No porque confundamos la Inmacula Concepción con la Perpetua Virginidad
de la Santísima Virgen traemos a publicación este interesante texto. El
Arzobispo Müller, que suena para nuevo Prefecto de la Fe, ha escrito lo
que puede leerse abajo sobre la Perpetua Virginidad de María. ¡Hummm!
Sencillamente contraría el dogma católico... ¿Lo tendremos como custodio
de la Fe? Dicho sea de paso, para beneficio de quienes puedan abrigar
dudas, la perpetua virginidad (antes, durante y después del parto), que
es dogma de Fe, no tiene que ver, salvo por el sujeto que ha recibido
ambos privilegios, es decir, la Santísima Virgen, con la Inmaculada
Concepción, que celebramos el 8 de diciembre. Este último dogma, que fue
proclamado por S.S.Pío IX en 1854, define que la Santísima Virgen no ha
tenido pecado original desde el momento mismo de su concepción
(distinto de Juan Bautista, que fue concebido con pecado pero nació sin
él porque le fue remitido en el seno materno).
La virginidad perpetua se refiere a la inexistencia de concurso
humano en la concepción del Verbo Encarnado y al parto milagroso del
Divino Salvador. La Inmaculada, se refiere a un privilegio de quien
sería luego la Madre de Dios: en su concepción, con concurso humano,
quedó ya exenta del pecado original y de todo otro pecado durante su
vida mortal, a consecuencia de ello.
Veamos ahora el interesante artículo en cuestión
Recientemente han salido unos escritos del obispo Müller en los que hace una interpretación del dogma de la virginidad de María, concretamente de la virginidad en el parto. El texto, publicado por el periodista ]]>![cdata[Andrés Beltramo]]>![cdata[, dice lo siguiente:
En el acto del alumbramiento (como en otras realizaciones humanas básicas) se perfila una diferencia entre la pasividad del suceso a que se ve sometida la parturiente y su voluntad de comportamiento activo, es decir, de integración personal en la totalidad del acontecimiento. En perspectiva antropológica, esta diferencia se experimenta como “dolor”, desintegración y amenaza. Pero en virtud de la respuesta afirmativa a la encarnación de Dios, debe contemplarse la relación de María con Jesús, incluido el acto del alumbramiento, en el horizonte de la salvación escatológica que ha acontecido en Cristo.
Por consiguiente, el contenido del enunciado de fe no se refiere a detalles somáticos fisiológicos y empíricamente verificables. Descubre, más bien, en el nacimiento de Cristo los signos anticipados de la salvación escatológica del tiempo final mesiánico, ya iniciado con Jesús. En la interpretación teológica de la liberación de “dolores” de María en el acontecimiento del parto del Redentor debe también tenerse en cuenta la doctrina, testificada por la Biblia, del seguimiento de María hasta la cruz. La espiritualidad cristiana reconoce -de acuerdo con el modelo de María- que en todo parto que una mujer acepta en la fe hay una experiencia de la salvación ya venida escatológicamente.
Mientras unos párrafos más adelante, en la página 501, agrega: Desde los primeros años del siglo IV aparecen, con diversas variantes fórmulas trimembres acerca de la virginidad de María antes, en y después del parto. Su fundamento se encuentra en la maternidad virginal asumida en virtud de su disposición a creer. A partir de este enunciado cristológico sobre la virginidad de María antes del parto se sigue -con un sentido más acusadamente mariológico de la afirmación- la insistencia en el proceso mismo de parto (virginitas in parto), derivada del hecho de que María da a luz realmente al Dios hombre y Redentor y de que, en la secuencia de su absoluta entrega humana al acontecimiento de la redención, no tuvo ninguna relación con José, ni por tanto, otros hijos. El contenido de fe de la virginidad de María antes, en y después del parto y, por consiguiente, su virginidad perpetua, está testificado por todos los Padres de la Iglesia(.).
