sí me parecíó sabio aquello. Sin embargo, tal cosa, tiene que ver como cuestión, con su pregunta final en su desalmada ironía al referirse al sufrimiento por las bombas a los japoneses, “¿lo entenderían?”
De allí mi llamado a la seriedad del tema, que evidentemente en lo relevante, no fue escuchado, pese a que me atendió puntualmente con respecto a la ironía, lo cual le reconozco, pero no igualmente sigue siendo un “discutir” por discutir, con evidente irreflexión, banalmente.

No sirve esto para retrucar tontamente, y arrojar citas al rostro, señaladas con una disposición que no es propia de lo que se trata, tratando poco prudentemente de mostrar quién “sabe” más, y así “convirtiendo” a nuestra religión (si usted es católica y no está meramente embromando) en una especie de gnosticismo o una caprichosa esgrima de citas. Este es otro de los abaratamientos posibles, además de esa utilización narcisista del dolor y el pesar ajenos, ya señalado en mi anterior comentario.
Su disposición ha sido y es inadecuada. Está en usted intentar salir de ella.

Volviendo a su interpretación, implica ella, a mi juicio, una alucinación conceptual respecto del editor y responsable, que es justamiente quien con la lealtad, servicio y humildad (que no implica no tener opinión o convicción) de publicar y eventualmente contestar sus invectivas y prolijos insultos, está haciendo con su demostrada paciencia aquel acto de reparación que a todos beneficia, y que con tanta misericordia usted y algunos otros misericordes transeúntes con similar coz ritual a la suya, plena de dulzura, le exhortan a que cumpla en bien del pueblo chileno. Coces rituales todas posteriores a su escupitajo inicial (o, si gusta, con la primera piedra que usted arrojó, y de la que también “tendrá (o no) que arrepentirse” como le vociferó a alguien por ahí. Ojo, esto no es un jueguito, está jugando con fuego.

SU ACTITUD ANTE LA RESPUESTA DEL EDITOR

Lo siguiente deja expuesta esta necesidad suya de centrar su papel utilizando competitivamente esta difícil situación del pueblo hermano, que definí en primer comentario como sobreactuada. Una parte seguramente es auténtica, y la otra no (el sobre de sobreactuada):

Vino Luis, chileno (Mié, 03/03/2010 - 22:32.), a pedir que nos dejemos de pseudoteología y pidiendo oraciones con una elocuencia conmovedora, y por quienes seguramente unos cuantos estamos rezando por aquí. Y Marcelo González le contesta: “ES LO QUE HE PEDIDO DESDE EL COMIENZO: Oraciones por el pueblo chileno” (Mié, 03/03/2010 - 23:43.)
Que, además, señora, es literalmente cierto, ¿o en esto también se continúa engañando? ¿no recapacitó?: el primer y más largo párrafo de su articulo contiene tal sencilla invitación que usted pasó “prolijamente” por alto.
Al día siguiente aparece usted, señora, y le dice a Luis unas sentidas palabras, que a mí, salvo lo evidente que critico me parecieron bien, aunque lo evidente que critico tal vez sea lo suficientemente esencial como para oscurecerlas (Jue, 03/04/2010 - 14:10), pero no pudieron pasar más de 15 minutos (y esto es clave) sin que fuera presurosamente..., ¡Toc, toc, toc! a lo de Marcelo González, para prepotearlo un poquitito más ..., total... “lo que abunda no daña...” ¿no?, al parecer a sus pasiones les resulta que no lo ha insidiado lo suficiente, y allí le espeta (quien previamente andubo acusando a diestra y siniestra de “juicio temerario”):

“Pide oración desde lo alto de la soberbia de sus palabras”
Fiúuuuu...!!!
digo yo, y para más datos de usted, aclara su enorme sagacidad, preñada de humildad con: Vamos, entendí muy bien sus palabras cargadas de "vieron, les pasó por malvados",
¡Epa, epa, epa!, ¡Momentito, más criterio en el juicio y en el don de la palabra!
Se ve que ese día no me tomó la pastillita.

