En el medio tradicionalista se padecen las mismas chifladuras propias de toda comunidad humana. Algunas de ellas ya las hemos consignado en distintas notas referidas al tema. Hoy, que lo sufrimos más particularmente en carne propia, no quisiéramos dejar esta oportunidad, sin mencionar la obsesión apocalíptica.
Estad atentos, no sea que se emboten vuestros corazones por la crápula, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, y de repente venga sobre vosotros aquel día como un lazo; porque vendrá sobre todos los moradores de la tierra. Velad, pues, en todo tiempo y orad, paraque podáis evitar todo esto que ha de venir y comparecer ante el Hijo del hombre” (Lc. 21, 34-36)
Desde la fundación de la Iglesia estamos en los tiempos parusíacos. “Os aseguro que nos pasará esta generación sin que estas cosas se cumplan” (Mc. 13,30) prometió Nuestro Señor, y sin embargo esa y muchas otras generaciones pasaron… Claro, está la cuestión de tipo y el antitipo, y la correcta interpretación de las SS. EE., que son inerrantes y por lo tanto no pueden engañarnos ni fallar en nada.
Y está la cuestión de la Revelación o Apokalipsis, la profecía más compleja de interpretar, por su estructura cíclica, porque de algún modo lo que presagia para el futuro sucede en cada tiempo en una menor escala. Y porque, a pesar de que estamos más cerca del fin y subidos a los hombros de los gigantes de la exégesis, las cosas siguen siendo complicadas.
Apokalipsis now, o paremos todo, porque se viene el fin del mundo
Hace unos treinta años un cura amigo me dijo: Es inminente el ataque de la URSS a Europa Occidental. Si quiere hacer turismo, aproveche ahora. Lamentablemente no fui, no porque me desagradara la idea, sino porque no tenía plata. De hecho nunca he ido, ni siquiera con 100.000 dólares en el bolsillo. Resultado de la profética anticipación de este querido y piadoso sacerdote, muy informado de las cosas de su tiempo: la URSS todavía no invadió Europa Occidental, al menos militarmente, como él creía. Es más, ni siquiera existe ya. Ojo, que también lo creía Paulo VI, que mandó llevar todos los activos financieros vaticanos a los EE.UU. y se le perdieron en el camino. Cosas que pasan.
Comamos y bebamos, critiquemos y profeticemos…
Le decía hace poco a otro amigo, no sacerdote en este caso:
-Qué bueno sería fundar una universidad católica. Porque las ya fundadas no son ni universidades ni católicas. Tras lo cual tuvo lugar el siguiente o parecido diálogo:
-¿Para qué emprender un proyecto a tan largo plazo si es inminente el fin de los tiempos?
-Bueno, no sabemos si es tan inminente, puede que sí, puede que no, respondí yo y le conté la anécdota del cura que me había invitado a hacer turismo europeo treinta años antes.
-Pero, agregué, así viniese el fin de la historia y el juicio final ya, sería mejor que nos encontrara trabajando por la gloria de Dios en cumplimiento del mandato paulino de transmitir lo recibido, que es la razón y fundamento de la tradición.
- Hummm, respondió mi amigo, que es habitualmente poco dado al enfrentamiento.
- Y los que la tenemos como bandera en estos tiempos en que la Iglesia parecería haberla arriado, lo cual es imposible aunque de algún modo misterioso se da en los hechos algo muy parecido, estamos obligados a entregar lo que recibimos, sin especular. Porque sería como retrasar el pago de la deuda a un enfermo grave, especulando con su posible muerte. Inmoral e imprudente.
- Bueno, bueno… no a tales extremos…
- Si no preparamos a nuestros hijos espiritual, moral e intelectualmente para recibir la herencia de la tradición, estamos usufructuando lo que recibimos sin transmitirlo. Es una suerte de malversación de los bienes que recibimos con cargo de entregar a los futuros católicos. Una malversación equivalente a no tener hijos pudiendo tenerlos porque ¿qué mundo le vamos a dejar?
- Tanto como malversación…
-Una malversación insana, porque los que no tienen hijos para vivir la vitabuona, o lo que ellos creen ser la vitabuona, al menos apuntan a un bien malencarado. Los que hicieran algo así como no casarse para no dejar descendencia en este mundo cruel y descristianizado (y algunos hay) pues están espiritualmente enfermos. Se niegan a lo que les está mandado y se arrogan el juicio de lo que les está vedado saber. Los tiempos son de Dios, y los mandatos bíblicos y evangélicos perennes.
- No, si ya te voy entendiendo, decía mi amigo, tratando de cambiar de tema, al ver que con énfasis creciente argumentaba y volvía a argumentar lo mismo.