Más allá y por encima de la errónea interpretación del dualismo gnóstico de la virginitas in partu entendida como negación de la realidad de la humanidad de Jesús esta doctrina eclesial debe ser entendida en el sentido de la realidad de la encarnación. No se trata, pues, de singularidades fisiológicas del alumbramiento (por ejemplo, que no se abriera el canal del parto, o que no se rompiera el himen ni se produjeran los dolores propios de las parturientas), sino de la influencia salvadora y redentora de la gracia del Redentor sobre la naturaleza humana, que había sido “vulnerada” por el pecado original.
Para la madre, el parto no se reduce a un simple proceso biológico. Crea una relación personal con el hijo. Las condiciones pasivas del alumbramiento se integran en esta relación personal y están internamente determinadas por ella. La peculiaridad de la relación personal de María con Jesús está definida por el hecho de que su Hijo es el Redentor y de que en su relación con él debe ser entendida en un amplio horizonte teológico.
El obispo hace una relectura de la virginidad en el parto de la Virgen asumiendo unos principios antropológicos incompatibles con la Revelación. Uno de los grandes problemas de la teología actual es la asunción de la filosofía moderna y postmoderna acríticamente, sin estudiar previamente si dicha filosofía podía diluir la fe, que es precisamente lo que ha terminado haciendo. El problema es metafísico.
El obispo Müller repite, en fino, los errores de Joviniano (s. IV), que sostuvo la concepción virginal de la Virgen no así la virginidad en el parto. María habría perdido la misma ya que dio a luz a su Hijo según el modo ordinario de la naturaleza.
Joviniano, según cuenta la historia, tras haber vivido algún tiempo en un monasterio de Milán, acabó preso de los placeres sensuales, siendo llamado por San Jerónimo el Epicuro de los cristianos.
Antes que emborronar electrónicamente la red con mis palabras, prefiero dejar mi sitio al padre Alastruey, un teólogo insigne que escribió un tratado definitivo sobre la Virgen María. El problema es que el bueno de Alastruey es anterior al Concilio Vaticano II, por lo que su tratado, aunque monumental, está muerto, editorialmente hablando, para las nuevas generaciones.
Es hora de que yo cierre la boca y hable Alastruey:
Tesis: La Bienaventurada María conservó en el parto su virginidad sin mancha.
Es de fe.
1º. Símbolos y concilios.- El símbolo de los Apóstoles, el Concilio de Letrán, la Constitución Cum quorumdam, de Paulo IV, y el Concilio XI de Toledo, (…), profesan la virginidad de María en el parto.
2º.- Sagrada Escritura.- a) Isaías (VII,14): He aquí que concebirá un virgen y parirá un hijo… El profeta no solamente dice: He aquí que una virgen concebirá, sino que también dará a luz un hijo, y, por tanto, sus palabras, lo mismo que de la concepción, hay que entenderlas del parto in sensu composito, esto es, de virgen que permanece virgen en el parto. Y así fueron entendidas por los Santos Padres, entre los cuales San Ambrosio dice: «Esta es la Virgen que concibió en su seno, la Virgen que dio a luz un hijo. Pues así está escrito. HE aquí que una virgen concebirá en su seno y dará a luz; no dijo solamente que habría de concebir, sino que también que habría de dar a luz» (Ep. 42, ad Siricium Papam).
b) San Mateo (1,23): Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que el Señor había anunciado por el profeta que dice: He aquí que una virgen concebirá y parirá un hijo.
c) San Lucas (11,7), insinúa el parto virginal de María con estas palabras: Y parió a su Hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo recostó en un pesebre. Lo cual, en verdad, no hubiera podido hacer María si hubiera estado sujeta a las molestias comunes de otras madres.
3º.- Santos Padres – Unánimemente los Santos Padres, desde los tiempos apostólicos afirma implícita o explícitamente el parto virginal de María.
