IV. BEATIFICACIÓN DE JUAN PABLO II
29. ¿Crea un problema el anuncio de la próxima beatificación de Juan Pablo II?
— Un problema grave: el de un pontificado que avanzó a grandes pasos en el sentido errado, en la dirección del progresismo y de todo aquello que se llama "el espíritu del Vaticano II". Por eso, no es sólo una consagración de la persona de Juan Pablo II sino también del Concilio y de todo el espíritu que lo acompañó.
30. ¿Hay un nuevo concepto de santidad desde el Vaticano II?
— ¡Es de temerse! Es un concepto de santidad para todos, de santidad universal. Es verdad que hay una llamada, una vocación a la santidad hecha a todos los hombres; lo falso es rebajar la santidad a tal nivel, que lleva a pensar que todo el mundo va al cielo.
31. ¿Cómo podría permitir Dios verdaderos milagros para refrendar una falsa doctrina, con motivo de las múltiples beatificaciones y canonizaciones hechas en los últimos decenios?
— Ése es el problema: ¿se tratará de verdaderos milagros? ¿Se tratará de prodigios? Para mí existen dudas. Estoy muy extrañado, por lo que puedo saber, por la ligereza con la que se manejan estas cosas.
32. Si las canonizaciones comprometen la infalibilidad pontificia, ¿se pueden desconocer los nuevos santos canonizados por el Papa?
— Es verdad que hay un problema en las actuales canonizaciones. Con todo, uno puede preguntarse si en la fórmula utilizada por el Sumo Pontífice existe una verdadera voluntad de comprometer la infalibilidad. En el caso de la canonización se cambió la fórmula, los términos son mucho menos expresivos que antes. Creo que eso va de la mano con la mentalidad nueva, que no quiere hacer definiciones dogmáticas comprometiendo la infalibilidad. Ahora bien, admitamos que estamos ante presunciones… No hay respuestas convincentes, excepto la de la intención de la autoridad suprema de comprometer o no su infalibilidad.
33. ¿Uno puede elegir entre los santos recientemente propuestos a la veneración de los fieles? ¿Qué hay que hacer con el Padre Pío?
— Pienso que no hay que elegir. Sin embargo, siempre se podrá atender a los criterios que han sido universalmente reconocidos en el pasado. Así, cuando se está ante una devoción popular masiva —como es el caso del Padre Maximiliano Kolbe o el Padre Pío—, no debería generar dificultades. Reitero, aquí no hay más que opiniones, en razón de la ausencia de un juicio magisterial enunciado dogmáticamente.
34. ¿Y Mons. Lefebvre? ¿Conoce Ud. ejemplos de gracias concedidas por su intercesión?
— Sí, se conocen, y se conocen bastantes. No sé si corresponden al orden de los milagros… tal vez sí en un caso u otro. En el caso de la curación de enfermedades no tenemos, que yo sepa, todos los documentos médicos necesarios. Muchas gracias se conceden por intercesión de Monseñor. No abundo más.
V. LA FRATERNIDAD SAN PÍO X
35. La Fraternidad acaba de festejar un importante aniversario. ¿Cómo resumiría estos cuarenta años?
— Una historia apasionante… lágrimas —muchas—, en medio de grandes alegrías. Una de las alegrías más grandes es la de comprobar hasta qué punto Dios nos permite estar asociados a muchas de las bienaventuranzas que ha predicado en el Sermón de la Montaña, como es aquella de poder sufrir a causa de su nombre. Y en medio de todas las vicisitudes de la crisis actual vemos que esta obra continúa expandiéndose, algo que, humanamente, es casi imposible. He allí la mano de Dios en esta obra de Mons. Lefebvre.
36. ¿Existe un incremento de vocaciones? Si es así, ¿cuáles son las causas?
— Creo que hay una gran estabilidad. Desearía que hubiese más vocaciones. Creo que será necesario relanzar la cruzada de las vocaciones. El mundo es muy hostil, como tal, al surgimiento de las vocaciones; por eso debemos intentar restablecer los medios en los cuales las vocaciones puedan volver a surgir, porque hay vocaciones, pero con frecuencia no llegan a madurar a causa de este mundo materialista.
37. Últimamente, con motivo del Congreso de "Sí Sí, No no", Ud. habló acerca de una reunión con unos treinta sacerdotes diocesanos de Italia en la que participó. ¿Qué esperan hoy en día de la Fraternidad estos sacerdotes?