Y no sé en qué derivó el diálogo, ni si mi amigo se convenció, pero me quedó esta idea ardiendo, y si hubiera podido le habría dicho que:
- Negar que las cosas puedan mejorar en la Iglesia, negarlo con negación sistemática y no meramente como juicio de realidad, basándose solamente en que campean los tiempos apocalípticos es una burrada necia y venenosa. Y gastar energía en la vituperación de toda tarea apostólica para aplicarla al denuesto, la denuncia fantasiosa y la autoflagelación conspirativa constituye una enfermedad espiritual, que no pocas veces deriva o nace de un psiquismo desequilibrado.
Esto no lo llegué a expresar, me parece, porque mi amigo se vio urgido de volver a su casa por razones repentinas, farfullando algo que no logré entender.
Lector, si has llegado hasta aquí...
Probablemente dijera para su coleto que yo estaba algo loco, o loco del todo. Es posible. Así como hay una ira santa, también es posible que haya una santa locura. De hecho la hay, como dice el mismo apóstol sobre la Cruz.
De hecho nuestra lucha es por una causa perdida, pero perdida por ganada. Sabemos el final. Perdida según la carne, aún perdida en nosotros mismos, que volveremos a ser pecadores tras cada confesión. Perdida pero ganada, porque según el espíritu y a pesar del lastre de la carne tenemos al Dios omnipotente de nuestro lado, antes, ahora y siempre.
De hecho es posible que yo tenga hundidos mis pies en treinta centímetros de tierra pecadora y estos arranques no sean más que la culpa de mis faltas.
Así y todo, nadie me quita la convicción de que deponer la actividad apostólica porque “ya es tarde” y amargarse cuando algo bueno sucede en la Iglesia, porque es insuficiente… forma parte de una locura mucho más terrena y egoísta. ¿Por qué no dejan de cambiar el modelo del auto o de arreglar la gotera de la casa, si total, ya viene el Apokalipsis. ¿Dejarán de adquirir un yacuzzy si pueden, o es porque esperarán el fin de los tiempos más relajados?
En algunos es pose, en otros tendencia temperamental, en otros aún amargura, gusto por la maledicencia y hasta secamiento de cerebro.
Es como rezar en contra. Es como pedir a Dios que alguien se condene. Es como erigirse en jueces de la historia, en profetas sin mandato divino: solo puede salir de esta actitud un daño tras otro. Daño propio, daño ajeno. Es como no valorar la eternidad que media entre la condena y la salvación de un alma. Es como querer limitar los caminos de Dios, que bien podría hundir al mundo bajo el fuego y la ira de su justicia, como también podría inspirar a un número suficiente de penitentes los actos reparatorios que en su bondad considerara necesarios como para darnos algún tiempo de paz.
La corrección política bajo sus distintas formas
Es como negarle al clero descaminado o confundido toda vía de retorno, todo posible arrepentimiento. Y negarle a Dios el poder de mover ese milagro moral en cada corazón predestinado.
En fin, a esta altura ya estaba hablando solo. Y dudo mucho que algún lector haya llegado hasta aquí. En ciertos medios la esperanza parece poco popular y el catastrofismo políticamente correcto.
Y desde que era chico me propuse no ser nunca políticamente correcto, ni con la masa ni con el ghetto. Pero también nunca perder la esperanza de que de la masa y del ghetto se puedan redimir almas para la cordura, la esperanza, la fe y la caridad.
Así pues, prometo y me comprometo a invertir los próximos 100.000 dólares que reciba en sostener una web, revista o lo que cuadre que fomenten la esperanza de la restauración católica y que deploren la amargura de los falsos profetas.
Vale.
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Comentarios
"Yo no lo sé"
ESTIMADA DRA. COVA ¿EL MENSAJE LO TIENE CON ESA ATRIBUCIóN?
lo que tengo es lo
BIEN DICHO, DRA. COVA: CONVIENE DESENMASCARARLO COMO VENENO
Está buena la idea, pero
gracias Marcelo, siempre con
ESPANTOSIDADES CURRICULARES, VERSION 2005
Mire, Bianchet
Universidad
Le dejo las respuestas de alumnos de la UCA de Mendoza...
Rosa Pelz Galperin y Luis Kofman, ¿docentes de la UCA mendocina?
"se non è vero è ben trovato" (sigo hispanista pero ya leí esto)
Oiga, Paisano
Parusía
De acuerdo
Y si nunca...
Lo que pasa es que manda la mentira
Nuestras oraciones con Ud.APU
GRACIAS POR ESTE ARTÍCULO Y SUS COMENTARIOS
Gracias a Ud.
Para ABT
Amigo Paisano,
comentario
Con más razón
Y que tal si...
¿Y qué doctrina le enseñará a los monjes?
Apokalipsis
Hace 20 años
Estimadísmo,
Agregaría algo más:
Mmm...
Lejos de mí
¿Y Coppola?
Muchas gracias y
Apokalipsis...
Poco apocalíptico