San Ignacio Mártir dice: «Al principio de este siglo se le ocultó la virginidad de María, y el parto de la misma, y la muerte del Señor: tres misterios resonantes que fueron realizados en el misterio de Dios» (Ep. ad Ephesios, 18). Estas palabras muestran suficientemente que en la virginidad y en el parto de María hubo un misterio divino que se ocultó al demonio.
San Gregorio Taumaturgo: «Tú has nacido de María Virgen como quisiste, y como Tú sólo sabes, no violaste su virginidad, sino que la conservaste y se la diste con el nombre de María; y ni la virginidad impidió tu parto, ni tu parto violó la virginidad, sino que se unieron cosas tan contrarias como parto y virginidad, porque para Ti, Creador de la Naturaleza, esto es fácil y sencillo» (Serm. In sancta Theophania, entre las obras de San Gregorio Taumaturgo).
San Efrén: «Por esta razón nació de virgen, abriendo el Espíritu Santo el seno para que saliera el hombre que era autor de la Naturaleza…Por lo cual, niel que nació removió el sello de la virginidad, ni la Virgen sintió en el parto dolor y trabajo» (Serm. adv. Haereticos).
San Ambrosio, refiriéndose a las palabras de Ezequiel (XLIV,2): Esta puerta está cerrada; no se abrirá, y hombre no pasará por ella…, dice: «¿Qué puerta es ésa sino María? Puerta cerrada, porque es virgen. La puerta, pues, es María, por la que Cristo entró en este mundo, cuando nació de parto virginal y no destruyó el secreto de la virginidad» (De inst. virg., c. VII).
San Agustín: «Si la integridad de María se hubiera destruido por el que de ella nació, éste ya no nacería de virgen, y toda la Iglesia profesaría falsamente que había nacido de María Virgen; la cual (la Iglesia), imitando a su Madre (María), diariamente da a luz nuevos hijos y es siempre virgen» (Enchir., c. XXXIV).
San Pedro Crisólogo: «Virgen concibe, virgen da a luz y permanece virgen» (Serm. 117).
San León Magno: «Fue concebida por el Espíritu Santo dentro del seno de la Madre Virgen, que así lo dio a luz, salva su virginidad, como, salva su virginidad, lo concibió» (Ep. 38).
San Idelfonso, arzobispo de Toledo: «Si quitas a nuestra Virgen la generación o la integridad, haces ignominiosamente injuria a Dios. Pues niegas que tuviera poder para conservarla pura, confesando que pudo acercarse a la Virgen sin corromperla. Niegas que Dios pudiera hacer lo que quiere si concedes que, encontrando íntegra a su Madre, la dejó sujeta a la corrupción. Luego, como tú afirmas que la Divinidad omnipotente no favoreció a la virginidad, sino que la perjudicó, porque, si al nacer violó la dignidad virginal, destruyó por lo mismo la suma virginidad; con lo cual vienes a decir que naciendo desdoró a la Virgen el mismo que creándola la había adornado» (De Virginit. S. Mariae, c.I).
b) Se acusa a Tertuliano (De carn. Chr. 23) y Orígenes (Mom. 14, In Luc.) de haber negado la virginidad de María en el parto.
Pero, aunque así fuera, el disentimiento de estos dos escritores no puede debilitar el consentimiento de tantos Padres que hablan sin restricción alguna del parto virginal de María; pues, como dice Vicente de Lerín: «Si en la misma antigüedad se encuentra algún desliz en uno o más Padres, compárese con el sentir de los demás en la misma materia, y por el mayor número de ellos júzguese de la cuestión propuesta» (Adv. haeres. Novit).
Fuera de que la discrepancia en este asunto acaso haya de reducirse únicamente a Tertuliano, por lo que de Orígenes dice Neubert: «On pourrait donc resumer la pensée d?Origéne sur la virginité in partu en disant, suivant la terminologie scolastique, que s’il la nia quelque temps matériellement, il la profesia tojours formallement» (Marie dan l’Eglise anténicéenne, p. II).