— Ante todo estos sacerdotes nos piden la doctrina, lo que es un síntoma excelente. Si se acercan a nosotros es porque quieren la antigua misa, evidentemente, pero después de descubrir la antigua misa quieren otra cosa. Quieren algo más porque descubren todo un mundo de cuya autenticidad son conscientes. No dudan que allí está la verdadera religión. Por eso, necesitan refrescar sus conocimientos teológicos. Allí no yerran, van directamente a Santo Tomás de Aquino.
38. Este movimiento de sacerdotes que se acerca a la Fraternidad, ¿se da por igual, en grados diferentes, en todos los países?
— Existen grados diversos, por cierto, y cantidades distintas según los diferentes países. Sin embargo el fenómeno se reproduce un poco por todas partes: un sacerdote, en general joven, que se acerca a la misa tradicional, que descubre con gran entusiasmo este tesoro y que poco a poco transita el camino hacia la Tradición que, al final, lo transforma en cien por ciento tradicional.
39. ¿Abriga Ud. esperanza de que semejante interés también pueda extenderse a ciertos obispos, al punto de avizorar una futura colaboración?
— Ya tenemos contactos con obispos, aunque por el momento todo está bloqueado por las conferencias episcopales y por presiones circundantes. Pero no cabe duda de que en el futuro con algunos obispos pueda haber alguna colaboración.
40. ¿Está Ud. dispuesto a ensayar la experiencia de la Tradición con un obispo, a nivel de una diócesis?
— Las cosas no están maduras para eso, aún no hemos llegado a ese punto, pero pienso que sucederá. Será difícil, habrá que ver exactamente cómo podrá concretarse. Será preciso que eso tenga lugar con obispos que hayan comprendido realmente la crisis y que verdaderamente quieran que vayamos.
41. Los fieles son cada vez más numerosos. Se multiplican las capillas. El estado de necesidad sigue existiendo. ¿Planea Ud. consagrar otros obispos auxiliares para la Fraternidad? ¿Piensa que Roma podría estar a favor de que actualmente se consagren obispos en la Tradición?
— Para mí la respuesta es muy simple: habrá o no obispos según que las circunstancias imperantes en la primera consagración se repitan o no.
VI. LA EXPANSIÓN DE LA FRATERNIDAD SAN PÍO X
42. Monseñor, tenemos la alegría de verlo con frecuencia en los Estados Unidos. A Ud. le gusta venir. ¿Algún comentario?
— Mi comentario: amo a todas las almas que Dios nos confía y hay muchas en los Estados Unidos. ¡Es todo!
43. ¿Pudo encontrarse ya con el Cardenal Burke?
— Varias veces intenté verlo, pero aún no he podido hacerlo.
44. Muchos obispos de los Estados Unidos dieron su apoyo a la Marcha por la Vida; uno de ellos intervino enérgicamente contra un hospital que favorecía el aborto. ¿Existen esperanzas de que se den cuenta que la crisis actual también afecta la fe?
— Pienso que, desgraciadamente, entre los modernos hay que distinguir la moral y la fe; entonces se podrá ver que hay más obispos lúcidos ante los problemas morales que obispos comprometidos con las cuestiones de fe. Con todo, se puede decir que si alguien se pone a defender valientemente la moral católica, debe necesariamente tener la fe, y aún que su fe se verá fortalecida… Es lo que espero, sin perjuicio de lo cual reconozco que hay excepciones….
45. Los obispos norteamericanos quieren revisar juntos el conjunto de las directivas dadas por Juan Pablo II a las universidades. ¿Cuáles deberían ser, según Ud., las medidas urgentes que habría que tomar para hacer que las universidades actuales sean verdaderas universidades católicas?
— La medida urgente, la primera, es volver a la escolástica. Hay que dar de mano con las filosofías modernas, volver a la sana filosofía, la filosofía objetiva, realista. Santo Tomás —como ya sucedió a comienzos del siglo XX— debe volver a ser la norma. En otro tiempo las 24 Tesis Tomistas eran obligatorias. Hay que volver a eso, es absolutamente necesario. Después de esta restauración filosófica se podrá continuar en la misma línea para con la teología.
46. Mons. Robert Vasa, obispo de Baker (Oregon), recordó recientemente que las declaraciones de la Conferencia Episcopal no obligaban al obispo para con su diócesis. ¿Es un desafío a la colegialidad promovida por el Concilio?
— Sobre este tema de la colegialidad no ha hablado solamente un obispo. El Papa mismo, hablando ante la Conferencia Episcopal de Brasil, dirigió palabras enérgicas, volviendo a poner en su lugar el papel de las conferencias episcopales, insistiendo sobre la autoridad personal de los obispos y sus relaciones directas con el Santo Padre.
