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Juan Pablo II avisa que no puede hacer nada

en el caso de una enferma de cáncer

Hay un presunto milagro atribuido a la intercesión de Pío XII que podría llevar, en tiempos relativamente breves, a su beatificación. Un milagro que vería implicado, de modo misterioso, también a Juan Pablo II, cuyo decreto sobre la heroicidad de las virtudes fue promulgado por Benedicto XVI el mismo día que el del Papa Pacelli: la curación de una joven madre de un linfoma maligno. En estas circunstancias, el condicional es obligatorio, pero el caso está siendo atentamente analizado por la postulación de la causa y por la diócesis de Sorrento-Castellammare di Stabia, donde ha ocurrido.

Ofrecemos nuestra traducción de un artículo de Andrea Tornielli donde narra, con mayores detalles, el presunto milagro atribuido a la intercesión del Venerable Papa Pío XII, del que ]]>informaba]]> ayer Infocatólica. Un dato interesante sobre este milagro es el rol que el Venerable Juan Pablo II tuvo en el asunto, vinculando aún más a estos dos grandes Pontífices, de los cuales Benedicto XVI ]]>reconoció]]> en el mismo día sus virtudes heroicas.

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Hay un presunto milagro atribuido a la intercesión de Pío XII que podría llevar, en tiempos relativamente breves, a su beatificación. Un milagro que vería implicado, de modo misterioso, también a Juan Pablo II, cuyo decreto sobre la heroicidad de las virtudes fue promulgado por Benedicto XVI el mismo día que el del Papa Pacelli: la curación de una joven madre de un linfoma maligno. En estas circunstancias, el condicional es obligatorio, pero el caso está siendo atentamente analizado por la postulación de la causa y por la diócesis de Sorrento-Castellammare di Stabia, donde ha ocurrido. La noticia ha sido hecha conocida por el periódico online “Petrus”, sin ningún detalle, pero con la importante confirmación del vicario de la misma diócesis. Il Giornale ha podido ahora reconstruir el asunto, que será estudiado en los próximos meses.

Estamos en el 2005, poco tiempo después de la muerte del Papa Wojtyla. Una joven pareja que ya ha tenido dos niños, espera un tercero. Para la madre de treinta y un años, que es maestra, el embarazo se presenta difícil: tiene fuertes dolores y los médicos no logran inicialmente comprender el origen de sus molestias. Finalmente, después de muchos análisis y una biopsia, se le diagnostica un linfoma de Burkitt, tumor maligno del tejido linfático más bien agresivo, que frecuentemente aparece en los huesos mandibulares y se extiende a las vísceras del abdomen y la pelvis y al sistema nervioso central. La espera de la nueva vida que la mujer lleva en su seno se transforma en un drama. El marido de la mujer comienza a rezar al Papa Wojtyla, fallecido poco tiempo atrás, para pedirle que interceda por su familia. Una noche, el hombre ve en sueños a Juan Pablo II. “Tenía el rostro serio. Me dijo: «Yo no puedo hacer nada, debéis rezar a este otro sacerdote...». Me mostro la imagen de un sacerdote delgado, alto, flaco. Yo no lo reconocí, no sabía quién era”. El hombre permaneció preocupado por el sueño pero no pudo identificar al sacerdote que Wojtyla le indicó. Pocos días después, abriendo casualmente una revista, encontró una foto del joven Eugenio Pacelli que llamó su atención. Era el que había visto retratado en el sueño.

Se pone en marcha una cadena de oración para pedir la intercesión de Pío XII. Y la mujer se sanó, después de los primeros tratamientos. El resultado es considero tan importante que los médicos piensan en un posible error diagnóstico inicial. Pero los exámenes y las carpetas clínicas confirman la exactitud de los resultados de los primeros análisis. El tumor desapareció, la mujer está bien, tuvo su tercer hijo, y volvió a su trabajo y escuela. Luego de dejar pasar un poco de tiempo, es ella quien se dirige al Vaticano para señalar su caso.

Una confirmación del vicario general de la diócesis de Sorrento-Castellammare di Stabia, don Carmine Giudici: “Es todo cierto – ha declarado a Petrus -, la Santa Sede nos ha comunicado un milagro por intercesión de Pío XII. El arzobispo Felice Cece ha decidido, por lo tanto, instituir en días el correspondiente Tribunal diocesano”. Este tribunal será el que examine el caso para formular una primera sentencia. Si es positiva, los documentos pasarán a Roma, a la Congregación para las Causas de los Santos: aquí deberán ser estudiados primero por la Consulta médica, llamada a pronunciarse sobre la imposibilidad de explicar la curación. Si también los médicos que colaboran con la Santa Sede dicen sí, el caso de la madre sanada será discutido primero por los teólogos de la Congregación, luego por los cardenales y obispos. Sólo después de haber superado estos tres grados de juicio, el dossier sobre el presunto milagro llegará al escritorio de Benedicto XVI, que decidirá sobre el reconocimiento final. Entonces, y sólo entonces, el Papa Pacelli podrá ser beatificado.

La institución de un Tribunal diocesano y la eventual llegada de la documentación al dicasterio que estudia los procesos de beatificación y canonización no significan ningún reconocimiento sino sólo que el caso en cuestión es juzgado interesante y digno de atención. Por lo tanto, es totalmente prematuro predecir desarrollos, aún más imaginar fechas. Lo que impresiona, en la historia de la familia de Castellammare di Stabia, es el rol que tuvo en el asunto el Papa Wojtyla, que en sueños habría sugerido al marido de la mujer rezar a aquel “sacerdote delgado”, que luego se revelaría como Pacelli. Casi parecería que Juan Pablo II hubiese querido, de algún modo, ayudar a la causa de su predecesor. La noticia del presunto milagro ha llegado al Vaticano pocos días antes de que Benedicto XVI promulgara el decreto sobre las virtudes heroicas de Wojtyla y, sorpresivamente, desbloquease también el de Pío XII, que estaba en espera por dos años con motivo de ulteriores verificaciones en los archivos vaticanos.

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Fuente: ]]>Il Giornale]]>

Traducción: ]]>La Buhardilla de Jerónimo]]>

Comentario Druídico: El caso es raro. Hay que establecer, en primer lugar, su veracidad y solo la Santa Sede puede hacerlo. Pero si fuera cierto,  no deja de ser extraño que el invocado declare "yo no puedo hacer nada". Naturalmente, los milagros los hace Dios, y la intervención de las almas del purgatorio o del cielo es justamente eso, intercesión. Yo no conozco casos así. Tal vez algún lector sepa tenga a mano precedentes.

Bueno, esperemos el dictamen de Roma.

Comentarios

Respondiendo al pedido de "cable a tierra"

En un post más adelante, un comentario anónimo pide un cable a tierra para discernir todo lo expuesto hasta aquí en materia de falibilidad o infalibilidad de los textos, o de algunos de ellos, del Concilio Vaticano II.

Sabiamente pone un pie en el freno. Esta discusión, provechosa en tantos aspectos, se ha complicado en exceso, sobre todo porque se abrió demasiado y porque el sistema de respuestas a veces nos enreda demasiado.

Como Moderador, propongo y dispongo un cuarto intermedio. Me comprometo a plantear el tema en un artículo recapitulatorio ad hoc, tratando de retomar fielmente las líneas centrales de argumentación de modo que con la cabeza fresca y los datos resumidos podamos llegar a buen puerto.

En tanto sugiero a los interesados que no tomen pasos drásticos, tales como perder la Fe o cosas por el estilo. Hay un problema que es evidente a todos: los textos del CVII tienen afirmaciones que en apariencia para algunos y con toda certeza para otros contradicen el Magisterio.

Las consecuencias son: 

1) el CVII no es Magisterio auténtico, al menos en aquellos documentos que incurren en esta contradicción. (línea FSSPX)

2) o, el CVII sí es Magisterio auténtico, y lo que falla es la interpretación. (línea hermenéutica de la continuidad)

3) o, el dogma evoluciona, por lo tanto el Magisterio puede cambiar sobre temas ya definidos (línea hermenéutica de la ruptura) que no se ha visto representada aquí por expositores, según creo.

4) o, todo concilio ecuménico es infalible, de modo que donde el CVII yerra demuestra que ni Juan XXIII ni Paulo VI ni sus sucesores fueron verdaderos papas o al menos dejaron de serlo en algún momento, (línea sedevacantista).

Solicito que privadamente se me envíen sugerencias para esta recapitulación. moderador@panodigital.com

Finalmente, en uso de mi autoridad de moderador, anuncio que no publicaré en este artículo nuevos comentarios referidos a este tema, invitando a los lectores a hacerlos en el artículo que anuncio. 

Propongo un vacatio de una semana para enviar sugerencias.

Agradeciendo a todos su tiempo y su interés, continuamos esto en los próximos días por correo privado.

Un cordial saludo a todos.

Marcelo González

Estimados Marcelo y fr.ercoli:

Una cuestión de orden: Es muy difícil seguir este hilo por que a medida que se agregan comentarios, se va haciendo finito y angostando el espacio de lectura, como en un blog amarrete.
¿Cómo se puede remediar?
A lo demás:
Un comentario mío, acaso por mi propia torpeza con estos "machinatos letrónicos", quedó en el éter y sin publicar.
No lo reiteré por que había visto que los siguientes comentarios eran muy superiores al mío, y además, que la cuestión de la simetría (llamémosle así) entre INFALIBILIDAD e IRREFORMABILIDAD, quedaban en un cierto limbo, producto de una confusión relativamente poco interesante de diferenciar. No obstante, ahora la situación ha cambiado algo.
De todos modos, quedaba como punto interesante, mi afirmación de que nunca había sido una definición dogmática el que los Concilios Ecuménicos sean SIEMPRE infalibles, sino que se trataba de una mera sentencia probable de los doctores. Y ni siquiera sostenida de forma unánime y pacífica. Como prueban los menudos "doctores" anónimos aquí presentes que, si no me equivoco, encubren auténticos doctores.

