He
dicho en mi clase que si Galileo tuviera que afrontar el juicio de la
Iglesia en los tiempos de Einstein, perdería su causa por argumentos
mucho más fuertes.
“Algunas veces la primera obligación de un hombre inteligente es reexaminar lo obvio.” George Orwell
Hasta hace relativamente poco pensaba sobre este tema de forma
tajante, o sea, la postura geocentrista pertenece al pasado, obedece a
la interpretación de la mecánica celeste basada a la interpretación más
simple de lo visible en el cielo. Y también que obedece a la
interpretación equivocada de las Escrituras, tomadas en su sentido
literal sin necesidad alguna. Sin embargo, la correspondencia con el
profesor Juan Carlos Gorostizaga de la UPV, me hizo adentrarme en una
realidad sorprendente. Lo que consideraba tan seguro como el
conocimiento evidente de que un pez nada en el agua, se deshizo en poco
tiempo.
Naturalmente, me tomé la molestia de contrastar los datos con un amigo, profesor de astronomía, sobre el particular. Efectivamente, no encontraba fallos en las pruebas científicas expuestas. Me di cuenta asimismo, que hubo tantas afirmaciones contrarias o al menos reservadas respecto al heliocentrismo, y que se nos escondían en los libros de texto, incluso universitarios, por lo que era lógico pensar así. Recordaré por ejemplo, mejor dicho citaré lo muy pocas veces oído, las palabras de Einstein; “ningún experimento físico jamás ha demostrado que la tierra está en movimiento” (Lincoln Barnett The Universe and Dr. Einstein, 2nd rev. edition, 1957, p. 73.)
Otras referencias se mencionarán en los tres post siguientes dedicados a este tema. Pero el caso Galileo ha ido más allá de la reflexión científica, ha sido incansablemente utilizado desde la perspectiva ideológica, como una de las armas preferidas en contra de la Iglesia, hasta en nuestros días como lo indica el cartel en un lugar de Inglaterra que he puesto arriba. Fue la causa del regocijo y congoja de Nietzsche en Así habló Zaratustra: “¿A dónde se fue Dios?, gritaba. Os lo diré. Nosotros lo hemos matado – tú y yo. Nosotros somos sus asesinos. ¿Pero cómo lo hicimos? ¿Cómo hemos sido capaces de beber el mar? ¿Quién nos ha dado la esponja para absorber el horizonte entero? ¿Qué hicimos cuando desencadenamos la Tierra de su sol? Dios ha muerto. Dios permanece muerto. Y nosotros lo hemos matado.” Lo que se dijo a Natalia en Los vientos de Guerra no es menos suave: “Cristianismo ha muerto y tirado en la cuneta desde que Galileo le cortó el cuello.”
Por último, el caso Galileo es el que realmente marca el inicio de una nueva época, modernista, caracterizada por la rebelión de la razón frente a la fe. La época en la que la Iglesia está desposeída de su autoridad, ya que si el Santo Oficio se equivocó con Galileo, ¿por qué no iba a equivocarse en otros asuntos? Es la lógica que emplearon muchos detractores.
Sin embargo, resulta que cuatro siglos después de Galileo, se levantan voces que sin rubor piden una revisión bien distinta de la que se pidió a Juan Pablo II. Y no es precisamente a base de una fe ciega, sino en base de los datos y conclusiones científicas que intencionadamente se ocultaban durante décadas. A modo de ejemplo, recuerdo el experimento, llamado “fallido” o “nulo” de Sagnac, que fue eliminado sistemáticamente de los manuales y enciclopedias. Algo parecido ocurrió con muchos otros. Pero el hecho no pasó desapercibido para varios científicos honestos y valientes. Efectivamente, hay que ser valiente y no “científicamente correcto” para atreverse a algo así. Pero una vez más, la verdad vuelve a rebelarse. Siempre habrá personas cuya honradez intelectual les merecerá el elogio expresado en Discover Magazine, Dic. 2006: “Es digno de toda consideración un autor que se expone a si mismo en el punto de mira por abrazar una idea incómoda, a pesar de que sabe que va a ser expuesto al escarnio o la indiferencia.”
De la carta de Carl E. Wulfman (University of the Pacific) a Mr. Roush, Nov. 2, 1975, citado en “Galileo to Darwin” by P. Wilders, Christian Order, April 1993, p. 225.
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Comentarios
Galileo, Verdades y Mentiras, a escala humana
Entendemos que la Escala Humana permite solamente una visión parcial de la realidad.
Si evaluamos que Nuestro Planeta, la Tierra, está en el Sistema Solar, según el antiguo modelo Kepleriano, veremos cuán bien defendida está la especie humana.
Un meteorito invasor , que viene desde el llamado "espacio exterior", primero atraviesa el cinturón de asteroides de Kujpers, filtro primario de los que conocemos.
Si dicho agresor pasa a Kujpers, se topa con los planetas gigantes, cuya atracción gravitatoria es fenomenal y atrapan casi todo.
Una tercera defensa, pero no menos importante, la constituye el cinturón de asteroides que limpia lo que se escapa a Júpiter y Saturno.
Si todavía subsistiera el fenómeno enemigo, la Tierra tiene un escudo propio y muy probado. La cara externa de la luna, invisible a nuestros ojos, muestra 100 veces más impactos que la cara interna.
La Tierra es el centro conocido de la Humanidad, donde nació aquel que Vino a Redimir a Muchos.
¿Sería todo producto de la casualidad? Podremos pensar superficialmente que sí, o más profundamente que NO.
La ciencia humana es muy pero muy imperfecta, seguramente hay docenas de preguntas que el modelo de Galileo no puede responder.
En fin, la Verdad tiene el nombre de Nuestro Señor, la mentira, el error, la equivocación, vienen siempre de otra mano.
Rezo para no confundir.
Bendiciones en este año 2012.
Eduardo
El Juicio científico, basado en la IGNORANCIA, es muy pobre.
Añado un enlace más,
Añado un enlace más, referidos al tema. Muchas Gracias por publicar sobre esto!
Génesis 1-3 es una descripción científica de la Creación «ex nihilo sui et subiecti», tal como lo mantiene la Teología Natural católica. Aquí interpretamos literalmente Gen 1, esto es, los días descritos son de 24 horas de duración, tal como es defendido por san Basilio, san Gregorio de Nisa, san Ambrosio, san Efren el Sirio, san Ireneo y casi todos los Padres de la Iglesia.
Vamos a escribir algunos posts sobre las pruebas, todas ellas inválidas, que presentó Galileo en su inútil intento de probar el Heliocentrismo. Y vamos a comenzar por la ‘gran prueba’ de las manchas solares porque hoy
en todas las webs y libros de astronomía histórica todavía aseguran que ésta fue una prueba válida, el mismo Bertrand Russel lo afirmó de manera categórica así, cuando en realidad ninguna de las pruebas que Galileo
presentó en su vida lo era, y en concreto la de las manchas solares está presentada con gran cinismo.
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