Hemos leído el mensaje de Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, con motivo del Domingo de Ramos. Y saludamos con alegría que el prelado recordase un aspecto tan importante de esta fiesta, (litúrgicamente, Segundo Domingo de Pasión), tantas veces omitido y hasta negado: la realeza de Cristo.
Aguer recuerda repetidamente en su mensaje esta realeza:
“Jesús reina, pero reina desde la Cruz. Precisamente esa aclamación al Rey Mesías se va a transformar, pocos días después, en el pedido de su muerte y allí se va a cumplir lo que Jesús había preanunciado: “Cuando Yo sea elevado en lo alto atraeré a todos hacia mí”.
“Jesús reina desde la Cruz. Allí es donde se manifiesta el amor del Padre que lo entrega y el propio amor de Jesús que se entrega por nosotros. Su realeza es, entonces, la realeza de la caridad”.
“Cristo reina ante todo en el corazón de aquellos que lo reciben como Rey. Pero los que lo recibimos como Rey no nos contentamos simplemente con creer en Él, sino que el vigor y la profundidad de nuestra fe se manifiesta en nuestra conducta y se proyecta en todo lo que hacemos”.
“Entonces, son los cristianos los que están llamados, por el mismo ejercicio de la vida de fe, a ir transformando la realidad social de tal manera que esta se convierta en Reino de Cristo”.
Estos párrafos, no dicen sino la verdad que la Iglesia siempre ha proclamado y exaltado particularmente con la institución de la Fiesta de Cristo Rey, por el Papa Pío XI, mediante su Carta Encíclica Quas Primas, del 11 de diciembre de 1925.Sin embargo, no por ser verdad lo que afirma Mons. Aguer dejamos de intuir que no es toda la verdad. Repasando este importante documento del Magisterio apostólico hasta nos parece ver en la alocución del obispo de La Plata un seguimiento de la argumentación de Pío XI, aunque un seguimiento que selectivamente ha omitido completar aspectos hoy controvertidos por los obispos en general y hasta por el propio magisterio conciliar. Citamos dos párrafos más de lo dicho por Aguer donde se acentúa esta impresión aunque ya está en germen en los antecitados:
“Ahora bien, ese reinado de Cristo no se impone. No se impone por la fuerza de las armas, no se impone tampoco por la decisión de un Parlamento democrático, (sabemos muy bien que los Parlamentos democráticos suelen votar cosas que son disparatadas e ir a contramano de la Verdad). No, se impone simplemente por la fuerza de la fe y el amor”.
(¿Leímos mal o se insinúa un cierto desánimo ante el desafío de proclamar la ley divina como fundamento de las leyes humanas?)
“Cada Semana Santa, en este inicio admirable con la entrada de Jesús en Jerusalén, nos recuerda esta realidad fundamental de la fe y de la vida cristiana: Cristo es nuestro Rey. Cristo es el Rey Universal y, como decimos en el Credo, su reino no tendrá fin cuando Él venga al fin de los tiempos a juzgar a los vivos y a los muertos. Pero ya, desde ahora, Él reina en el corazón de los creyentes. Y son los creyentes, son los fieles, son los cristianos quienes por la proyección de su vida en la realidad social, a través de la actividad cotidiana, tienen que ir transformando las estructuras temporales para que estas se acomoden al designio de Dios. Ese es el camino de la verdadera paz y de la verdadera prosperidad de los pueblos.”
(¿Leímos mal, o solo se mencionan el reino de Cristo en los corazones y el Reino de Cristo de la realización parusaíca, no así el reinado social de Cristo?)
Apenas comenzamos con la relectura de la Quas Primas encontramos esta afirmación: “se dice con verdad que Cristo reina en los corazones de los hombres porque, con su supereminente caridad y con su mansedumbre y benignidad, se hace amar por las almas de manera que jamás nadie ha sido ni será nunca tan amado como Cristo Jesús. Mas, entrando ahora de lleno en el asunto, es evidente que también en sentido propio y estricto le pertenece a Jesucristo como hombre el título y la potestad de Rey; pues sólo en cuanto hombre se dice de El que recibió del Padre la potestad, el honor y el reino; porque como Verbo de Dios, cuya sustancia es idéntica a la del Padre, no puede menos de tener común con él lo que es propio de la divinidad y, por tanto, poseer también como el Padre el mismo imperio supremo y absolutísimo sobre todas las criaturas”.