Mi contribución de aquel momento era ésta y estaba dirigida a Fr.Ercoli:
Nuevamente, tengo el gusto de coincidir con Ud. en que "infalible" e "irreformable" no son idénticos, sino ... sinónimos o algo así. En realidad, en mi entrada anterior (o alguna dellas, que ya no me acuerdo cuál) señalaba que, en mi parecer, la IRREFORMABILIDAD es una característica de la INFALIBILIDAD. Luego, siendo lo primero un predicado de lo segundo, no pueden ser, ni deben ser tomadas, como idénticas. Y tampoco como sinónimos, pero no discutiré sobre esto último porque el efecto práctico es el mismo. La diferenciación sería si es que siempre van juntas o no. Y ahora, se aplicaría esta yuxtaposición (si necesaria o accidental) al Concilio Ecuménico Vaticano II.
Si no cité el CVIº, (Dz: D-1839 Así, pues, Nos, siguiendo la tradición recogida fielmente desde el principio de la fe cristiana, para gloria de Dios Salvador nuestro, para exaltación de la fe católica y salvación de los pueblos cristianos, con aprobación del sagrado Concilio, enseñamos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que el Romano Pontífice, cuando habla ex cathedra -esto es, cuando cumpliendo su cargo de pastor y doctor de todos los cristianos, define por su suprema autoridad apostólica que una doctrina sobre la fe y costumbres debe ser sostenida por la Iglesia universal-, por la asistencia divina que le fué
prometida en la persona del bienaventurado Pedro, goza de aquella infalibilidad de que el Redentor divino quiso que estuviera provista su Iglesia en la definición de la doctrina sobre la fe y las costumbres; y, por tanto, que las definiciones del Romano Pontífice son irreformables por sí mismas no por el consentimiento de la Iglesia) fue justamente para convencer a los más reacios a mi argumento, al propio tiempo que demostraba con un ejemplo práctico de primera mano lo que decía sobre un Concilio que repetía dogmas ya definidos suficiente e irrevocablemente por una acto anterior de la Autoridad Apostólica, y que no por ello debía decirse propiamente "dogmático". ¿Es dogmática la definición de LG, 25, que cité y es transcripción casi textual de CVIº? Evidentemente, no lo es, por que repetir no es definir. Algún inteligente contribuyente dijo por ahí: "No es más dogmático que yo mismo cuando afirmo una verdad definida". Exacto.
Así que, como verá, coincido con Ud. Y hasta podría agregarle que es fácil demostrar, v.g., que "dogmático" no es igual a "infalible" sino que señala más bien a una determinada calidad de las verdades definidas como infalibles, aunque estas dos cosas queden normalmente superpuestas.
Me parece que estamos rondando lo mismo. Ud. admite (y yo lo afirmé implícitamente al ingresar al tema principal de las canonizaciones, que ahora quedó algo diluido) que existen determinadas cuestiones que son definidas infaliblemente y no son dogmáticas; Ud. escribe: «es evidente que tales definiciones infalibles son “ex sese irreformabiles” y no" ex consensu Ecclesiae", como se lee claramente (se refiere a mi cita del CVIIº, LG, 25). En efecto, ese es uno de los modos más solemnes en que se expresa el Mag. Infal., i.e. cuando el papa habla ex cathedra. Sin embargo, y aquí está el nudo de la cuestión, NO SOLO esas definiciones son infalibles». ¡Exacto! Es la sentencia de Dz. 1839 que transcribo arriba.
Fíjese que la cuestión que nos trajo hasta aquí es una désas que Ud. señala: la canonización de los santos. Hoy y aquí, sobre la base de algunos argumentos atendibles pero a mi juicio poco probables, se afirma que en las canonizaciones ya no queda comprometida la infalibilidad de la Iglesia. Por eso, todos los participantes nos remontamos a los principios, a ver si inspeccionando allí, encontrábamos "la posta".
Y ahora, entonces, vamos a la discrepancia.

Se trata de saber si, en todos aquellos casos en que, dándose ciertas formas solemnes que, de ordinario corresponderían a una definición infalibe, esta no obstante, no se daría como tal, infaliblemente. Por ejemplo, en las canonizaciones de los santos, ciertos Concilios Ecuménicos, etc.
¿Coincide en que está bien planteada la cuestión...?

Dejemos momentáneamente de lado qué cuestiones son cuáles, y otras cosas de detalle, porque no acompañan el buen razonar sino que atraen algo de morralla sobre el problema principal.
Y vamos nuevamente a los principios iluminadores: Forma, materia del acto infalible...
En la "materia" puede no haber "res" para una declaración infalibe, según lo define el C.Vaticano Iº: fe y costumbre; en tal caso, no se deberá más obsequio que "un respetuoso acuerdo" a tal definición, siempre que pueda hacerse sin daño para la conciencia, es decir, no perjudicando la salvación del alma.
Pero no es infalible, ni consiguientemente irreformable. Vamos por algunos ejemplos: el Papa dice que tal o cual secta protestante No tiene tradición apostólica. Ya; liquidó el asunto, no la tiene y fin final, por que es cuestión que afecta a la fe y atañe a la salvación. Pero el Papa dice: "fulano no está ordenado obispo" y ahí se puede equivocar, no es infalible, por que no lo sabe, o si lo sabe, no es un juicio que involucre la fe o la moral, sino una cuestión de hecho y prueba, que bien puede ignorar sin menoscabo de la asistencia divina.

En la forma (y en ella incluyo la "intención", por que en los actos jurídicos humanos ordinariamente es así, en tanto la forma involucra la solemnidad requerida para dar por prestado el consentimiento), también puede faltar la intencionalidad específica de definir infaliblemente. Por ejemplo (y supongo que Ud. no lo negará) cuando se hacen afirmaciones "obiter dictum", al pasar, dentro de una cuestión mayor; como por ejemplo, en la cita de LG, 25, donde dice "colegio episcopal", locución que suena bastante luteranoide. No se define que exista, o que históricamente haya podido existir realmente, algún "Colegio Episcopal", ni se hace verdaderamente "teología" sobre la fundación de la Iglesia por parte de LOS APÓSTOLES, en lugar de haberlo hecho Cristo N. S., sino que se hace una afirmación circunstancial, no infalible, a propósito de otra que sí lo podría ser. Y que repito: No es una definición solemne de un Concilio Ecuménico; es la repetición de una definición solemne anterior que, de suyo, sería inaceptable como ejercicio de la infalibilidad por el Concilio declarante, por quello supondría una "reconfirmación ex consensu Ecclesiae" de una verdad definida anteriormente por otro Concilio; sería un acto de la misma naturaleza que una eventual reforma y vendría a sobreponer la jurisdicción del Concilio actual a la del Concilio anterior, dejando al anterior llorando y a los gritos... Aquí, evidentemente, falla la intencionalidad, e inclusive la forma. No se puede tomar SERIAMENTE la cita, la mera repetición, de una verdad definida anteriormente como la prueba de la infalibilidad de un Concilio Ecuménico.
Si a eso agrega que EXPRESAMENTE un Papa ha declarado que las afirmaciones de ESE Concilio no serán dogmáticas sino "pastorales"; y si, por extensión (anda máis), en el Acuerdo firmado con la sociedad San Juan María Vianney de Brasil, se admite expresamente que los documentos de CVIIº son pasibles de una "crítica constructiva" (y esto es una Constitución Apostólica, la que aprueba el Acuerdo, digo); de todo ello, aún siendo "obiter dictum", puede seguirse que NO puede sostenerse SIEMPRE y NECESARIAMENTE que los Concilios Ecuménicos sean infalibles ...
Ya sé que no es cuestión definida (la infalibilidad de los Concilios y otras formas extensivas del dogma de la infalibilidad) pero es costumbre que las partes en pugna en torno a este problema, se corran con las respectivas vainas una a la otra: ¡Usté niega la infalibilidá! ¡Usté es un idólotra, usté es...! ¡pssst!

Esto se llama "doctrina de los propios actos" (que pasó raudamente del derecho canónico al derecho civil) o si Usté prefiere, lo que dice San Vicente Lehrins sobre la necesidad de ser "pacífica" y "constante" una doctrina de los Padres, para ser considerada Tradicional y auténtica. Esta doctrina sobre la infaliblidad incondicional de los Concilios Ecuménicos, no es "pacífica" ni "constante".

Mire, amigo: Dios todo lo puede, menos contradecirse. Eso es facultad de hombres nomás. Si un Concilio desmiente a otro, o a un Papa, el edificio se derrumba; todo entero, no solamente el más antiguo o el más moderno, por que la solidez de uno depende de la del otro, del conjunto digamos.
Entonces, o bien la "verdad" sobre la cual se asienta este monumental derrumbe (perdone la figura) está mal interpretada, mal aplicada, o simplemente es falsa.

¿Es falso o verdadero que sean infalibles los Concilios Ecuménicos?
Es falso que SIEMPRE sean infalibles. Y es falso que sean infalibles SOLAMENTE por el hecho de ser Concilios Ecuménicos.

