Enviado por Moderador el Lun, 06/06/2011 - 19:22.
in
Obispo:
Mons. Jorge Rubén Lugones, SJ En la diócesis de Lomas de Zamora un grupo de fieles preparó una carta solicitando al obispo Mons. Lugones la Misa por la forma Extraordinaria. La misma está siendo distribuida para ser firmada por los distintos interesados.
Los interesados deberían contactarse a: juanchoderosas@hotmail.com.
Con toda certeza, Mons. Lugones hará lugar al pedido conforme a derecho, en comunión con los deseos y recomendaciones del Santo Padre. Seguiremos las alternativas de esta petición.


Comentarios
tambien se pueden contactar
tambien se pueden contactar con unavocelomas@hotmail.com . Y recomendamos que miren Una Voce Lomas de Zamora.
Problemas con el mail
Sr. Moderador: intenté enviar un mail a la dirección indicada y me responden que es errónea. Por favor, podría verificarla? Quizás falta alguna letra. Estoy interesado en adherirme a la petición. Gracias. Miguel Grosso.
dirección para comunicarse
unavocelomas@hotmail.com
No me haga reír
Seguramente tiene la escuela de su cófrade Bergoglio. A lo mejor también él los manda a misa en el Carmen o en San Miguel Arcángel, que están tan lejos de Lomas como Liniers (más o menos).
Estos tipos no tienen arreglo y hasta que desde Roma no les rompan la cabeza, van a seguir abusando de sus fieles. Para algo son obispos: ¡qué tanto!
No me haga reír II
"... hasta tanto que desde Roma no les rompan la cabeza..."
No me haga reír Ud...., ¡qué tanto!
Bergoglio
Roma no le va romper la cabeza al cardenal y sus còmplices que son muchos, pero sì lo puede dejar colgado del àrbol màs alto de la capital para que sea aborrecidos por todos los que sufrieron graves perjuicios por este ladròn sin destino, que cada vez se sigue apoderando de lo que no le pertenece.Asì termino judas despues de entregar a su Maestro, èl mismo se subiò al àrbol ahorcandose por reconocer la maldad que habìa cometido. Asi terminan lo que lejos de obrar segùn el ESPIRITU DE DIOS se dejan dominar por la ambiciòn del querer tener cada vez màs
a los amigos tambien...
Estoy cansado de escuchar de ciertos curas "soy amigo de Bergoglio" y con sus actitudes lo unico que hacen es perjudicar mas la imagen -ya perjudicada- de Bergoglio... a esos tambien hay que parase en la puerta de la parroquia de ellos y decirles "vayanse por favor !!!! " y dejense de madarse la parte por favor!!!!
No pongo mi nombre porque los curas que lean esto saben bien quien soy
¡Cuánto veneno que se destila
¡Cuánto veneno que se destila en esta página!
En cierta oportunidad, el
En cierta oportunidad, el Prof. Plinio Côrrea de Oliveira (1908 - 1995), fundador de Tradición, Familia y Propiedad de Brasil e inspirador de todas las TFPs del mundo todo, comentaba a raíz de un problema X dentro de la Iglesia, que la estructura jerárquica de la misma, a veces se comportaba como si la Iglesia fuese un Campo de Concentración. Ahora, viendo esta nota de pedido, me volvió ese comentario a la memoria ya que, cómo es posible tener que pedir autorización para rezar una Misa que ha sido rezada durante cinco siglos seguidos?Será que el día de mañana tendremos que pedir autorización para poder rezar un Padrenuestro o un Ave María? En cambio los progresistas de toda laya, no precisan autorización alguna para rezar misas en playas seminudistas o en Iglesias llenas de animales o hacer ceremonias ecuménicas con todo tipo de herejes y enemigos de la Iglesia que haya sobre la faz de la tierra. Ante esta situación, queda una pregunta pendiente de contestación: "Quién es católico dentro de la Iglesia Católica?".
Mirá vos a quién se
Mirá vos a quién se reivindica en esta página: al fundador de Tradición, Familia y Propiedad. ¡Qué asco!
¿Quien firma?
¿Fito Páez?
regla fundamental
es preferible pedir perdon que pedir permiso... seguro que va a llegar el momento que tendremos que pedir permiso hasta para entrar a rezar un rato... a confesarse.... y pedido el permiso tendre que esperar un tiempo mas un tiempo mas otro tiempo... yo hago y si me dicen algo les respondo " uy perdón..."
H. M.
W...Bergoglio.