Por lo demás, hay que perdonar a estos dos escritores si al combatir con ardor a los docetas, que negaban la realidad de la carne de Cristo, traspasaron los límites de la verdad y dijeron incautamente que María perdió en el parto su integridad virginal, para que no pareciese que el cuerpo de Cristo era fantástico.
4º.- Sagrada liturgia.- Celebra la liturgia en diversos lugares la virginidad inviolable de María en el parto: «Concibió por obra del Espíritu Santo a su unigénito Hijo, y permaneciendo en ella la gloria de la virginidad dio al mundo al que es la Luz eterna, Jesucristo, Señor nuestro» (Praef. de B.M. Virgine).
«Darás a luz en verdad un Hijo, pero tu virginidad no sufrirá detrimento; concebirás, pero serás siempre madre intacta» (In Off. Annunt., resp. 3 ad Matut.)
5º.- Razón teológica.- A) De parte de Cristo: a) En cuanto es el Verbo de Dios, pues como dice Santo Tomás, el verbo no solamente es concebido en el corazón o en el espíritu sin corrupción, sino que también sin corrupción procede del espíritu. Luego para manifestasr que el cuerpo de Cristo era el cuerpo del mismo Verbo de Dios, fue conveniente que naciera del seno incorrupto de la Virgen.
b) En cuanto es Redentor del género humano, pues Cristo vino para quitar nuestra corrupción; luego no convino que al nacer destruyera la virginidad de su Madre.
B) De parte de la Bienaventurada María.- a) En cuanto que es Madre de Dios, pues si Cristo hubiera nacido como los demás hombres, nada habría en su nacimiento que demostrara que era verdadero Dios. Por esto dice San León: «Tal nacimiento convino a Cristo, poder y sabiduría de Dios, por el cual fuera semejante a nosotros en la humanidad y superior por la divinidad» (Serm. 1. De Nativ.).
b) En cuanto es corredentora del género humano; pues María en la obra de la redención es la nueva Eva, opuesta a la primera. Luego contrariamente a Eva y a sus hijas, que en pena del pecado están sujetas al dolor y a la corrupción del parto, María, nueva Eva, estuvo exenta de esas penalidades, como estuvo libre de culpa.
Gregorio Alastruey, Tratado de la Virgen Santísima. Ed. BAC, 1.945; pp. 454 – 457.
Fuente: ]]>![cdata[Servum veritatis]]>

Comentarios
la beata Catalina Emmerich
la beata Catalina Emmerich vió el nacimiento milagroso de Jesús y como la Virgen quedaba intacta a pesar de estar sucediendo en ese mismo momento el divino parto. Está en su libro "vida de la Santísima Virgen y otros santos..." creo que se llama.así el libro.
Estimado Marcelo, si la memoria no me falla...
Estimado Marcelo,
Si la memoria no me falla (tendré que esperar hasta la noche para verificarlo), Ludwig Ott dice en su famoso manual de teología dogmática, que los fieles no están obligados a creer que el parto de María fue "milagroso", en el sentido de que se preservó el himen y no se abrió el canal de parto. Si bien esta es la opinión de los Padres, la tesis que propone entender la virginidad perpetua de María como la no-realización del acto sexual y el no-contacto entre óvulo y espermatozoide, no ha sido censurada (y fue propuesta antes del CVII). Ott aduce que el dogma en cuestión no explícita la interpretación fisiológica que ha de darse al término "virginidad".
Desde esa perspectiva, no se si cabe duda acerca de la ortodoxia del texto de Müller, independientemente del lenguaje típico de la teología post-conciliar, que ya de suyo causa escozor ... cualquier tesis a la que usted adjunte una frase como "debe ser entendida en un amplio horizonte teológico" ya me suena de inmediato a herejía... pero por lo demás, las del arzobispo me parecen (hasta donde llegan mis conociemientos) opiniones lícitas.
eremita
Puede haber...