No quiero entrar en el debate, pero debo recordarle que NO TODAS las opiniones del cardenal D'Avanzo ni todas las afirmaciones del cardenal Franzelin fueron acogidas por el Concilio Vaticano Iº, ni tampoco confirmadas por el Papa. Precisamente, algunas de las tesis rechazadas al cardenal jesuita se referían a la "extensión" de la infaliblidad a otras materias ordinarias indiscriminadamente. No digo que el tirolés no fuera un santo que yo creo que sí lo fue; digo más bien que era algo exagerado, nada más. Entre nosotros, el R.P. Domingo Basso, un dominico, ha publicado un librito llamado “Tres lecciones sobre la autoridad” o algo así, donde defiende estas mismas tesis que Usted dice, pero admite finalmente que son solamente tenidas como “sentencias probables” de algunos teólogos, y no necesariamente doctrina cierta de la Iglesia.
Creo que, en esto, no discrepa Ud.
Por fin, la cuestión de la infalibilidad "negativa", no la veo como una tesis que venga a limitar o poner en crisis la "irreformabilidad", porque sería un problema propio de un efecto, de una consecuencia de la infalibilidad (en cuanto medida consecuente de tipo prudencial o discrecional únicamente) y no en cuanto a su contenido. Siguiendo con su ejemplo: La definición sobre Cristo Rey, sobre la realeza social de N. S. Jesucristo de Pio XI es infalible y es irreformable; el oficio litúrgico y la Santa Misa de la fiesta no lo son (son una consecuencia litúrgica de una definición infalible, NO la propia definición) y son por lo tanto reformables; la Santa Misa, con todo lo infinito y eterna que Ella es, es infalible; la Misa de la Fiesta de Cristo Rey no es infalible (su institución en tal o cual fecha, digo), y así sucesivamente.
Se lo puedo poner en difícil, en lenguaje "técnico" filosófico, pero prefiero hacerme entender por todos los lectores, por que es necesario que la cuestión quede esclarecida. Y si mal no recuerdo, éste es uno de los problemas que le objetaron a uno de lo dos grandes cardenales de la infalibilidad que Ud. mencionó. Ahora no tengo mis libros a mano, así que no recuerdo a cuál.
Hoy, no nos queda más remedio que poner en remojo al CVIIº para salvar a la barca de Pedro, e inclusive a su autoridad, que se hunde con Concilio, conciliaristas y toda la comparsa nacida del "espíritu del Concilio" que ha quedado desnudada y desairada por S. S. Benedicto XVI como cultores de la "hermenéutica de la ruptura". Es preciso hacerlo, porque convivir el catolicismo con el "conciliarismo" está visto, no es posible. Se podrá afirmar doctrinalmente lo que se guste; pero no se puede negar el cisma horrendo que dilacera la Iglesia hace 40 años utilizando como excusa al Concilio. Concilio que, por otra parte, si Paulo VI lo declaró como ley de la Iglesia, bueno sería estudiarlo y cumplirlo algo más y más perfectamente en materia litúrgica al menos y para ir empezando a hacer algo.
Fíjese que, en último análisis, si el Concilio fué realmente infalible, el que queda mal es el papa Paulo VI, que en materia litúrgica hizo exactamente lo contrario de lo que dice el Concilio. Es decir, desobedió una formulación infalible de la Iglesia ....
No; no es posible eludir una discusión RAZONABLE sobre este episodio de la Iglesia; y cuando digo razonable, digo guiado por la razón y sin el eterno "magister dixit" al medio, impidiendo todo razonamiento ... razonable.
Y tal vez, sea la oportunidad para estudiar bien a fondo la cuestión de la infalibilidad, que aunque acreedora y beneficiaria de innumerables trabajos de estudio, todavía sigue dando que hablar.
Mis cordiales saludos en Xto. N. S.
Lambertín

P.S. Mis discuplas al moderador por la extensión del comentario. Pero concededme que el tema merece un libro y no un comentario. Y le ruego que vea el modo de corregir el ancho del comentario.

Estimado Lambertín,

Como prometido, le respondo muy brevemente, puesto que esta discusión ya a pasado a ‘hilar más fino’ con nuestro P. en Xto., y puesto que él “subscribe” lo que Ud. escribió, respondiendo a él quizás también venga Ud. incluido; digo “quizás” porque imagino y espero que Ud. no subscriba todo lo que él escribe. Sin embargo, nuestro P. tiene el mérito de haber encontrado y puesto a disposición del foro (no sin algunas pinceladas de fango!) el valiosísimo tratado De Ecclesia del Padre Salaverri que le aconsejo vivamente consultar.

En general, creo que sigue confundiendo infalibilidad con irreformabilidad, y de aquí, lo aplica al Conc. Ecum. erróneamente. En efecto, aún si es posible que un Conc. Ecum. no contenga nuevas definiciones dogmáticas (vea aclaración de Paulo VI), es imposible que contenga errores (se sobreentiende sobre la fe o moral). Este es todo el punto, y no se trata de una “mera sentencia probable de los doctores”, sino de “una doctrina de fe implícitamente definida sobre todo en el Con. Vat I”. Le ruego que lea DZ 1792, y Salaverri nos. 549 y siguientes, donde prueba magistralmente con muchos textos de Concilios, Papas y teólogos precedentes o contemporáneos que confirman el valor de su tesis.

Ahora bien, a su objeción de que el CVII no pudo ser infalible por defecto de ‘forma’ e ‘intención’ (vea citaciones de Paulo VI), yo respondo el contrario, que tuvo todas las condiciones para ser infalible puesto que trató de fe y moral etc., aún no definiendo definitiva e irreformablemente nuevos dogmas de fe. Si a esto todavía se objeta que “Paulo VI no tuvo la intención de definir nuevos dogmas”, yo respondo que el mismo Paulo VI le dio la “Autoridad de Magisterio Universal”, que reviene a ser lo mismo puesto que éste es también infalible. Una vez más, no se debe confundir infalibilidad con dogmas de fe, puesto que aquella no se limita sólo a estos. Y por esto yo explicaba la distinción en teología (que Ud. parece todavía no aceptar) entre infalibilidad negativa y positiva. Como mínimo, gracias a la Inf. negativa, estamos seguros de no encontrar nada que vaya contra la fe o las costumbres o sea nocivo para las almas, en todo lo aprobado y promulgado infaliblemente por la Iglesia.

Así pues, estoy de acuerdo con Ud. en que no debamos eludir una discusión “razonable” sobre este episodio de la Iglesia, usando pues la razón iluminada por la fe, recurriendo en primer lugar al Magisterio de la Iglesia porque es la regla próxima de la fe, que nos dice exactamente que debemos creer y sostener de las Sdas.Escrituras y Tradición. Si la doctrina expuesta por Magisterio no es clara, habrá que recurrir a otros documentos donde el Magisterio ya se pronunció sobre tales cuestiones. Ahora bien, para mayor claridad se tendrán que consultar los textos que prepararon las declaraciones del Magisterio, consultando sobre todo los así llamados “teólogos romanos”, o “de la curia”, y si entre ellos no hubiere unanimidad, entonces se seguirán en los puntos donde sean unánimes o las sentencias más provables.
Mis saludos in Xto.
fr.ercoli

Diganmén en conclusión - FIEL DE PATA AL SUELO PIDE AYUDA

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Estimado Lambertín,

Gracias por su respuesta y me da gusto que haya regresado al foro, ya lo estaba extrañando. Yo acabo de llegar de viaje y necesito un tiempito para responderle, considerando también que su largo comentario, a simple vista, necesita mucha explicación.
In Xto. fr.ercoli

Suscribo el comentario de Lambertín

Suscribo el comentario de Lambertín. Creo que ha puesto en claro que la dicotomía infalibilidad/falibilidad de los concilios ecuménicos no es un dogma, por lo que el planteamiento de Fr. Ercoli “pide principio”.

Un elemento a tener en cuenta: para Cartechini, sj, las notas teológicas son diez, y van desde el suelo de la “opinión” a la cumbre del “dogma de fe”, por lo que requieren diverso grado de asentimiento, y son diversas las “censuras”, en caso de proposiciones opuestas.

En Xto.,

P.

APPLES AND ORANGES...

Infalibilidad/falibilidad de los Concilios Ecuménicos no es un dogma: ¿de que está hablando, estimado P. en Xto.?
A) ¿Que la infalibilidad de un Concilio Ecuménico no es un dogma de fe definido? Bueno, de esto todavía no se habló con Lambertín; en efecto, yo sostengo que sin ser aún un “dogma de fe definido”, sin embargo es “una verdad de fe implícitamente definida sobre todo en el Conc. Vat. I” (DZ. 1792 [3011], vea x ej. Salaverri o.c. #553), y por consiguiente, fuera de discusión entre católicos.
B) ¿Que todo lo enseñado por un Concilio Ecuménico no es dogma de fe? Bueno, es lo que yo también sostengo, y justamente le señalé a Lambertín su tendencia equivocada de identificar infalibilidad=dogma de fe.
Su elemento a tener en cuenta sobre las “notas teológicas” (i.e. diferente grado de asentimiento que se debe dar a lo enseñado por el Magisterio con su respectiva censura, de lo que todos lo teólogos hablan [x ej. Salaverri o.c. #905 enumera 14]), también está fuera de lugar, puesto que de eso no sólo todavía no se habló, sino que va se suyo que no se deba hacer una genuflexión cada vez que el papa abre la boca.
Dicho esto, estimado P. en Xto., le pido de favor que ‘cuando hablamos de manzanas no me salga con naranjas’ (como dicen los yankees), porque entonces no nos vamos a entender. Por el resto, si Ud. no concuerda con lo que escribo, tenga la honestidad intelectual de no negar gratuitamente puesto que yo no afirmo gratuitamente, y muestre mis errores con argumentos que estoy dispuesto a corregirlos. Le digo en passant que yo tampoco estoy de acuerdo con Ud. en algunas cosas que de Ud. leí, como por ejemplo su analogía de “el sol y los planetas” que me parece una apreciación típicamente modernista, o la de “fotos sí, caricaturas no”, aclaración de sabor roncaliniana-modernista, o la de “el que puede lo más puede lo menos” aplicada a la infalibilidad, algo evidentemente ridículo y completamente fuera de lugar, puesto que ‘si es infalible’, por definición ‘no puede ser falible’. Esto equivale a decir que “el que no puede errar, puede errar”…, id est contradictio in terminis!
fr.ercoli

MANZANAS Y PERAS

Fr. Ercoli:

Usted ha tomado la metáfora en sentido propio. No es contradicción, sino carencia hermenéutica.

