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Un simple sacerdote

Una carta del Padre Martín Lasarte, salesiano, desde Angola , África.

No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra la ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina; que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan hogares transitorios para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violados y buscan un refugio. 


"Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece" 

No pretendo hacer una apología ni de la Iglesia ni de los sacerdotes. 
El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. 
Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. 

 

Soy un simple sacerdote católico uruguayo que hace 20 años vivo en Angola .Me siento feliz y orgulloso de mi vocación.

Me da un gran dolor por el profundo mal que sacerdotes que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos.

Veo en muchos medios de información, la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. 

Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos más recientes… 

¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! 

Pienso que a los medios de información no les interesa que yo haya tenido que transportar por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena ( Angola ), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas. 

No ha sido noticia que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en Moxico mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas;  que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños... 

No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. 

No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra la ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina; que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan hogares transitorios para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violados y buscan un refugio. 

Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados. 

No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a cero positivos… o en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar. 

No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, lo hayan transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino;  que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un asalto en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. 

En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región…  Ninguno pasa los 40 años.

No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve. 

La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia , esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. 

P. Martín Lasarte, salesiano, en Angola , África. 

 

Comentario Druídico: Aun con las reservas del caso, ha conmovido mi corazón druídico de piedra.

Comentarios

Las reservas del caso?

Mi querido Druida... ¿Cuáles son las reservas del caso? Yo leo la vida y la obra de un sacerdote que sigue el camino que Jesús le ha indicado... No he podido leer entre líneas ninguna "heterodoxia" en lo que este misionero dice...
In dómino
Aloysius

Hoy en día

los sacerdotes tienen que probar que son ortodoxos. Además, estando en Africa uno puede presumir cierta "flexibilidad" litúrgica.

Pero no es culpa de ellos. Son víctimas de sus seminarios. Es claro que el P. Lazarte tiene una fuerte identidad sacerdotal. Mas, muy a su pesar y al mío, tal vez no entienda completamente el "munus sanctificandi". Tal vez digo, y allí está mi reserva. 

Mientras no demuestre lo contrario, todo sacerdote posconciliar, tiene una formación defectuosa.

Este comentario me llena de

Este comentario me llena de asombro. Como se atreve a dudar de la labor apostólica de este sacerdote o de miles! Quién es para juzgar y dudar si este sacerdote cumple con el "munus sanctificandi", o si lo entiende. Vaya atrevimiento y después se quejan si se les dice fariseos!
Permítame entonces a mí dudar si Monseñor Williamson o algun otro sacerdote pre-conciliar o como gusten llamarlos, cumple y entiende el "munus docendi" o el "munus regendi". Particularmente no tengo pruebas de ello por lo tanto considero que tienen una formación defectuosa.
Se necesitan más Padres Lasarte y menos Williamson. ¿No le parece?
Ya que empezó, juzgue entonces quien obra más acorde con Dios y quien con el Sumo Sacerdote. Le tiro una imágen que explica San Pablo (Hb 9), donde el Apóstol muestra que mientras el sumo sacerdote entraba a la Tienda una vez al año con la sangre de las víctimas, Cristo, el gran sumo sacerdote, ofrecía Su propia sangre y entraba al Cielo mismo, donde Él “también intercedía por nosotros”
¿A quien se parece el Padre Lasarte?
Muy desafortunado su comentario señor González.

Yo no dudo de la labor apostólica del P. Lazarte

Solo presumo que tiene mala formación, lo cual en parte se evidencia en la exposición de su actividad apostólica, limitada a lo asistencial. Que probablemente no conozca bien la liturgia, y estando en Africa le falte el ámbito en el que formarla, más bien reciba influencias contrarias.

Son realidades a la vista de todos. Si Ud. no la puede ver... bueno, tal vez a Ud. mismo le haga falta un regreso a los buenos libros.

No puede presumir para decir

No puede presumir para decir algo semejante, debe tener certeza y usted no la tiene. Los "probablementes", no sirven. No se puede juzgar a alguien que tal vez se ha formado como se debe antes de ir a ese continente. El suponer y presumir puede llevarnos a juzgar mal a una persona. Simplemente no juzgue y trate de imitarlo en lo que vea a su alrededor, no hace falta irse tan lejos. Verá cómo empezará a conocer a Dios siendo Su mano para aliviar al otro.
A Dios no lo encontrará en los libros, recuerde esto.

Según el padre Lazarte

"La vida de un sacerdote normal" (la descripción que él hace) no incluye misa, oración, catecismo, sacramentos... solo acción social y sanitaria... ¿Qué es lo que presumo sin fundamentos? Son sus propias palabras. 