Mire estimado ermita puede haber gente tan ciega que ve herejes en todos los prelados de la Santa madre Iglesia, soy catolico concurro a Misa de Siempre, verdaderamente me da pena que haya gente como Usted que se empecinan en mantener una division que va a llevar definitivamente al cisma a la tradicion. Son tan ciegos algunos que no quieren ver la realidad. Gente ciega como usted me dan pena. In Christo JL. Dios le ayude a tener un espiritu un poco menos critico a todo lo que viene de Roma. Pues usted seguramente es uno de los que lucha para que la FSSPX no llegue aningun acuerdo con Roma y si llega, la abandonara y se auproclamara obispo, Papa o cardenla de su iglesia casera igual que cualquier hereje pentecostal.
Como eremita debería saber -
Como eremita debería saber - ciencia divina- que la triple virginidad de la Madre de Dios se conocía y estaba ya representada en los primeros íconos por los monjes sirios de Antioquía, en el primer siglo de la era Cristiana. Y si sabe "leer" un ícono, aún los diluídos que ahora cualquiera pinta, allí hallará testimonio del dogma de Fe.
Atte,
VS.
Estimado
Yo no niego la triple virginidad de María, tampoco mons. Müller. El debate está en qué es lo que debe entenderse por "integridad física" cuando se habla del parto virginal. Hasta donde llegan mis pobres conocimientos, no es dogma de Fe el creer que Jesús atravesó el seno materno de la misma forma en la que saldría luego del Santo Sepulcro, o entraría y saldría de habitaciones cerradas. Uno es libre de creerlo, pero no es dogma de Fe. El Magisterio (hasta donde yo se, y aparentemente también mons. Müller) no lo ha pronunciado como tal. Como dije antes, si debe sostenerse que la virgnidad del parto es distinta y se agrega a la virginidad de la Concepción.
Saludos cordiales.
Estimado Eremita
La Santísima Virgen no solo estuvo exenta del pecado sino de todas las consecuencias del pecado: muerte, enfermedad, dolores de parto, etc. Los dolores que asumió fueron voluntarios para la corredención.
El parto de Dios Hombre fue un hecho tan milagroso como su concepción.
María y las consecuencias del pecado original
Dice el señor Moderador: "La Santísima Virgen no solo estuvo exenta del pecado sino de todas las
consecuencias del pecado: muerte, enfermedad, dolores de parto, etc."
Eso es una opinión teológica, no una verdad de fe. Por citar uno de muchos autores, el P. Antonio Royo Marín dice que "...la inmensa mayoría de los teólogos -casi la totalidad- están de acuerdo en decirnos que la Santísima Virgen María, a pesar de haber sido concebida sin pecado original, estuvo sujeta a la ley inexorable de la muerte y murió de hecho efectivamente... La exención del pecado original supone únicamente la concepción en gracia, pero no el restablecimiento íntegro de todos los privilegios gratuitos que lleva consigo la justicia original." (Teología de la Salvación, BAC 1965, pág. 235).
No entiendo por qué en este sitio se presentan ciertas opiniones teológicas y se las defiende con uñas y dientes como si fueran dogmas de fe. Se haría una mejor defensa de la fe católica si se fuera más cuidadoso en este asunto, evitando polémicas inútiles.
Alejandro F.
Estimado Alejandro,
También es opinión teológica que Nuestra Señora no murió sino que se durmió (dormición) y fue elevada a los cielos en dicho estado.
Y no es opinión sino verdad de Fe que en lo concerniente a su virgindad y parto, estuvo exenta de todos los sufrimentos, y que el nacimiento fue milagroso.
En todo caso, presentar opiniones teológicas arraigadas (en oriente, por ejemplo, nadie habla de la muerte de la Santísima Virgen) en no es motivo de desunión. Tal vez sí de enriqucimiento, porque vamos precisando cuestiones que a veces no se tienen claras.
Aunque si son fútiles y caprichosas, le doy la razón.
