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Clint Eastwood: esa vieja víbora. Comentario del filme "Gran Torino"

Gran Torino, 2008: Director: Clint Eastwood. Guión: Nick Schenk, Dave Johannson. Intérpretes: Clint Eastwood, Christopher Carley, Bee Vang, Ahney Her.

A primera vista, esta es una excelente película.

A segunda vista, es una película muy anticatólica.

“La primera impresión es la que cuenta”, decía una vieja publicidad de algo. Es una falacia. Y esta película, si nos enseña algo –y eso lo destacamos- es que hay que hurgar un poco más a fondo para conocer algunas cosas, aunque, tratándose de cine, todo está a la vista. Se trata, entonces, de prestar un poco de atención.

Escribe Flavio Mateos

La película está muy bien escrita, pero eso no debe sorprendernos, los norteamericanos tienen una larga escuela y aun los desconocidos o debutantes saben lo que deben hacer, eso está en los manuales. Están las simetrías que pautan el relato, la perfecta exposición, el clímax cuando debe estar, la perfecta progresión dramática, la buena inclusión de los personajes secundarios, los momentos de humor en su debido lugar, cada cosa en su sitio. Eastwood, en tanto director, sabe bien dónde poner la cámara, cuándo hacer el corte, cuándo hacer mover a los actores y cómo deben actuar. Eso tampoco es novedad. Se le llama oficio y buen ojo. El problema es muy otro. Se llama “filosofía de vida” o cómo vivir según una moral de repuesto, para cumplir la cual es innecesaria la Iglesia Católica. Más aún: la salvación no puede darla la Iglesia Católica, nos dice Eastwood. Y lo dice de una manera tan inteligente cuanto engañosa. Pero quienes seguimos desde hace tiempo los derroteros de su carrera hemos comprendido hace mucho tiempo que se trata de alguien políticamente muy correcto.

La película abre con una escena atrapante, en especial para nosotros los católicos. Un viejo señor norteamericano de origen polaco, Walt Kowalski (Eastwood), de pie en una iglesia católica, junto al ataúd donde yace su difunta esposa. Una ceremonia religiosa a la que asisten los deudos, la mayoría de los cuales, entre ellos los dos hijos de Kowalski, nueras y nietos, en actitud irrespetuosa y provocativa, con ropas indecentes para una ocasión semejante y en especial para estar dentro de una iglesia. Esto provoca la ira despreciativa del viejo Walt. El sacerdote, jovencísimo, da un sermón oportuno para la ocasión, aunque no elige las mejores palabras, por cierto. Sus palabras son cortadas enseguida porque, al parecer, para el tema de la película no interesan demasiado.

Esta primera escena, entonces, nos presenta a un personaje aparentemente “conservador” o “tradicional”. La segunda escena, la recepción en la casa tras el entierro –que no se muestra- el personaje de Kowalski se nos manifiesta aun más “simpático” en su soledad, incomprendido por sus hijos, nietos, etc., para quienes sería un “ultraconservador”, “rígido”, “anticuado”, “viejo vinagre”, etc. La cosa se empieza a complicar cuando aparece el cura (un curita joven inexperto y sin carisma). Ahí ya Kowalski declara con acritud, diríase odio –acentuado seguramente por la situación que le toca atravesar- que no cree en la Iglesia ni en los curas ni en confesiones, pues para eso lo va a ver el cura, porque la difunta esposa le hizo prometer que lo haría confesarse. Afirma además que sólo iba a la iglesia por la esposa. De allí en más, entonces, no volverá.
Pero atención: no criticamos al personaje ni a la película por esta escena, sino por cómo Eastwood plantea aquí un problema que finalmente no resuelve, antes bien, simula cerrarlo cuando en realidad su personaje no se reconcilia con la Iglesia Católica. Sí encontramos un notable ejemplo en la esposa fallecida, ejemplo ante el que Kowalski no reflexiona ni toma por guía de su vida.

Pero tratemos de definir mejor lo que es Kowalski, de acuerdo a como Eastwood nos lo presenta.

-Kowalski puede ser tildado de “conservador”, en tanto deplora los cambios que para peor se han producido en su barrio, y por ende en su país. Prefiere los viejos autos “americanos” a los nuevos vehículos japoneses, y el hecho de haber trabajado durante muchos años en Ford, haber combatido en Corea, y tener una inmaculada bandera de los Estados Unidos en el porche de su casa, no hacen más que reafirmar este carácter de alguien que vive según ciertas pautas culturales que se niegan a morir. En ese sentido Kowalski vive según una tradición, pero una tradición cultural osificada y limitada a valores que no pueden ser transmisibles sin perder algo a cambio, sin tener que ponerse al día.

-Pero la tradición de Kowalski, con ser algo conforme a unas reglas morales claras, es una tradición más muerta que viva. Lo que no se dice es porqué está más muerta que viva, como el barrio venido a menos o como las relaciones entre los vecinos, o como la misma iglesia. Es una tradición que se muere porque no está revitalizada por la Religión. Al decaer la moral decaen las costumbres, la convivencia y todo lo demás. Pero para ello antes debió decaer la Religión Católica.

-Kowalski, como un norteamericano típico, es afecto a la cerveza, el béisbol y los autos. Con sus amigos sólo pueden decirse chistes o hablar chabacanamente, (caso peluquero, caso constructor). Siendo así, se comprende cómo le han salido los hijos. Diríase que Kowalski no es capaz de entender qué hizo mal para que sus hijos se hayan convertido en “Los Simpson’s”. La primera respuesta que se nos ocurre es la religiosa, después vienen todas las demás.

-Pero además, la vida de Walt se ha vuelto amarga porque no deja de mirar al pasado y todo lo que perdió. No tiene una mirada hacia el futuro ni, mucho menos, sobrenatural. Kowalski extraña a su vecino también polaco (en esa casa de al lado viven ahora los “chinos”); extraña a su viejo médico el Dr. Feldman (ahora lo atiende una doctora “china” llamada “Chu”). Pero no extraña a su viejo sacerdote, porque nunca –a pesar de ser católico- ha practicado la religión. Kowalski es más americano que católico.

-Kowalski tiene ojo para ver cada signo o detalle de irrespetuosidad o irreverencia : la nieta mostrando el obligo con un aro; el persignarse en broma del nieto; el cigarrillo tirado en su garaje; el auto japonés del hijo, etc. Sin embargo, no le llama la atención, no le molesta y no le protesta al sacerdote porque éste se presente en su casa y vaya a todos lados sin su clergyman (creemos que lo hace así porque la primera vez que se encontró con Kowalski, mostrándose con su clergyman, aquel lo echó), sino vestido como cualquiera. No se fija en ello porque no le molesta. No le molesta porque, como ya lo dijo, sólo iba a la iglesia por su esposa. No es un católico “practicante”, por eso mismo, tampoco un católico “pensante”. Le da lo mismo cómo vista el cura. Si Kowalski lo maltrata es porque se trata de un cura, no porque no lleve el debido atuendo. Kowalski no le da a entender que “con el Padre Sánchez Abelenda estábamos mejor” (pongo un ejemplo), sino que da a entender que “puedo pasarme sin los curas, así que déjenme en paz”.

 

El de la izquierda es el cura. A Eastwood el estado actual de la Iglesia no lo entristece, antes le divierte.

-El curita –que, repetimos, aparece siempre vestido “de civil”- aparece dos o tres veces en su casa y una vez hasta en un bar, para intentar convencerlo de que se confiese, porque “se lo prometí a su esposa”. Pero Walt siempre lo echa, tratándolo de forma irreverente y despreciativa. De golpe, el cura desaparece de la trama, ocurriendo entonces lo más jugoso del film, el nacimiento, desarrollo y consolidación de la relación de Walt con sus vecinos orientales “hmong”. Estupendo segmento del film donde se muestran las diferencias culturales –que son posibles de vencer-, la decadencia del vecindario, las distintas pandillas que lo asolan y el enclaustramiento de Kowalski en lo que parece ser un mundo perimido. La persistencia y terquedad de Walt están simbolizados en su lujoso y bien cuidado auto, el Gran Torino 1972. Pero eso lo veremos más adelante.

-El cura desaparece de la película y vuelve a aparecer cerca del final, después de que han ametrallado la casa de los vecinos de Walt. La única finalidad de esa escena entre el sacerdote y Kowalski es mostrar que el cura está desorientado y no tiene ninguna respuesta, sólo atina a decir desconsolado –y con una lata de cerveza en la mano, detalle importante, ya asimilado al mundo de Kowalski, que se la pasa toda la película con lata de cerveza en la mano, cual Homero Simpson y, al parecer la mayoría de los (norte)americanos- sólo puede decir el cura ante lo que ha pasado que “no es justo”. Téngase en cuenta, además, que en el segundo o tercer encuentro con Kowalski el cura le dijo que él “trabajaba” con estas pandillas, supuestamente para “contenerlas” o “incluirlas” (palabra de moda, “inclusión social”), difícilmente para convertirlos, ¿a qué, si él no se anima a ser la imagen de la Iglesia Católica?

-Tenemos que Walt Kowalski es un viejo gruñón y conservador, en el fondo de buen corazón, excepto cuando se trata de tener relación con la iglesia (bueno, tampoco se lleva bien con los negros, a los cuales, en la única escena en que éstos aparecen, los llama gorilas). Esto se debe a que guarda una culpa secreta y no vive en paz. El cura le habla en un momento –sin mucha convicción- de la confesión y de alcanzar por su medio la paz del corazón, pero no resulta convincente para Kowalski –ni para el espectador.

-Cuando el cura, tras una pelea en la que intervino Kowalski, le pregunta por qué no llamó a la policía, Kowalski le responde sarcásticamente: “Recé porque aparecieran, pero nadie apareció”. Desde luego que Kowalski no cree en los rezos ni, digámoslo, se comporta nunca como si creyera en Dios.

-El tema de la confesión es un gancho que hace avanzar la historia generando interés, porque desde el momento en que tres veces se insiste con el tema, sabemos que cerca del final Kowalski habrá de confesarse. Pero...

-Walt no niega la Ley Moral, al contrario. Una escena excelente muestra cómo unos jóvenes orientales se burlan de una vecina, y cómo luego su joven vecino Thao se comporta de manera opuesta. Pero, en el caso de Kowalski, una violación voluntaria de su parte (en la guerra de Corea) le ha quitado la paz, lo perturba interiormente y lo vuelve malhumorado y agresivo con todo el mundo. Tiene una culpabilidad reprimida que le será revelada por un “shaman” hmong en la primera vez que lo vea. Ahí Kowalski se da cuenta que ese oriental lo conoce mejor que su propia familia.

-Se entiende entonces que una gran motivo para esa forma de ser de Kowalski es ese pecado inconfesado que debe expiar. Y esto nos lleva a la escena más importante de la película, que es además la peor de todas, la escena de su confesión.