Punto y seguido y lo acusa de algo, como hizo amorosamente conmigo, que, paradójicamente es lo que realmente hace usted en el mismo momento en que acusa, sentenciosa: “Juicio temerario hombre, juicio temerario...” y la posterior pequeña y acusadora moralina que no la libera de su temeridad y de la a todas luces evidente soberbia de tal actitud (Le estoy doy algunos fundamentos. Para más de ellos, busque atención especializada).
Esa escena hace más que dudosa la capacidad de su corazón para regalar “Bendiciones, de corazón”, si luego de intentarlo fue prolijamente a casi maldecir con su temerario desboque.
¡Qué le pasa! ¿Tiene problemas?

¿Qué muestra más que esto anterior, entonces, de que (en parte, no digo que todo, tanto no se ve desde acá) plantea un juego, señora, fiel, en relación a esta tragedia, de hundir al otro o a otros en pos de este afán de protagonismo histriónico, en paso de comedia, si no fuera por el “detalle”, de que esto es más bien una tragedia?
Entretenmiento de tirar hollines para remedar blancuras.
Señora, Dios la ama, y Él, sabrá colmar su corazón con mejores mieles, tales como usted no podría imaginar, sin necesidad de recurrir a estos embustes.

Se lo repito:
Después de procurar reconfortarlo a Luis va con su humilde actitud a decirle a Marcelo González que es un soberbio, lo que sugiere que ese corazoncito suyo bendice dialécticamente a costa de un chivo expiatorio, como en cualquier religión primitiva (véase R. Girard).
Da Marcelo González una aclaración de su intención.
Y usted continúa en ese empacamiento.
¿QUÉ LE PASA? ¡¡¡¿SON CELOS?!!!

A mayor abundamiento aún, en su primer comentario le lanzó el salivazo de arrogarse él a sí mismo la condición de “juez divino”, un soberbio, él, tan humiiiiiildeeee, ella... .
Y además, ¡le dice que se purifique!, Purifíquese usted que se arroga la calidad de juez divino.
Le repito aquello a lo que la exhorto más arriba referente a la oración.

Los hechos son: La condición de juez divino se la arrogó usted, a sí misma, al hacer esa acusación o calificación, y la tozuda insistencia en continuar en ella queda expuesta en este juicio: “Pide oración desde lo alto de la soberbia de sus palabras”.
¿ESTÁ DE BROMA, CATÓLICA FIEL Y MARIANA?

¿Cómo estando en un grupo de oración a la Ssma. Virgen desde hace años, no ha aprendido a “meditar las cosas en su corazón” en vez de lo que hizo: rezar después de contestar a los apurones, mencionándome antes tal añosa piedad para tan dar pobre testimonio de ella y de usted misma?

EL AMOR DE DIOS

¿Porqué cuando aquél a quien USTED atacó arteramente de entrada le indica, aunque lo haya hecho secamente, que no ha comprendido lo que leyó y que está floja en teología -dos juicios constatables- recurre a “hacerse la víctima”?
Dando vuelta la realidad de la situación, acusándolo así de ser atacada cuando sólo le señaló sus dos flojedades, que –siendo bienpensados- es lo que la llevó a su actuación injusta y falaz.
¿Primó para su queja el modo seco? (queja igualmente que con comodidad no se hace cargo de sus modos y mentiras previos con los cuales no convoca al mejor de los tratos).
¿Quería besitos y mimos? ¿Qué pasó, “No se siente amada por Dios”?
¿Porqué, entonces, en su remedo de “himnito a la caridad” acá 03/04/2010 - 17:10, a Alberto Verz, con su pregunta final “¿No se siente amado por Dios?” da a entender que el amor de Dios es su distintivo y estandarte?
Usted alude a que, recibe en su corazón, y lo siente distintivamente, al amor de Dios. Y hace poco ví, y es un sosiego, la atinada respuesta que Alberto Verz le da, con las citas que usted precisa. Dom, 03/07/2010 - 13:45. Pero no, no pudo, la señora manoteó el ordenador, y empezó a buscar palabras para retrucar. No puede entender un sentido de lo que se le dice, No! ... discute!
Le repito que esto es serio. Su actitud no.