47. El Seminario de Winona es el más importante en número de seminaristas. ¿Cómo explica este hecho?
— Pienso que se debe simplemente a la generosidad de este país, que se deja entusiasmar fácilmente por una buena causa.
48. ¿Qué hay que hacer para multiplicar las vocaciones sacerdotales y religiosas?
— ¡Rezar, rezar y rezar! Y hacer sacrificios.
49. ¿Cuáles son los puntos fuertes de la Tradición en los Estados Unidos?
— Pienso que está esa generosidad, a la cual acabo de referirme, y las escuelas. Es verdad que existe una cantidad importante de sacerdotes y que precisaríamos tener más; pero diría que las escuelas, sobre todo, son indispensables. Del mismo modo hay que promover la ayuda a las familias tradicionalistas. Debemos montar un movimiento para las familias, para sostenerlas, para formarlas. Es la célula básica de la sociedad, es fundamental en el orden natural y en el orden sobrenatural.
50. ¿Cuál es la importancia que Ud. asigna a las escuelas?
— Es fundamental, es el futuro. La juventud será católica supuesto que reciba una buena formación. Y para eso precisamos contar con escuelas católicas.
51. Las familias numerosas y generosas a veces se ven obligadas a seguir cursos de educación a distancia. ¿Qué recomienda Ud. a las que tienen a la mano buenos colegios?
— Las que tienen a la mano buenos colegios no deben dudar un instante: ¡que pongan a sus hijos en estos colegios! La educación a distancia nunca reemplazará una buena escuela. Si no hay un buen colegio, la cosa es totalmente distinta.
52. ¿Planea Ud., Monseñor, convocar a una nueva cruzada de rosarios? ¿Qué recomienda a los fieles en la actualidad?
— ¡Sí! La situación del mundo, la situación de la Iglesia —se ve muy bien—, continúa siendo muy sombría; aún si hay algunos atisbos de esperanza, los factores inquietantes obligan, más que nunca, a intensificar nuestras plegarias, recurriendo a la Santísima Virgen. Para los fieles de hoy en día lo indispensable es la oración, la oración en familia, reiterada, frecuente, acompañada de lo que educa el alma cristiana, el espíritu de sacrificio.
VII. A MODO DE CONCLUSIÓN
53. Monseñor, el año que viene Ud. celebrará sus treinta años de sacerdocio, de los cuales dieciocho estuvo al frente de la Fraternidad San Pío X. ¿Cuáles fueron los acontecimientos más significativos a lo largo de todos estos años?
— ¡Es toda una novela! ¡Lo primero que hay que mencionar, por supuesto, son las consagraciones! Entre los acontecimientos importantes está también la alegría de haber estado cerca de Monseñor, la alegría de haber estado cerca del Padre Schmidberger, y de haber aprendido mucho junto a ellos; la alegría de haber podido trabajar también junto a los otros obispos de la Fraternidad, como con todos nuestros sacerdotes, en este gran movimiento de celo por la fe, por el sostenimiento de la Iglesia católica.
54. ¿Un deseo para los años por venir?
— ¡Que la Iglesia vuelva a su quicio! Es una imagen, pero es verdaderamente nuestro deseo. ¡Y para eso es preciso que advenga el triunfo del Corazón Inmaculado de la Santísima Virgen! ¡Lo precisamos tanto!
Muchas gracias, Monseñor, por su disposición a responder a nuestras preguntas.
Entrevista concedida en el Seminario Santo Tomás (Winona, EE.UU.) el 2 de febrero de 2011, fiesta de la Presentación de Nuestro Señor Jesucristo y de la Purificación de la Santísima Virgen.
Para ver la primera parte de esta entrevista,]]>![cdata[ clik aquí]]>![cdata[.
Fuente: ]]>![cdata[Web oficial de la FSSPX en América del Sur]]>

Comentarios
no tienen nada que ver con el
no tienen nada que ver con el hilo de este tema, pero solo escribo para pedirles oraciones por mi abuela de 100 años que está internada y no en buen estado, su nombre es Atanasia Luján Martinez.
In Christo.
Darius
Darius
Van mis oraciones.
Félix
Cuente con ellas
Estimado Daríus, cuente con nuestras oraciones en el rosario familiar por su abuela.
El no-obstáculo insalvable
Me pregunto, ¿tanto lío por determinar si una persona tiene derecho o no, a no ser impedido en la practica pública de una religión falsa por un estado católico? ¿Es que acaso queda algún estado católico? Y si lo hubiese e intentase suprimir los falsos cultos, ¿no se darían acaso las circunstancias que ya contemplaba León XIII en Immortale Dei, para justificar la tolerancia?