Es decir, Cristo reina en los corazones, pero no solo en los corazones, porque limitar a esto u omitir lo demás este reinado ni siquiera refleja el sentido propio y estricto de esta realeza: el imperio supremo y absolutísimo sobre las criaturas.
Y en la alocución de Mons. Aguer no vemos reflejado este aspecto propio y estricto de la realeza de Cristo, particularmente cuando remata sus palabras con este texto:
“Y son los creyentes, son los fieles, son los cristianos quienes por la proyección de su vida en la realidad social, a través de la actividad cotidiana, tienen que ir transformando las estructuras temporales para que estas se acomoden al designio de Dios. Ese es el camino de la verdadera paz y de la verdadera prosperidad de los pueblos”.
Afirmación que nuevamente bordea el tema más espinoso pero no entra en él, es decir, en el reconocimiento social de la Realeza de Cristo, no solo por el conjunto de los creyentes, sino por las autoridades públicas, que fueron apartadas del suave imperio de su Rey por esa “peste” del laicismo. Así lo juzgó Pío XI, haciéndose eco de innumerables otros textos previos el Magisterio.
Más adelante, dice el Santo Padre: “Y si ahora mandamos que Cristo Rey sea honrado por todos los católicos del mundo, con ello proveeremos también a las necesidades de los tiempos presentes, y pondremos un remedio eficacísimo a la peste que hoy inficiona a la humana sociedad. Juzgamos peste de nuestros tiempos al llamado laicismo con sus errores y abominables intentos; y vosotros sabéis, venerables hermanos, que tal impiedad no maduró en un solo día, sino que se incubaba desde mucho antes en las entrañas de la sociedad.
“Se comenzó por negar el imperío de Cristo sobre todas las gentes; se negó a la Iglesia el derecho, fundado en el derecho del mismo Cristo, de enseñar al género humano, esto es, de dar leyes y de dirigir los pueblos para conducirlos a la eterna felicidad.
"Después, poco a poco, la religión cristiana fue igualada con las demás religiones falsas y rebajada indecorosamente al nivel de éstas. Se la sometió luego al poder civil y a la arbitraria permisión de los gobernantes y magistrados. Y se avanzó más: hubo algunos de éstos que imaginaron sustituir la religión de Cristo con cierta religión natural, con ciertos sentimientos puramente humanos. No faltaron Estados que creyeron poder pasarse sin Dios, y pusieron su religión en la impiedad y en el desprecio de Dios”.
Podríamos entender las palabras de Mons. Aguer citadas antes como un eco de la primera frase de este párrafo: “Y si ahora mandamos que Cristo Rey sea honrado por todos los católicos del mundo, con ello proveeremos también a las necesidades de los tiempos presentes, y pondremos un remedio eficacísimo a la peste que hoy inficiona a la humana sociedad”. Hace falta un poco de buena voluntad, pero a nadie se le niega. No obstante lo cual subsiste la impresión de que este remedio que el Papa cree será eficaz para “proveer a las necesidades de los tiempos presentes”, solo es efectivo si se aplica a la desaparición del laicismo o secularismo, como condición de “la verdadera paz y felicidad de los pueblos”, propósito loable, este último, que manifiesta el arzobispo. Mas la palabra “laicismo” ni siquiera se menciona en el texto de Mons. Aguer.
Y aunque, claro, siempre se puede decir que está implícito. Huelga encarecer la importancia de que estas cosas se digan de un modo explícito a riesgo de caer en una cierta timidez en el sostenimiento de los derechos de Cristo, de la que habla en la misma encíclica el santo Padre:
"... la dulce esperanza de que la fiesta anual de Cristo Rey, que se celebrará en seguida, impulse felizmente a la sociedad a volverse a nuestro amadísimo Salvador. Preparar y acelerar esta vuelta con la acción y con la obra sería ciertamente deber de los católicos; pero muchos de ellos parece que no tienen en la llamada convivencia social ni el puesto ni la autoridad que es indigno les falten a los que llevan delante de sí la antorcha de la verdad. Estas desventajas quizá procedan de la apatía y timidez de los buenos, que se abstienen de luchar o resisten débilmente; con lo cual es fuerza que los adversarios de la Iglesia cobren mayor temeridad y audacia. Pero si los fieles todos comprenden que deben militar con infatigable esfuerzo bajo la bandera de Cristo Rey, entonces, inflamándose en el fuego del apostolado, se dedicarán a llevar a Dios de nuevo los rebeldes e ignorantes, y trabajarán animosos por mantener incólumes los derechos del Señor.