Y es así que tengo una objeción respecto de ésto:

Si ese amor de Dios que usted tiene la convicción de recibir y con el que, tambiéeeeen quiere aleccionar, la lleva a:
1) actuar de manera agresiva, tozuda y discutidora sin comprensión;
2) no meditar las cosas en su corazón y
3) no ver una indicación pertinente respecto de los desatinos que sus pasiones no dominadas provocan, como las dos flojedades mentadas (teología, y lectura comprensiva), sino como una agresión,

entonces
o está en el camino equivocado, o, simplemente, tiene que cruzar un crítico umbral en su proceso de conversión. }

Si usted realmente descansara en Su Gracia, como distintivamente quiere diferenciarse, no podría haber reaccionado tan carenciadamente ante quien le respondió, aunque de manera escueta, sin malos modos. Carencia que casi me confirma que su “¿No se siente amada por Dios?” no fue más que otra expresión de cómo usted tristemente, acediosamente, abarata lo que no debiera abaratarse, usando el Amor de Dios, para “ganar” en una discusión, bajo la parvular comparación arrojada como un arma “Yo sí, tú no” ¡!.

El Amor de Dios merece mejor testimonio que el que está dando

Usted irrumpió con unos modos que es de una brillante lucidez la síntesis que pudo lograr el editor con su sencilla respuesta: “Floja en teología, y en lectura comprensiva”.
Luego le dio mayores explicaciones ante otra provocación suya, pero siguiendo ¡usted! en papel de juez, como mostré arriba.

Usted, respecto de su acusación que arriba cité, en tanto la repite, insiste, ya no hace “juicio temerario”, sino que es más temeraria aún, porque miente, en algo, se lo repito, GRAVE.
¿Está de broma, Sra. Católica fiel?

Es de una pasmosa indignidad la mentira inicial de su acusación en la que insiste, con la que usted, como quien arrojaba la primera piedra para comenzar una lapidación desde la época del Antiguo Testamento del que tanto se pretende alejar, ha contribuido firmemente a inducir la tergiversación en la comprensión católica de las palabras de este artículo, matando con ello la Verdad Trascendente que procuran transmitir.

De teología, psicología y terremotos

Estimado Marcelo:
Mi comentario anterior no tenía ninguna intención de hacerle una crítica doctrinal, como usted pareció entender. No tengo reparos en el fondo teológico de lo que dice. Se trata, simplemente, de un comentario psicológico (aunque no soy psicólogo, así que seguro que yerro): me sorprende que alguien -en este caso usted-, frente a una catástrofe de las proporciones que hemos vivido en Chile, tenga un resorte mental que le haga pensar, sin más, en los defectos del clero y el pueblo chileno. Ni pongo en duda esos defectos (como tampoco las virtudes, que las hay), ni que la Providencia Divina los haya tenido en cuenta (junto con las infinitas circunstancias que se les suman) al disponer las cosas tal como han resultado.
Conozco el sentido teológico del castigo divino, así como la crisis religiosa y moral en la que se hunde Chile (junto con el resto de la Cristiandad). Cuando le digo que no entiendo el sentido de su compasión me refiero a que, cuando un amigo enferma gravemente, aunque uno sepa que él merece eso por sus pecados, no es lo primero que viene a la mente, ni lo que sale de la boca. Por eso creo que se trata, tan sólo, de una cuestión psicológica: todas las noticias que usted recibe le recuerdan los vicios del clero, las infidelidades de Roma o los defectos del Concilio Vaticano II, incluso si esa noticia es la de un amigo moribundo, o gravemente herido, por un embate de la naturaleza.
Affe. en Cristo
Mambrú