Seguiré tomándome “licencias literarias”, por razones didácticas, para que mis comentarios sean más accesibles al común de los lectores. Si le disgusta puede dejar de leerlos.

El Magisterio puede ser infalible –la asistencia del Espíritu Santo llega al máximo- o puede ser falible –la asistencia del Espíritu Santo no garantiza la ausencia de error en el enunciado-, lo que no quiere decir que contenga de hecho error. Y lo que afirmo es que si, y sólo si, se dan determinadas condiciones, podemos decir que estamos en presencia de magisterio infalible. Cuando no se dan esas condiciones, hay que presumir que se está ante magisterio falible. Y no hay en ello contradicción alguna.

Usted puede citar a Salaverri y a todos los manuales que le venga en gana. Y yo podré hacer lo mismo. Pero siempre será una confrontación de teólogos privados. Usted puede calificar a un teólogo de modernista. Pero seguirá siendo una simple opinión, suya, ya que usted no es el Santo Oficio, ni el Sucesor de Pedro, y yo tampoco.

En cambio, cuando dos Romanos Pontífices han dicho que un Concilio no empleó el munus docendi de modo infalible, eso es un “lugar teológico” de mayor importancia que sus manuales o los míos. Y eso fue lo que, en efecto, dijeron tanto Juan XXIII como Pablo VI. Y lo que, además, intentó clarificar Pericles Felici durante el CVII.

Por tanto, hay que afirmar dos cosas, que son distintas, pero que están relacionadas: 1ª. No todo concilio ecuménico es infalible; 2ª. No todo el contenido de un concilio ecuménico es infalible.

Y luego hay que aplicar esas afirmaciones, entre otras, al CVII.

En Xto.,

P.

CITANDO NUEVAMENTE A PAULO VI? OK. P.!

Estimado P. en Xto: visto que Ud. insiste en referirse a lo que Juan XXIII y Paulo VI dijeron para defender su interpretación personal del CVII, negando su infalibilidad y por consiguiente su obligatoriedad, le transcribo algunos pasajes del "Promulgador" de dicho Conc. que desmienten claramente su posición. Le digo entre paréntesis que este último, como todos saben, era más conocido por modernista que por estúpido, y en efecto negó en muchos puntos la doctrina tradicional de la Iglesia mas no toda, como se puede ver en los siguientes pasajes:

1) Audiencia General del 12 de Enero 1966 (cf. Oss. Romano 13/01/66) ya analizada en este foro, en la que Paul VI repite 2 declaraciones conciliares: 6 de Marzo y 16 de Nov. 1964. Ahí se ve claramente: a) que el Conc. SÍ trató de materias de fe y moral; b) que el Conc. SÍ es el Magisterio viviente de la Iglesia para custodiar e interpretar el ‘depósito de la fe’ (y como si esto no alcanzara, confirma sus palabras nada menos que con “Humani generis” de Pío XII!), y por lo tanto, quien adhiere al Conc. reconoce y honora el Magisterio de la Iglesia. c) que, aún si el Conc. evitó pronunciar en modo extraordinario dogmas dotados de la nota de infalibilidad (=dogmas de fe!), sin embargo debe retenerse como Magisterio Ordinario Universal (que como todo católico sabe, ES INFALIBLE!), y por lo tanto debe ser recibido por todos los fieles. Aquí, Paulo VI no es facultativo (vea infra nos. 3, 4 y 5)
Ahora bien, en ningún momento Paulo VI dijo, como Ud. pretende, que el Conc. no era infalible! No me venga con naranjas nuevamente….

2) Carta de Paulo VI a Mons. Lefebvre del 25 Junio 1975: “¿Cómo podría alguien hoy compararse a San Atanasio, osando combatir un Concilio como el Concilio Vaticano II, que no tiene menor autoridad, que inclusive en ciertos aspectos es aún más importante, de aquel de Nicea?” (cf. La condamnation sauvage de Mgr Lefebvre, Itinéraires, Dic. 1976, pág. 67). Nótese bien que en la mente de Paulo VI (y en esto los modernistas le hacen coro) el CVII «en ciertos puntos es aún más importante que Nicea» (sic!).

3) En cada uno de los documentos conciliares firmados por el mismo Paulo VI y los otros padres, se lee claramente: “Todas y cada una de las cosas contenidas en esta Declaración [o Decreto, o Constitución Dogmática] han obtenido el beneplácito de los Padres del Sacrosanto Concilio. Y Nos, en virtud de la potestad apostólica recibida de Cristo, juntamente con los Venerables Padres, las aprobamos, decretamos y establecemos en el Espíritu Santo, y mandamos que lo así decidido conciliarmente sea promulgado para gloria de Dios.” Nótese bien que Paulo VI revindica no sólo su “potestad apostólica recibida de Cristo” sino también la asistencia del “Espíritu Santo”.

4) Paulo VI en el Consistorio del 24 de Mayo 1976, condenando a Mons. Lefebvre denunciaba: “Se osa afirmar que no se esté obligado al Concilio Vaticano II…” y deducía que por lo tanto se ponía “fuera de la obediencia al Sucesor de Pedro y de la comunión con él, y por consiguiente fuera de la Iglesia.” (cf. Itinéraires, l.c. pág. 108).

5) Como si esto fuera poco, Paulo VI recordaba nuevamente en la Carta del 11 de Oct. 1976 que el CVII había obrado como los Concilios anteriores, precisando: “tampoco podéis invocar la distinción entre dogmático y pastoral para aceptar ciertos textos de este Concilio y rechazar otros. Es verdad que todo lo dicho en un Concilio no requiere un asentimiento de la misma naturaleza: sólo aquello que es afirmado como objeto de fe o verdad anexa a la fe [es el caso de la libertad religiosa, n.d.a] con ‘actos definitivos’, requiere un asentimiento definitivo. Pero también el resto forma parte del magisterio solemne de la Iglesia, al cual todo fiel debe un acogimiento fedidigno y una sincera aplicación práctica.” Y Paulo VI concluía imponiendo a Mons. Lefebvre una declaración en la que se “deberá por lo tanto afirmar que ustedes adhieren francamente al Concilio Ecuménico Vaticano II y a todos sus textos –‘sensu obvio’- que fueron adoptados por los padres conciliares, aprobados y promulgados por Nuestra autoridad. Porque una tal adhesión ha siempre sido la regla en la Iglesia, desde sus orígenes, en lo que concierne a los Concilios ecuménicos.” (cf. Ibidem, págs. 294-295, 301)

Dicho esto, le agrego también algunas cosas en passant y sin intención de ofender: a) en su argumentación sobre el Magisterio, Ud. no distingue bien cuando es infalible y cuando no, y por consiguiente termina afirmando que “No todo concilio ecuménico es infalible” (atribuye la posibilidad de que un Conc. Ecum. no sea infalible). Ahora bien, como dije antes, negar la Infalibilidad de un Concilio Ecuménico es “negar una verdad de fe implícitamente definida sobre todo en el Conc. Vat. I” (DZ. 1792). b) agradezco su cita de Salaverri aún si la considero fuera de lugar, puesto que nunca pretendí poner ningún teólogo a la altura del Magisterio del Papa (me faltaría sólo eso!), sino que al contrario, he dicho claramente que “muchos Aquinos no hacen un Pedro…”, mucho menos un Salaverri! c) sin pretender ser el Santo Oficio (que actualmente no sólo no denuncia más la herejía sino que pareciera que la profesa…) puedo darme cuenta cuando se dicen cosas contra la fe y también denunciarlas con todo derecho en este foro, puesto que es ‘un espacio para todo lo que es católico’. d) Ud. puede usar todas las “licencias literarias” que quiera, pero le recuerdo el riesgo de caer en una vieja táctica modernista, cambiando los términos para cambiar la fe, como justamente denunciaba S. Pío X. Vaya a una iglesia modernista, escuche un sermón de cualquier cura (hermenéutica, reconciliación, presidente de la asamblea o ministro de la palabra, sináxis, comunión parcial, hermanos e iglesias separadas, etc), y verá que el Papa Sarto tenía razón. Hay que denunciar no sólo a los modernistas sino también a los “modernizantes”, como lo hacia la gloriosa Sodalitium Pianum!
Suyo in Xto.

fr.ercoli

FR. ERCOLI: MI CONCLUSIÓN.

Fr. Ercoli:

1) En mi anterior mensaje debí precisar una restricción temática, i.e. de objeto material en debate, lo que supuse estaba claro después de los mensajes anteriores: me refiero a lo que el CVII tiene de “novedoso”, a ese “5 %” (Mons. Fellay), a lo que “no entendemos” (Marcelo González). Es decir, a lo que supone una “novedad” respecto del Magisterio precedente. Porque aquello que del CVII es reiteración del Magisterio precedente, para mí no tiene sentido ponerlo en discusión.