"Cierta apatía y timidez de los buenos se ve, claramente, hoy, no solo en los fieles, sino principalmente en el clero, que no se anima a decir las cosas en su dosis pura de verdad, sino atenuada por fórmulas más al uso de los tiempos.
“La celebración de esta fiesta, que se renovará cada año, enseñará también a las naciones que el deber de adorar públicamente y obedecer a Jesucristo no sólo obliga a los particulares, sino también a los magistrados y gobernantes".
Ahí sí, está la verdad completamente expresada: las naciones tienen el deber de adorar y obedecer públicamente a Jesucristo, en sus ciudadanos particulares, magistrados y gobernantes. Esto debe decir el pastor, sin reservas. Como la dice el papa Pío XI en Quas Primas:
“Viniendo ahora a explicar la fuerza y naturaleza de este principado y soberanía de Jesucristo, indicaremos brevemente que contiene una triple potestad, sin la cual apenas se concibe un verdadero y propio principado. Los testimonios, aducidos de las Sagradas Escrituras, acerca del imperio universal de nuestro Redentor, prueban más que suficientemente cuanto hemos dicho; y es dogma, además, de fe católica, que Jesucristo fue dado a los hombres como Redentor, en quien deben confiar, y como legislador a quien deben obedecer.
“Los santos Evangelios no sólo narran que Cristo legisló, sino que nos lo presentan legislando. En diferentes circunstancias y con diversas expresiones dice el Divino Maestro que quienes guarden sus preceptos demostrarán que le aman y permanecerán en su caridad. El mismo Jesús, al responder a los judíos, que le acusaban de haber violado el sábado con la maravillosa curación del paralítico, afirma que el Padre le había dado la potestad judicial, porque el Padre no juzga a nadie, sino que todo el poder de juzgar se lo dio al Hijo.
“En lo cual se comprende también su derecho de premiar y castigar a los hombres, aun durante su vida mortal, porque esto no puede separarse de una forma de juicio. Además, debe atribuirse a Jesucristo la potestad llamada ejecutiva, puesto que es necesario que todos obedezcan a su mandato, potestad que a los rebeldes inflige castigos, a los que nadie puede sustraerse”.
Como puede verse, el reinado de Cristo es mucho más que un reinado en los corazones (aunque no podría ser mucho más sin lo primero) pues obliga a un correlato social, al menos en grado de proclamación e intento. Si esta proclamación y este intento no se producen, la nación apostata y Cristo inflige castigos a los que nadie puede sustraerse. Lo más habitual, no deja al arbitrio de nuestra propia locura.
Esto muy probablemente sea lo que nos sucede a las naciones que hoy ya casi podemos llamar ex católicas: Cristo reina por ausencia y la peste del laicismo con sus consecuencias políticas, sociales económicas y morales nos hunde en la miseria día a día.
Nota: los textos de Pío XI citados pueden leerse en ]]>![cdata[Quas Primas]]>

Comentarios
JB, sin el problema del Domingo de Ramos
El primate celebró este Domingo de Pasión II ayer, sabbat, con la procesión y misa en Flores (junto a Marronetti, supongo). Así que el cardenal no tiene el problema de Aguer con eso de la realeza de NSJC y demás temas que en nada le importan. Empezando porque hizo anticipar la recepción a Jesús a la tardecita de día previo al domingo, cuestión de no molestar al domingo. Ni al mundo del laicismo. A la usanza de Corpus... todo pasa al sábado, y el domingo, que crepe...
¡Pensar que un cura notable, ex secretario de un arzobispo metropolitano (y primado) me dijouna vez que BUENOS AIRES NECESITA UN PRINCIPE!
Bueno, perdón por lo de príncipe, que suena a Maquiavelo, como JB, ¿no?
Feligrés desencantado.
la arenga del cura
¿Ud. está desencantado? yo estoy calentito.
El domingo asistí con mis hijas a la "solemne" bendición de ramos. El cura empezó a cantar alguna viejas lo seguían y otras conversaban entre ellas yo no canté porque no se la letra.