PD: Cuando digo que estoy de acuerdo con usted en el fondo teológico de lo que dice, debiese añadir que sólo en el fondo porque, en la superficie, me parece vanal y simplón leer tan categóricamente la mente de Dios frente a una catástrofe de esta naturaleza, y aún más vanal y simplón "postular" profecías de otras catástrofes como consecuencia de los pecados de la nación argentina. Porque una cosa es hacer un análisis sociológico predictivo, y otra darle categoría teológica (lo que no significa, desde luego, negar que todo hecho social tenga una significación teológica, sino sólo poner en su sitio la vanidosa pretensión de que nuestra miope mirada de la historia futura pueda siquiera acercarse a los designios de Dios). Todo lo que es necesario que sepamos, de los tiempos que vendrán, nos ha sido revelado. Especular sobre si la Argentina sufrirá, o no, un terremoto social, me parece -en sus alcances teológicos, insisto, no sociológicos- fútil, vanidoso y muy poco católico.

Ayuda

Más que esta discución de pseudos teologos, lo que Chile necesita de ustedes como CATOLICOS son sus oraciones y su aporte material en caso de ser factible. Porfavor recen, recen y recen porque es la unica forma de poder sobrellevar esta situación, que de corazón no se la deseo ni al más cercano de mis enemigos. Gracias..........

Luis (Chileno)

Luis, cuente desde siempre

Luis, cuente desde siempre con mis oraciones, conozco su pueblo chileno, lo quiero entrañablemente y no coincido con estas críticas soberbias e inhumanas que hicieron. Desde que ocurrió ofrezco la Misa diaria, también están presentes en el Santo Rosario. Dios los bendiga y que la teletón del fin de semana los ayude y muestre la generosidad de un pueblo golpeado y herido pero no por Dios. Él los Ama y los sacará adelante como ejemplo para el mundo. Bendiciones de corazón.
Una Católica fiel.

Es lo que he pedido desde el comienzo

Oraciones por el pueblo chileno.

Pide oración desde lo alto de

Pide oración desde lo alto de la soberbia de sus palabras, luego condena a un pueblo inocente. Vamos, entendí muy bien sus palabras cargadas de "vieron, les pasó por malvados". Juicio temerario hombre, juicio temerario que debería haberse callado para usted y mostrar verdadera compasión, así, gran samaritano, es como se debe actuar. ¿Recuerda la Parábola del buen samaritano? entonces recordará que Jesús cuenta que "un hombre" es asaltado y herido, al no especificar el origen del hombre en cuestión, da universalidad a su situación "todos los hombres", también los chilenos, ¿entiende? ellos son nuestros prójimos. ¿Cuál es usted el sacerdote o el levita?
Una Católica fiel.

El juicio temerario lo hace Ud.

No fue ese el sentido de mis palabras ni mi intención.
Mi intención fue recordar que los hombres padecemos por causa de nuestros pecados. Y que la peor tragedia es sufrir la tragedia y no aprovecharla para purgar los pecados, propios y ajenos.

Si esto no es un juicio

Si esto no es un juicio temerario, entonces? ...."que esta desgracia vuelva al clero y al pueblo chileno nuevamente a Dios, a la piedad y al respeto de la Santa Religión Católica"
Quien le dijo que tienen que volver, ¿se fueron? ¿conoce la piedad del pueblo chileno? Yo sí, tengo que llegar a tiempo a las Misas diarias porque no encuentro lugar, las de Domingo, ni le cuento. Viví en una casa, que ya no está, pegada a la Iglesia Nuestra Señora de los Ángeles, en el Barrio El Golf. Hay Misas a las 9.00, 10.00, 11.00, 12.00, 13.00 y 19.00hs, todas llenas.
Así en muchas parroquias ya que asisto todos los días que viajo a ese país de acuerdo a mis tareas en diferentes parroquias, por eso puedo hablar.
Creo que los pastores Chilenos sabrán aconsejar bien a su pueblo, usted mejor cállese, se está pareciendo a Chavez, defendiendo lo indefendible.