2) NO niego que el Magisterio Ordinario Universal sea infalible. SÍ niego que el CVII, en lo que tiene de novedoso, tenga ese estatuto magisterial. Es una cuestión de hecho, por lo que la cita que usted hace del Denzinger, está fuera de lugar y resulta improcedente.

3) Y me baso, para negarlo, no sólo en Pablo VI, sino en:
a) Juan XXIII;
b) Mons. Pericles Felici;
c) Las Actas conciliares, con las objeciones de los Padres y las respuestas de las Comisiones redactoras.
d) Pablo VI.
e) La totalidad moral de los teólogos que han escrito sobre el valor magisterial del Vaticano II, entre los que destaca Salaverri, citado por usted como dotado de cierta "autoridad".

La enumeración podría seguir, pero me parece suficiente. La copia de textos, alarga innecesariamente los mensajes.

4) No habiendo en los textos del Vaticano II ninguna definición magisterial infalible, sus enseñanzas —las propias, las novedosas, no las “reiterativas”— no están revestidas del carisma de la infalibilidad. En lo que tienen de doctrinal, son actos de magisterio auténtico no definitivo (es la denominación que se emplea en la actualidad, tanto en Teología como en Derecho Canónico), y no infalible. Y en lo que tienen de prudencial o pastoral, tampoco son infalibles.

5) Rechazo la teoría de la “infalibilidad automática”. No es posible que un acto magisterial sea infalible contra la explícita intención y voluntad en sentido contrario del Romano Pontífice en unión con el Episcopado, porque la infalibilidad es un carisma, de asistencia negativa. El Espíritu Santo no mueve al Papa y a los Obispos como a marionetas en el ejercicio de su función de enseñar. Así como la gracia supone la naturaleza, una acto magisterial debe ser un acto humano.

No estoy seguro de si usted sostiene esa teoría "mecanicista" de la infalibilidad.

6) Por último, no lo conozco en persona e ignoro si ha realizado estudios eclesiásticos formales. En mi caso, me licencié en Filosofía en la Argentina y me doctoré en Teología en Roma. Gracias a Dios, siempre dentro del tomismo, sin la mediación de manuales escolástico-decadentes de impronta racionalista o suarista, que pululan en ambientes autodenominados "tradicionalistas". Por lo que le ruego trate de disculparme si sus insinuaciones sobre “modernistas” y “modernizantes” me resultan risibles.

En Xto.,

P.

SALAVERRI Y UN CONCILIO ECUMÉNICO INFRAVALENTE

1) Sobre los antecedentes y la obra del R.P. Joaquín Salaverri, SI, conviene aclarar:

Que se menciona su tratado De Ecclesia como si se tratase de una gran autoridad. Por cierto, fue una obra muy difundida en su tiempo. Y elogiada por Karl Rahner, lo que no debería llamar demasiado la atención, puesto que ambos autores tienen antecedentes intelectuales comunes que los sitúan fuera de la tradición tomista. En efecto, los dos son radicalmente suaristas (con la deficiente Metafísica de base, el eclecticismo y el voluntarismo, característicos del “Doctor Eximio”). La diferencia es que Rahner, desde presupuestos suaristas, incorporó a Heidegger en su sistema.

Otro dato de interés respecto de Salaverri es la evolución de su pensamiento: partió de cierto maximalismo en cuanto a la infalibilidad para luego llegar a una posición más matizada.

Además, el P. Salaverri fue perito del Episcopado Español en el CVII. Finalizado el Concilio, el autor publicó un trabajo introductorio a los documentos del CVII (Sal Terrae, 1966) y un estudio sobre la “Potestad de Magisterio” en una obra colectiva de comentarios a la constitución “Lumen Gentium” (BAC, 1966). En ambos trabajos, destacó que la enseñanza del Vaticano II es “un magisterio de carácter prevalentemente pastoral”.

En su ya citada obra De Ecclesia, en el número 558, el P. Salaverri explica cómo se verifica su tesis 13 en los concilios ecuménicos, en cinco pasos:

]]>http://www.mercaba.org/TEOLOGIA/STE/iglesia/libro_2_cap_2.htm]]>

2) Pero el Vaticano II no cumplió con esos requisitos, lo que consta por declaraciones expresas de dos Romanos Pontífices, y de los Padres conciliares, de la que ha quedado testimonio en las Actas del Concilio.

Un concilio ecuménico, por el hecho de ser tal, no es automáticamente infalible. Deben cumplirse ciertas condiciones para que lo sea. Y la infalibilidad es un “carisma”, gracia especial que el Espíritu Santo entrega para el bien de la Iglesia. Gracia a la que se puede renunciar libremente en el ejercicio de la función docente. Renuncia que puede hacer tanto el Romano Pontífice, cuando se abstiene de enseñar infaliblemente, como un Concilio Ecuménico, cuando realiza la misma abstención, y la manifiesta tanto en su apertura y como en su clausura. Que lo último sea novedoso, no quiere decir que sea teológicamente imposible.

3) En conclusión, estamos, ante un concilio ecuménico infravalente, i.e., uno en el que los Obispos y el Papa NO “enseñan una doctrina definitivamente, y la imponen para ser aceptada absolutamente.” (Cfr. Salaverri, n. 560, b)

4) Por último, a la luz del Vaticano I, es claro para los teólogos que el objeto de la infalibilidad es más extenso que el de la fe teologal. Pero explicar bien este asunto, demandaría un estudio extenso de “credenda” y “tenenda” en dicho Concilio, cosa que no es conveniente hacer por este medio.

En Xto.,

P.

ALGO MÁS SOBRE EL P. SALAVERRI, SJ

Fr. Ercoli:

Ya que la obra del P. Salaverri, SI, es de su “paladar teológico”, aprovecho para transcribirle un texto por él firmado en 1969, sobre el distinto valor de los lugares teológicos:

(...) no es posible poner en un mismo plano a los teólogos o “maestros”, que exponen los frutos de sus investigaciones o enseñan en virtud de una misión recibida del magisterio, y a los “maestros” auténticos que, con autoridad ejercida en nombre de Cristo, son los que han recibido de El el oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, escrita o transmitida por la tradición. Son dos planos inconfundibles: el del magisterio teológico que enseña llevando al convencimiento por el valor eventual de las razones que propone, y el del magisterio auténtico que enseña la doctrina y la impone en virtud de su autoridad que le dio el Señor; el magisterio, teológico está esencialmente sometido al magisterio autoritativo de la Iglesia.

En buena lógica, el P. Salaverri no hubiera aceptado que se diera a su "magisterio" de teólogo privado, el mismo valor teológico que el del "magisterio" del Romano Pontífice. Tema, este último, sobre el que continuó escribiendo hasta su muerte.

En Xto.,

P.

Yo creo que todo es real,

Yo creo que todo es real, Juan Pablo II está marcando el llamado a santidad de Pío XII. No son muchos los que recurren a su memoria e intercesión, sí lo son los que piden a Juan Pablo II, basta ver su tumba. Más que dudar, esto me llama a sentirlo como una gracia.
Estas cosas ocurren y son mucho más comunes de lo que se cree.

Fe de Erratas dEL VASALLO

Estimados:
Agradesco que hayan tomado en cuenta mi respuesta esta página la comenta bastante gente, aunque me imagino que la mayoría son clérigos pués son cuestiones que atañen a la Iglesia, y yo sólo soy un seglar, en fi quería corregir algunas cosas:
- El papa que quitó del santoral a Clemente de Alejandría es PÍO XI -no Pablo VI- que a pesar de ser buen papa en lo doctrinal -pues condeno al Nazismo, al Comunismo, al Capitalismo, etc.- en la práctica fue muy imprudente, todos sabemos el mal que causó a Francia con la condena de Charles Mäurras, a la Acción Francesa y el descenso de armas pedido a los Cristeros-que lo desobedecieron gracias a Dios.
-Quería aclarar a los hobitts que es doctrina tomista cierta que el pecado original se trasmite a los descendientes por el semen del varón, como lo vislumbró Aristóteles y San Agustín -al menos así se enseña donde se sigue la doctrina tradicional de la Iglesia-.
-Que el Milenarismo de algunos Santos Padres como San Papías de Hierápolis-aunque algunos no lo llaman ya "San"- es un Milenarismo Espiritual como lo sabe explicar el Padre Castellani y es totalmente compatible con el Catolicismo, y que nos es el Milenarismo Carnal de Joaquín de Fiore condenado por la Iglesia.
Muy bien ya no quiero inquietarlos en "cuestiones" que le atañen aclarar a los obispos enter sí con el Papa y la Jerarquía-eso se logrará-, es mejor centrarse en las cuestiones que atañen a la vida del seglar en la sociedad civil y su restauración, como decía San Pió X "la Ciudad Católica".
Saludos en Cristo Rey

Sí es doctrina tomista, pero...

Es cierto que santo Tomás enseña que el pecado original se transmite por el semen del varón, pero luego de la declaración del dogma de la Inmaculada Concepción de María, resulta imposible sostener dicha tesis...en efecto, si así fuera, María tuvo que haber sido concebida con el pecado original, ya que fue engendrada con semen de varón.

no esté tan seguro.... la

no esté tan seguro.... la Inmaculada Concepción de María es todo un misterio.

La Inmaculada Concepción no es ningún misterio

Es un hecho sencillo y penetrable con el corazón y con el intelecto, un hecho que simplemente expresa la dilección por María de Quien en una de Sus personas habría de ser su hijo.