Y si cree que para salir en los medios debe ocultar la función más excelsa del sacerdote, entonces mi teoría de la mala formación se prueba por el mismo hecho.

Ahora ya sí que me voy del todo

Estimado Marcelo González,

Soy el P. Rodrigo Hernández, de España. Hace tiempo le escribí en un comentario sobre la Renovación Carismática en Corea, creo recordar. A lo que usted me respondió estupendamente.

Le dije que dejaría de leer su página web, y en cierto sentido así ha sido. Aunque de vez en cuando me he dado algún "paseo" por aqui -pues hay cosas interesantes-. Pero después de este comentario suyo ya sí que no volveré.

"Mientras no demuestre lo contrario, todo sacerdote posconciliar, tiene una formación defectuosa" ¿Realmente lo cree así? ¿Tengo que demostrar la sana doctrina de la formación teológica que he recibido, o SER en todo sacerdote de Jesucristo? ¿Es usted quien marca la medida de la buena o mala formación? ¿Es un problema haber nacido después del Concilio Vaticano II?

Disculpeme, pero me parece muy grave esa acusación que hace. Muy grave.
Sr. González, le agradezco de corazón la utilidad de lo que hasta hoy he recibido (mordiéndome la lengua, o los dedos, en muchos casos) en esta página web; pero quiero que sepa que desde este momento, no visitaré más su cuenta.

Eso sí, mañana, cuente con que rezaré por usted y su equipo en la Santa Misa. Santa Misa que celebro como renovación del sacrificio de la Cruz siguiendo las rúbricas de la Santa Madre Iglesia. Cuente con mi oración.
Y por favor, no sospeche de todo por sistema.

Un saludo en Cristo,

P. Rodrigo Hernández
Madrid, España

Estimado Padre Rodrigo,

Ud. puede entrar y salir cuando quiera. Interpreto que su declaración es un testimonio, más que un anuncio necesario de su futura conducta. 

Pues bien, le voy a responder a su objeción con la esperanza de que entienda mi trabajo y mis intenciones. 

1) Querido padre, en esta literatura polémica que escribimos en la web, con frecuencia usamos de algunos recursos o tropos de la literatura general. La aseveración que ha Ud. lo ha herido debe leerla como una hipérbole. 

2) Mi intención es la de acicatear a sacerdotes jóvenes para que hagan revisión histórica. Es triste ver como muchos, la mayoría, dan por sentado que la Iglesia se fundó en 1965. Así, pues, estas punzadas ponen a los sacerdotes, a veces, muchas veces, ante un desafío: ¿será verdad algo de lo que dice el tío este? O sea, yo. 

3) Pero Ud., mi estimado Padre, ya me conoce y sabe que yo no hablo en defensa de ideas propias (aunque con frecuencia cometo errores propios) sino que intento sostener una polémica revisionista. De modo que mi opinión aquí no cuenta mucho si no está al menos encaminada en los carriles de pensadores y doctrinas consagradas por la Iglesia. 

4) De todos modos, y más allá de las formas, lo conmino a que haga una encuesta y me responda con la sinceridad que le reconozco, si sus colegas de generación y los más jóvenes, tienen buena formación doctrinal, litúrgica, etc. Si saben para qué son sacerdotes.  Esto es algo que le reconozco al P. Lazarte y con alegría, pues yo mismo soy hijo de Don Bosco, y ya quisiera ver de nuevo los curas que alegraron mi niñez (que no mi juventud, porque en ese entonces ya entraron en colapso).

5) Estimado Padre, lo desafío amistosamente: Mándeme los nombres de 10 curas de su generación que hayan leído la Pascendi, la Mediator Dei (leído y estudiado, por cierto) y que conozcan el rito tradicional, al menos como parte de la formación cultural propia de un sacerdote del rito latino. Y de paso, que sepan la existencia del Iota Unum de Amerio y hayan tomado la determinación de hojearlo y refutarlo al menos en sus planteos básicos.

6) En este sentido digo que todo cura posconciliar (no es un cargo, sino una registración cronológica) debe acreditar su buena formación, como aquellos abogados o médicos que se recibieron en medio de una crisis universitaria. Ya no basta "el título". Hay que dar reválida. 

Y eso es todo. 

Gracias por sus oraciones, que aprecio de corazón. Cuente con las humildes mías.

Marcelo González

Otros

como Pedro Opeka, o Ruth Pfau, hacen una gran obra, pero no nos
olvidamos junto a ellos de los laicos entregados al evagelio en múltiples
caminos.

Me queda ante las acusaciones en Bélgica y otros estados, el interrogante
de porqué los casos pretenden encontrarlos siempre en estructuras católicas.

Pablo E.