Veo que cumple funciones

en el clero... o para el clero.

Psicología, psicología...

Lo cual ("funciones en el clero... o para el clero") tiene, en su constitución psicológica, la calidad de una acusación (de otro modo, es inexplicable su comentario).
He de confesarle que, por momentos, me comienzo a hartar de su psicología, querido Marcelo (no se lo tome a mal, que lo que me guste o deje de gustar es algo con lo que se tiene que enfrentar sólo mi confesor).
Affe. en Cristo
Mambrú

Lamento que se harte

Pero una cosa es discutir un tema, otra es el partisanismo. Si lo que se defiende es la quinta propia... A mi me hartan lo clericales... fíjese.

Y también estoy harto del maltrato de la "católica fiel". 

Mambrú, haga Ud. como le guste. Si pasa por aquí deberá sufrir mi psicología.

Tiene razón,dije "ya que

Tiene razón,dije "ya que asisto todos los días que viajo a ese país de acuerdo a mis tareas en diferentes parroquias, por eso puedo hablar"
No es "en" sino "a" diferentes parroquias, y mis tareas nada tienen que ver con el clero, más bien con colegios y Kinders. Disculpe el error.
Católica Fiel

Penitencia, penitencia, penitencia.

Me parece que no llevan razón los impugnadores de la nota y más bien, resulta claro, que si tiene razón el editor y responsable. Para unos Dios es todo amor y misericordia y de esa manera ponen potencia en él que es acto puro, y así "castran" la justicia divina que ya sería casi de imposible ejercicio, para ellos, la redención es objetiva y beneficia (contra la doctrina católica) a todo el género humano. Olvidan que Cristo NS murió en la Cruz para salvar a todos, pero que no todos alcanzan la salvación que por su intermedio se nos pone al alcance de la mano. Como consideran que esa economía de la salvación es injusta, no creen en la posibilidad de castigo o, en el mejor de los casos, prefieren "diferirla" al juicio personal o universal. Sin embargo, sobran los ejemplos en el antiguo testamento (que es figura del nuevo) en los que Dios efectivamente castigó a los hombres por sus muchos pecados. El argumento de que el antiguo testamente caducó con la obra de la redención tampoco sirve, por cuanto la ley no fue abrogada por Cristo sino consumada o perfeccionada, por ello así como Dios castigó al hombre antes de consumar la obra de la redención, también NSJC hizo uso de la justicia vindicativa, por ejemplo al zurriagar a los mercaderes del templo, al juzgar a los fariseos y llamarlos sepulcros blanqueados. Así que, se demuestra que aún en el nuevo testamento hay ejemplos de justicia divina, por lo que no se entiende por qué si el Dios encarnado pudo por sí mismo ejercerla, no podría hoy en día servirse de causas segundas, y entre ellas las causas naturales. Hay mucha ideología progresista en torno al castigo y demasiado cientificismo autoreferente y naturalista en torno a los fenómenos de la creación. Y la justicia divina también puede manifestarse en la voluntad de permisión. Aunque el progresismo reviente (porque rehuye todo lo arduo, toda cuota de sacrificio, porque en definitiva no cree ni confía en el auxilio de la gracia divina), ante desastres naturales como el de Haití y Chile y morales como el de nuestra Argentina, debe resonar el eco de la voz multisecular de la Iglesia: Penitencia, penitencia, penitencia.

Dan asco por su falta de

Dan asco por su falta de solidaridad con el que sufre, no me atrevo a decir lo que me pasa por la cabeza, mi voluntad me frena, sólo queda el dolor de comprobar que aún hay católicos carentes de amor al prójimo que juzgan sin conocer. Me queda el consuelo de que serán medidos con la misma vara y quien se postuló, que Dios le de el puesto! Se lo merece.