Santo Tomás tuvo imprecisiones

María Santísima fue igualmente engendrada de manera extraordinaria. Este es el dogma de la Inmaculada. Lo que significa por obra y gracia del Espíritu Santo.

Ni semen ni sexo. Esto lo intuye la Patrística cuando va más allá del Nuevo Adán de San Pablo a presentarnos a La Nueva Eva.

Doctrina antigua y preconciliar. En pocas palabras: sin mancha.

Dios retomó el plan original de la Creación con un Nuevo Adán. Si esto no implica una Nueva Eva, lo que representaba el problema fundamental, adiós lógica y con ella: hasta nunca teología.

Vale

NB Hay que leer a Valtorta para no acabar como la pandilla de Fabián.

Para nada hay que leer a

Para nada hay que leer a Valtorta para intuir eso

Sr. del "Vale"

El dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen hace referencia a que "nació sin pecado original", NO A QUE NO NACIÓ DE SEMEN ALGUNO!!!

Otra confusión con este dogma que ya criticaba Bloy en su época era el de confundirlo con "la virginidad" de María.

En síntesis, es un dogma que no se relaciona con el sexo. El puritanismo católico desbarranca seguido en esto.

INMACULADA CONCEPCION Y CONCEPCION VIRGINAL NO ES LO MISMO

Estimados:

Les ruego distingan los dogmas:

(1) Inmaculada concepción de María.

(2) Virginidad perpetua de María (antes, durante y después del parto). Lo que incluye la concepción virginal de Nuestro Señor.

Está definido por la Iglesia que María fue concebida sin pecado original (1). Pero no se definió nada sobre el acto por medio del cual los santos Joaquín y Ana concibieron a María.

En Xto.,

P.

El acto por el cual los santos Joaquín y Ana concibieron a María

Fue sexual. Si no, Jesún no hubiera podido tener naturalmente cuerpo masculino. Su cromosoma Y proviene de San Joaquín (genética en mosaico de la santísima Virgen, Maria).

Exactísimo: Jesús fue varón por el acto sexual de sus abuelos

Lo de que su Ssma. Madre, de concepción inmaculada (o sea, ajena al enfado del Creador ante los primigenios frutos perniciosos del mal uso de la libertad humana) fuera engendrada también extraordinariamente, es un descabelladísimo disparate que me recuerda a aquel Luis de Guerrero Osio y Rivas, cuya contumaz pugnacidad aún memoramos por estos lares...

De dónde ha sacado esto?

Es un disparate. Ya empezará luego con la Inmaculada Concepción de San José...

¿Sólo por el dogma?!! Además,

¿Sólo por el dogma?!!
Además, aunque fuera así, María no fue tocada por ningún hombre, me parece que se le mezclaron las cartas.
Míre que dice pavadas,hombre.
Bueno de todas maneras, sirve para entender que no todo lo que se dijo en la antigüedad es cierto y que la Fe y la ciencia no son enemigas, al contrario.

El dogma de la Inmaculada Concepción

Establece que es verdad de Fe que Nuestra Señora fue concebida por sus padres carnales sin Pecado Original. Tal vez Ud. confunda esta verdad con la de la Perpetua Virginidad de la Ssma. Virgen.

Lo que el comentarista previo señala es que después de la promulgación de un dogma por parte de la Iglesia, esa verdad queda fuera de toda discusión posible, lo que antes "técnicamente" no era así. Digo, los dogmas marianos han sido profesados por los fieles desde siempre, aunque no todos ellos declarados formalmente y eso los mantiene en el campo de la opinión teológica.

Conclusión

Después de todos los comentarios, que mucho agradezco, llegó a la siguiente conclusión (y basta por ahora para no cansar a nadie):

A la pregunta: ¿Puede la Iglesia proponer como modelo de santidad a imitar a gente no santa? Es decir ¿puede la Iglesia equivocarse al canonizar a alguien? sólo caben dos respuestas:

1- Sí, se puede equivocar. Sea porque los procedimientos son más laxos, los encargados del proceso menos idóneos, más parciales, etc. La cuestión es que sí se puede equivocar. Entonces ningun santo declarado tal es posible de ser tenido por tal, ni los de ahora ni los de antes. Pues si depende del procedimiento y cosas así, puede haber fallado tanto el menos riguroso como el más riguroso. Luego no puedo confiar que ningún santo declarado como tal por la Iglesia sea realmente santo, pues se puede equivocar y de hecho se ha equivocado según algunos en varios casos. Según unos por ser "míticos" los antiguos, según otros por procedimientos no confiables los más recientes. Si esto es así, los fieles de a pie estamos absolutamente indefensos pues no tenemos seguridad de nada, ya que la garantía es falible.

2- No, no se puede equivocar. Entonces sea cual sea el procedimiento, mejor o peor, riguroso o laxo, por expertos o inexpertos, etc., de alguna manera el Espíritu Santo suple y todos los declarados por la Iglesia como santos son santos y por lo tanto no hay lugar a dudas que fueron santos, nos simpaticen o no, nos parezca a nosotros o no. La Iglesia lo dice y es así, no puede fallar.

Como fiel de a pie y hasta tanto alguien demuestre lo contrario, me inclino por la segunda.

Pippin
Pequeño hobbit todavía ignorante
(aclaro que soy pequeño en años de hobbit, pues no tengo aún la mayoría de edad de un hobbit)

Un poco de historia.. para los pequeños hobbits

Estimados:
Estuve leyendo los mensajes anteriores, puedo ayudar ala cuestión. La promesa de N.S. a San Pedro "Yo rogaré al Padre..." enseñó siempre la Iglesia se refiere ala doctrina que fundamenta la infalibilidad ponticificia para los dogmas, que de paso digamos pueden hacerlo también los Concilios en comunion con el Papa, o todos los obispos del mundo anunque no esten reunidos (en un lugar físico) por unanimidad -en comunion con el Papa-; es lo que llamamos Concilios dogmáticos. Luego sí, los Papas lamentablemente pueden ser herejes, tales los casos en la historia hay varios, una aproximación ala herejía arriana es la del Papa Liberio que hasta hoy en día se le ha negado la canonización, otro es del famoso Juan XXII aunque siempre sostuvo la herejía de forma privada, y así es como los papas muchas veces juegan en contra de la Cristiandad no sólo en doctrina sino también por imprudencia -como son los casos de las excomuniones realizadas a Federico II Hohenstaufen que llevó al fracaso de las Cruzadas, su ilíita estadía política en Avignón que casi les hace perder el poder espiritual, etc.- otras veces estas complicidades son concientes como pasó con Urbano VIII miembro de la sociedad cientificista de los Lesserfs que propuso y apoyó la Paz de Westfalia en contra de los Reinos Cristianos, fundándose así la libertad religiosa en los Países Bajos primer gran centro masónico y modernista. También un Pío VII que no se las jugó con un Napoleón y que salió perdiendo al catolicismo como religión pública de Francia hasta nuestros dias, un Juan XXIII cuya Ospolitik llevo al rechazo de la condena del comunismo el el Concilio Vaticano II, un Pablo VI que etableciendo políticas de estado con la Cortina de Hierro -ya en épocas de Pio XII sin que este supiera- abandono ala muerte a muchos católicos en Rusia, y con un pacto judaico antes del mismo Concilio para los documentos; no olvidemos que la Masonería siempre quiso ocupar el solio pontificio, plan establecido por el sacerdote francés Stanilas de Guaita en el siglo XIX, y si no fuera por el emperador Francisco José I que vetó al Card. Rampolla un masón ya nos hubiera gobernado hace tiempo. Así es que la Providencia nos salva, pero no nos deja de amonestar, como fué el castigo del último Concilio y los papas liberales -Juan XXIII admirador de Henri de Lubac (padre de los Neoteólogos), Pablo VI admirador de Yves Congar (otro neoteólogo) amigo de masones aunque él no lo fue, lo usaron muy bien. Que decir de Juan Pablo II basta ver todo su pontificado y sólo decir que la masoneria lo premio por su obra con el Premio Galileo Galilei -que no acepto obviamente- y Benedicto XVI que es muy prudente pero que aún no deja de ser liberal, pues sus obras no se condicen con su pensamiento -esperemos que esto cambie pronto-. Finalmente las canonizaciones sí compromenten la infabilidad cuando no existe ambigüedad doctrinal, pués si somos relativistas en cuestiones de Fe y Moral ya no se debería canonizar al postulante -a menos que yo creyera lo mismo- por ejemplo el caso de Teresa de Calcuta quien para ella no era imprescindible el Bautismo a los bebés que estaban por morir -y el pacado origial y el Limbo?-y qué decir del polémico José Escrivá con la Libertad religiosa y el Ecumenismo, etc. Tampoco esta de más decir que las formas de canonizaciones cambiaron de la antigüedad -que era popular- hasta hoy -que pasa un proceso de la Santa Sede- lo que hizo a Pablo VI "quitar del santoral" a muchos santos venerados antes, por ser considerados legendarios -como Santa Filomena,por ejemplo- o herejes -como Clemente Alejandrino- según él, u otros por molestía al Ecumenismo -como Santo Domingo de Val- etc. Sobra decir que la Iglesia de hoy también nos propone otros "modelos" humanitarios como ser Gandhi, Luther King, Mandela, que se yo... pero quizás en el futuro se regularice la cuestión, ya lo ha comenzado el Papa con el documento "Santorum Mater" a causa de la oleada de beatificaciones durante el penoso pontificado anterior. Bien espero haber hecho un bien la verdad casi no escribo en esta página pero hoy me pasé.
EL VASALLO

Conclusiones a las que llego

Estimado señor
Ud. dice "las canonizaciones sí compromenten la infabilidad cuando no existe ambigüedad doctrinal" y a continuación pone en duda la santidad de la "Beata" Teresa de Calcuta y de "San" Josemaría Esrivá de Balaguer por "ambigüedades doctrinales". ¿Entendí bien?