En eso estamos de acuerdo Marcelo
Sin embargo, en cuanto a los aspectos fisiológicos que yo menciono, no me consta pronunciamiento magisterial. Uno es libre de creer que Jesucristo "atravesó" milagrosamente el seno de la Virgen, pero esto no es de Fe (o al menos no me consta que lo sea). Ciertamente Agustín, Ambrosio y Jerónimo al escribir contra Joviniano han usado analogías que parecieran sugerir esta creencia. También San Gregorio se ha pronunciado de forma similar. Pero dice Ott:
"La explicación teológica relaciona la intergridad corporal en el parto con la exención de desordenada concupiscencia. Esta exención tiene como consecuencia el absoluto dominio de las fuerzas espirituales sobre los órganos corporales y procesos fisiológicos. De ellos resulta que María tuvo en el nacimiento de Jesús un papel completamente activo, como también lo insinúa la Sagrada Escritura (Lc 2, 7). De este modo se puede explicar la falta de dolores fisicos y sobre todo la falta de afectos sexuales. La integridad corporal es el elemento material de la virginidad en el parto, mientras que la falta de afectos sexuales es el elemento formal" Cita Ott en esto a Joanne B. Alfaro "Adnotationes in tractatum de Beata Virgine Maria, Roma, Pontificia Universitas Gregoriana, 1958, 53ss."
Cómo se ve, la integridad corporal se interpreta en un sentido totalmente distinto a que no se haya roto el himen.
eremita
Al Eremita
¿Cómo dice, Eremita?
¿ Ud, se atreve a poner en plano de igualdad "la opinión de los Padres" con el manual de Ott, y a hacer una hermenéutica "de la continuidad" de las afirmaciones de ese sujeto?
Lo que hace me inspira mucha pena...
No se confunda
No se confunda, esto no es una cuestión de "lo que dice Ott contra lo que dicen los Padres". Cómo en todo buen manual de teología dogmática, lo que hace el autor es estudiar cada dogma y proposición doctrinal de importancia, dando su explicación, su grado de certeza teológica, su evidencia bíblica y patrística, su análisis histórico, etc.
Ott no dice que los Padres "estaban equivocados", sino que simplemente dice que "puntualizar en qué consiste la integridad virginal en el parto en el aspecto fisiológico, no corresponde a la Fe de la Iglesia". ¿Por que dice esto? Porque es cierto. No hay ningún pronunciamiento magisterial que se refiera al aspecto fisiológico del Nacimiento (si se abrió o no el canal de parto, si se rompió o no el himen). Cómo bien explica Marcelo, los católicos estamos obligados creer que el parto fue sin dolor (esto en razón de la Inmaculada Concepción de María). También estamos obligados a creer que "la virginidad del parto es diferente de la virginidad en la concepción, y se añade a ella cono una nueva fase". Pero ir más allá de eso es pura especulación teológica.
Con respecto a la "opinión de los Padres" que mencioné en mi primer comentario, dice Ott que San Ambrosio, San Agustín y San Jerónimo escribieron contra Joviniano (que negaba el nacimiento virginal) y para ello se sirvieron de analogías "como la salida de Cristo del sepulcro sellado, el modo con que Él pasaba a través de las puertas cerradas, cómo pasa un rayo de sol por un cristal sin romperlo ni mancharlo, etc.". ¿Creerían realmente que Jesucristo "atravesó" el vientre de María? No lo descarto, pero es un asunto de la teología... a lo que debemos atenernos nosotros es a lo que la Iglesia haya enseñado.
Al Eremita II
Después de leer su respuesta, le digo sinceramente que con teólogos como Ud. no quiero encontrarme nunca...
Son la causa de la impiedad y de la apostasía en la Iglesia. Enamorados de sus " razonamientos", destruyen la sacralidad del Misterio, atreviéndose hablar de lo que no entienden ni pueden entender: "Pero ellos, como las bestias irracionales - naturalmente nacidas para ser capturadas y destruidas - blasfemando de lo que no entienden, perecerán también como aquellas, recibiendo su paga en el salario de la iniquidad." (II Pe 2, 12-13)
Rezaré por Ud. especialmente, "Eremita"...