Tampoco entiendo porque se tiene a esta doctrina por dogma. Es una doctrina que se fue desarrollando desde Mirari Vos de Gregorio XVI (1832) hasta el discurso "Ci Riesce" de Pío XII (1953), que es el eslabón perdido que dio paso a Dignitatis Humanae. Jamás fue formulada de manera definitiva o siquiera uniforme. De hecho dice Pío XII en el antedicho discurso (muchos se sorprenderán, más aún si leen el discurso entero):
<i>"...se plantea la cuestión acerca de si en estas circunstancias el "non impedire" o la tolerancia es admisible, y si, en consecuencia, la represión positiva no es siempre un deber.
Hemos citado anteriormente la autoridad de Dios. ¿Podría Dios, a pesar de que sería posible y fácil para él reprimir el error y desviación moral, en algunos casos elegir el "non impedire" sin contradecir su perfección infinita? ¿Podría ser que <en ciertas circunstancias> no de a los hombres ningún mandato, no imponga ninguna obligación, y ni siquiera comunique el derecho a impedir o reprimir lo que es erróneo y falso? Una mirada a las cosas como son, da una respuesta afirmativa. La realidad muestra que el error y el pecado están en el mundo en gran medida. Dios los reprueba, pero les permite existir. De ahí que la afirmación: "el error religioso y moral debe ser impedido siempre que sea posible, porque la tolerancia de ellos es en sí inmoral", no es válida de forma absoluta e incondicional.
Además, Dios no ha dado a la autoridad humana tal mandato absoluto y universal ni en materia de fe, ni en materia de moral. Tal mandato es desconocido para las convicciones comunes de la humanidad, a la conciencia cristiana, a las fuentes de la Revelación y a la práctica de la Iglesia. Para omitir aquí otros textos bíblicos que se aducen en apoyo de este argumento, Cristo en la parábola de la cizaña da el siguiente consejo: deja que la cizaña crezca en el campo del mundo, junto con la buena semilla en vista de la mies (cf. <Matt.> 13:24-30). El deber de reprimir el error moral y religioso no puede ser una norma última de acción. Debe estar subordinada a <mas altas y mas generales normas>, que <en algunas circunstancias> permitan, e incluso tal vez parecieran indicar como la mejor política, no impedir el error para promover un bien mayor."
</i>
Traducción mía mayormente de la traducción inglesa (]]>![cdata[http://www.ewtn.com/library/papaldoc/p12ciri.htm]]>![cdata[) y en menor medida del original en italiano (]]>![cdata[http://www.vatican.va/holy_father/pius_xii/speeches/1953/documents/hf_p-...]]>![cdata[).
Pasando al terreno pragmático: Si el día de mañana un Estado Católico (de nuevo, ¿cual?) suprimiese la práctica del islam, ¿no habría en el acto matanzas de cristianos en todo el medio oriente, peores que las que presenciamos diariamente? Evidentemente, la represión del error por parte del estado es cosa del pasado.
¿Vale la pena lesionar la unidad de la Iglesia por un no-obstáculo? Mas aún sabiendo el enorme bien que le haría a la Iglesia que la fraternidad regularice su situación... yo aparecería por Venezuela el mismo día en que sus sacerdotes pudiesen ejercer la potestad de régimen sin aducir dudosamente al Ecclesia Supplet... hasta entonces, solo puedo rezar para que las discusiones doctrinales lleguen a buen puerto, o para que la fraternidad San Pedro inicie un apostolado en Buenos Aires...
"..deja que la cizaña crezca
"..deja que la cizaña crezca en el campo del mundo, junto con la buena semilla en vista de la mies..."
Me parece que esa parábola está mal aplicada a este tema. Se refiere al mundo no a la Iglesia. Dentro de la Iglesia debe ser diferente. El error debe ser desenmascarado.
TIENE RAZON
Porque de no ser así la Iglesia habría traicionado la Parábola desde que es Iglesia dejando prosperar la cizaña cuando ya estaba BIEN VISIBLE.
Paradójicamente, NO LA HA OBEDECIDO, con la Tradición , condenando a Mons.Lefebvre y su Obra a categoría de CIZAÑA, con la complicidad de MULTIT UD DE OBISPOS Y SACERDOTES, atados al carro del MODERNISMO, cizaña denunciada por San Pio X en la Pascendi.
Es el problema de la interpretación literal A LA ENÉSIMA POTENCIA.