-Kowalski no se va a confesar porque esté arrepentido de haber ofendido a Dios, ni porque crea que allí puede alcanzar la paz. No cree en la eficacia de los Sacramentos. Lo va a hacer antes de la escena final (donde sabe cómo va a terminar) porque eso es lo que quería su esposa. La escena es tremendamente fea por varias razones. Primero, la actitud del cura, que tras haberle insistido varias veces para que lo haga, ahora pareciera no querer recibirlo. Toma la confesión como un simple trámite, falto de comprensión, tacto y afecto para con el pecador. Kowalski, por su parte, no habiéndose confesado “desde hace siglos”, como le contesta ante la usual pregunta, tampoco sabe cómo confesarse, pero el que lleva el peso de la mala escena es el cura (de hecho, la cámara se queda siempre de su lado). Finalmente, tal vez porque el cura (que no cura nada) no lo ha sabido llevar, Kowalski deja un pecado mortal sin confesar (uno notorio, porque evidentemente deben haber muchos más). Cuando sale intercambia unas palabras con el cura, a quien le dice, entre la provocación y la ironía –sabiendo además que lo anima un deseo secreto- que ha encontrado la paz. Sabemos que no es así. Kowalski, tras ese “trámite”, se siente tranquilo más que nada porque ha cumplido lo que su esposa quería. Pero, de las ofensas contra Dios-que de eso se trata el pecado- nada. El pecado se toma como ofensa ante el hombre, no ante Dios.

-La siguiente escena completa el asunto “confesión”. Nótese bien que Kowalski le confiesa ese su pecado, haber matado a un soldado coreano que quería rendirse, a su vecino Thao. Y lo hace en escena simétrica con la del confesionario: Kowalski de un lado, Thao encerrado en el sótano, y en el medio una rejilla, como la del confesionario que separaba a Kowalski del cura. La cámara esta vez del lado de Kowalski, que domina la escena. Tras esa “confesión”, debe ahora pagar por sus pecados, “inmolándose” en la siguiente escena.

-Lo que hace Kowalski en el final NO ES un martirio, desde ya. Kowalski incita, provoca, convida a los pandilleros a que lo maten, simulando sacar una pistola. Los engaña, como engaña a los espectadores que, teniendo en cuenta que anteriormente (en la escena con los negros) hizo el mismo gesto, ahora habrá de repetirlo. En definitiva, es una incitación al pecado de los otros, para obtener así un bien mayor. Una vez más, “el fin justifica los medios”. De paso, Kowalski, que tiene una enfermedad terminal y sabe le queda poco tiempo de vida, se ahorra sufrimientos y soledad. Así mata dos pájaros de un tiro (o, si se quiere, sin tirar un solo tiro).

-Una vez más constatamos los argumentos retorcidos con que el cine norteamericano viene a usurpar la sencillez evangélica, los caminos de la redención y la expiación. Luego de muerto se nos muestra a Kowalski tirado en el piso con los brazos en cruz, pero cabeza para abajo, en una cruz invertida. ¿Por qué se hace esto, acaso para imitar a San Pedro? ¡Vamos! ¿Quién le ha soplado esa ubicación de la cámara a Eastwood? Y que no se nos diga que antes de sacar su encendedor del bolsillo, Kowalski empieza a recitar un Avemaría, porque eso se usa precisamente para justificar ese “sacrificio” salvador del personaje. Insistimos: ¿Por qué se muestra al personaje formando una cruz invertida?

-La película no está “contra los luteranos”, como escribió alguien, sino al contrario. Cuando la chica dice que por culpa de los luteranos fueron a parar allí, está diciendo que gracias a ellos pudieron escapar de los comunistas vietnamitas. Cuando Eastwood le responde “la culpa de todo la tienen los luteranos”, lo hace en broma. Como católico ya vemos que no le interesa ningún aspecto de la religión. Pero, personalmente, Eastwood siempre se manifestó cercano a los luteranos. Por ejemplo, en su film “Poder absoluto” (1997), el personaje que interpreta se llama Luther, y se deja bien en claro que está a favor del “ojo por ojo, diente por diente” veterotestamentario. Acá intenta esa solución amenazando a uno de los pandilleros, pero se da cuenta de que ya no puede hacer las cosas de esa manera, por lo que opta por (siendo el personaje un polaco y, por lo tanto, “católico”), una especie de sacrificio que lo arregle todo. Ya vimos que si es noble el deseo de sacrificarse por los demás, no lo es la metodología usada. Se pone en el lugar de Dios para provocar él mismo la escena de su martirio, montando hasta los últimos detalles: corte de pelo, ropa nueva, el encendedor de Corea en la mano.

-Hay también una auto-referencia de Eastwood a su personaje de Harry Callahan, quien solía hacerles un truquito (o una pregunta) a los criminales antes de matarlos. Con este final desmonta ese acto, demostrando que ya está viejo para jugar a ser esa clase de héroe. Creo que se acordó un poco tarde, diría que unos treinta años tarde.

-Aclaración necesaria: no es que descreamos que el mundo católico que muestra Eastwood no sea así, ¡al contrario! Lo he padecido personalmente, antes de mi descubrimiento de la Tradición católica, y puedo decir lo que se sufre confesarse ante semejantes sacerdotes hueros de sapiencia o caridad (tanto jóvenes como viejos, lo mismo da, aunque, aparentemente, a los viejos les molesta confesarse con curas muy jóvenes y, a los jóvenes, con curas muy viejos). El estado calamitoso en que se encuentra la Iglesia da como resultado que curas como el de la película –bienintencionados pero torpes e ineficaces- sean legión. Pero Eastwood no critica esto desde el lugar del católico que quiere recuperar la verdadera religión. Su mirada no es católica. Eastwood no le muestra al espectador de cine la Iglesia modernista o “conciliar”, sino que le muestra lo que para él es la Iglesia Católica sin más, a secas, sin otra alternativa. Por eso el personaje Kowalski no le dice en ningún momento al cura que extraña la Iglesia de antes, la misa en latín, etc. Kowalski no extraña nada, Eastwood desacredita la eficacia santificadora del Sacramento de la Confesión, y dice que las soluciones pueden venir de unos vecinos paganos que portan otra tradición más eficaz. No hay para Eastwood –nunca la hubo en su cine- una mirada trascendente. Los personajes actúan por las suyas, sin la gracia de Dios, sin recurrir a la oración, obsesionados por la idea de hacer justicia (tal vez por eso pone en boca del cura esa línea de diálogo que antes cité). Y al final de sus films la justicia siempre vence sobre la tierra, con moño y todo, por la sola voluntad humana.

-El auto de lujo es una imagen del mismo Kowalski, de cómo hubiera querido que todo permaneciese. Pero a uno le da que pensar que si ha pasado tanto tiempo dedicándose a pulir, arreglar y contemplar su brilloso auto esto nunca le dejó tiempo para educar como debía a sus hijos (es cierto, esto lo dice en su confesión, aunque no mete al auto de por medio). El auto es una especie de fetiche, aunque comprende hacia el final que debe pasarle la posta a su protegido Thao. Al prestarle el auto le estaría suministrando su universo con su forma de ver las cosas, a la vez que una personalidad.

-Pero el auto pudo haber tenido un significado mejor, si Kowalski hubiera comprendido que era sólo una “cosa”, a la cual era posible sacrificarla. Por ejemplo: entregarlo a los pandilleros a cambio de la libertad de Thao, lo cual posiblemente debió ocurrírsele después del castigo que aquellos le infligieron al adolescente. En vez, la primera reacción de Kowalski es la paliza a un pandillero y la amenaza, lo cual traerá una serie de consecuencias peores, como el mismo Kowalski comprenderá.

-Finalmente, el auto viene a ser una continuación de la vida del propio Kowalski en su heredero, para el cual, esa posesión será, además de un “tener”, un “ser”. Es una manera inteligente de utilizar un símbolo en un film inteligente y muy entretenido, pero, por lo que se ve, que vuela muy bajito, por entre las cosas de este mundo que resuelve de manera caprichosa para que el fácil esquema cierre perfectamente. Esto no es nuevo en los films de Eastwood, cuyo simple esquematismo encaja de tal manera que nunca deja ningún resquicio para el misterio. Por lo tanto, para Dios.

Lo que sí parece ser nuevo es el apoyo que este film ha obtenido de quienes creen ver un catolicismo en ciernes en quien ha demostrado palmariamente ser un director –como lo dije al principio- política y cinematográficamente correcto. Ahí están desde “Cazador blanco, corazón negro” y su héroe vividor para quien el único demonio es Hitler; su “Un mundo perfecto” y la reivindicación del anarquismo; su “Los puentes de Madison” y su melosa apología del adulterio más la “romántica” cremación de los cadáveres; su “Medianoche en el jardín del bien y el mal” y su encantamiento con el travestismo; su “Poder absoluto” y su visión simplista de la política; su “Deuda de sangre” y su vanidoso autoexhibicionismo; su “Jinetes en el espacio” y su humor chabacano y obsceno (como en esta película de ahora); su “La bandera de nuestros padres” y su negación del arquetipo del Héroe; su “Million Dollar Baby” y su fervor por el boxeo femenino y la eutanasia. En fin, films todos donde su mirada constante sobre el poder está enunciada desde el voluntarismo individualista rejuntado con el hedonismo de un actor que nunca ha dejado de lado esa cosa tan vergonzosa de tener que ser una y otra vez un “héroe”, pero donde se es tal porque se es un “rebelde”, eso sí, oscarizado.

 

Comentarios

Acabo de ver Gran Torino y me

Acabo de ver Gran Torino y me encantó la pelicula, creo que es mucho pedir en una pelicula encontrar todo tradicional, es una pelicula y listo. Mas bueno que el bodrio de "Bella" es, Bella a pesar del tema digno que toca y de reconocerle la valentía al actor de hacer esa pelicula, es una pelicula pésima, me quedo más con Gran Torino y el contenido no es malo, ahora si nos ponemos elucubrar lo que quizo decir C.E y cada personaje y buscarle quinta pata al gato bueno... no miremos más ninguna pelicula.
In Christo
Darius

GRAN TORINO

Clint Eastwood siempre hizo sus películas desde su YO inestable . Pero en las últimas es una calamidad . En Gran Torino el "Gran" seguro que es él . No hay sacrificio ; hay chantaje . O hace esa pantomima o muere de cáncer ; no lo hace por nadie salvo por su propio "bronce". En Million Dólar Baby también es un buen tipo reprochando a sus hijos que no lo entienden . Padece una loca necesidad de ser adorado . Está muy viejo , y está apurado .
Javier

Sé lo que piensas.

"Sé lo que piensas. ¿Tiró él seis tiros o sólo cinco? A decir verdad, con tanta excitación perdí la cuenta. Pero como esta es una Magnum. 44, la más poderosa arma de puño del mundo y te volaría la cabeza, tienes que hacerte una pregunta: ¿Me siento con suerte? ¿Te sientes, desgrqaciado." Acaba de salir a la venta el DVD de "Harry el Sucio".  No se lo pierdan. El planteo de la película es muy similar a "Gran Torino". Sólo que mientras Harry mata, Walt muere. Especialmente conmovedora es la escena en que el detective Callahan interroga cordialmente al psicópata asesino en el estadio de fútbol. Es evidente que una infancia desgraciada -seguramente su madre le negó una galletita y eso le provocó un trauma irreversible- llevó a este pobre hombre por ese desventurado camino.  Y en el rostro de Clint se refleja la profunda comprensión del drama personal de este infeliz descarriado, sobre todo cuando con dulzura le pregunta ¿Dónde está la chica? En el estreno de la película ( 1972), al que concurrí con mis padres, esta escena fue aplaudida por todo el público. Una obra clásica del cine garantista. Lo conseguí en Carrefour. Saludos Paisano Alborotador

FLAVIO MATEOS Y SU PÁGINA WEB

Para todos los amantes de las críticas católicas, tradicionalistas y totalmente profesionales de Flavio Mateos, les recomiendo ampliamente la página de su autoría, donde podrán encontrar otras muchas críticas y trabajos sobre cine: ]]>http://videotecareduco.blogspot.com/]]>. ¡No se la pierdan! A.L.