Una pregunta, ya habrà hecho su renuncia el cardenal Bergoglio, o serà que pide estar más y quien lo reeplazarà que trama estará haciendo JB Bergoglio para que le reemplase su candidato.-
misas posteriores al concilio vaticano II
Quisiera saber si los carismaticos para ustedes incurren en abusos liturgicos, como por ejemplo los carismaticos que llenan las iglesias, y aplauden y levantan las manos y otras cuestiones, si hay curas que incurren en esto.
ud. lo pregunta en serio
Ud. lo pregunta en serio?
Abusos carismáticos
Ud. pregunta: "Quisiera saber si los carismaticos para ustedes incurren en abusos liturgicos": no incurren en abusos litúrgicos, porque esas reuniones son de un culto protestante, gritón y escandaloso como algunos cultos protestantes. Es verdad que llenan los templos y levantan las manos y gritan como desaforados, inclusive lo hacen en templos católicos que los curas ecumenistas les prestan a esos protestantes para hacer ese culto gritón.
Espero que le sean de utilidad estas sencillas respuestas. MAB
De los supuestos "abusos" de la Renovación Carismática Católica
Como debe ser corregido al que se equivoca cuando ha incurrido en error de buena fe,no es este el caso a mi entender,porque al suscripto previo MAB le "consta" que los los Católicos Apostólicos Romanos de la RCC...SON PROTESTANTES...Es un dechado de inteligencia este MAB.Se ha olvidado de citar lassss fuentes para dar esa opinión.Y en lugar de ello cuenta un par de historietas chismosas.Es su estilo MAB.MAB serás varón o mujer?
Vamos al tema MAB.
Comenzá por aquí.
La Iglesia primitiva fue carismática
Después del destierro cesó la profecía en Israel; únicamente quedó el "eco de la profecía" y se esperaba con ansia la llegada del Mesías para que de nuevo la profecía y sus fenómenos concomitantes se derramasen sobre todo el pueblo mesiánico, no sólo sobre algunos privilegiados. Lo había profetizado Joel 3.
Efectivamente, el día de Pentecostés, fiesta de la "clausura" de la Pascua, los judíos celebraban la donación de la Ley en el Sinaí y la constitución de la Alianza o Antiguo Testamento. Lo celebraban particularmente las clases sacerdotales y los esenios. Pero era una fiesta de carácter nacional, y por eso se llenaba Jerusalén de peregrinos llegados de la diáspora.
“Espíritu de Jesús”
Ese día de fiesta fue el escogido por el Señor para enviar al Espíritu Santo que había prometido.
Espíritu santo significa para el judaísmo sobre todo espíritu de profecía, y este sentido tiene muchas veces en el Nuevo Testamento. Pero para los cristianos significó, además, todos los dones comunicados por Dios e incluso lo que llamamos el Espíritu Santo con mayúsculas, es decir la Tercera Persona de la Santísima Trinidad.
Jesús ascendió al cielo, es decir, cesó de comunicar su presencia visible a los cristianos, para enviar al Espíritu Santo. Hasta el siglo IV, la fiesta de la Ascensión se celebró junto con la fiesta de Pentecostés, con lo que se subrayaba una finalidad importante de la Ascensión del Señor, o sea, el envío del Espíritu Santo, también llamado en el Nuevo Testamento "Espíritu de Jesús”.
Vino el Espíritu Santo el día de Pentecostés judío, y se comunicó con tal abundancia y extensión que Pedro, en su primera alocución a los judíos en tal fiesta tomó como texto la famosa profecía de Joel, en la que se profetizaba la donación del Espíritu de Dios a todo el pueblo mesiánico. Desde ese día, también fundacional de la Nueva Alianza o Nuevo Testamento, los dones del Espíritu Santo se comunicaron a todo el pueblo cristiano, no solamente a algunos individuos, particularmente agraciados con el don de profecía.
1 Koinonia, 33-34 pp 4-7
El P. Alejandro Díez Macho pertenece a los Misioneros deL Sagrado Corazón y actualmente es catedrático de Filología Bíblica en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid. Desde el año 1939 hasta el 1973 fue profesor de Lengua y Literatura Hebrea en la Universidad Civil de Barcelona, y es Doctor Honoris Causa por la Facultad de Teología, tanto de la Católica como de la Protestante, de Estrasburgo. Forma parte del grupo de la R.C. "Ntra. Sra. del Sgdo. Corazón " de Madrid.
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El sugestivo tema de los carismas
La Iglesia cristiana comenzó así a ser carismática.
Los dones que acompañan a la recepción del Espíritu Santo se llaman carismas (jarismata en griego) cuya definición es dones del Espíritu Santo para la edificación de la comunidad.