Alertacatólicos.
Comentario audaz
Estimado, creo que Usted apunta a la manera de porner en práctica un principio, pero las conversaciones entre la Fraternidad y los representantes del Santo Padre apuntan al principio general. Son dos cosas totalmente diferente. Entiendo que hay una distinción entre la intelorancia dogmática y la tolerancia civil. Sus ejemplos, incluyendo las citas a los papas, caen en el punto de la tolerancia civil, las conversaciones con Roma entran en el aspecto de la intolerancia dogmática.
Otro punto no menor: Todo estado tiene el deber de ser católico, pues en el catolicismo está la Verdad.
Aclaro que el adjetivo audaz lo aplico a mi comentario no al de Usted.
Saludos.
Augusto
Permitame una réplica
Estimado Augusto,
Es verdad que mi comentario apunta mas a la imposibilidad de la aplicación del principio discutido que al principio discutido en si. Sin embargo, no evité el tema: dije claramente que, en mi humilde opinión, desde que esta cuestión surge en el magisterio durante el pontificado de Gregorio XVI hasta la declaración Dignitatis Humanae, nunca hubo una formulación doctrinal definitiva.
Se equivoca usted al pensar que la discusión que lleva adelante la fraternidad está referida a lo que usted llama "tolerancia dogmática"... El concilio confirmó la obligación que tienen todas las personas a profesar la verdadera Fe (asumo que por tolerancia dogmática usted se refiere a esto):
<cite>"(el concilio) deja íntegra la doctrina tradicional católica
acerca del deber moral de los hombres y de las sociedades para con la verdadera
religión y la única Iglesia de Cristo" (DH)
</cite>
Lo que cambió el concilio y lo que está en discusión es, precisamente, la cuestión de la tolerancia civil. Precisamente por eso traje a colación el tema de la imposibilidad de aplicación: pienso que no es prudente (en el sentido tomista de la palabra) oscurecer la unidad de la Iglesia por una cuestión de peso dogmático nulo, y de aplicación imposible (o dicho con mas precisión: de peso dogmático nulo, y en un contexto histórico en el cual se dan las condiciones contempladas en la propia doctrina para justificar su no-aplicación).
Sin embargo, se debe decir que con la "tolerancia dogmática", hay un problema evidente en la hermenéutica del concilio, o al menos con la praxis pastoral del actual Papa y su predecesor; porque a pesar de que la letra del concilio afirma claramente que todos los hombres y sociedades tienen la obligación de ser católicos, tanto JPII como BXVI han ido a sinagogas y mezquitas, no a predicar el Evangelio, sino a decir... nada.
Tiene usted absoluta razón al decir que todo estado tiene el deber de ser católico. ¡Pero es que el concilio tampoco cambió esa doctrina! De hecho, dudo que en algún momento el concilio mencione el famoso "sano laicismo" que aparece en los discursos de Benedicto... Aquí el problema ni siquiera está en la hermenéutica del concilio ya que no hay letra que interpretar! Es el famoso "espíritu del concilio"... que muy probablemente sea un espíritu, pero de esos que siguieron a Lucifer... ¿No es mala la idea no? Exorcizar al concilio... exorcizar la letra del concilio... Y me parece que no habría mejor forma de hacerlo que mediante un Syllabus, como proponía hace unas semanas monseñor Schneider.
Cordiales saludos.
Agradecido
Estimado, agradezco su réplica. Los términos intolerancia dogmática y civil son "prestados", pero no he podido recuperar la fuente.
Atentamente
Augusto
En medio de tanto
En medio de tanto parloteo...copio de un blog serio lo siguiente:
Homilía del Nuncio Apostólico en Argentina, Mons. Adriano Bernardini, publicada originalmente por la agencia AICA, y pronunciada con ocasión de la apertura de la asamblea de las Obras Misioneras Pontificias en la fiesta de la Cátedra de San Pedro. En la misma, el Arzobispo Bernardini se refirió a los ataques contra el Vicario de Cristo por su fidelidad a la Verdad y al abandono que sufre no sólo por parte de sus enemigos sino incluso de los ministros de la Iglesia.
***
Es con verdadero placer que una vez más me encuentro en esta Sede de las Pontificias Obras Misioneras, para reunirme con todos ustedes tan empeñados en este apostolado. A todos auguro un nuevo año de trabajo en el espíritu de la Liturgia de hoy, festividad de la Cátedra de San Pedro, y sobre todo en el trozo del Evangelio que acabamos de leer.
“Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella” (Mt. 16,18)
Este texto de Mateo contiene dos elementos muy importantes:
-El primado de pedro y el de sus Sucesores en la Iglesia, que Cristo ha fundado, y por lo tanto del Santo Padre;
-La asistencia de Jesús a su Iglesia contra las fuerzas del mal.
Damos por descontado el primer punto, fundamental para la Iglesia, porque sin este primado de Pedro y la comunión con el mismo, no existe la Iglesia Católica. Permítanme, en cambio, algunas reflexiones sobre el segundo punto: las fuerzas del Mal, que Mateo llama “el poder de la Muerte”.
Asistimos hoy a un ensañamiento muy especial contra la Iglesia Católica en general y el Santo Padre en particular. ¿Por qué todo esto? ¿Cuál es el motivo principal? Lo podemos enunciar en pocas palabras: ¡Es la Verdad que nos da el Mensaje de Cristo!
Cuando esta Verdad no se opone a las fuerzas del mal todo va bien. En cambio, cuanto presenta la mínima oposición, surge una lucha que se hace calumnia, odio e incluso persecución contra la Iglesia y más específicamente contra la persona del Santo Padre.
Veamos algún punto de la historia, que es “la maestra de la verdad”.
Los años inmediatamente subsiguientes al Vaticano II transcurren en una euforia general para la Iglesia y en consecuencia para el Papa. Pero es suficiente la publicación de la Humanae Vitae, con la que el Santo Padre confirma la doctrina tradicional, en base a la cual el acto conyugal y el aspecto procreativo no pueden ser lícitamente separados, que estallan las críticas mas feroces contra Pablo VI, que hasta aquel momento había agradado al mundo. Sus simpatías por Jacque Maritain y por el humanismo integral habían abierto las esperanzas de los ambientes modernistas internos a la Iglesia y al progresismo político y mundano.
Lo mismo se repite más veces en el largo pontificado de Juan Pablo II. Cuando es elegido, las élites culturales occidentales están fascinadas por la lectura marxista de la realidad. Juan Pablo II no se adapta a este embarazoso conformismo cultural y traba con el comunismo un duelo muy duro, que lo lleva sin más a ser un blanco físico de un oscuro proyecto homicida.
Lo mismo le sucederá siempre a Juan Pablo II con respecto a la Bioética, sobre todo con la publicación de la Evangelium Vitae del 1995, un compendio sólido y sin detracciones sobre las principales cuestiones de la vida y de la muerte.
Y ahora, siempre por el amor a la “Verdad verdadera y Evangélica”, el blanco se ha vuelto sobre Benedicto XVI. Ya marcado con desprecio en los años precedentes como “guardián de la fe”, apenas elegido, acogido de inmediato por los comentaristas de todo el mundo con una mezcla de sentimientos, que iban de la rabia al miedo, al verdadero y propio temor.
Ahora, una cosa es cierta: El Papa Benedicto imprimió a su pontificado el sello de continuidad con la tradición milenaria de la Iglesia y sobre todo de purificación. Sí, porque a la inseguridad de la fe siempre le sigue la ofuscación de la moral.
En realidad, si queremos ser sinceros, debemos reconocer que año tras año ha aumentado, entre teólogos y religiosos, hermanas y obispos, el grupo de cuantos están convencidos que la pertenencia a la Iglesia no comporta el conocimiento y la adhesión a una doctrina objetiva.
Se ha afirmado un catolicismo “á la carte”, en el cual cada uno elige la porción que prefiere y rechaza el plato que considera indigesto. En la práctica un catolicismo dominado por la confusión de los roles, con sacerdotes que no se aplican con empeño a la celebración de la Misa y a las confesiones de los penitentes, prefiriendo hacer otra cosa. Y con laicos y mujeres que buscan sustraer un poco por vez, el lugar al sacerdote para ganarse un cuarto de hora de celebridad parroquial, leyendo la oración de los fieles o distribuyendo la comunión.
He aquí que el Papa Benedicto, precisamente por su fidelidad a la “Verdad” hace una cosa que escapó a la atención de muchos comentaristas: trae de nuevo, integralmente, el credo en la fórmula del concilio de Constantinopla, es decir en la versión normalmente contenida en la Misa. El mensaje es claro: recomenzamos de la doctrina, de los contenidos fundamentales de nuestra fe. “Sí, porque -escribe el teólogo y Pontífice Ratzinger- el primer anuncio misionero de la Iglesia hoy es puesto en peligro por teorías de tipo relativista, que entienden justificar el pluralismo religioso, no solo de facto, sino también de jure”.