EXITO TOTAL

La cantidad de intervenciones denota que D Flavio Mateos es un éxito editorial. Y además nos pone ante el insólito hecho ... de que el propio crítico conteste y les "pegue" a sus detractores. ¡el actor se baja del escenario y lo solapea al que lo abuchea! ¡corre la adrenalina! Por supuesto, también la liga él, porque en este sitio son petizos... pero no de ancas, como decía mi abuela.  QUE FLAVIO SIGA ESCRIBIENDO/SUS SESUDOS COMENTARIOS/ ANTES QUE NOS LO ROBE/LA CIGÜEÑA DEL CAMPANARIO Chindasvinto    

Estimado FM: Lo del sentido

Estimado FM: Lo del sentido literal es exactamente como Ud. dice. Y lo del simbólico también. La pregunta que le hago es: el sentido religioso ¿puede estar en un film con el nivel de absoluto que Ud. exige.? (Pienso en "The Bells of St. Mary", de Leo Mc Carey. Por muchas de sus actitudes -especialmente respecto de la enseñanza- hoy se podría acusar al personaje que interpreta Crosby de cura 'progre'. Sin embargo, en la trama, hace un equilibrio perfecto con la monja/Bergman (Ingrid, por Dios). No creo que sea reprochable ese tipo de tensiones en una trama, ni en un film como ese. Y tampoco lleva sotana. Y encima usa un sombrerito de zapateo americano.) Creo que Ud. mismo puso que lo que importa no es la discusión sobre 'tradicionalismo' sino sobre el film. ¿Mejoraría la película porque los Hmong se convirtieran en masa? Empeoraría. Porque de lo que se trata es de una mirada sobre un personaje que aprende algo y en su camino de aprender enseña otras cosas a otros. Y las cosas que enseña son buenas. O casi. O sea, como dijeron varios, es una pelicula, no el catecismo. Y desde el punto de vista religioso, el cine, en el mejor de los casos puede servir para que el modernista se haga un par de preguntas que no se podría hacer si sigue a los medios o a las cosas filmadas que no son cine. Por eso el sentido literal debe ir primero y después el simbólico (exactamente como Ud. dice). Sobre contar pajaritos del arbol. No creo que sea sólo por un chiste. Es un chiste, pero que le hace el polaco al joven Hmong porque -fuera de campo- entre cerveza y cerveza,  una vez le contaron un cuento zen (o vió Kung Fú en sábados de super acción, poco importa. Pero no porque sea un maestro zen, claro). Desde el punto de vista de la puesta en escena, el final de la toma en cuestión es con ambos personajes saliendo de cuadro y la cámara tomando la puerta de la casa de KW, que tiene -como todas las puertas de esa arquitectura, pero también como todas las puertas usadas por el cine clásico con absoluta conciencia de lo que implicaba-: una cruz. Revéala y se sorprenderá por la importancia dada a esa puerta en la toma. Es el camino posible (el espíritu sopla donde quiere') del Hmong, luego de su iniciación, que es de un oficio moderno, no religiosa ni nada que sele parezca. Respecto de la iniciación de 'machos', con el peluquero, quedó claro que sirvió para que el chinito consiguiera trabajo. Y era algo que necesitaba ('ganarás el pan'). Así como la mujer ('no es bueno que el hombre esté solo'). Respecto del auto, es una contingencia que le da nombre al film, pero simbólicamente es la diferencia entre la iniciación en el robo y la iniciación en el trabajo honesto (la conversación con la que consigue el trabajo, es acerca de un auto que no tiene. Espero que con eso no me venga con que KW le enseña a mentir).  El asunto de la confesión. Mi argumento es que KW asusta al curita - y a los espectadores 'curitas' - en la escena de la puerta de la casa, diciéndole que hay algo terrible que hizo (aunque allí dice que le 'obligaron a hacer' y no es lo que le 'confiesa al joven Hmong, a quien le dice que disparó a alguien aunque se estaba rindiendo). Cuando todos esperamos que le diga lo terrible, le dice menudencias -que pueden ser verdad- y cuando todos esperamos que mate a todos, se inmola. Como dice PL, no creo que se le pueda pedir mas a Clint. (Me sigo preguntando en qué estaba pensando cuando hizo 'el sustituto'.) El remordimiento de conciencia que descubre el chaman puede ser que su finada mujer ('la mejor mujer del mundo', dixit) le mandó a confesarse y el no lo está haciendo. Aparte de lo que confiesa realmente. Respecto del curita, leo este foro porque no conozco uno que no sea muy parecido al que usted ve en el film, pero tal vez sin las virtudes que los demás vemos en él Saludos Cady

  Respondo los perdigones

  Respondo los perdigones que van dirigidos a mí:   [Se dice que “el cura jamás pierde su aplomo ni es timorato”   ¿Por qué entonces teme vestir con el clergyman (ni siquiera hablemos de una sotana) cuando anda por la calle?]   RESPUESTA: Porque es un curita del s. xxi, un tullido al que al menos le queda algo del sacramento de la confesión. (Podría haberle recomendado un psicólogo a Kowalski, pero no lo hizo).     [Cuando va a hablar con Kowalski “de la vida y de la muerte”, éste le dice que le pesa algo que no le obligaron a hacer. Ahí el cura, que supuestamente había ido “con todas las armas”, se queda sin respuesta y no le contesta, cuando más que nunca tendría que darle a entender que la confesión puede acabar con ese remordimiento de Kowalski. La película no lo muestra, ni sugiere que lo haga.]   RESPUESTA: Pasa que si el Curita le decía eso, además de comerse una mano del viejo renegado, lo “espantaba” y cerraba toda posibilidad de que el tipo se confesase. Así que se quedó en el molde, no para que no le peguen, sino para no frustrar su objetivo.       [Se dice que “Clint Eastwood no tenía ninguna necesidad de poner a un cura católico ni a la Iglesia, y sin embargo lo hace, sin saña contra la misma, lo cual ya de por sí es destacable”.   Si vamos a ese punto podríamos decir “C. E. no tenía ninguna necesidad de poner un cura modernista y sin embargo lo hace”, porque evidentemente le sirve para su historia. No es ya de por sí un mérito incluir en una película un cura y una iglesia, sino incluirlos sabiendo lo que éstos son y representan. El personaje de Eastwood no parece saberlo, porque en ningún momento le reprocha –como ya lo dije- al cura no llevar su atuendo (y este es un detalle muy grave). De hecho, el cura no sólo es inoperante, sino que, al final, intenta detener el baño de sangre, con lo que hubiese impedido lo que muchos llaman “inmolación” de Kowalski. Pero además, ¿por qué no apareció solo el cura, si Kowalski le dio a entender antes la ineficacia de la policía? Lo suyo es un fracaso total. ]   RESPUESTA: No, No, NO. CE pone un cura modernoso porque no conoce ninguno que lleve sotana!! CE no conoce un ápice de la tradición católica.       [Se dice que “es rescatable que el protagonista se confiese y luego se inmole, etc”   Parece que no se entendió que Kowalski se va a confesar sólo para cumplir con su esposa (ya que algunos hablan de comparar con otras películas, compárese la escena de esta confesión con la confesión de Corleone en “El Padrino III” y verán grandes diferencias). Pero además, parece que no se entiende esta escena clave de la película, porque para Eastwood la verdadera y liberadora confesión se da ante el hombre y no ante Dios. Por eso filma de manera similar las dos escenas, una detrás de otra. Minimiza la eficacia del Sacramento cuando podría haber significado una verdadera escena de re-conversión de Kowalski. Un momento posiblemente sublime se lo vuelve fofo e intrascendente.]   RESPUESTA: Esto me parece que se lo está inventando Ud., la conciencia le pesaba a Kowalski y el hecho que vemos es que se confiesa. Que no haya habido atrición… se lo puedo aceptar, pero contrición pudo haber habido perfectamente.  PL

"Ahora bien, creo que ha sido suficiente..."

En eso si que estoy totalmente de acuerdo...Uffff, Ricardo Martín

Aprender a mirar

  Voy a comentar a algunas objeciones de quienes sinceramente parecen interesados en discutir la película. De los que dicen pavadas sobre los “tradicionalistas” porque no tienen argumentos con que refutar o construir una buena crítica de la película, no diré nada, sus propias palabras invalidan cualquier posibilidad de diálogo. “No hay peor sordo que el que no quiere oír.”     Se dice:   “¿A nadie se le ocurrió pensar  que la confesión verdadera sea la que Kowalski realiza en la Iglesia y que al chico Hmong le mienta, le diga que hizo algo que no hizo, para por un lado asustarlo”, etc.   Esto no es así, porque Kowalski insinúa ese grave asunto de la guerra cuando se lo dice al cura en su casa, “algo que no le obligaron a hacer”, en la escena cuando este último va “con todas las armas”. Luego, el shaman Hmong advierte que Kowalski no tiene paz porque hay algo en su pasado que le remuerde la conciencia. Por lo tanto, no le miente al chico Hmong.     Se dice:   “Habría que pensar en el tipo de 'iniciación' laboral a la que fue sometido el chico Hmong. En primer lugar allí el mismo Kowalski mejora (o re-significa o, mejor, re-signa) su pedagogía respecto de la evidente y desastrosa educación que dio a sus hijos”, etc.   Pero también hay que pensar en la iniciación a la “hombría” del chico, por ej. en la patética escena de la peluquería, cuando Kowalski –a la manera de Boggie el aceitoso- le enseña a hablar como “macho”, con rudeza y “desprecio” al peluquero. Luego en la obra en construcción vemos que Kowalski le habla igual al otro amigo. Recuérdese cuando estando en el jardín, al incitar al joven Hmong a invitar a salir a la chica, le dice que le servirá para “vaciar el carburador” o algo parecido. Va de suyo que Kowalski no vería mal, antes al contrario, que además de la salida el joven Hmong tenga relaciones sexuales con la chica. ¿Creen todavía los católicos en el sexto mandamiento? Pero además, y por todo esto, Kowalski no es un maestro zen ni nada que se le parezca, le da la indicación de contar los pájaros porque es lo primero que se le ocurre (y es otro chiste más en la película), luego lo hace realizar trabajos útiles. Kowalski le enseña más bien que nadie es un Hombre si no tiene trabajo, un auto y una chica (y una lata de cerveza a mano).     Finalmente, he debido hilar muy fino y largo porque la película lo demanda (releer por favor, el pensamiento de Stravinsky citado anteriormente), y porque los comentarios equivocados me han obligado a ello. Más bien lo que he visto, es que muchos quieren encontrar un sentido simbólico sin atender antes al sentido literal de la película. Es a partir de este último que podemos llegar al primero. De allí aquello de “aprender a mirar”. Ahora bien, creo que ha sido suficiente. Ha empezado la Semana de Pasión y prefiero, y recomiendo a todos los católicos fervorosamente, nos dediquemos a meditar en la Sagrada Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.     En Cristo y María   F.M.