Esa es la diferencia básica respecto a los seis dones (en la Vulgata son siete, pues se añade el don de la piedad), que recibirá el Germen de David, el Mesías, y tras él, los cristianos. Dones que menciona Is 11, 2: don de sabiduría, de inteligencia, de consejo, de ciencia, de fortaleza, de temor de Dios. Estos dones se ordenan a la santificación del cristiano que los recibe. Son -dicen los teólogos- unos hábitos que acompañan al Espíritu Santo en el alma, a la gracia santificante, y que la habilitan para seguir las mociones del Espíritu aun en situaciones o circunstancias difíciles. Estos dones exigen la gracia santificante; los carismas, por sí mismos no la exigen. Por ejemplo, Caifás profetizó que convenía que muriese un hombre para salvar al pueblo, y Balaam pronunció, en contra de su voluntad, verdaderas profecías. Tanto Caifás corno Balaam son prototipos de personajes perversos.
No todas las comunidades cristianas primitivas recibieron en la misma medida los carismas, que aparecían preferentemente en las asambleas litúrgicas comunitarias. La comunidad más carismática fue la de Corinto.
Corinto, la comunidad carismática
Pablo habla de los carismas, sobre todo en el cap. 12 de la Primera Carta a los Corintios, y hace la valoración de uno de ellos, el de lenguas -muy apreciado por aquella comunidad- en el capítulo 14.
La comunidad de Corinto era "rica en toda cosa, en toda palabra y conocimiento" (1, 5); "no le falta ningún carisma" (1, 7). Era la comunidad carismática por excelencia.
La Primera Carta a los Corintios es polémica. Pablo se enfrenta, parece, a los cristianos gnósticos de la comunidad, que se creían "perfectos" precisamente por la "gnosis", por el "conocimiento" de los misterios divinos y por el "éxtasis". En consecuencia se consideraban llegados a la perfecta libertad cristiana, permitiéndose atentados contra la ética y desatenciones con otros cristianos débiles, cosas que Pablo no podía tolerar.
De entrada, Pablo recuerda a los corintios, en gran parte cristianos procedentes de la gentilidad, que, cuando eran paganos, el "éxtasis" los sacaba fuera de sí, de su libre albedrío, en el culto de los "dioses mudos". También en el culto cristiano de Corinto ocurrían fenómenos extáticos, extraños. ¿Producidos por poderes demoníacos o por el Espíritu Santo? La comunidad necesitaba un criterio para discernir la acción demoníaca de la acción del Espíritu.
Y Pablo lo proporciona: un cristiano verdadero no puede decir "maldito sea Jesús", como quizá -es la opinión de Smithals- algunos gnósticos cristianos decían refiriéndose a "Jesús" en cuanto hombre, pues, según ellos, Jesús-hombre nada tenía que
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ver con Cristo y, por tanto, con el Espíritu Santo. Por eso se atreverían a maldecir de Jesús-hombre esos gnósticos que profesaban que Cristo no había venido en carne. Eran los mismos que rechazaban la resurrección corporal de los muertos, precisamente por ser corporal; los que decían que la resurrección es puramente espiritual, y que había acontecido ya.
Tales gnósticos -viene a decirnos Pablo-, a pesar de su ciencia y de sus manifestaciones extáticas, no tienen el Espíritu Santo.
Las “cosas del Espíritu“
En cambio, los cristianos que confiesan que "Jesús es el Señor", el Kyrios, que admiran su encarnación, muerte y resurrección, éstos sí que tienen el Espíritu Santo. Esa confesión, ese credo rudimentario, que fue uno de los primeros credos de la Iglesia primitiva, no puede profesarse sin el Espíritu Santo.
Los de Corinto consultaron a Pablo acerca de las "cosas del Espíritu". De ellas habla 1Co 12-14.
Pablo dice que los dones del Espíritu son muchos, y que todos proceden del Espíritu Santo. La fuente de esos dones espirituales es única, Dios uno y trino; la distribución (¿o variedad?) de los carismas se atribuye al Espíritu Santo; la de los servicios o ministerios a la comunidad, al Señor Jesucristo; la de actividades (sinónimo de jarismata en 1Co 12, 9.10), a Dios Padre, quien es el que "obra todo en todos".
Esta formulación ternaria, frecuente en el apóstol, es una manera de hacer intervenir en los dones, en los carismas del Espíritu Santo, a las tres personas divinas; pero no pretende acotar el campo de cada Persona, como si cada una solamente interviniera en una clase de carismas.