PUES, CURATE A TÍ MISMO, AL MENOS

"sólo queda el dolor de comprobar que aún hay católicos carentes de amor al prójimo que juzgan sin conocer"

Has sido tú el que ha juzgado sin conocer sobre el amor o no amor al prójimo de quienes señalas.
Y así le sumas a tu dolor producto de tales insolidarios que imaginas, el ser tú del mismo modo que aquellos.
¿Qué sabes tú del amor o desamor al prójimo de tus insolidarios?

¿No has notado que has juzgado sin conocer?

Las palabras y los juicios

Las palabras y los juicios emitidos sobran para darse cuenta la falta de amor, lo que se sabe es lo que esos "insolidarios" dicen. Si hay juicio es a las actitudes y a las palabras.
Que Dios bendiga vuestra solidaridad y amor por quienes sufren

SAN IGNACIO DE LOYOLA Y LA PROPOSICION DEL PROJIMO

No todos opinan como los escandalizados sino al contrario, comenzando (en este caso) por San Pablo en el mismo Nuevo Testamento, por cual resulta extraño tanta acusación:

“Hijo mío, no te desanimes cuando el Señor te reprende. Porque Dios corrige a los que ama y da azotes a los hijos que reconoce por suyos”. Hebreos 12, 5-6

Aquí, en Aciprensa, ]]>http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=28625]]>, hay una pequeña nota a un Obispo chileno, que ha de saber, seguramente, de teología y de Chile.
Y seguramente no se pueda acusar a Aciprensa o al Obispo de posiciones rigoristas o extremas o algo así, como acá se está insinuando, pese a lo que destaca el articulista de Aciprensa y el mencionado prelado.

Mons. Felipe Bacarreza Rodríguez, Obispo de una ciudad de Chile, Sta. Maria de los Angeles, de unos 200.000 habitantes parece tener una opinión distinta de algunos comentaristas.
Presumo que algo sabrá del tema.
Y hace cierto comentario sobre los valores cristianos en esa nota, lo cual no deja de coincidir con lo dicho en el articulo de arriba que provocó tantas reacciones y es muy oportuno para que recapaciten en sus posiciones, al menos para dejarse de tanta acusación.

Si bien se niega a hablar de “castigo” habla de “corregir”, en la siguiente frase (que si no me equivoco lo hace con el sentido teológico del término castigo, aunque diga "corrige"):
Tras explicar que esta tragedia "no es un castigo sino una oportunidad, Dios a sus hijos los corrige porque los ama", Mons. Bacarreza aseguró que "a veces estamos tan pendientes de cosas tan frívolas, de los cantantes" que cuando suceden "este tipo de situaciones lo que hacen es ponernos en la realidad".

Y denunció que se ha visto "bandas de personas que se ponen a robar a los damnificados. Ahí pone lamentablemente en evidencia la maldad humana. Una nueva demostración de falta de valores cristianos, de la falta de Dios"."..
En Aciprensa mismo aparece en negrita la apreciación, que justo es una apreciación coincidente con la que provoca estas invectivas en algunos comentaristas.

Es preciso tener cuidado con la desconfianza, aunque -y justamente porque- suele ser un medio para lucirse a costa del otro al que se le desconfía o tergiversa.
Y recordar la frase tan sabia y cristiana de San Ignacio de Loyola:
Todo buen cristiano ha de inclinarse más a salvar la proposición del prójimo que a condenarla.EE22

Destaco que San Pablo, o Juan Pablo II, que alguien citó por allí, o Msr. Bacarreza, o el redactor de Aciprensa si bien son ajenos a este entuerto, sus dichos se inclinan -en el equivocado contexto dialéctico en que esto se está planteando- hacia el editor y responsable.

Abraracurcix

Castigo

"Dios castiga a los que quiere volver a su redil"

Cuando en 2008, un contingente de jubilados peregrinos devotos de la Virgen de Itatí se dirigía a su Santuario, el micro de 2 pisos volcó,, se incendió y murieron muchos. ¿eran impenitentes castigados con el accidente sin poder enterarse del llamado a volver al redil?