La consecuencia de este relativismo, explica el futuro Benedicto XVI, es que se consideren superadas una serie de verdades, como por ejemplo: el carácter definitivo y completo de la revelación de Cristo; la naturaleza de la fe teologal cristiana con respecto a la creencia en las otras religiones; la unicidad y la universalidad salvífica en el misterio de Cristo; la mediación salvífica universal de la Iglesia; la subsistencia en la Iglesia Católica de la única Iglesia de Cristo.
He aquí, por lo tanto, la Verdad como causa principal de esta aversión y diría casi persecución al Santo Padre. Una aversión que tiene como consecuencia práctica su sentirse solo, un poco abandonado.
¿Abandonado de quién? ¡He aquí la gran contradicción! Abandonado por los opositores a la Verdad, pero sobre todo de ciertos sacerdotes y religiosos, no sólo Obispos, pero no de los fieles.
Así el clero está atravesando una cierta crisis, en el episcopado prevalece un bajo perfil, no obstante los fieles de Cristo están aún con todo su entusiasmo. Obstinadamente continúan rezando y van a Misa, a frecuentar los sacramentos y a rezar el rosario. Y sobre todo esperan en el Papa. Hay un sorprendente punto de solidez entre el Papa Benedicto y el Pueblo, entre el hombre vestido de blanco y las almas de millones de cristianos. Ellos entienden y aman al Papa. ¡Esto porque su fe es simple!. Por otra parte es la simplicidad la puerta de ingreso a la Verdad.
Durante esta Celebración Eucarística pidamos al buen Dios y a la Virgen poder formar parte, también nosotros de este tipo de cristianos.
Mons. Adriano Bernardini, Nuncio Apostólico
____________
Interesante homilía, no?, y mas aún por venir de un embajador del Papa...y en este país. A un episcopado ch@to y recién llegado de la eterna, a sacerdotes anestesiados en su gran mayoría y/o perseguidos por sus inspectores.
Yo rezo pimero por salvar mi alma.
Católico Línea 3/4.
pregunto
Si las "conversaciones" con la Fraternidad no llegan a buen término como parece, entonces, podría el Papa volver a excomulgarlos? Y si no lo hace, el ministerio q ejercen los de la Frat. sería legítimo/legal.???
Gracias
Responder al Señor Pregunto y Tanto lío
En principio la Fraternidad no pretende que haya un acuerdo ni tampoco un status canónico... Sino que Roma vuelva a la Tradición y la Maestra de la Fe.
Roma buscó a la Fraternidad y la condicción era que se reconociera que el problema era FUNDAMENTALMENTE DOCTRINAL. En base a ello se aceptó la consigna y que fuera el motivo de las reuniones con Roma.
El principio emergente de las discusiones es el concepto que la Iglesia enseño siempre de la TRADICIÓN y la idea que tiene la iglesia a partir del CVII que son totalmente opuestos. y ambiguos.
Hay una serie de conferencias y entrevistas de Mons. Fellay dictadas en Buenos Aires que ilustran bien la posición de la Fraternidad Sacerdotal S. Pio X. También la Biografía de Mons. Lefevbre es muy clara con respecto al problema.
En los Corazones de Jesús y María.
Margrita del Plata
"En principio la Fraternidad
"En principio la Fraternidad no pretende que haya un acuerdo ni tampoco un status canónico... Sino que Roma vuelva a la Tradición y la Maestra de la Fe".
Sería para reírse, si no dijeran esto en serio...En fin...
La FSSPX me recuerda a Calderón:
"¡Caigan sobre mí los montes,
abra sus senos la tierra,
sepúltenme los abismos
pues tan poco me aprovecha,
con ser de Luzbel el grande
espíritu de soberbia!"
LA SOBERBIA
Puede ser... tal vez a muchos o a pocos les resuene en el oido y el alma, un tanto estrafalaria la idea de que sea LA FRATERNIDAD la que aparezca como una suerte de MONITOR de la Fe de Roma. En muchos fieles, a los cuales respeto profundamente, y en muchos de sus sacerdotes, a quienes también respeto en igual modo, a veces se detecta cierta cosa. PERO... tal vez no sea SOBERBIA, sino una un tanto ingenua manera de ver la cuestión. O quizás la total convicción con que viven la Fe. En este último caso, nada objetable y diria más bien que resulta envidiable y respetable.
Ahora bien, la cosa es que habría que ver si no es precisamente el punto, que Roma retorne a la Fé.