Agradezco las oraciones
Agradezco las oraciones, sinceramente.
Le aclaro que no soy teólogo ni mucho menos. Simplemente un fiel común y corriente que, tal vez forzado por la situación actual, adquirió un manual de teología dogmática (pre-conciliar, por cierto); una referencia sólida para saber que es herejía y que no, que opinión es lícita y cual no, etc., que es lo que la Iglesia enseña y que grado de asentimiento debe dársele, etc.
Permítame que le diga lo siguiente: Usted de escandaliza de cosas por las que no tendría que escandalizarse, y asume como dogmas de Fe cosas que no lo son. Las acusaciones que me hace de estar "enamorado de mis razonamientos" y demás, las considero injustas: Yo simplemente entré a comentar este artículo para decir que la opinión de mons. Müller me parecía lícita, basándome en un texto ampliamente reconocido como de indudable ortodoxia. Aporté los fundamentos que me llevaban a concluir esto. Sinceramente, no veo la causa del escándalo.
Pero bueno, le reitero mi sincero agradecimiento por las oraciones. Yo también haré lo propio.
eremita
Sobre los Padres de la Iglesia y el Magisterio
Creo que no se debe hacer dialéctica de aquello que dicen los Padres de la Iglesia anteriormente citados y lo que pronuncia el Magisterio de la Iglesia. Recordemos que las dos fuentes de la revelación son las Escrituras y la Tradición. Cuando los Padres de la Iglesia tratan un tema de forma unánime siempre se creyó que era indiscutible, es decir, un dogma. En fin, creo, corréjanme si no es así, las aseveraciones unánime de los Padres de la Iglesia ES Magisterio de la Iglesia, y por ende PARTE de la Tradición, y por lo tanto FUENTE de la Revelación. Creo que la confusión está en concebir el Magisterio de la Iglesia con pronunciamientos exclusivos del Sumo Pontífice, sin embargo, hay muchísimas cosas de que los Papas no se han pronunciado en documentos y son materia de FE, dogmas de fe.
Esteban Acevedo
Solución al problema del Manual de Ott
Hay varias ediciones del Manual de Teología Dogmática de Ludwig Ott.
El eremita cita una edición castellana del 2009, que traduce la edición alemana de 1965. Yo tengo una edición española de 1966 que reproduce la edición alemana 1957. En la versión citada por el eremita dice lo que él textualmente copia. En ambas ediciones dice antes de la cita del eremita:
pág. 320 "La virginidad de María comprende : la virginitas mentis, es decir, la perpetua virginidad de su espíritu; la virginitas sensus, es decir, la inmunidad de todo movimiento desordenado del apetito sensual; y la virginitas corporis, es decir, la integridad corporal. El dogma católico se refiere ante todo a la integridad corporal."
Luego en la versión que yo poseo dice en lugar de lo que cita el eremita:
pág. 322-323 "La Iglesia ha creido siempre que el nacimiento de Cristo se realizó de un modo extraordinario; Maríaa tuvo un papel activo en ese nacimiento (Mt. 1, 25; Lc. 2, 7), pero su parto se diferenció en el aspecto mismo somático-fisiológico del parto común de las demás mujeres. La explicación última de ese hecho extraordinario y misterioso hay que dejarlo a la omnipotencia divina."
De todos modos edición citada por el eremita dice que el dogma católico se refiere ante todo a la integridad corporal. La edición posterior no afirma lo que concluye el eremita pero es más favorable que la edición anterior, que es más contundente.
