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Sobre el Mundial de Fútbol y la Argentina

Declaración del Instituto de Filosofía Práctica: reflexiones en torno al Mundial

Un individuo, incapaz de conducirse a sí mismo, por los caminos de la verdad, de la virtud, del bien, no puede dirigir a ningún grupo y unirlo en pos de un objetivo honesto: la buena práctica deportiva. Esta es nuestra triste realidad. Nuestro pueblo está convertido en un desierto de arena; la patria, para muchos, ha sido reducida a nuestra participación en una competencia deportiva. El chauvinismo patriotero, la bandera utilizada como vestimenta, las cornetas, máscaras, disfraces y gorros, han reemplazado al fervor por esta Argentina postrada, que nos duele, y a la cual amamos con voluntad de perfección.

“La Argentina de los solistas acaba en mil pedazos”
Fabio Monti

I.-

Nuestra participación en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, merece varias reflexiones desde la perspectiva universal de la filosofía, para permitirnos un mejor conocimiento del tema, y extraer algunas enseñanzas.

Lo primero que debemos señalar, nada tiene que ver con lo deportivo, sino que se desenvuelve en el ámbito y en las fronteras del delito.

Nuestros gobernantes, al igual que el pintoresco rey que aparece en El Principito, creen que poseen una jurisdicción universal, con una diferencia: el niño afirma que ese monarca era bueno, y nosotros no podemos decir lo mismo de quienes hoy en la Argentina lo ejercen y usufructúan el poder.

Y como afirmación de esa creencia de universalidad, nuestros gobernantes promovieron el viaje a Sudáfrica de un numeroso grupo de barrabravas, muchos de ellos integrantes de la agrupación kirchnerista Hinchadas Unidas  Argentinas (HUA).

Un país agobiado por una burocracia inútil, expresión de la cual es la “Subsecretaría de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos”, permite la salida de más de dos centenares de individuos, algunos con condenas incumplidas, otros con vínculos contractuales con el INDEC.  

Algunos de nuestros informales embajadores fueron detectados por las autoridades sudafricanas, y remitidos de regreso a la Argentina.

La Argentina estuvo muy mal representada por esos embajadores “cuasioficiales”. Pero por fortuna, no siempre fue así, porque existen excepciones, y recordaremos dos casos paradigmáticos que conocemos de cerca. El primero, fue el del Dr. Carlos Gustavo Lerena, quien después de desempeñarse como embajador en Egipto, donde comenzó a estudiar árabe, fue trasladado a Irán donde durante dos años siguió cursos de persa en la Universidad para servir mejor a nuestro país. El segundo, es el del Dr. Julio Barberis, nuestro representante en el último litigio con Chile, cuya arquetípica idoneidad mucho tuvo que ver en el desenlace favorable. Para ambos nuestro homenaje. Para los otros, sus mentores y financistas, nuestro desprecio.

Honor a un país, Sudáfrica, gobernado por hombres de color, en el cual, las leyes han sido sancionadas para cumplirse, según declaraciones de Hugo Porta, ex jugador de rugby y ex embajador en el país africano.

II.-

En el Mundial existe un gran ausente, un gran proscrito: Dios. Y cuando Él está ausente, proliferan los ídolos.

Uno de estos ídolos, fue nuestro director técnico, Maradona; inventor hasta de una religión secular. Un claro caso de falso arquetipo, soberbio, protervo, arraigado a cuanto vicio inventamos los hombres.

Como señala Incola Cecere, nuestro técnico “no ha llamado la atención por sus movimientos tácticos, sino por la manía exorcista de hábil comediante exhibida en la TV, el rosario estrechado entre los dedos, los dos grandes relojes de pulsera, los anteojos heredados del Al Pacino de Scarface…los abrazos teatrales y besos a los  jugadores en cada cambio, el ballet con los colaboradores después de un gol, el acaloramiento en todos los partidos vestido con elegante saco y corbata, siempre de pie, yendo a buscar las pelotas en los laterales, como diciendo, soy todavía yo, el Mejor” (Corriere della Sera, 4/7/2010) 

Un individuo, incapaz de conducirse a sí mismo, por los caminos de la verdad, de la virtud, del bien, no puede dirigir a ningún grupo y unirlo en pos de un objetivo honesto: la buena práctica deportiva.

Hombre individualista,  egoísta, egocéntrico, olvidó que el fútbol es un deporte colectivo, “que sigue siendo un juego de equipo, en el cual el solista puede hacer la diferencia, si también la orquesta que está a su alrededor se encuentra a su altura”.    