Creo que hay que tenter OJO con las conclusiones ABSOLUTAS desde el juicio humano.

El Padre Castellani solía advertir respecto de "endilgar a Dios LAS PAVADAS DE LOS HOMBRES".

¿Somos pecadores o teólogos con chapa celestial?

Oh! humildad, cuantas sanatas se cometen en tu nombre.

Aldo Noso.

Desastre en Chile

Sr. Marcelo González: he leído con cierto estupor su comentario sobre el terremoto en Chile. Usted podrá haber estudiado mucha doctrina católica, no lo sé, pero ello no le garantiza la correcta aplicación e interpretación de la misma.
Es claro que Dios no quiere el mal en ninguna de sus formas naturales, ni las pestes, ni las tragedias sísmicas, ni la muerte, …lloró ante su amigo lázaro. Es el hombre quien, con su pecado original, como bien dices, ha provocado, entre otras cosas, este vuelco hostil de la naturaleza en sus distintas formas. Pero así como Dios respeta el libre albedrío de los hombres permitiendo – NO QUERIENDO- que un hombre asesine a otro, del mismo modo respeta las leyes físicas y termodinámicas de la naturaleza permitiendo- NO QUERIENDO- que ocurran tragedias como la de referencia. Dios es el Dios de la Vida, tal es así, que entregó la suya para salvarnos de una muerte segura e irreversible.
Decir que tragedias como estas son castigos de Dios por los pecados de los hombres es una verdadera temeridad. ¿Es que el pueblo chileno , o el haitiano, son mas pecadores que otros de la Europa del 1º mundo, de EEUU o de la Argentina nuestra, que no han sufrido una tragedia de esa envergadura? Oh casualidad, las poblaciones mas pobres, son siempre las mas afectadas por estos cataclismos, ¿es que Dios es “racista”? ¿Y que hay de los niños? ¿es que acaso Dios los castiga por el pecado de sus mayores?
Que Dios en su Infinita Misericordia trate, en esas circunstancias dolorosas para esas personas, de mover los corazones de aquellos que se alejaron de El, no significa que manipule maquiavélicamente los fenómenos naturales para lograr la posterior conversión de los pecadores, porque también están los que pierden la Fe.
Discúlpeme Marcelo, pero me parece que a Usted le falta aprender una lección fundamental, que es la lección de la Vida, una Gracia que Dios también nos dá. Atte.
Damián

Según su teoría

el pecado original, que priva de la visión beatífica a los niños nonatos abortados, tampoco es justo. Hemos de desechar todas las revelaciones de la Ssma Virgen que anuncian castigos de Dios. Y además hemos de dejar en manos de una fuerza ciega el cosmos, como si nadie lo rigiera.

Dios hace llover sobre justos y pecadores, y también deja caer el castigo sobre culpables e inocentes. A algunos los lleva al arrepentimiento, a otros a la santidad. A muchos, de corazón duro, no les hace mella.Pero eso no es culpa de Dios.

Según mi teoría

Entiendo que el pecado es intrínsicamente un acto injusto, incluido el pecado original, pero es el hombre el que lo comete. Dios es Justo. La privación de la visión beatífica de los niños no natos abortados, es responsabilidad exclusiva de las personas que cometen este crimen, no de Dios. Dios sigue siendo Justo. No obstante, y sin hacer especulación alguna, tenemos esperanza en la Infinita Misericordia de Dios respecto de estos pobres inocentes.
Las fuerzas de la naturaleza no son ciegas como usted dice, responden a leyes creadas por Dios y sostenidas por El en el tiempo y el espacio. Que Dios intervenga alterando el curso normal delas mismas para producir un castigo o evitarlo, es algo sobre lo que no corresponde emitir juicio, sería una especulación insensata. Atte.
Damián

No he dicho que las fuerzas fueran ciegas

sino lo contrario. Y he dicho también que Dios interviene para producir por medio de ellas castigos, que es lo que Ud. afirma.