De lo contrario, invocar una supuesta actitud SOBERBIA para descalificar sin discutir el peso de todo un cuerpo argumental, solo sería intentar desviar la atención del problema PRINCIPAL. Porque, en nada cambia las cosas si los fieles y sacerdotes de la FSSPX incurren en el reprochable pecado de SOBERBIA, ya que no importa en aras de encontrar respuestas CIERTA a este verdadero lío que desencadenó el nefastisimo CVII.
La libertad religiosa es
La libertad religiosa es contraria al reino de los cielos, un estado mayoritario catolico debe practicar como premisa el primer mandamiento "Amaras al Señor sobre todas las cosas", no puedo permitir que alguien libremente predique diciendo que Cristo no es Dios (Arrianos, Ruselistas) o que no es el mesias (sinagoga de Satanas) o que fue un profeta que no murio en la cruz y se caso con la magdalena (mahometismo). Puedo tolerarles su practica en lo privado y en su conciencia, pero no pueden publicamente predicar sus doctrinas desviadas y absurdas. Luego la vida civil, la estructura de las leyes y la organizacion del estado se deben ajustar a las maximas del evangelio. Un claro ejemplo lo tomamos del Antiguo Testamento, el viejo reino de Israel era bendecido cuando destruia y desterraba la practida idolatrica, la cartomancia, y toda forma de adivinacion, asi como las practicas sociales de los pueblos paganos. Pero eran entregados al oprobio y a la vejacion de los otros pueblos cuando eran ecumenistas (Salomon y los santuarios paganos que edifico, Manases al promover la idolatria o las pseudopracticas realizadas en el templo de Jerusalen vistas en vision por el profeta Ezequiel) La iglesia, que es el nuevo y definitivo Israel corre la misma suerte, si los pueblos cristianos se relajan, permiten el error y la ofensa a Dios son castigados, basta recordad las palabras de Nuestra Señora en La Sallete y Fatima anunciando la inminencia de los castigos divinos ante la traicion de sus prelados y la indiferencia de los creyentes. En el fondo creo, Dios esta esperando que las conversaciones con Roma terminen pues es la ultima manera humanamente hablando de practicar la correccion fraterna, rechazando Roma las razones de la fraternidad ya no tendra escusa alguna ante Dios y seran castigados!. (recuerdese la profecia de San Pio X, vio en el fragor de una batalla un sucesor suyo huyendo de Roma caminando sobre los cadaveres de la plaza de san Pedro apenas acompañado por alguno de los suyos).
no se ni que pensar...
La fraternidad no puede llegar a un acuerdo con Roma, El neomodernismo esta fuertemente atrincherado en la ciudad eterna, y la verdad no puede convivir con la mentira y el error. No imagino a la fraternidad como prelatura personal, oficiando la misa tradicional junto a templos mal llamados catolicos donde la eucaristia es pisoteada (neocatecumenos) o donde la misa es una magistral obra de teatro callejero. El acuerdo a alcanzar es simple, Roma da lo que sea y firma lo que sea con un unico requisito: "que la fraternidad se tape la boca y no denuncie absolutamente nada de lo que el papa y la curia realizen".
Podria ser que el papa acepte las propuestas y siendo fiel a la gracia divina, y con un sincero deseo de "instaurare omnia in Christi" condene los errores y ambiguedades del concilio, resucite la lista de libros prohibidos, excomulgue por herejes a Leonardo Boff, Chardine (en forma postuma) y a la caterva de mal llamados teologos, borre del catalogo de los santos a Escriva de Balaguer, y al futuro beato Juan Pablo II entre otras canonizaciones y beatificaciones altamente sospechosas, prescribir la misa del novus ordo y movimientos heterodoxos en el interior de la iglesia y haga un kerigmatico llamado a Judios, Musulmanes, Paganos y Agnosticos, a dejar esas obras muertas y aceptar como unico Señor, Salvador y Mesias venido en la carne a Cristo Jesus, Dios y hombre verdadero.
O que las cosas permanezcan asi como estan y Dios intervenga con brazo fuerte y mano extendida...
Escuelas
Una vez más se llama la atención sobre la importancia de las escuelas católicas. Porqué Bouchacourt no las quiere? Porqué cierra todas las que puede y no permite abrir las que se pueden (como en mendoza)?. Gran misterio y contradicción. Será que sólo gustan las francesas?
Respondiendo al tema de las Escuelas
Antes de hace un comentario de esta índole, piense bien lo que dice... Pues bien sabido es que hay muchos Tradicionaistas que les gustan parlotearr y pero a a hora de compromoterse no hacen nada...
No se amosque...
era una pregunta no un comentario. Si puede responda.