Engreído, ahistórico, olvidó que en los últimos cinco mundiales nuestro país nunca le ganó a un equipo “grande”. Su utopismo fue deshecho por cuatro goles y sólo queda la realidad; como lo tituló un matutino: “un cachetazo de realidad”; pero como siempre, se encontrarán justificativos, pues en palabras de un político vernáculo: “la culpa es de la realidad”.

III.-

Nuestro seleccionado nunca fue un equipo, sino un conjunto desarticulado de individualidades, algunas muy buenas, que merecían otra conducción, más inteligente, más razonable, más previsora, que buscara el equilibro y la armonía dentro de la cancha. También hubo jugadores como Garcé, convocado por un sueño triunfalista que tuvo el director técnico y que prueba una vez más que “los sueños, sueños son”.

Como señala hoy un matutino, “Alemania le dio una lección a un equipo sin orden ni partitura… todo equipo termina siendo el reflejo de su conductor. El seleccionado osciló entre euforias y depresiones”. Es que Maradona desconoce el papel de la virtud de la esperanza, que nos protege de la presunción y de la desesperación.

Y, sin ser llamado, apareció Dios, el gran ausente, que es también Señor del fútbol, para castigar la hybris, la desmesura. Para recordar que tarde o temprano, Él castiga a los soberbios. Como escribe Mario Sconcerti: “Todas los errores del partido pasado vienen pagados de un solo golpe como si de veras el Dios del fútbol fuese un geómetra. Maradona pierde el medio del campo como no lo haría un ‘qualunque’ equipo italiano” (Corriere della Sera, 4/7/2010).

IV.-

Hoy, nuestra Ciudad está de duelo. Lo que sucede, es que estamos pagando tributo a una derrota en el fútbol espectáculo, que es un gran instrumento de imbecilización colectiva, un magnífico medio de masificación, una herramienta para que las personas no piensen ni se ocupen de las cosas importantes. Un magnífico medio de ocultamiento de la realidad. Aquí, de ningún modo nos referimos al deporte del fútbol, que es excelente.

Además, en torno al fútbol espectáculo se mueven cifras fabulosas de dinero, se evaden impuestos y se genera una nueva esclavitud con la compraventa de personas, que dejan de ser sujetos, para transformarse en objetos de situaciones jurídicas.

Todo esto nos debe llamar a la reflexión. Hace unos años, en otro mundial, a las ocho de la mañana nos encontramos a la entrada de la Universidad del Salvador con el vice decano, el Dr. Carlos Salvadores de Arzuaga, quien con amargura comentó: “- Hoy había unas veinte banderas en el edificio donde vivo. El 25 de Mayo, estaba sólo la mía”.

Esta es nuestra triste realidad. Nuestro pueblo está convertido en un desierto de arena; la patria, para muchos, ha sido reducida a nuestra participación en una competencia deportiva. El chauvinismo patriotero, la bandera utilizada como vestimenta, las cornetas, máscaras, disfraces y gorros, han reemplazado al fervor por esta Argentina postrada, que nos duele, y a la cual amamos con voluntad de perfección.

 Hemos olvidado esa virtud que es la piedad, la cual, en su dimensión patriótica, nos obliga a amar y servir a nuestra Patria, porque es  principio de ser y de gobierno. Patria que no es el Estado, ni menos el gobierno; no es un mero sentimiento que el tiempo marchita. Es la tierra de nuestros padres, es la tradición que nos legaron nuestros héroes, es aquella que todavía espera realizar, como escribe Leopoldo Marechal, en su línea durable, las líneas de su Cruz.

Buenos Aires, julio 4 de 2010.

Orlando Gallo                                                          Bernardino Montejano
Secretario                                                                    Presidente    

Comentarios

La tradición?

"es la tradición que nos legaron nuestros héroes". dicen.

Nostalgias...

"Llora mi alma de fantoche
sola y triste en esta noche,
noche negra y sin estrellas...
Si las copas traen consuelo
aquí estoy con mi desvelo
para ahogarlos de una vez...
Quiero emborrachar mi corazón
para después poder brindar
POR LOS FRACASO DEL AMOR"

Señores: EL LIBERALISMO ES PECADO. Hay que dejar definitivamente de cantar a los héroes levantando al mismo tiempo cadalsos a las consecuencias.