No temple ningun comentario,

No temple ningun comentario, simplemente por que los anteriores no fueron destemplados, solamente le explique por que me gustó la pelicula y por que no esperaba una pelicula catolica ortodoxa. Justamente por lo que dice usted y como me lo señalara otro camarada, no soy Nacionalista Catolico, sino católico y nacionalista...(ya veo que esto producira otra discución que no es justamente para este foro...) Por lo demas y con referencia a esta vista, le repito amigo, hila muy fino...digamos que demasiado y ademas el hilo se vuelve extremadamente largo...¿Me explico?...no se lo tome a mal. Ricardo Martin

Sugerencia

Con el sólo objetivo de aportar positivamente, sugiero que las críticas de cine sean reducidas a una breve reseña de su guión y la moralidad del film. Tratándose de un periódico de actualidad temático y no de un foro de largometrajes, las 3379 palabras y 28 párrafos convierten la crítica en tediosa. Muchos saludos, B. 

Al respecto

Este es el servicio que hemos querido dar siempre desde esta web. Entiendo que las criticas (lo habitual nuestro es una reseña) las dejamos para especialistas. Pero no está de más aprender algo sobre cine y como verlo ¿no?

AY con esos "Presbíteros

AY con esos "Presbíteros optimistas", que están en cualquier cosa menos en lo que tienen que estar.

Es una gran peli, como dice

Es una gran peli, como dice el autor de la crítica. No la veo, sin embargo, como anticatólica, al contrario. Es extraño, como Clint a lo largo de su carrera va puliendo algunas cuestiones (como bien mencional alguien sobre la monja Shirley). Harry hubiese matado a los bárbaros; Walt se deja matar por sus amigos. Esto no es aristótelico, es cristiano. Not bad Clint, te redimiste justo a tiempo. Johannes. Nota: al margen....sos un gran cineasta.

EL LIBERALISMO ES PECADO

  Estimado Ricardo Martín.   Le agradezco haya templado sus comentarios, pues de esa manera la discusión es entonces posible. Quisiera hacerle, a Ud. y a quienes siguen esta lectura,  tres observaciones.   La primera: Usted puede opinar que la película le gusta o que no le gusta, como yo puedo opinar que tal chocolate me gusta más que aquel otro, desde luego que sí, ¿por qué no? Pero eso es algo que concierne a lo estrictamente personal, y no se justifica que alguien escriba en un foro para decir “me gusta o no me gusta”. Sin embargo, Usted luego, justifica esta opinión suya, lo que es válido y se lo agradezco. Pero…   Segunda: a quienes siguen agregando improvisadas observaciones, les recuerdo un pensamiento a tener en cuenta, si quieren: “Llamo a ustedes la atención sobre este punto tan importante: consideren, de un lado, el esfuerzo consciente y la paciente organización que exige la composición de una obra de arte, y, del otro, el carácter prematuro del juicio, necesariamente improvisado, que sigue a su presentación. Entre los deberes de quien compone y los derechos de quienes juzgan, la desproporción es notoria, puesto que la obra ofrecida al público, cualquiera sea su valor, es siempre el fruto de estudios, de razonamientos y de cálculos que involucran todo lo contrario de una improvisación” (Igor Stravinsky, Poética musical). O, como decía el gran director argentino Mario Soffici: “Después de ver una película no se puede opinar; hay que reflexionar un poco”. Lamentablemente creo que hay una falta de educación a este respecto (especialmente con respecto al cine) y un mal acostumbramiento por culpa de los mercenarios e improvisados que escriben en los grandes medios. La propia pereza hace el resto.   Tercera: estoy viendo una gran confusión, en general, y que viene de muy lejos. Es cierto que se trata sólo de una película. Pero una película como ésta, y como tantas, sumada al resto del “paquete cultural” (libros, discos, “arte”, periódicos, televisión, Internet, etc.) no hacen sino afianzar cada vez más el liberalismo que domina en la sociedad. Por culpa de los católicos, que dejaron de ocuparse del arte y lo cultural, fue que el liberalismo –en sus distintas vertientes, izquierdista, progresista, liberal de “derecha”, etc- ocupó ese terreno, logrando hacer pensar a los católicos como liberales. Lo que se dice desde muchos de los comentarios de esta película me dan la razón. Vaya Usted a cualquier librería de las llamadas católicas y fíjese el espacio subalterno o casi nulo dedicado al arte y lo que tiene que ver con los medios de comunicación. Fíjese la cantidad de libros que se editan sobre política o historia y los casi inexistentes sobre arte, cine, literatura, etc, desde un pensamiento católico. La ignorancia y despreocupación al respecto es alarmante. El enemigo, en cambio, ha sido más astuto. La contribución del cine en la laicización de la sociedad es gigantesca, eso sí, siempre a través de “acciones ejemplares” y una moral “intachable”. Los norteamericanos no dejan de enrostrarnos su bandera, y con ella su modo de pensar, absolutamente liberal. La mayoría de los que entre nosotros se llaman “nacionalistas católicos” ponen el nacionalismo por encima de lo católico (como Kowalski), es decir, ponen “la añadidura” por sobre la “búsqueda del reino de Dios”. El católico no debe olvidar lo que dijo Nuestro Señor: “SIN MI NADA PODÉIS”. Nada. El cine muestra que el hombre POR LAS SUYAS, con su voluntarismo, sin tener que recurrir a la gracia de Dios, puede ser bueno. Y así como ya pasó en la liturgia modernista post-conciliar, se suplanta –sutilmente casi siempre- a Dios por el hombre, el culto del hombre y no de Dios. Usted ve valores en el film que yo también he visto, pero lo que también hay que ver es esa metamorfosis con aires redentores y pseudos-religiosos –en la crítica que hice de la última “Batman” lo dejo más claro- de la moral laica por sobre la moral religiosa. Es una inteligente sustitución, que los católicos “tolerantes” están comprando. Parece que “con buena voluntad todo se puede”. “Apocalypto” es una excelente corrección de esta creencia de la voluntad salvífica del hombre por sí mismo. Todavía no se entiende, y esto es parte de mi lucha, en todo caso desde este pequeño lugar, que EL LIBERALISMO ES PECADO. Muy a propósito, voy a transcribirle un oportuno párrafo del inmortal libro del R. P. Félix Sardá y Salvany. Donde él dice “libros” póngase “películas”, y se comprenderá mejor la actitud que un católico fiel debe tener ante estas manifestaciones culturales o artísticas como la que nos hace discutir ahora:    “Una cosa sola advertiremos aquí, que especialmente se refiere a esta materia. Y es que nos guardemos de deshacernos en elogios de libros liberales, sea cual fuere su mérito científico o literario, a menos que no hagamos tales elogios sino con grandísimas reservas y salvando siempre la reprobación que merecen por su espíritu o sabor liberal. Y hacemos hincapié en esto, porque son muchos los católicos bonachones (aún en el periodismo católico), que, para que les tengan por imparciales, y por darse barniz de ilustración, que siempre halaga, tocan el bombo y soplan la trompeta de la Fama a favor de cualquier obra científica o literaria que nos venga del campo liberal; y dicen que hacerlo así es probar que a los católicos no nos duele reconocer el mérito donde quiera que lo veamos, que así se atrae al enemigo (maldito sistema de atracción, que viene a ser nuestro juego de gana pierde! Pues insensiblemente somos nosotros los atraídos); que, finalmente, no hay peligro alguno en esto, y sí notorio espíritu de equidad. (…) ¿Qué importa sea o no grande su mérito literario, si con este su mérito literario, nos asesina las almas que hemos de salvar? Lo mismo fuera guardarle consideración al bandido por el brillo de la espada con que nos embiste, o por los bellos dibujos que adornan el fusil con que nos dispara. La herejía envuelta en los artificiosos halagos de una rica poesía, es mil veces más mortífera que la que sólo se da a tragar en los áridos y fastidiosos silogismos de la escuela. (…) El que lee en nuestros periódicos que tal o cual poeta es admirable poeta, aunque liberal; va y coge y compra en la librería aquel admirable poeta, aunque liberal; y lo traga y devora, aunque liberal; y lo digiere e inficiona con él su sangre, aunque liberal; y tórnase a la postre el desdichado lector liberal como su autor favorito. (…) ¿Por qué le hemos de hacer a la Revolución el servicio de pregonar sus glorias infaustas? ¿A título de qué? ¿De imparcialidad? No, que no debe haber imparcialidad en ofensa de lo principal, que es la verdad. Una mala mujer es infame por bella que sea, y es más peligrosa cuanto es más bella. ¿Acaso por título de gratitud? No, porque los liberales más prudentes que nosotros, no recomiendan lo nuestro aunque sea tan bello como lo suyo, antes procuran obscurecerlo con la crítica o enterrarlo con el silencio.”   Por este motivo, y porque amo a la Iglesia y no me gusta que no se la tome en serio y se la desprecie (y Usted dice bien qué clase de persona es Clint Eastwood a través de los ejemplos de sus anteriores films) es que no recomiendo su película, más aun, la he ido a ver como deber “profesional”, ante los comentarios de dos personas cercanas a mí que, sin dudas, me hicieron advertir que podía haber una confusión en la visión de esta película. Todo lo que hasta ahora he escuchado me lo ha confirmado. EL LIBERALISMO ES PECADO, lo que no quiere decir que uno se convierta en un fanático y, por tal, no reconozca otros valores humanos. Pero, ante todo, aquello que afirma Sardá y Salvany. Basta de dejar que cualquier director yanqui liberal o progre nos venga a dar lecciones de moral a los católicos, y para colmo, mentando obtusamente lo católico.   Atentamente   F.M.