Espero haber clarificado un poco las cosas
Sacerdos
Estimado Sacerdos
Claro que aclara las cosas. Indagando entre personas expertas en dogma me han reafirmado que la virginidad perpetua de María, el dogma de la virginidad perpetua, se refiere particularmente, y desde tiempos antiquísimos precisamente, a la integrad física. "Virgen antes.. durante y después..." quiere decir eso: que el nacimiento de N.S.J. fue milagroso, no conforme a las leyes del parto a que están sometidas la mujeres, sino excepcional y maravilloso.
El deseo de cambiar el sentido sin contradecir expresamente la letra del dogma es lo herético de estas "investigaciones" teológicas, bien modernistas, por cierto.
Addenda: No quiero con esto decir mal de las intenciones del Eremita, sino poner en guardia a los que no advierten la malicia objetiva de buscarle la quinta pata al gato para agradar al espíritu moderno o parecer originales. Los dogmas de la Fe no pueden ser usados para jugar a quien es más "intelectual". No hay que caer en la trampa de la novedad que nos propone permanentemente el modernismo, aunque se presente bajo apariencia mitigada o inclusive hasta "conservadora".
Bilocación, teletransportación: perdón, llegué tarde
Jesús estaba adentro y al instante siguiente afuera. Si de una estructura cuántica lo admitimos, nada impide admitir su posibilidad en un ente biológico, con una estructura más compleja en su ecuación de Schrödinger y una relación semiótica en la referencia intrínseca de su alma al cuerpo particular definido a cada instante por esa ecuación - siempre y cuando la persona resultante de esa referencia tenga, además de la naturaleza humana, la divina. Es sencillísimo: Jesús estaba adentro y al instante siguiente afuera. No compliquemos el entendimiento físico-natural de este tema.
Un abrazo para todos,
ABL
No la complique, ABL
La Encarnación fue un milagro, y el nacimiento otro milagro. Admitido uno, ¿qué dificultad para admitir los otros?
Y si no se quieren admitir los milagros, bueno, no hay nada que hacer. Salvo la demostración por el absurdo.
Chesterton se reía de los que negaban la Inmaculada Concepción y negaban el pecado original. Si niegan el segundo, decía, no solo la Santísima Virgen, sino toda la humanidad tuvo el privilegio de la inmaculada concepción...
Los modernos no hacen más que pisarse un pie con el otro y a esa extraña forma de moverse la llaman "progresar". Los tradicionales tenemos la vida mucho menos complicada: Dios hizo todos los milagros necesarios para honrar a su Santísima Madre de modo que ninguna miseria humana siquiera la rozara.
Esto ha creído la Iglesia siempre, en todas partes y todos sus miembros. Aunque hoy haya muchos que parezcan ser miembros y resulten más bien gangrenas de antiguos miembros.
Lo curioso es que muchos fieles no huelen la podredumbre de estas gangrenas. Han perdido el olfactus fidei.
Oia, yo creía que lo simplificaba .... :-)
Obviamente es necesario un milagro para teletransportar un ente integrado por una realidad física describible sólo por una ecuación de Schrödinger hipercompleja, ¿no?
El fuerte abrazo de siempre,
Á. B. L.
Si usté lo dice...
Si usté lo dice...
Moderador, no se gaste, "el
Moderador, no se gaste, "el que revuelve mucho la sopa, es porque en realidad, no quiere tomarla"......
Gracias a Dios, creo a pie
Gracias a Dios, creo a pie juntillas en todo lo que he aprendido en cuestiones de Fe. No me preocupan en lo mas mínimo las elucubraciones filosóficas y teológicas de toda una sarta de apóstatas, que son los mismos que persiguieron a Jesús sin tregua cuando evangelizaba a las gentes. De los emcumbrados teólogos que hoy nos sorprenen con sus "estudios", y bueno, por eso Jesús no vino a "ellos" sino a los ignorantes, a los pobres de espíritu, porque "estos" son los mismos que crucificaron al Hijo de Dios. Es por eso que cada vez más católicos se van de la Iglesia. Estos los espantan con sus deducciones. Que Dios los perdone.Saludos. Francisco.