Y no llorar sobre la leche derramada, porque al fin y al cabo LOS DIRIGENTES no nacieron de un repollo, surgen de la SOCIEDAD TRADICIONAL ARGENTINA, LIBERAL Y MURGUERA. Tiene este país , que aún NO ES UN NACIÓN, al decir de Murena, un PECADO ORIGINAL. Por eso el SUPREMO PODER de esta Nación que no fué y NO SERÁ, se dejó ATAR al carro triunfal del GRANSCISMO VENCEDOR, al mismo tiempo que le reza a la Virgen Generala (que ya pidió la baja) y exalta la blanquiceleste bandera sólo con DISCURSOS DE PRIMARIA. Y JURA Y PERJURA. Porque la Patria se defiende CON ARMAS LETALES que nuestra FFAA se las entregaron, ALEGREMENTE, el 10 de Diciembre de 1983 a la PUTIDEMOCRACIA, mediante un General que tenía como libro de cabecera "Los 5 minutos de Dios" de Alfonso Milagro. El día que entregó la Patria, la noche anterior se había olvidado de leerlo.

In Te Domine SPERAVI.

No se metan con Maradona!

Somos argentinos o qué!

Viva las Malvinas, Maradona y Pepitito Marrone!

Viva "el ser nacional" que encarna "el 10" aun mejor que el mismo Gardel y Carlitos Balá juntos!

Viva Pinky, Sandro y Susana!

Viva el ser nacional!

NACIONALISTA.

EL "SER" NACIONAL NO ES EL "DEBER SER" NACIONAL

¿Qué es el ser nacional?
No lo sé, pero en principio la frasecita habla del “ser”. Hasta ahí estoy seguro.
Y lo que “es” está a la vista y se aprehende por los sentidos.
Entonces, no podemos pretender un ser nacional católico, ni poético, ni romántico, ni cruzado, etc., etc.
Lo que “vemos” que “hay” es el “ser” que aprehendemos; y no es correcto pretender que el “ser” sea lo que “fue”, pues en ese caso hablaríamos del “fue nacional”.
Conclusión: es correcto afirmar que Maradona “encarna” el ser nacional. También Kirchner, que seguramente gane las próximas elecciones, los piqueteros y Tinelli.
Algún romántico podría pretender al “ser nacional” reflejado en los grandes poetas que “tuvimos” (pasado medianamente lejano) y que eran respetados por una sociedad medianamente culta.
Hoy la sociedad no es culta, ni respeta a sus actuales poetas (menos mal), ni a los de antaño.
La sociedad actual, esta Argentina, “es”.
Y no está mal sentirse ajeno a este “ser”, pues no “somos” –de algún modo- de “este” mundo, ni de este país, sino de la Patria celestial.
Visto lo visto, el resto es tango…

"Id y enseñad", rajar a látigo los mercaderes del templo...

No crea que el resto es tango… es tarea.

Su alegato falla por una falacia de atingencia: no tiene nada que ver, con el deber de obrar en el mundo, la circunstancia de que la tarea sea poca o mucha.

Así que a modificar la sociedad, compañero coforista, a corregir de modo práctico y eficaz sus desvirtuamientos contingentes: que el ser nacional es cuestión de valores, que son absolutos, y usted los está confundiendo con efímeras valoraciones de estos tiempos.

¿O será que perdió la Fe, lo engañaron con el relativismo, y arrojó la toalla? Así funciona el control social que gerencian los políticos. Vuelva a la lucha, cuente con mis humildes oraciones, no crea que lo que nos queda por hacer es tango. Entuavía falta pa' la Parousía, vamos a laborar.

Sincero abrazo,
Á. B. L.

Muy estimado A.B.L.

Si "el ser nacional es cuestión de valores, que son absolutos", llámenlos "valores nacionales" (que ya nadie valora), pero no "ser" nacional.

Pues "ser", desde Aristóteles a hoy, es otra cosa.

Entonces: según los "valores nacionales absolutos" Maradona no encarna el ser nacianal, pero según el "ser nacional", entanto que "ser", sí.

Le digo más: el diputado kirchnerista de La Cámpora, hijo de desaparecidos y carcelero de sus padres adoptivos, Cabandié (quien también encarna el ser nacional en tanto que "ser" de forma cabal), dijo ayer que impulsará un proyecto de ley para poner una estatua de Maradona no sé dónde. Esa estatua será por antonomasia la representación del ser nacional. Mucho más que un monumento a Fray Mamerto Esquiú.

San Fray Mamerto, ora pro nobis.

No mezclemos ser y ente

Si son valores absolutos, lo seguirían siendo aunque nadie los valorase: eso es lo que significa "absoluto". Pero este modesto servidor y muchos más moriremos valorándolos.

Y, amigo, ya que menciona al Estagirita, no confunda ser y ente. Cabandie y los otros con que usted quiere picarnos serán parte del ente nacional - pero el ser nacional los repele.