Coincido con que las últimas

Coincido con que las últimas cosas de Eastwood venían siendo de una corrección política insoportable ('el sustituto' por ejemplo). Pero, ya que 'a primera vista' la película no es anticatolica y que es necesario buscar las sutilezas... ¿A nadie se le ocurrió pensar  que la confesión verdadera sea la que Kowalski realiza en la Iglesia y que al chico Hmong le mienta, le diga que hizo algo que no hizo, para por un lado asustarlo (es evidente que el pibe no tiene pasta de cruzado) y para que entienda al mal al que se está exponiendo con el ojo por ojo? No hay pruebas en el film que aseguren que cometió el acto que le 'confiesa' al chico Hmong y si bien es cierto que los espectadores confiamos en que el viejo es un tipo de temer que tiene un pasado 'reprochable', ¿no será un prejuicio más que nos da el hecho de que defienda cierta moral y ciertas tradiciones.?  Tal vez sus cuatro 'pecadillos' sean los verdaderos y en ese caso ...., ¿muere en pecado mortal por haber inventado una anécdota paraasustar al chico? Me parece que no, aunque no se demasiado al respecto (Soy todo oídos). En ese sentido, habría que pensar en el tipo de 'iniciación' laboral a la que fue sometido el chico Hmong. En primer lugar allí el mismo Kowalski mejora (o re-significa o, mejor, re-signa) su pedagogía respecto de la evidente y desastrosa educación que dió a sus hijos (pecado que , indirectamente confiesa al hablar de 'distancia' con ellos). Incluso, lo hace 'en la lengua' (es una metáfora) del Hmong: el primer trabajo que le dá al chico se parece a un cuento zen o taoista o chino en general: 'contá los pájaros de ese árbol', suena bastante a: 'caminá sobre papel sin dejar rastro', 'escucha el sonido de la palma de una sola mano', etc En el final, fuera de campo nos queda qué es lo que aprendió el cura y qué es lo que aprendió el chico.  No me parece imposible que ambos miren a la tradición de una manera distinta. Y en ambos casos es la Católica la que les ha quedado delante de su nariz.. saludos Cady

Incorregibles

Algunos tradis son como los peronistas: incorregibles. Sería de ilusos esperar loas a C.E. cuando muchos de ellos no se privan de creerse, incluso, por sobre la Autoridad Suprema, el Papa, a quien no hesitan en criticar. Me recuerdan esa anécdota que le atribuyen -desconozco con qué veracidad- a San Francisco de Asís y algunos de sus hermanos de orden, ante la vista de un perro muerto y agusanado en la banquina: todos veían la putrefacción, olían la fetidez; pero el poverello logró rescatar la mejor perspectiva posible y se admiró de la bella blancura de esos dientes caninos... Gracias a Dios, los dogmas son unos pocos. En ellos, se impone la unidad. El resto, es opinable. Sería bueno que, siguiendo a San Agustín, algunos tradis antepongan la caridad como cristal antes de juzgar; acción que tanto disfrutan. Fraternalmente,                    ALFONSO FERNANDEZ      

Perdon...por favor...perdon

Perdon amigo Flavio...no tengo mas remedio que pedirle perdon si lo ofendi, pero le vuelvo a decir es solamente una pelicula nada mas, es como bien dice el Moderador una cosa opinable y opino que me gustó, mas alla de las observaciones que Ud haga ¿Me lo permite?, comparativamente con la basura que se pasa ahora la pelicula exalta valores que son hoy en dia permanentemente estigmatizados. Francamente le dire que estaba seguro que no iba a ver una obra de pura y ortodoxa doctrina, mas aun sabiendo como trata "Kalahan" a la Iglesia Catolica en muchas de sus peliculas. Recuerde sino aquella donde cachetea a un cura bolche protector de terroristas dentro de un confesionario (ademas de tratarlo de la forma mas despectiva) y su compañera liquida a una monja que tiene bajo el habito una recortada del 12 lista para usarla. Recordemos tambien la otra pelicula donde Shirley Mc Lein hace de monja y despues se devela que es una prostituta y el convento donde decia que pertenecia es un lupanar dentro de un pueblucho mexicano. Puede sorprenderse de que no se hable bien de la Iglesia en una pelicula de este actor y director solo aquel que desconoce su filmografia. Ademas creo que el personaje es de formacion luterana. Lo que si se rebela en la pelicula y es lo que me interesó, es el modo de ser de cierto conservador norteamericano, bien dice usted que el tipo es un norteamericano hecho y derecho. Es que justamente EEUU tuvo  la caracteristica de ser una sociedad esponja, que integraba a los inmigrantes a su "modo de vida" (mas alla de la opinion que pueda yo tener de dicho modo de vida). Asi hizo con los polacos, los irlandeses, los latinos en muchos casos (podra ver usted que hay funcionarios importantes y hasta generales del ejercito norteamericano que son cubanos o portorriqueños). Esa integración implicaba la asuncion como propio de ese modo de ser yanqui, asumido despues de un tiempo por el inmigrante especialmente en base a la cultura del trabajo y del lucro (bien protestante). El tipo ve que sus hijos ya no son tributarios de ese modo de vida propiamente yanqui sino que han asumido el modelo mundialista y globalizado (la vulgaridad de la cultura ligth) Pero ve en el inmigrante chino un potencial heredero de esos valores . La pelicula describe muy bien el "tradicionalismo clasico yanqui" el consevadurismo de alli. Con referencia a lo demas ya le digo nunca espere ver una obra de recta doctrina católica, pues se por los films de este personaje que el amigo Kalahan cree que los catolicos son un ato de izquierdistas y pacifistas de la peor especie y que siempre se ha burlado de la moral catolica cuando ha podido. Mas alla de esto la pelicula me gusto especialmente por el tipo de mentalidad que describe. Ricardo Martin.

Gran Torino

Esta polemica de criticas me recuerda a la crítica que hizo la revista Cabildo, en ese entonces dirigida por Don Ricardo Curutchet, de la pelicula de Zeffirelli " Hermano sol hermana luna". La critica la ponia mal, fundadamente, por modernista y naturalista y yo coincidia con esa vision pero, dias despues asistí a una clase del profesor Jordan Bruno Genta y el la puso por las nubes tambien por razones fundadas. Por eso coincido en que el arte es muy opinable y, fanatico de Don Clint que soy no veo la hora de verla. Vivo en el interior y por aqui no la han pasado. Martín Fierro 