Lo que Pablo enseña es esto: carismas, servicios (o ministerios) y operaciones, todo procede del Padre a través de Jesús, quien lo otorga por medio del Espíritu Santo, también llamado Espíritu de Jesús. Por eso en 1Co 12,6 se dice que "Dios (el Padre) obra en todos". Y en 12,11 que "todas estas cosas las obra un mismo y solo Espíritu repartiendo a cada uno según quiere".
Cada cristiano, un carisma
Los carismas son dones del Espíritu Santo para la edificación de la comunidad (12,7). Este es, según Pablo, el criterio para saber qué don del Espíritu merece el nombre de carisma, y para valorar la mayor o menor importancia del don: el servicio de la comunidad, el mayor o menor servicio de la misma. No olvidemos que cada cristiano tiene una "manifestación del Espíritu", un carisma (1Co 12,71 l).
A uno se le da el lenguaje de sabiduría; a otro, el lenguaje de ciencia. ¿En qué se distinguen estos dos carismas? ¿Se diferencian de verdad o son dos maneras de expresar el mismo don? No se puede responder con certeza. Se trata de uno o dos carismas de conocimiento y, por tanto, muy apreciados por los corintios, particularmente por sus gnósticos, que ponían la perfección en la "gnosis", en la "sabiduría". Pablo tenía este carisma y hablaba, sirviéndose de él, a los "perfectos” (1Co 2,6), a los cristianos del
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espíritu, a los que realmente tenían este don. Un don que consistía en un conocimiento de las "profundidades" de Dios (1Co 2,10), de su misterioso plan salvífico.
Otros cristianos están dotados del carisma de la fe. La palabra "fe" no significa aquí, al parecer, simplemente la fe teologal más desarrollada, sino una fe capaz de trasladar montañas, es decir, e don de hacer milagros, de hacer “imposibles”, que eso significa la expresión hebrea "trasladar montañas".
Sigue el don de curaciones de enfermedades, el don de "obras" milagrosas, tal vez exorcismos, y el carisma de la profecía.
¿Qué es el carisma de profecía? Es el don de predicar la penitencia y el juicio como los antiguos profetas, la penitencia y el juicio escatológico, o sea, profecía concerniente al presente de la comunidad o de sus miembros, y también el futuro. En 1Co 14,3, Pablo detalla funciones de la profecía: "El que profetiza habla a los hombres para su edificación, exhortación y consolación." Según 14, 24-25, el profeta descubre los secretos del hombre, lo pone de manifiesto y así lo convierte.
Sigue ensanchándose la lista de los carismas: la discreción de espíritus. Es la capacidad de discernir si el carismático habla en nombre del Espíritu Santo o movido por el mal espíritu. En el capítulo 14 San Pablo dice: "Si uno profetiza, los otros 'disciernan': o todo el grupo carismático o el que tenga el carisma de discernimiento" (14,29).
Termina la enumeración con el carisma de hablar variedad de lenguas y de interpretarlas. El don de las lenguas era el más estimado por los cristianos de Corinto, pero Pablo lo relega de intención al último lugar. Su valoración la reserva para el capítulo 14. La variedad de lenguas hace referencia a la plural manifestación de este fenómeno. Una variedad es la lengua de los ángeles; en las religiones helenísticas se creía que los ángeles se dirigían a la divinidad en una lengua especial.
La conclusión de Pablo tras la enumeración de los carismas es que "todas estas cosas las obra un mismo y solo Espíritu, que reparte en particular a cada uno según El quiere".
Como entre paréntesis
El don de lenguas consistía, y consiste en el movimiento carismático contemporáneo, en orar mediante sonidos inarticulados o articulados, en sílabas o palabras normalmente ininteligibles y sin significado aun para el que las profiere, pues no son palabras de lenguas conocidas, vivas o muertas.
Parece que en contados casos el habla corresponde a alguna lengua existente, del presente o del pasado, pero desconocida para el glosólalo.
Lo corriente es que sea a modo oración, pero puede ocurrir que tal lenguaje sea portador de un mensaje para la comunidad. Entonces precisa de interpretación.
El fenómeno de hablar lenguas ha existido en religiones no cristianas. Hay constancia de que se hablaban lenguas no conocidas en religiones paganas de
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Mesopotamia casi dos mil años antes Cristo. Se hablaron en Fenicia, Cana entre los Hititas, en Egipto, en las religiones mistéricas del tiempo de Pablo.
El que sea, o pueda ser un fenómeno natural, no quiere decir que el Espíritu Santo no pueda valerse de él y convertirlo en carisma auténtico, a beneficio del que lo recibe o de la comunidad.