Evitemos nuestro consabido vicio como colegas filosofantes, ese de buscarle pelos al huevo...
Un abrazo,
Á. B. L.

Nuevamente, muy distinguido Á.B.L.

Si bien podemos distinguir entre ente y ser en el plano especulativo, en las "cosas" se dan necesariamente juntos, como bien lo explicó Gilson en un libro que usted debe conocer (pág. 137, Ed. Descée).
Y, cuando hablamos del "ser nacional" hablamos de "la cosa nación" (salvo que le llamemos "ser" a lo que no es tal).
Lo contrario, que es lo que usted pretende, es el error que denuncia el francés como "esencialismo".
Defender la posibilidad de la esencia sin existencia es un error suareciano, enseña Etienne (pág. 138).

Lejos de mí semejante platonismo, del que hasta Platón abjuró

Sí, amigo, apunta muy bien: enseño con la edición de 1946 de oscurecida tapa roja y he leído la de 1970 o 1971, que agrega un capítulo sobre Heidegger sin sumar casi nada a ese importante texto. Valoro su altísima importancia, explico privadamente y abogo cuánto puedo por la recepción de su núcleo (sin señalarlo en público, claro; tal cuadra a esta guerra capilar) que es una crucial concepción de cierta realidad, me topo a diario con su ausencia en nuestra cultura... sin darle por eso la razón a su desaliento.

Me permití escribirle que "Su alegato falla por una falacia de atingencia: no tiene nada que ver, con el deber de obrar en el mundo, la circunstancia de que la tarea sea poca o mucha", porque Vd. desnuda al ser nacional de su valor, al pretenderlo reducido a sus manifestaciones maradónicas, tinellianas o cabandianas. Le pedi luego que "no confunda ser y ente. Cabandie y los otros con que usted quiere picarnos serán parte del ente nacional - pero el ser nacional los repele."

Lejos de mí abrazar el error suareciano de creer al ser nacional una esencia sin existencia, huera verborragia tras la desnacionalización que sucedió a la docena de años finiquitados en 1955 y la activa destrucción del "exceso de cultura" que distinguía a nuestra patria por entonces. No, amigo; creo que no todo está perdido y que aunque hayan muerto tantos mentores, aunque se haya intensificado superlativamente la opresión cultural, aunque el pensamiento único de la aldea global se ensañe contra nuestros valores, venceremos.

El motivo natural es que cada niño que nace en nuestra Patria mama esa cultura allí donde el adversario no la sabe reconocer, desconociéndola el adversario precisamente debido a eso que Etienne señala como perdiéndose en la serie de filosofantes.

Por eso es que es de menor valor su capítulo agregado sobre Heidegger, ya que Etienne no pudo captar por completo, tras las holderlinianas opacidades del último escritor de la Selva Negra, su desesperada procuración contracorriente de aquello que se iba perdiendo en aquel proceso histórico.

También debido a eso es que confío ganar esta guerra sostenidos en nuestra cultura y en su expresión de los valores absolutos del ser nacional, ya que Cabandie, el agotador posmarxismo capitalista, y las valoraciones relativizantes de la educación mediática no tienen medios para robotizar y estultificar al hombre argentino. Tratan de hacer con la argentinidad lo mismo que rabbis y gnósticos, Spinoza, Kant y Hegel (para seguir la ilación que Vd. me trae), hicieron con aquello referido por el núcleo de ese importante libro.

Pero tal como el Kcógito (que Etienne, y en mucho más bajo nivel este humilde servidor, estudiamos bien por fuera del vaho de estufa del antiguo escolar jesuita), cada argentino que nace lo encuentra en sí y en torno a sí. Por eso no pueden escamoteárselo, menos aun porque tal aquello referido por el núcleo de ese importante libro tampoco lo saben ver. Y no sólo por serles casi imposible es que no intentaré hacérselo ver. Es que conviene que ese Einsicht les siga eludiendo por siempre.

Confíe, pues, y pelee, amigo: el ser nacional vive y existe. Está en... no; no caeré en la tentación de abaratarlo aquí, proporcionándole su ubicación al enemigo. El mismo patriotismo suyo se la revelará mientras ellos siguen a oscuras.

¡Grande Etienne!

Otro abrazo,
Á. B. L.

Errata

Donde dice: "Si bien podemos distinguir entre ente y ser en el plano especulativo"...
Debe leerse: "Si bien podemos distinguir entre esencia y existencia en el plano especulativo"...