Aclaraciones necesarias

  Estimado Ricardo Martín:   El humor puede ser muchas veces educativo, una forma de mostrar el error delicadamente. Parece ser que no se ha reflexionado y acusado recibo, por lo que tendré que ser más explícito.   Usted dice que el cine es algo opinable, y estamos de acuerdo. Pero las opiniones vertidas deben estar fundamentadas por lo que está en la película y no por lo que quisiéramos que allí hubiese, las opiniones deben ser meditadas serenamente y no arrojadas con atolondramiento como si esto se tratase de la tribuna de “Polémica en el fútbol”, deben ser enviadas con respeto y no con descalificaciones. El trato peyorativo y descalificador de los comentaristas no invitaban a un diálogo posible. ¿De qué lado está la soberbia? Le pregunto, ¿descalifico yo desde mi crítica al espectador de cine, o, antes bien, lo respeto no ofreciéndole una crítica complaciente y distraída sino animándolo a ver detalles significativos y reflexionar al respecto? ¿De qué lado está la soberbia? Son los comentaristas los que han llevado la discusión a otro terreno, al decir que el crítico tiene “tufillo puritano”, “ve todo negativo”, “le busca el pelo al huevo”,etc, sin ponerse a refutar desde y con la película mis afirmaciones. Suele caerse en la descalificación personal cuando no se tienen argumentos o razones para discutir. Me encantaría –y lo digo en serio- que Ud. escribiera algo, ateniéndose sólo a lo que se ve y cómo se ve en la película, refutando una a una mis observaciones para sacarme a mí del error, en caso de que lo esté. Tal sería de su parte un acto de caridad, “corregir al que yerra”, en vez de defenestrar a la persona gratuitamente.   Pero, ya lo ve, me ha obligado a explayarme más de lo que quisiera. Haré unos comentarios puntuales. Le pido a Ud. y a quien lea esto que comprenda que no hay nada personal que dirimir, sino la película y sólo la película, a ese terreno me voy a abocar, dejando de lado las opiniones que nada tienen que ver con ella.   Se dice que “el cura jamás pierde su aplomo ni es timorato”   ¿Por qué entonces teme vestir con el clergyman (ni siquiera hablemos de una sotana) cuando anda por la calle? Cuando va a hablar con Kowalski “de la vida y de la muerte”, éste le dice que le pesa algo que no le obligaron a hacer. Ahí el cura, que supuestamente había ido “con todas las armas”, se queda sin respuesta y no le contesta, cuando más que nunca tendría que darle a entender que la confesión puede acabar con ese remordimiento de Kowalski. La película no lo muestra, ni sugiere que lo haga.   Se dice que “Clint Eastwood no tenía ninguna necesidad de poner a un cura católico ni a la Iglesia, y sin embargo lo hace, sin saña contra la misma, lo cual ya de por sí es destacable”.   Si vamos a ese punto podríamos decir “C. E. no tenía ninguna necesidad de poner un cura modernista y sin embargo lo hace”, porque evidentemente le sirve para su historia. No es ya de por sí un mérito incluir en una película un cura y una iglesia, sino incluirlos sabiendo lo que éstos son y representan. El personaje de Eastwood no parece saberlo, porque en ningún momento le reprocha –como ya lo dije- al cura no llevar su atuendo (y este es un detalle muy grave). De hecho, el cura no sólo es inoperante, sino que, al final, intenta detener el baño de sangre, con lo que hubiese impedido lo que muchos llaman “inmolación” de Kowalski. Pero además, ¿por qué no apareció solo el cura, si Kowalski le dio a entender antes la ineficacia de la policía? Lo suyo es un fracaso total.    Se dice que “es rescatable que el protagonista se confiese y luego se inmole, etc”   Parece que no se entendió que Kowalski se va a confesar sólo para cumplir con su esposa (ya que algunos hablan de comparar con otras películas, compárese la escena de esta confesión con la confesión de Corleone en “El Padrino III” y verán grandes diferencias). Pero además, parece que no se entiende esta escena clave de la película, porque para Eastwood la verdadera y liberadora confesión se da ante el hombre y no ante Dios. Por eso filma de manera similar las dos escenas, una detrás de otra. Minimiza la eficacia del Sacramento cuando podría haber significado una verdadera escena de re-conversión de Kowalski. Un momento posiblemente sublime se lo vuelve fofo e intrascendente.   Se dice que “Sería del todo ingenuo pretender que fuera una película evangelizadora, de la más pura línea doctrinaria católica”.   ¿De dónde se desprende en mi escrito que yo pretendía eso, dónde lo digo o lo dejo entrever?   Se dice que “El cura es tesonero y humilde”   Al contrario, es soberbio porque no viste como la Iglesia manda, sino que hace “la suya”. Es desobediente (aunque no lo parezca). No se muestra humilde ni comprensivo durante la confesión. Más bien es “buenudo”, que es otra cosa distinta.   Se dice que “Se lo muestra virtuoso (al cura)”   ¿Cómo, se puede saber?   Se dice que es “Un cazador de almas (el cura)”   En la escena de la confesión fracasa rotundamente, hasta se muestra reacio en principio cuando Kowalski aparece para confesarse.   Se dice que “La realidad es más confusa y cambiante (que la crítica)”   Desde luego que la realidad es cambiante y confusa, pero una película no debe ser confusa, y el rebuscamiento de los medios por los cuales se solucionan los conflictos en la película no obedecen a ese sentido “evangélico” que algunos le adosan. La realidad es confusa porque los hombres la hacemos así, pero el camino hacia Dios es sencillo, por eso “quien no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él” (Mc. X, 15). Si un film muestra –y pienso que debe hacerlo- la realidad que es cambiante y confusa, debe a la vez descubrirnos un orden por sobre esta confusión, porque sino, lo único que se hace –y es lo que veo que está pasando- se confunde todavía más a quienes están confundidos. Si se le puede pedir esto a un film es porque al incluir un sacerdote y una iglesia incluye aquello que vive de un orden sobrenatural, orden que ha de incidir sobre el orden natural. El film, me parece claro, no se involucra en esto, por eso no puede decirse que sea un fracaso, sino directamente un error.   Se dice que “La tradición está muy viva y muy sana en él (Kowalski), que la ha internalizado...”   No sé a qué tradición se está refiriendo, pero, en todo caso, lo primero que muestra el film es al personaje en un ámbito religioso, y esa tradición, luego, no se muestra. Si la tuviera “internalizada” también tendría que “externalizarla”, porque vivimos en sociedad. En el film se muestra esa ausencia absoluta de tradición (en el sentido religioso), ni siquiera vemos en su casa, la casa de un católico “polaco”, un rosario o una imagen religiosa.   Se dice que Kowalski hace que el joven ingrese al mundo cotidiano del trabajo, etc, para no caer en las manos de los pandilleros y sus vicios.   Esto es correcto y está bien, es muy meritorio, pero no es el tema principal del film. No podemos quedarnos con eso sin ver lo otro. Esto no significa que Kowalski no se haya salvado a pesar de todo, claro está, porque el problema en sí no es tanto de él cuanto la forma en que Eastwood se mete con el tema religioso desde afuera y quedándose afuera.   Se dice “Viene a cuento la parábola de las bodas”.   Precisamente lo que hay es una parodia involuntaria de esta parábola. El film es políticamente correcto porque pone casi en pie de igualdad y de respeto hacia otras “religiones” a la Religión Católica. Por eso los hmong entran al final a la iglesia, pero con sus trajes típicos, con lo cual se nos da a entender que permanecen firmes a sus tradiciones y a su “religión”. No se han convertido, están muy bien vestidos, pero de acuerdo a un culto pagano. Esto no invalida que también puedan salvarse, pero no a raíz de profesar ese culto sino a pesar de él.   Se dice “No podemos estar viendo brujas por todas partes”.   Ese es un comentario vago e inespecífico. Si tiene algo puntual que discutir, ¿por qué no lo hace? Me he limitado a describir y relacionar lo visto. Yo no invento nada, ahí está para el que quiera ver. “Pensar –decía Chesterton- significa relacionar las cosas, y detenerse cuando éstas ya no pueden ser relacionadas”. A eso me atuve.   Se dice “La muerte del protagonista no es un suicidio. El se expone por salvar al muchacho chino ante su deseo de venganza”.   Me pregunto si Kowalski no tuviera una enfermedad terminal, ¿habría llegado a ese final? Porque, Eastwood no tenía necesidad de incluir esa enfermedad en la trama, pero lo hace, y algún sentido debe tener, ¿o no? Si la incluye es en función de la decisión final que él toma. Por lo tanto, lo de Kowalski no es tan altruista. “Ya que estoy por morir…” De otro modo la escena en que comprueba que está enfermo no tendría ningún sentido, y, créame, estos tipos no ponen las cosas porque sí.    Se dice “Un problema que tienen los grupos tradicionalistas es que todo lo ven negativo”.   Esto no forma parte de la película, pero, como lo escribió un sacerdote, me voy a detener en ello. Con todo respeto, Padre, Usted dice “grupos tradicionalistas” y quien firma la crítica no es “grupos tradicionalistas”, por lo tanto, se la tendría que haber agarrado conmigo. Pero, me permito recomendarle, para despejar su errónea apreciación, que lea algunas de las varias críticas de films de quien escribe que hay en internet, por ejemplo, la de la reciente “Bella”, para juzgar si mi visión es “negativa” o ecuánime y dentro de lo posible, justa, película que nadie (salvo unos pocos amigos) defendió tanto y a la que los católicos, afectos a un cine espúreo y fácil, le dieron la espalda.   Se dice “El personaje (...) es mucho más real que si fuera un monaguillo jubilado como pretende el crítico”.   ¿En qué se basa para afirmar que “el crítico prefería un monaguillo jubilado”, siendo que conozco la filmografía entera de Clint Eastwood? ¿Conoce acaso mis secretas intenciones?   Una observación más sobre el uso de la sotana por los sacerdotes, algo que muchos (por lo que he visto en los comentarios) toman a la ligera: “Leía no hace mucho en un diario de París las declaraciones que sobre este punto hizo un sacerdote de vanguardia: “Eso es puro folklore...En Francia, el uso de una vestimenta reconocible no tiene sentido porque no hay ninguna necesidad de reconocer a un sacerdote en la calle. En cambio, la sotana o el traje del pastor protestante provocan aislamientos...El sacerdote es un hombre como los demás. Verdad es que preside la Eucaristía”. Ese “presidente” expresaba aquí ideas contrarias al Evangelio y a realidades sociales bien confirmadas. En todas las religiones, los jefes religiosos llevan signos distintivos. La antropología, de la que tanto caso se hace, está allí para atestiguarlo. La sotana garantiza el carácter especial del clérigo, del religioso o de la religiosa, así como el uniforme garantiza la condición del militar o del agente del orden, pero con una diferencia, estos últimos, al usar las ropas civiles, tornan a ser ciudadanos como los demás, en tanto que el sacerdote debe conservar su hábito distintivo en todas las circunstancias de la vida social. En efecto, el carácter sagrado que adquirió en la ordenación debe hacerlo vivir en el mundo, sin ser del mundo. Así lo leemos en san Juan: “Vosotros no sois del mundo...mi elección os ha sacado del mundo” (XV, 19). El hábito del sacerdote debe ser distintivo y al mismo tiempo elegido con un espíritu de modestia, de discreción y de pobreza. Una segunda razón es el deber que tiene el sacerdote de dar testimonio de Nuestro Señor: “Vosotros seréis mis testigos”, “No se pone la lámpara bajo el celemín”. (...) La separación de la Iglesia y del estado, aceptada y considerada a veces como la mejor solución, ha hecho penetrar poco a poco el ateísmo en todos los dominios de la actividad y debemos admitir que buen número de católicos y hasta de sacerdotes ya no tienen una idea exacta del lugar que ocupa la religión católica en la sociedad civil. El laicismo lo invadió todo. (...) Agreguemos que la sotana protege al sacerdote del mal, le impone una actitud, le recuerda en todo momento su misión en la tierra, lo guarda de las tentaciones. Un sacerdote vestido con su sotana no experimenta ninguna crisis de identidad. En cuanto a los fieles, saben con quién están tratando; la sotana es una garantía de autenticidad del sacerdocio.” (Mons. Lefebvre, “Carta abierta a los católicos perplejos”).   Atentamente   F. M.

Estimado amigo Flavio,

 Le agradezco que responda con precisión a las objeciones que se han hecho a su crítica. Demuestra en un Ud. un deseo de repetir cuando es necesario, aclarar lo que no queda claro a la lectura a veces un poco ligera de los foristas. Naturalmente, su crítica es una opinión -calificada, bien fundada-  y aún así  discutible. Por eso se consolida en la medida que Ud. da respuestas fundamentadas o demuestra la insustancialidad de algunas objeciones. Yo no he visto el filme, no puedo opinar. Sobre lo que sí puedo decir con cierta autoridad es que cuando publicamos nos exponemos al linchamiento. Por eso es más grande acto de caridad, más meritoria obra de misericordia publicar en un foro abierto. Con paciencia y buen modo muchas personas van viendo lo que por arrebato pueden haber escrito a la ligera. No se sienta mortificado. Humanos somos, y por lo tanto siempre estaremos envueltos en las tinieblas del pecado y la ignorancia. Trabajos como el suyo ayudan a disipar esas tinieblas y por tanto son valiosos, aunque no siempre comprendidos. Con mi agradecimiento y deseo de que continúe colaborando con esta web. El Moderador.

Vaya a verla, Don Marcelo

'ta bastante buena. Es muy entretenida. No parece anticatólica ni pro. No hace falta profundizar en esto, porque es perder el tiempo. Tiene valores humanos, que el cine no suele tener: el patriotismo, el salir reiteradamente, cual imperativo ético, en defensa del débil, el jugarse por los amigos, el arrepentimiento por un crimen del pasado,  el superar una inicial postura discriminatoria (con perdón)  a base de sana convivencia de vecinos. En esto se da una típica celebración -habitual en Hollywood- de lo multirracial y lo multicultural; porque paradójicamente- el protagonista no es un WASP, sino descendiente de segunda o primera generación de polacos (en los EEUU se cuentan chistes de polacos como acá de gallegos). Y a pocas décadas después de llegar, no se les puede negar  ni a los tanos, ni a los irlandeses, ni a los polacos, su americaneidad, sobre todo cuando pasaron por las aguas del jordán de alguna guerra. La gran matriz americana converitrá también a los Hmong, pueden soñar con un  presidente y todo. Pero al menos esta vez la reserva moral no está en un homosexual o en un amoral. Porque el viejo tiene convicciones morales. No es religioso, aunque bautizado ¿acaso se habrá salvado? mi voto no es negativo.  AL CRÍTICO , A MI TURNO/ NO LO VOY A CRITICAR/  SOLO LE VOY A PEDIR/ SUS ENTREGAS ACORTAR. Chindasvinto

¡Adelante Flavio Mateos!

¡Excelente crítica Flavio Mateos! Cuando son más las misas que las películas en la vida de un hombre, uno puede darse el lujo de desconfiar de casi todos los cineastas (que más anticatólicos son cuanto más imperceptible su veneno y sus sutilezas a sabiendas). El Arte es un peligrosísimo medio para caer en el voluntarismo de ver redimidos a los más perdidos; y más peligroso aún, verse redimido a sí mismo por la propia justificación, endiosada por los ojos. Muchas gracias por hacernos ver esas sutilezas y por lavarnos los ojos con catolicidad verdadera. Agradezco su humildad, que es la verdad. La inteligencia, antes que la simpatía. La buena crítica, que no hace demagogia. La largura del texto, que no es más largo que lo necesario y que no tiene una nota de más (como respondiera Mozart ante la crítica de su Rapto...) Un abrazo cuaresmal, Adrián López

CRITICAS DE LA CRITICA.

El exceso de largura no me había llegado a tentar lo suficiente para leer la presente crítica, pero, las críticas que recibió esta crítica cinematográfica, al ser más cortinas, sí las he leído y coincido con ellas aunque en una forma sospechosa, pues sigo sin haber leído el artículo de la crítica en tanto, como siempre sucede, éste no se ha visto acortado con motivo de sus críticas. En principio sus críticas parecen bastante acertadas, pero, para dar una opinión segura, debería leer la crítica, cosa a la que me niego, pues, por sus críticas, es probable que se desprenda de allí un tufo a tradicionalismo acartonado, pulcro y de vidriera que por lo general hace más mal que bien.  Para el supuesto caso que de la crítica tan criticada surja que una película de cine debe ser fiel reflejo del catecismo y práctica tradicionales católicas, debo decir que no es así ni de refilón. Para eso están una buena madre y un cura pasable. Pero no se fíen de mis afirmaciones. No soy un experto, lo que queda probado con el sólo hecho de mencionar que la última película que ví en el cine fue "Rambo" (la 1), habiendo sido la anterior "Cupido Motorizado" (la del escarabajo del número en la puerta). Por todo lo anterior, es mi recomendación el no cambiar de una expresión artística a otra tan repentinamente. Cuando Miguel Mateos se dedicaba a la música, si bien no era de mis preferidos, hay que reconocer que no le iba tan mal... Para más datos: ]]>http://www.youtube.com/watch?v=aCuft-tHy_0&feature=related]]>

Querido Marcelo.