Si es así, entonces llego a dos conclusiones:

1- Si las canonizaciones sólo comprometen la infabilidad papal cuando no hay ambigüedad doctrinal, ergo cuando hay tal ambigüedad no la comprometen. Por lo tanto, puede equivocarse, y según Ud. deja entrever se ha equivocado efectivamente, al canonizar (o beatificar en el primer caso) a personas que han tenido ambigüedades doctrinales y que por lo tanto no deberían ser consideradas santas. ¿Voy bien hasta aquí?

2- La pregunta que hice en un post anterior tiene una respuesta escalofriante según Ud., yo dije: "el efecto final es el mismo: a mí, fiel católico de a pie y bastante ignorante, se me dice que Juan de los Palotes es santo y por lo tanto implica "cierta profesión de fe" de mi parte aceptar que la Iglesia lo dice y por lo tanto es así. Yo qué sé si el procedimiento fue riguroso o no. Lo que sé es que me dicen que Juancito es santo y yo debo pensar si creo en eso o no". Según Ud. nunca podré saber si un santo que la Iglesia me propone como tal para mi devoción es realmente santo o no, puesto que difícilmente pueda conocer yo si los así llamados santos han tenido ambigüedades doctrinales o no. ¿Estoy concluyendo bien lo dicho por Ud.?

Cada vez me pongo más preocupado por este tema.

Pippin

PS: Si mal no recuerdo, San Agustín pensaba que el alma era transmitida al nuevo ser humano por el semen paterno. Eso es un error bien grueso y San Agustín es "San"Agustín. ¿Cómo es esto?

Equívoco

La Iglesia no canoniza una doctrina sino una persona. El acto de canonización es sólo el reconocimiento (¿falible?, quaestio disputata) de que un persona es santo, i.e. su alma se encuentra en el Cielo. Ahora cómo esa alma llegó al Cielo, sólo Dios lo sabe (pues nadie va al Cielo sino por moción divina). Para hacerlo, la Iglesia sigue un procedimiento que en el tiempo ha cambiado unas cuantas veces (ley positiva de la Iglesia).

Hasta dónde sé la Iglesia sólo ha propuesto (y en algunos casos como el de Santo Tomás de Aquino mucho más que eso) la doctrina de unos pocos de ellos (Padres y Doctores), *siempre y cuando* (y esto es muy importante) su doctrina específica en un punto particular sea consistente con la tradición (lo que se llama "consenso unánime" en Patrología).

Hay unos cuantos santos que han errado parcialmente en cuestiones doctrinales, en opiniones (a veces no sólo prudenciales) o que, al menos, han hecho afirmaciones aventuradas o riesgosas. Eso no debería ser un problema para nadie. Hay una fórmula tradicional que dice que los santos lo son a pesar suyo. De nuevo, sólo Dios hace santos y ninguno de nosotros sabe realmente y a ciencia cierta de la sinceridad y perfección de un acto de contrición, una confesión, un acto de misericordia, etc.

Si el Papa me dice que alguien está en el Cielo, no me obliga a rendirle culto. Y, en todo caso, el culto de dulía es para pedir la intercesión.

Podría poner unos cuantos ejemplos históricos de todo lo que digo pero no quiero abusar de la benevolencia del moderador y demás comentadores.

In Dº

Dos aclaraciones

Estimados

1- Yo traje a colación lo de la cuestión doctrinal de los santos por la respuesta de El VASALLO que sujetaba la infabilidad de la canonización a la existencia o no de ambigüedades doctrinales. Es claro que no se canonizan doctrinas sino personas y es claro también lo que dice Marcelo respecto de opiniones erradas respecto de cuestiones no definidas. Recuerdo ahora por ejemplo el caso del Milenarismo sostenido por todos los padres de la Iglesia hasta San Agustín y San Jerónimo, que dieron la interpretación alegórica para conjurar la herejía quiliasta, pero el milenarismo de los Santos Padres nunca ha sido condenado, ni definido como doctrina segura tampoco.

2- Sin embargo, la misma palabra canonización hace referencia a una norma, a una regla, por lo tanto la canonización no implica sólo la posibilidad (obviamente no es una obligación) de dar culto a un santo. Implica que en cierto sentido su vida es propuesta como "regla" o ejemplo de vida santa para los fieles. Muchos santos han escrito y han enseñado doctrinas espirituales y dogmáticas, por lo tanto si la Iglesia me lo pone como modelo a seguir, puedo suponer que lo que dijo, escribió, enseñó, etc. es digno de imitación. Si no es así (he aquí la cuestión) entonces ¿la Iglesia está induciendo a error a sus fieles al declarar santo a alguien que no lo es?

Marcelo: respecto a los antiguos santos sacados del santoral, no soy yo quien puede responderle, claro está. Quédese tranquilo que no me chupo el dedo y sé perfectamente en qué estado se encuentra nuestra amada Iglesia y sobre todo su jerarquía.

Porque ignoro muchas cosas, es que estoy preguntando. Y cómo la duda persiste, seguiré preguntando e investigando hasta que la duda quede salvada.

En Cristo y María Santísima

Pippin

Que los santos yerren...

en cuestiones no definidas no obsta para su canonización, aunque las cuestiones luego se definan con posterioridad a la muerte del santo. El problema es cuando el "santo" niega una doctrina definida... y más particularmente cuando por obligaciones de estado el "santo" debe saberse muy bien la doctrina. Djstinto es el caso del martirio.

Si está preocupado...

va a estar más...

Recuerda Ud. la cantidad de santos que la Iglesia veneraba en su liturgia y después del Concilio se descubrió que eran "míticos", como San Jorge o San Cristobal.

Explíqueme el procedimiento por el cual la Iglesia rectificó su juicio secular sobre dichos santos, confirmados por el culto litúrgico...

Ve, la cosa es complicada.

¿Dónde?

Estimado Marcelo,

¿me puede decir en qué documento oficial de la Iglesia se dice que determinados santos son "míticos"?

Gracias,

WEK

¿Y Benedicto XVI tampoco?

DOPO LA VISITA IN SINAGOGA
Rabbino Di Segni:
Cammino tormentato, speriamo irreversibile.

Rabino:-E’ stata l’ultima aggiunta al discorso, dopo che venerdì mattina 15 gennaio c’è stata una strana apertura ai lefevriani...

Perioodista: Perché strana? Il Papa in quell’occasione ha parlato alla Congregazione per la Dottrina della fede riunita nell’annuale assemblea plenaria. Ed è tale Congregazione che si occupa oggi dei lefevriani... il Papa ha solo espresso l’auspicio che vengano “superati i problemi dottrinali che permangono per il raggiungimento della piena comunione con la Chiesa” da parte dei lefevriani...

Rabino:Se la pace con i lefevriani significa rinunciare alle aperture del Concilio, la Chiesa dovrà decidere:

O LORO O NOI!

]]>http://www.ilconsulentere.it/stampaArticolo.php?id=244]]>

Raro, pero en todo caso el

Raro, pero en todo caso el "yo no puedo hacer nada" debe referirse a que el Papa J. Pablo II no estaría en condiciones de interceder.
Gustavo

es lo que me temo

Dada la JuanPablolatria que se ha dado en los ultimos años, el publicar semejante vision y frase "yo no puedo hacer nada" implicaria que el pobre no puede interceder.
No se puede juzgar el sueño, pero no se puede tomar a la ligera. Nadie soñaria con Juan Pablo II y con la posibilidad que no "puede hacer milagros". No quiero aventurarme, pero surje la pregunta en cuestion, si estuviera minimo en el purgatorio intercederia, pero creo,que las gracias extraordinarias tales como sanaciones y conversiones, parece ser que solo los que gozan de la vision beatifica las pueden dispensar. Me atrevo a indicar que si se salvo, su agonia fue por varios dias y creo al menos halla tenido la posibilidad de hacer confesion y recibir el viatico, pero parece si fuera cierto el sueño, que no fue directo al cielo. Las causas del porque resultarian muy simples.

Sea más congruente amigo

La validez del sueño, y de la impotencia de JPII está avalada por un milagro a favor de Pío XII.

Las almas en el Purgatorio si pueden interceder.

¿Qué ya ni los milagros le convencen?

Vale

Pregunta

¿La canonización implica la infabilidad papal? ¿O se puede equivocar al canonizar a alguien?¿Se puede proponer a la Iglesia universal un modelo a imitar que no sea digno de imitación?

Pippin
Hobbit ignorante

Infabilidad

Saludos.
El papa puede fallar en su manejo material de la iglesia.
No puede fallar cuando produce y define enseñanzas de fe, costumbres, régimen y disciplina de la iglesia, pero sí puede fallar en como se maneje el mismo como gobernante en base a esas leyes, del mismo modo que un conductor de auto puede fallar en como le maneja y puede causar un accidente. No sobra decir que también en esos casos el Espíritu Santo también le ayuda mucho, pero también depende de la santidad personal del pontífice.
El papa es infalible también en canonizaciones. Una vez que el papa da su veredicto final en esos asuntos tan importantes, ya ningun católico tiene derecho a ir en contra de su desición.
Gracias.
Guadalupano.