Ps. A pesar de lo anterior, querido Á.B.L., mucho me gustaría localizarlo en el manifestación del 13 del corriente a los efectos de insinuarle pida mi mano. Sigo soltera a los 50. Claro, los hombres generalmente no pretenden el corazón de damas inclinadas a las disquisiciones.

¡ZZ Ztephanus Paulus, ZZ Ztephanus Paulus, HELPPPPPPPP !!!!!!!!!

¡Estamos pirdidos, jefe! ¡ Escóndame tras esa toga de alfombra persa que lleva puesta! Que le están buscando la quinta pata al gato famélico ...

--
(ejem, recobrando la compostura, uff)
Eh, je je, V-An: mirá la que te perdiste por no llevarte la compu a Gallegos...

Ese Maradona, ¿no es un jugador de pelota del Proceso?

Primera vez que oigo nombrar a un homónimo del célebre Maradona, quien falleció casi centenario, creo, tras una entrega modelo a sus pacientes. Me dicen que este homónimo es un jugador de pelota de Proceso Cívico-Militar para la Reconstrucción Nacional, movimiento, este, que asumió el poder político justo cuando los guerrilleros urbanos (tras siete años de plantar bombas e intimidar a la gente) estaban a punto de hacerlo y los bloqueó, no sin librar cruentos combates en que logró causarles casi cinco mil bajas, contra unas tres mil padecidas por ese gobierno y la población civil. Han pasado más de tres décadas; además, aunque de "fóbal" no entiendo nada, me dicen que es un juego en el que hay que correr como media hora. En consecuencia me parece lógico que después de tantos años dicho homónimo pierda, por no poder competir con corredores más jóvenes. Pienso que lo mismo le ocurriría en nuestros días a casi todos los oficiales y funcionarios de aquel gobierno defensor de la institucionalidad. ¿O no? ¿A quién se le ocurre, pues, ponerlos a competir en un campeonato de correr sin parar en pos de un globo llevado por el viento? Además, el individuo de la foto se parece mucho al almirante Massera. Pero este hoy debería andar cerca de los ochenta años. ¿Es acaso un hijo de Massera, o es una foto antigua del mismo? No sabía que el almirante tolerara ni menos gustara de hábitos incivilizados y primitivos como los tatuajes, así que -creo- no debe ser una foto antigua del mismo: no lo imagino haciéndose tatuar una efigie de Lord Byron como la que luce el fotografiado.
Saludos,
Zenón

EL SUFIJO "ISTA"

«-ista. Aunque resulta difícil etablecer límites estrictos, podemos agrupar los derivados en –ista en cuatro grandes apartados:

a) Designaciones profesionales que pueden ser prácticamente de todo tipo: música (organista, acordeonista, solista, fagotista, etc.), literatura y prensa (novelista, articulista, cronista, cuentista, etc.), ciencia (analista, economista, lingüista, etc.), actividad económica (accionista, cambista, agiotista, contratista, economista, etc.), trabajos manuales (ceramista, ebanista, electricista, etc.), marginales (perista, espadista, contrabandista, carterista, etc.), mundo del espectáculo y del deporte (equilibrista, transformista, contorsionista, ajedrecista, deportista, futbolista, surfista), etc.

b) Convicciones políticas (abolicionista, centrista, derechista, regionalista, terrorista, etc.), religiosas o filosóficas (budista, existencialista, humanista, etc.) científicas (conductista, estructuralista, generativista, etc.), artísticas (dadaísta, expresionista, conceptista, etc.).

c) Descripciones del carácter de una persona, la mayoría de las veces co una orientación negativa: alarmista, camorrista, cobista, cuentista, juerguista, ventajista, sablista, etc. vs. bromista, detallista.

d) Designaciones de participantes o miembros de un grupo: asambleísta, ateneísta, congresista, corista, cursillista, etc.

Pero sin UN BASE DERIVATIVA pertenece al reino de LO RELATIVO y/o de aquello que dejó Goya :"los sueños de la razón PRODUCEN MONSTRUOS"

Así ¿como se pluede ser CORISTA SIN CORO? ¿Cómo se puede ser NACIONALISTA SIN NACIÓN?

Es solo un ideal.

Y si ESE IDEAL está fundado en UN DROGADICTO, UNA PELOTA, UN SANDRO PORNÓGRAFO, y otras "exquisiteces", entonces "EL SER NACIONAL" es la mierda que supimos conseguir.

Andá a cantarle a Gardel.

Videlista.

respuesta a NACIONALISTA

Sr. Estimo que lo que puso es una jodita n o????
Si realmente piensa que este engendro representa el ser nacional, creo que se le fue a la mie... la brujula.!!!!