Me podría indicar cómo salir de este usuario para decirle que es una bestia? Antes había una "tecla" que ya no encuentro de "finalizar sesión". Gracias y cariños a la familia. BF.

Middle Orange, te paso a

Middle Orange, te paso a responder. No vayas a creer que el presente, en parte, se motiva en lo que me has dicho hace un tiempo referido a que soy "un ultramontano insoportable que lo trata de disimular a través del humor, pero que tal ultramontanismo tarde o temprano sale a la luz". También te advierto que es muy probable que "ultramontanismo" esté mal dicho. Siendo que Castellani ha dicho algo así como que "en este país, para llegar a ser personaje, además de imbécil hay que ser solemne", y, considerando que alguna vez me has recordado que la nota de imbecilidad me cabe, es que utilizo el humor para esquivar el bronce que algún trasnochado me pudiese ofrecer. Sí, ya sé, ahora me vas a recordar que soy "medio hereje porque tengo a Castellani y a Calderón Bouchet por parte del Magisterio". Pero, qué querías que haga? Cuando el Magisterio dejó de magisteriar nos agarramos de donde pudimos ! Admito lo de imbécil, pero no lo de bestia. Al menos no lo admito si esta lindura me la propalás por mí comentario anterior. Me explico: Es muy probable que el Sr. Crítico sea un tradicionalista, por tanto, que sea tomista. Sí, también lo sé. Ahora me vas a volver a decir que "los únicos "tomistas" que quedan son de alcoholes y cuando lo son de Tomás interpretan al santo como se les antoja". A ver. Lo primero es casi exacto y lo segundo lo es totalmente. El mismo Maritain, tomista, le pifió con lo del "personalismo" y jamás se sinceró con un discreto - y en lengua francesa - "le pifié", a pesar de las refutaciones del canadiense y del argentino. No obstante lo anterior, es verdad que al menos los tradicionalistas (ergo, tomistas) estamos de acuerdo en lo del realismo. Te he visto manotear -sin permiso, claro- "El realismo metódico", de Esteban Gilson, donde habrás leído que: "Conocer no es aprehender una cosa tal como está en el pensamiento, sino, en el pensamiento, aprehender la cosa tal como es ella". Ahora bien, en este asunto "la cosa" es "la crítica", que no he leído (por tanto no la he aprehendido); aunque sí he leído sus críticas. Tampoco sé de cine, como también lo he dicho. Por ello, para un tomista,  más que "sospechoso", como lo he llamado, mí comentario carece de todo sentido y valor. Para un tomista, de cualquiera de los dos tipos, no vale la pena la menor refutación del mismo. Mí comentario nació refutado. No es dañino. No puede serlo. No hay bestia si no hay mordida al menos potencial, si no hay diente pa' hincar. Así es como debe interpretarse mí comentario anterior, o, al menos, esta ha sido mí intención.  

Queridos amigos, Carlista y Middle Orange

 Con la autoridad de mis canas y del ejercicio ilegal de la moderación que practico en esta web me permito aconsejarles no dejarse llevar por estas rencillas cinematográficas. El amigo Mateos es un hombre de mirada perspicaz y buen trato o casi. No merece los sarcasmos de itálica viaraza que ha recibido. Pero menos aún que un matrimonio ejemplar riña públicamente por causa de opiniones imponderadas sobre su trabajo crítico vertidas por la mitad imprudente de la naranja.  Querida BF, soporte a su marido con paciencia, es su camino para llegar al cielo. Ya madurará. Recuerde, Ud. es la gran mujer que hay detrás de un gran hombre. (Lo primero es evidente, lo segundo está por verse). Besos a los vástagos.  Dr. Corazón    

Querida BF

 Para desloguearse tiene que clicar sobre "cerrar sesión". No lo maltrate mucho, es un buen muchacho, pero lo consintieron mucho de chico. Saludos a su marido. Marcelo

¡¡ Ay, don Flavio...!!!

Por favor, no se me escandalice hombre que ni Ud. ni  su prolijo trabajo son cuestionados. Dicen que varios ojos ven más que dos. Y hay ojos que ven solamente lo que quieren ver. ¡Qué duda cabe! Clint, la película y los espectadores estamos llenos de imperfecciones. De ahí la importancia de este foro y la paciencia de los que participamos tratando de poner nuestro granito de arena a través de nuestra opinion -que no necesariamente puede ser acertada- acerca de muy variados temas que hacen a nuestra catolicidad, a nuestra necesidad de salvar el alma, a nuestra obligación de hacer todo para La Mayor Gloria de Dios y al deseo de complacer a Nuestro Señor Jesús que nos aconsejó que "fueramos Perfectos como el Padre que está en los Cielos". Eso, nos convierte, como bien lo dice el Padre Andrés, (muchas gracias, Padre, por participar en este foro) en criticones. Pero débese tener en cuenta que es necesario tener un ojo crítico para descubrir y evitar las falacias y trampas con que de contínuo se nos tienta en el mundo. Hay que "velar y orar". Y todo esto sin caer en conductas obsesivas o enfermizas, que abundan más de lo que vulgarmente se supone. Tómese, apreciado señor Flavio, el tiempo que quiera, si es su voluntad agregar más material al que ya ha aportado. Y sientase muy satisfecho de que haya provocado tan sabrosos comentarios. Y alguna detonación,  porque pronto - espero - el "paisano alborotador" se arrimará al fogón con su (¿alpargata?) .44 (¡pucha que había sido "patón" el paisano!). Venga, que yo pondré la ginebra (abundante) y le pediremos al "Carlista" que traiga su "mate galleta" y armamos una mateada flor y truco hasta que el moderador se canse y nos eche. Saludos. Félix Renée 

En medio de...

"En medio de esta tormenta levantada por comentarios imprudentes,puritanos,negativos y extensísimos de mi parte sobre la película de Clint Eastwood "Gran Torino", les ruego acepten, con el debido respeto,mi manifestación de pena por las innecesarias angustias ocasionadas a quienes deseaban un comentario positivo sobre el film. Pido perdón por no reírme de esta payasada que es la Iglesia y por no saber comprender al curita sin sotana.También por ser el botón con el que pueden ser confundidos todos los que forman parte de la tradición católica. A causa de mis investigaciones de años atrás estaba convencido de la exactitud de lo que afirmaba. Ahora debo reconsiderarlo todo, ver nuevamente la película, y aprender de las críticas positivas, amables y breves del Clarín, La Nación diario y Crítica de LaNata. Pero,debo advertirlo, eso me llevará tiempo".   F.M.

Estimado amigo critico. Se

Estimado amigo critico. Se trata solo de una pelicula por lo tanto es algo opinable...¿Tengo que pedirte perdon por no estar de acuerdo contigo?...espero no me anatemises...Nadie te pide que te desdigas de nada.. Lo que si te solicito respetuosamentem por favor, es que bajes los niveles de soberbia- la que dicho sea de paso en este ambiente me tiene repodrido- y que quedan a la vista con tu posteo irónico...¿Seria mucho para vos? Ricardo Martín

Para lo horrible que se suele ver...

la pelicula esta buena. Resalta valores hoy estigmatizados por lo politicamente correcto. El critico esta pendiente del pelo en el huevo, Pedirle al arte ortodoxia católica y mas al cine actual francamente mueve a risa.El personaje (borrachin,amargado,nostalgico y resentido) es mucho mas real que si fuera un monaguillo jubilado como pretende el critico La verdad para critica me quedo con lo que dice  de Karolis, mucho mas esclarecedor y maduro. Ricardo

GRACIAS

GRACIAS POR CONTAR EL FINAL. ¿Así que se muere? No ví la película. La voy a ver. Más vale que sea mala, pues de lo contrario los que criticaron a Clint se las verán con mi .44 Saludos, Paisano Alborotador

Criticar por Criticar

El Domingo pasado he visto la película...  Yo he salido satisfecha de la misma...  Soy sacerdote católico y pienso que no deja mal a la Iglesia.  No podemos estar viendo "brujas" por todas partes.   Es cierto que la mayoría de la gente y jóvenes que van a nuestros funerales, son del estilo de estos mentecatos de nietos.  Y lo mismo podríamos decir del hijo.   En la película se ha cogido muy bien el "remordimiento" del protagonista por lo que ha hecho en su época de militar, matando a diestro y siniestro.   La figura del sacerdote que no es acertada en la presentación, creo que no queda mal.  Se ve a un sacerdote que quiere salvar el alma de este hombre y quitarle esas malas actitudes de tantos católicos nuestros de "cumplo y miento".  Tantos "cuerpos presentes" que van a nuestras celebraciones.   La muerte del protagonista no es un suicidio.  El se expone por salvar al muchacho chino, ante su deseo de venganza.   Un problema que tienen los grupos tradicionalistas, es que todo lo ven negativo.  ¡Por favor, cambien un poco¡   Andrés García Torres Pbro.

¿y no se ha puesto a pensar

¿y no se ha puesto a pensar padre, que si hay vestimenta indecorosa en los funerales, es porque no hay educación evangelica por parte de ustedes?... hace años que voy a misa en diferentes partes de esta sufrida República y jamás he escuchado que hablen del infierno, del purgatorio, etc. A lo que voy es que tendrían que refrescar a las gentes que los u´ltimos momentos y comportamientos en un velatorio -cuando lo hay- sintetizan toda una vida de indiferencia religiosa. Ustedes no se visten correctamente: cuando era chica tube la suerte de que en Mendoza, los sábados en la escuela del estado, se diera catequesis, y lo daba un cura con sotana; él decía que el "cleregyman" era un vestido para "estar de entrecasa", para todo el día se tiene que usar sotana. Figúrese, mi renuencia a mirarlos austedes "de entrecasa" caminando por la calle así: de entrecasa, es casi como si estubieran sin ropa! (no me vengan con psicologismos, diciendo barbaridades por esto). A lo que voy es que, los padres (en este caso Eastwood), deben predicar con el ejemplo, y corregir a los niños y adolescentes, que no estando mucho tiempo en esta etapa, serán hombres y mujeres del mañana, que educarán a su vez a sus hijos, de modo tal que no haya tanto divorcio de realidades entre abuelos y nietos. Y ustedes, los sacerdotes, el continente que sea coherente con el contenido; vístanse correctamente, hablen con autoridad, pues la tienen, (la gente está deseando un a guía), usen correctamente el COnfesionario (no la confesión publica que padecemos los fieles "de cara al sacerdote", y entonces todo de a poco  se va ha ir encausando. Clint eastwood, es evangélico, de ningún modo tiene una buena visión del catolisismo, no sea ingenuo; él apoyó la Candidatura de Reagan y Clinton, ambos premilenaristas. Asíque ya hay cierto tufillo de encono, por lo menos. Cova.

No generalice Pater ...