Gracias

Estimado Guadalupano

Muchas gracias por su respuesta. Si la cosa es así como Ud. dice entonces hay muchos que tienen a prueba su catolicidad. Puesto que he visto a muchos cuestionar la canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer, por ejemplo. Y si algún día canonizan a Juan Pablo II, entonces descubriremos la verdadera catolicidad de muchos así llamados "tradicionales" que dicen aceptar la autoridad del Papa. Veremos. Por ahora es sólo una probabilidad.

Pippin
Hobbit ignorante fiel a la Iglesia

Hola Pippin

Pues tienen a prueba su catolicidad aquellos que llaman a los papas herejes, ya que el papa jamás puede caer en herejía, de acuerdo a la promesa que NS Jesucristo hizo a san Pedro: "Yo he orado por tí para que tu fe no falle, y tu una vez fortalecido confirmes en la fe a tus hermanos".
Aquellos que simplemente le criticaron desiciones erróneas de manejo de la iglesia, pues en parte puede que tengan razón, nadie es perfecto, ni los papas. Tal vez cometieron errores de ser ambiguos en lo que dicen -algunos en base a eso les dicen "herejes"- pero es muy importante saber en base a que contexto circunstancial y temporal dijeron lo que dijeron (siglo XX y XXI sumamente diferentes a los siglos anteriores).
Existe mucha desobediencia al papa hoy por hoy, y son esos desobedientes y herejes dentro de la iglesia los que echan a perder todo. Se sabe que hay quienes han distorsionado mandatos y encíclicas papales para que estos luzcan heréticos y les sirvan a los progresistas para sus fines. Si a alguien le interesa saber más sobre esto, recomiendo ]]>www.editorial-tradicion.biz]]>
Yo pienso que fue un gran papa, que merece ser canonizado, pero también fue en algunos casos muy suave o demasiado prudente, tal cual el mismo lo declaró en su autobiografía "Levantaos, vamos".
Gracias.
Guadalupano

Aclaremos

"y tu una vez CONVERTIDO confirmes en la fe a tus hermanos".

Porque la asistencia es EN TANTO Y EN CUANTO.

No acepto mejicaneadas ni en Sagradas Letras.

Con mis respetos.

Al anónimo

Ok, señor anónimo, gracias por la corrección pero no le acepto que insulte a mi y a mi país, a ver si usted es capaz de insultarme en mi cara, miserable.
Sabrá usted mucha Biblia pero ha faltado a la caridad. Creame que de poco le sirve su sapiencia bíblica. Que Dios le ayude y se apiade de usted.
Ah y por cierto, la asistencia del Espíritu Santo es que el papa no puede fallar cuando nos enseña lo que debemos creer y como debemos vivirlo, fe y costumbres, que a eso vino Jesús a este mundo. A ver si aprende un poco más de El.
Guadalupano

A Guadalupano

"que el papa no puede fallar cuando nos enseña lo que debemos creer y como debemos vivirlo, fe y costumbres"

Bien, el Papa ha dicho que "con los judíos y los musulmanes adoramos AL MISMO DIOS".

¿Faltó la ASISTENCIA o falló la INFALIBILIDAD?

¿Que dice la Virgen de Guadalupe?

Lujaniano.

No ha dicho el Santo Padre

No ha dicho el Santo Padre que con judíos y musulmanes adoramos al mismo Dios sino que somos hijos del mismo Dios lo que es verdad ya que Dios sólo hay uno.
No confunda que Nuestra señora lo bendiga y le enderece las orejas.

Un Concilio y un Papa a Guadalupano

"...los MUSULMANES, que confesando adherirse a la fe de Abraham, ADORAN CON NOSOTROS a un Dios único..."

(Documentos del Conc.Vat.II-Constitución "Lumen Gentium" Nº 16).

"Cristianos y judíos REZAN AL MISMO SEÑOR"
Benedicto XVI :Visita a la Gran Sinagoga de Roma,domingo 17 de enero de 2010.

]]>http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2010/january/doc...]]>

Al menos tengo derechos los ojos,Deo Gratias.

Lujaniano.

Eso no lo dijo BenedictoXVI.

Eso no lo dijo BenedictoXVI. Si visita la Sinagoga de Roma tendrá razones que usted desconoce. El Espíritu sopla donde quiere. ¿Quien es usted para saber los designios del Espíritu Santo??? Menos aun para cuestionarlo. Siempre el Espíritu guió la Iglesia, hoy también y vea cómo no se equivocó nunca que a pesar de los papas y de los hombres, la Santa Iglesia está viva hoy y prevalecerá en los tiempos.
Deje actuar al Papa porque tiene un guía que jamás se equivoca. Esto con seguridad es lo mejor en el hoy , mañana será tal vez otra cosa y ayer ya pasó.

El papa ¿jamás se equivoca?

"Deje actuar al Papa porque tiene un guía que jamás se equivoca".

Se entiende que es la Guía quien jamás se equivoca, no el Papa. La Guía, sin duda es el Espíritu Santo. Y por cierto no se equivoca porque es Dios, y Dios es infalible.

El Papa tiene una Guía, pero no necesariamente es dócil a esa Guía. Si así fuera, no habría error alguno en el desempeño de los Papas, (en ningún orden), y Ud. mismo reconoce que sí los hubo, como es evidente por otra parte. La Guía no le dicta al Papa cada paso. La gran mayoría de las decisiones se toman humano more, es decir, según el buen entendimiento del papa de turno, con consejo humano, frecuentemente contradictorio. 

Mencionemos solamente, para no alargar, la diferencia entre "pecado" y "error", aunque muchos errores nacen del pecado... si bien no necesariamente.

Más bien, Ud. concluye erróneamente que la asistencia del E.S. a la Iglesia, debe hacernos indiferentes a los errores de los papas... porque en definitiva es el Espíritu Santo quien arreglará el asunto. Ud. deduce que el poder de Dios para sacar bien del mal, nos debe conducir a una cierta apatía ante el mal producido por los errores o pecados de la jerarquía, y de los papas en particular. Como si las consecuencias de esos errores y pecados no fuese la perdición eterna de miles de almas...

Sobre este tema, permítame señalarle una contradicción más: es frecuente que los defensores de este "papismo" se ensañen con los papas medievales o renacentistas cuyos pecados públicos o errores denuestan sin recato alguno. Como si esos pecados y errores no fuesen "pontificios", tanto como pueden ser los de los papas modernos.

Naturalmente, no es nuestra función juzgar las intenciones del Papa, ni siquiera habitualmente poner en entredicho los motivos de sus decisiones. Pero hay un límite, (difícil de discernir) que es el punto en el que ciertas acciones dañan la Fe, confunden a los católicos, humillan a la Iglesia y confirman en sus errores a los que yerran ... 

Y a veces ese límite se traspasa con tanta alevosía que no resulta ya tan difícil de ver, aún por un simple fiel.

Ud. dirá ¿y yo que puedo hacer? Buena pregunta. En principio, además de rezar y no caer en el error, muy poco. Tal vez alertar prudentemente a quienes estén a su alcance sobre estos errores. Si es sacerdote, su compromiso es mayor, y si es obispo no digamos nada. Como mínimo resistir esos errores.

Lo que NO puede hacer es adoptar esa resignación indiferente: Dios lo va a arreglar. Dios va a dejar que caigamos tan bajo como merecemos por no haber defendido la verdad de su doctrina ni su honor, en la medida de nuestras posibilidades. Ni reparado con oraciones y sacrificios este daño cometido.

Quien dice que el Papa no es

Quien dice que el Papa no es dócil a ese Guía ¿usted? Eso es abrir juicio sobre lo que no sabe ya que no creo que el Santo Padre le haya confiado nada.
No creo que cometa errores y el Espíritu Santo lo guía, no arregla nada ya que Él sabe porqué se debe hacer lo que se debe hacer, usted no, yo tampoco, el Papa sí.
No es posible hablar sin señalar los "errores" ya que todo queda en el aire.
Cómo sabe usted el número de almas perdidas? Los Papas medievales, en cuestión de Fe, no se equivocaron y yo no soy "papista" simplemente creo en las enseñanzas de la Iglesia, una Santa Católica, Apostólica y Romana. No tengo derecho a cambiar ni una letra.
Los errores de los que usted habla, esos que dañan la Fe los provocan los sacerdotes y también en la fraternidad hay muchos.
Jamás pensé que "Dios lo va a arreglar" en cuestiones de Fe, al contrario creo que es hora de gritar la Fe desde los tejados y decir en voz alta lo que hemos recibido en secreto.
Bueno, finalmente me dá la razón, El Señor sabe lo que hace y si en un momento permitió algo es para que sus hijos lo reparen. El Santo Padre obra según sus designios y sólo El sabe que es lo que le dice.
Con Juan Pablo II se dejó de lado la liturgia, se produjeron vicios. Al mismo tiempo se difundió nuestra fe por lugares impensados. Hoy ha llegado el tiempo de poner las cosas en su lugar, Su Santidad está empezando y obra como debe de acuerdo a su infalibilidad. No hablo de nadie como hombre sino del momento en que ejerce su reinado, el mismo de Pedro que bastantes cosas debe haber hecho y por muchas criticado pero fue martir y santo. Su pelea con San Pablo lo llevó a donde debía ir o usted lo duda? Salvó a muchísimos judíos que se convirtieron. Seguramente en aquella época la fraternidad lo hubiera acusado de judío, marrano, apóstata y demás elogios que suelen brindar pero no era nada de eso como se comprobó.
Juzguemos, menos, tomemos distancia y averigüemos un poco más. Lógico sin faltar la oración.
¿No le pasó nunca que una situación considerada mala o errónea por usted, al pasar el tiempo y ver los frutos resultó en beneficio de su alma? Si no es así, esté atento, le pasará con seguridad.