El castigo es una realidad objetiva: ¿quien puede negar que lo han sufrido? El juicio sobre cada uno es lo que no se puede hacer y yo no he hecho. El alejamiento de las naciones hispanoamericanas de Dios tampoco necesita demostración. Basta saber como crecen las sectas, datos que están bien documentados.

Lo del pecado original, lo

Lo del pecado original, lo dejaremos ya que entraría en terrenos personales, respecto a las revelaciones de la Santísima Virgen, siempre advierte peligros que no serán tales si hay oración, ayuno y penitencia. No son castigos aunque guste nombrarlos así, nosotros no escuchamos a la Madre y es por eso que las traducciones no suelen ser fieles, más bien convenientes en algunos casos.
Respecto al cosmos, no se preocupe, eso el Señor lo pensó cuando lo creó. Sus leyes, creadas por Él lo rigen, nada ha dejado al azar, los hombres son quienes modifican su obra con la manipulación de lo natural.
Dios hace llover sobre justos y pecadores,hay Marcelo!! Dios no hace que llueva sobre el campo de los buenos y deje de llover sobre el campo de los malos. Dios no hace que salga el sol sobre los que van a misa el domingo y no salga sobre los que no van a misa, sino que el amor de Dios es incondicionado. Ama a justos e injustos, a buenos y malos. Ésa es la imagen de Dios que reproduce Jesús. Y ésa es la perfección de Dios que nosotros tenemos que imitar.
Marcelo, me parece que sigue nadando en confusión.

PORQUE TE AMO, TE CASTIGO

Estimado Anónimo:
dice Ud.: "Dios ... Ama a justos e injustos, a buenos y malos. Ésa es la imagen de Dios que reproduce Jesús. Y ésa es la perfección de Dios que nosotros tenemos que imitar.". Esta frase suya requiere de algunas aclaraciones y precisiones, me parece. Dios no ama a todos de igual manera. Es un misterio, pero Él tiene sus predilectos, a los que ama más que a otros. Entre los doce, amaba más a Juan que a los otros, "el discípulo amado" dicen las Sagradas Escrituras cuando se refiere a Juan (en su Evangelio).
Y los castigos de Dios a Israel, eran por amor a su pueblo -para que se volvieran a Él y dejaran la idolatría a la que eran propensos. De igual modo, los castigos a su pueblo actual -el cristiano- son por amor.
La palabra "castigo" está bien utilizada, despojada de todo "horror sensiblero" progre y moderno expresa correctamente las consecuencias de las trangresiones abusivas a las leyes morales y/o naturales.

En Xto. y María,

Alberto Verz

Lo que a usted le parece

Lo que a usted le parece contradice lo que dijo Cristo.
No vuelva al Antiguo testamento, aman hablar de él los que necesitan un Dios castigador y con garrote, ya hablé sobre la redención y reconciliación con Dios a través de su Hijo.
Dios no mata por amor, por amor al hombre lo ayuda a salir del pozo donde cayó y... ¿nunca se puso a pensar que pudo ser el demonio quien castiga y no Dios? ¿Que el mal lo provoca el antes nombrado y no Dios? No se le ocurrió que las almas más pías son las que más sufren? Dios las castiga o el otro?
Dios ama a todos los hombres por igual, hay elegidos pero no más amados, esos elegidos son precisamente los que transmiten a los hombres su amor, algunos los llaman Santos, ¿sabía?
Respecto al discípulo amado, no se olvide que Jesús era verdadero Dios y verdadero hombre, como hombre tenía amigos como Lázaro, también Juan que además era discípulo, lloraba, sufría, temblaba, tenía miedo. Como Dios amaba a todos por igual y la naturaleza divina siempre triunfaba sobre la humana haciendo que se sobreponga a todo lo que sea propio de hombre. Dios ama por igual a todas sus creaturas. A usted, a mi y a Marcelo aunque seamos distintos, nos equivoquemos y pequemos. ¿No se siente amado por Dios?
Una católica fiel