Usted dice: "Un problema que tienen los grupos tradicionalistas, es que todo lo ven negativo.  ¡Por favor, cambien un poco!" Del mismo modo que no sería correcto que yo afirme que: "fuera del tradicionalismo existe el problema que todo lo ven positivo a pesar que tienen el agua hasta las narices", o que: "no es posible, de ningún modo, hallar catolicismo fuera del tradicionalismo, sino, a lo sumo, algún vestigio de lo que alguna vez fue la Iglesia de Cristo", o que: "no existe un solo no-tradicionalista que recuerde que la Pacendi sigue vigente". Es un evidente error el pretender que "para muestra basta un botón" dentro del tradicionalismo. Eso no es ni remotamente cercano a la realidad que podrá percibir en cualquier lugar donde se celebre la Misa Tridentina conversando con la gente que se pueda cruzar. Cordialmente en Xto.

Clint, la Iglesia más

los polacos, los chinos, los curas jóvenes y etc, etc, etc... El cura es tesonero y humilde (no se hace el canchero ni es soberbio en su virginidad que le es echada en cara como si fuera un débito). Se lo muestra virtuoso. Soporta los agravios que le son inferidos con desprecio y los recibe con paciencia cristiana volviendo a poner la mejilla y trata de hacer lo que puede por una de sus ovejas un tanto rebelde porque la ama como amó a su fallecida parroquiana y penitente. No siempre lo vemos así, de esta manera, en nuestra realidad de todos los días. Quisiera un curita así en mi parroquia.   Un cazador de almas. ¡Un "pescador de hombres"! Y es que cae en el olvido que un sacerdote no se salva ni se condena solo. Irá a la Gloria o al Infierno con las almas que haya ayudado a salvar o a condenar... Desde la asepsia de lo discursivo, desde lo ideal, desde los libros, desde lo deseable, la crítica del film es todo un tratadito, casi impecable. La realidad es más confusa y cambiante, al día siguiente de cualquier hecho se puede analizar con calma lo ocurrido pero generalmente en los momentos decisivos se improvisa.   Ante la duda el cristiano implora recibir esa Gracia Actual que lo inspire a seguir el camino adecuado por medio de la elección correcta de una determinada conducta que de momento parece que no se le muestra. Entre otras consecuencias negativas del pecado se debe lamentar el hecho de que se enturbie la mente. Y no por nada necesitamos el auxilio del Espíritu Santo por medio de Sus Dones, particularmente los de Sabiduría, Entendimiento y Ciencia, sin los cuales podremos tal vez tener una brillante mente matemática o ajedrecística, pero ofuscada, confundida y alejada de la Verdad y la Justicia. Tal la realidad del Mundo:  ("Fue y será una porquería, en el 406 y en el 2000 también..."). No le pidamos peras al olmo. Tampoco a Clint. Saludos de Félix Renée de la Sainte-Croix

Lapsus Calami

Lo molesto nuevamente Señor Editor, porque me ha quedado "en el tintero" algo que querría agregar a lo ya dicho en mi post anterior. Vamos al tema. Cuando comienza la película vemos al hombre que ha perdido lo más importante, lo más valioso de su vida: a su esposa. A la madre de sus hijos.  A la que acompañó y cuidó hasta el final de su vida... Frente a él, en los bancos del templo están ubicados entre otras personas sus hijos con sus nueras y nietos. Como bien dice la crítica, con vestimentas y actitudes impropias. En este hombre está viva la tradición y los principios morales que le fueron inculcados por sus mayores y educadores en su niñez. No es que él viva una tradicion osificada y muerta. La tradición está muy viva y muy sana en él, que la ha internalizado... No así los suyos que tienen otros intereses, egoístas, superficiales y subalternos al igual que los vecinos que paulatinamente han dejado que el barrio decaiga de lo que había sido. Ahora que su mujer murió, se siente solo. Impotente. Los suyos no continuarán en la tarea de mantener viva esa tradición de trabajo honesto y tesonero. (En una parte de la película cuando el chinito se admira del taller con tantas herramientas que posee le dice que las fue adquiriendo durante medio siglo). Y de amor al suelo natal. (El hijo vende coches de origen japonés). La nuera se llevó las alhajas de la finada y a él lo quieren enjaular en un geriatrico. Luego descubre en esos extraños Hmong, cualidades, virtudes hogareñas  y principios de respeto al prójimo con los que se siente hermanado y aprecia. La película muestra cómo las mujeres educan y llevan al buen camino al hijo/hermano tentado al robo y al vicio. Empresa que continúa este Kowalsky haciendo que el jovencito entre de su mano al mundo cotidiano (con todas sus lacras), para ganarse  honestamente su pan y no caer en manos de los "pandilleros" y sus vicios. A mi me viene a la cabeza la escena de "Los cuatro jinetes del Apocalipsis" cuando el viejo estanciero en la Argentina se maldice a sí mismo por su descendencia, que se ensarza en la guerra europea, un nieto por Alemania y otro por Inglaterra y mueren ambos. También, creo, viene a cuento la parábola de las bodas: “Semejante es el Reino de los Cielos a un rey, que celebró las bodas de su hijo. Mandó sus siervos a llamar a los invitados a las bodas, y no quisieron venir. Mandó de nuevo otros siervos, diciendo:   Decid a los invitados: Mi banquete está preparado, mis becerros y cebones matados; todo está dispuesto; venid a las bodas.”   Mas ellos no hicieron caso, y se fueron, quien a su campo, quien a su negocio; los demás se apoderaron de los siervos, los maltrataron y los mataron. El rey entonces, se enojó y mandó a sus tropas a exterminar a aquellos asesinos e incendió su ciudad. Luego dijo a sus siervos: “El banquete de bodas está preparado pero los invitados no eran dignos. Id, pues, a las encrucijadas de los caminos y a cuantos encontrareis, convidadlos a la boda”. Salieron los siervos a los caminos y recogieron a cuantos encontraron, malos y buenos; y la sala de bodas se llenó de invitados. Entrando el rey para ver a los invitados, vio a un hombre que no tenía traje de boda; y le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin tener un traje de boda?” Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los sirvientes: “Atadlo de pies y manos y arrojadlo a las tinieblas exteriores; allí habrá llanto y crujir de dientes”. Porque muchos son los llamados, pero poco los elegidos. En este caso, los Hmong, a mi entender, simbolizan a los nuevos invitados. La casa queda para la Iglesia. El auto, simbolizando a los valores tradicionales, queda para el jovencito Hmong. Que es constituído de esta manera y como se aprecia en el desarrollo del filme como depositario de estos valores. (Con la condición estipulada ante el albacea de no introducir modificaciones "modernistas", ya que el coche estaba bien diseñado, tenía buena mecánica, era confortable y su aspeto exterior e interior era armónico y pulcro). Los deudos, no fueron dignos. Entonces  ¡a las tinieblas exteriores !, con sus riquezas (alhajas de la esposa fallecida retiradas por la nuera). Una palabra más. Comparen al sacerdote de esta pelicula con el de "Jesús de Montreal" o el de "Las Invasiones Bárbaras" y apreciarán la diferencia. Saludos de Félix Renée

Bue, ¿pretende que Clint

Bue, ¿pretende que Clint Eastwood haga una película de ortodoxia católica? Eso no es posible. Sin embargo, a pesar de todas las válidas objeciones que se le pudieran marcar desde el catolicismo, yo rescato las siguientes cosas: - El "curita", lejos de ser un timorato, jamás pierde su aplomo y es más bien tozudo. Visualmente se muestra a un jovencito mofletudo colorado, sin ningún aplomo, pero sus dichos dicen lo contrario. Y no se pone el acento en su trabajo con las pandillas de "inclusión social" sino más bien en el "vengo a hablar de la vida y la muerte", que le espeta al viejo en la cara sin amedrantarse un ápice por el mal carácter de su interlocutor. Esa frase, combinada con el declarado objetivo de confesarlo, me parece que tiene su valor. - C.E. no tenia ninguna necesidad de poner a un cura católico ni a la Iglesia, y sin embargo lo hace, sin saña contra la misma, lo cual ya de por sí es destacable. - Sin buscarle la quinta pata al gato, también es rescatable -siempre mirando el asunto desde el ambiente de Hollywood- que el protagonista se confiese y luego se inmole en lo que el creía la única forma de que los pandilleros recibieran su castigo. - ¿Qué el provocó el pecado de los delincuentes intencionalmente? Puede ser, pero en todo caso es claro que no sería el primero ni el único que llevaban sobre sus espaldas. Estos van presos, y allí tendrán su oportunidad de pedir perdón a Dios. Por el otro lado, es la única salida que el protagonista ve para que su vecino, el joven chino, pudiera tener una oportunidad de vivir dignamente. Y si era a costa de su vida, pues bien, la ofrece no sin antes confesarse. Para decirlo alegóricamente, estaríamos ante el caso de quién ve a un ser más débil a punto de ser devorado por las fieras y comienza a hacer ruido para atraer la atención de los depredadores sobre sí mismo, con el fin de salvarle la vida al prójimo, a sabiendas de que ofrenda la suya. No me parece escandoloso. Ahora bien, sería del todo ingenuo pretender que fuera una película evangelizadora, de la más pura línea doctrinaria católica. Para el caso agregaría que la confesión no fue válida porque no hubo penitencia, ni acto de contrición, ni absolución otorgada por una fórmula válida. Es verdad que no muestra la gracia, ni el verdadero significado de los sacramentos, ni lo que es la verdadera Iglesia, pero, en medio de todas las m... que salen del cine, la rescato, a pesar de que las críticas hechas en el artículo que comento sean válidas para un católico. Sdos. PL

Clint Eastwood

Me parece demasiado largo el comentario de la película. Lo bueno cuando breve mejor ¿no?

GranTorino

Extremada crítica (con tufillo puritano) de una fábula -quasi -meramente humana. "A Eastwood el estado actual de la Iglesia no lo entristece, antes le divierte." dice el crítico. Puede que el crítico sea muy joven, pero a quienes ya pasamos generosamente(Deogratias) el medio siglo , nos ocurre lo que describe una de las "sentencias doctas antimodernistas" del recordado Gómez Dávila: "Ante la Iglesia actual (clero-liturgias-teología) el CATÓLICO VIEJO se indigna primero, se asusta después, FINALMENTE REVIENTA DE RISA" Y¿porqué? porque una Iglesia falsificada es una PAYASADA. Sin embargo RESUENA en el final del film aquello de ;"Nadie puede tener amor más grande que dar la vida por sus amigos" (Juan XV,13). Y como en toda empresa humana la CAUSA FINAL es la que corona la obra, pretender que SIEMPRE esa causa esté encuadrada en un mensaje de SALVACIÓN ETERNA es pedirle demasiado al arte, que no salva. Porque el arte trabaja con la VERO-SIMILITUD. Y de todos modos, como aconseja SanPablo,"escrutad todo y QUEDAOS CON LO BUENO". No hay una sola obra de arte (excepto la música ,sin "texto",aclaremos) que NO SEA UNA HEREJÍA respecto de las VERDADES DE FE, una SELECCIÓN (herejía en griego es eso). Ahora bien, respecto de LA BELLEZA, hay tela para cortar, pero no acá. Miserere. Ian Karolis.