Al termino del primer canto y observando que pocos de los concurrentes cantaron nos arengó diciendo: "vamos! el que no canta es un maricón"
No traje ramos a mi casa.
Me reservo el nombre del cura, la parroquia y otras "curiosidades" que ocurrieron antes y durante la Santa Misa.
Francisco.
En la Basilica de Flores?, no
En la Basilica de Flores?, no importa donde sea: dígame que es una joda suya por favor.
Cat3/4
DISCULPE.con respeto personal
pero, para qué siguen yendo a esos quilombos? ¿ No tienen acaso la verdadera Misa y los verdaderos Sacramentales? ¿o ser masoquista es precepto?
Hay que convencerse que esos ritos de las Nueva Religión Ecuménica de la Roma hodierna, son el UMBRAL del Anticristo, QUE YA ESTÁ PUESTO pero que desconocemos en quien está encarnado. Y esas son las ramas de una higuera seca.
PD:parece que por el momento,al igual que el "mesías" judaico, sea el CONJUNTO de ese "pueblo" de la Iglesia construída sobre los elementos que aún permanecen de la verdadera Iglesia pero que están FALSIFICADOS.
Venga con nosotros a las catacumbas, y experimentara un peregrinaje esjatológico purgante de una, necesaria y contingente felicidad para refigerio de su alma. ¿Donde? en la FSSPX.único baluarte inexpugnable de la Tradición Católica. Y si hay alguna "biensonante", no se engañe, son apariencias de tradición. Porque VERDADERO es lo que tiene origen en sus causas: Doctrina y Magisterio Bimilenario y Santo Sacificio de la Misa (no "cena del Señor" con presidente de la asamblea en vez de Sacerdote de frente a los fieles y no CARA A DIOS, que está en el Sagrario).
Felices Pascuas en Nuestro Señor Jesucristo (aclaremos por si las moscas sinagogales zumban en las almas incautas)
Che Sterton.
OBEDIENCIA DEBIDA
"Ni al mundo del laicismo". Que promueve en versión SANA la laicidad a la que obedece JB y su banda de la CEA, pese a la restarurada mención de la Reyecía de Cristo, por el biensonante Mons.Aguer (claro, pero ¡de cara el pueblo y de espaldas el Rey de Reyes, o de costadete pa no darle la espalda!)
Feligrés encantado de seguir en la SANTA Religión Católica Tradicional de SIEMPRE . Y destaco SANTA porque santo es lo que está SEPARADO, segregado (hoy por la Roma Modernista) de lo NO SANTO, o SANTO FALSIFICADO, es decir PROFANO.
Felices Pascuas en Cristo.
CEA y elecciones 2011
No hablo de las generales, sino de las internas de la CEA. ¿Alguien sabe cuándo son, este año?
arzobispo de bs as
Un amigo mio, de los clerigos que viajan a Roma y conversan con los jefes, me comento que alli se dice que la sede Bs As no se analizara antes de febrero del 2012. Que en general se pensara en alguno que ya sea arzobispo. Que a la Argentina la vean con turbuilencias internas de la Iglesia y con preopucpaciones respecto al gobierno. Que habra que buscar alguien adecuado para ese panorama. POR LO CUAL, A ESPERAR MARZO O ABRIL
sede primada
El chisme de Roma no innova nada. Suele ser asi. Ademas hay que pensar que siendo un cardenal, capaz que sigue por un par de años mientras la salud lo acompañe. Si le nombran un coadjutor no puede ser uno que pertenezca a una linea muy opuesta. Si lo dejan solo por un par de años, entonces es posible pensar que venga un cambio de estilo o linea pastoral.
Viernes Santo
El viernes Santo participe en el viacrusis con algunas amigas, de la plaza congreso hasta plaza de mayo pero no pude aguantar la cara de Monseñor Eduardo Garcìa, y al lado tenìa al amigo fiel al sacerdote Alejandro Russo que participò activamente en esta tarea sucia, Monseñor Garcìa parecìa herodes vestido de rojo, luego de destrozar una Congregaciòn de Hijas del Divino Salvador que durò ya màs de 200 años y sobre todo las almas de muchas hermanitas. Asi que volvì porque no pudo aguantar mis ojos.
Muy felices Pascua amigo lector.