Cuerpo místico
Pablo pasa seguidamente a exponer la doctrina del cuerpo místico de Cristo, alegoría conocida por el apólogo de Menenio Agripa y porque fue usada frecuentemente en la antigüedad para describir las relaciones del cuerpo social.
Pablo pretende subrayar que cristianos forman un cuerpo, una unidad, dentro de la cual hay variedad funciones, y que el funcionamiento de ese cuerpo depende del cumplimiento de la función de cada miembro. Nadie pretenda, pues, acaparar todos los carismas, nadie tenga el suyo en poca consideración.
En la Iglesia -sigue Pablo aplicando la alegoría del cuerpo místico- Dios ha puesto en primer lugar a unos como apóstoles; en segundo lugar los profetas, en tercer lugar los doctores. Este es un grupo de privilegiados, nombrados por orden, un grupo especial de carismáticos. En Ef 4,11 se vuelve a nombrar el grupo, aumentado: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Hay quien cree que profetas, doctores y evangelistas eran misioneros peregrinantes de comunidad a comunidad. Esto no excluye que algunos estuvieran incardinados en una comunidad.
Hemos considerado la función de los profetas. Los maestros y doctores eran los "transmisores e intérpretes de la tradición de Cristo, los que enseñaban los mandamientos y artículos de la fe” (H. Fr. von Campenhausen); además, los que cuidaban de la catequesis de los neófitos (Althaus). Pablo era, en una pieza, apóstol, profeta y maestro, amén de hablar lenguas, de haber tenido éxtasis y revelaciones.
Tras esta tríada de carismáticos, Pablo empalma una nueva lista detallando otros carismas, sin orden ni jerarquía. Sin embargo, vuelve a poner en la cola el carisma de hablar lenguas.
Observamos que Pablo pone entre los carismas las "obras de ayuda" al prójimo y el "gobierno" de la comunidad.
La caridad
Pablo intercala en el capítulo 13 una página maravillosa acerca de la caridad, que no es un carisma, pero que está en la base y sobre todos los carismas, y es el camino más excelente, el modo de comportarse más perfecto, al que los carismas se ordenan como los medios al fin.
En este capítulo 13 vuelven a aparecer los carismas para parangonarlos a la caridad; para decir que los carismas no son nada, que no aprovechan nada sin la caridad.
Empieza Pablo dicha contraposición por los carismas del lenguaje:” Si hablando lenguas de hombres y de ángeles no tengo caridad, soy como bronce que suena y
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címbalo que retiñe. Y si teniendo el don de profecía y conociendo todos los misterios y toda la ciencia y tanta fe que trasladase los montes, si no tengo caridad, no soy nada."
Establecido en el capítulo 13 que la caridad está por encima de todos los carismas y que su relación con la caridad les da a éstos mayor o menor valor, Pablo pasa, en el capítulo 14, a establecer el orden de importancia de dos carismas: profecía y don de lenguas.
Entre líneas se lee que los corintos preferían el don de lenguas a la profecía, es decir, que preferían lo extático, lo incomprensible, lo que les parecía obra superior del Espíritu. La profecía, ofrecida en palabras asequibles, les parecía carisma inferior.
El apóstol mantiene todo lo contrario: al que reza en lenguas le entiende Dios, pero no los hombres; por lo mismo, no edifica a la comunidad, a menos que él u otro reciba el don de interpretar tal glosolalía y así la comunidad se enriquezca con su mensaje. La profecía, por el contrario, habla a la comunidad palabras de edificación, de exhortación, de consolación. Más tarde, en el versículo 24, Pablo atribuye también a la profecía el desenmascarar el interior, manifestar lo que es propio del hombre.
No es que Pablo, con esto, se oponga al carisma de lenguas; al contrario, desearía -así dice- que todos hablasen lenguas. Lo que enseña es que la profecía es carisma superior, a menos que el glosólalo, él mismo u otro, interprete, y así edifique a la comunidad. Esto supone que puede hablar en lenguas y al mismo tiempo recibir el carisma de la interpretación. Estos dos carismas -glosalía e interpretación-, en todo caso, figuran como dones otorgados a personas distintas.
Hablar en lenguas sin interpretación no aporta edificación. “¿Qué provecho -continúa el apóstol- representaría que yo os empezase a hablar en lenguas, si no os aportara alguna revelación, conocimiento, profecía o enseñanza?". Pablo prefiere hablar en la comunidad cinco palabras con seso, dando instrucción a los demás, que diez mil palabras en lengua (14,59).
Hablar en lenguas no es carisma apto para convertir a incrédulos; éstos tacharán el glosólalo de loco. Es únicamente para creyentes. Lo que convence y convierte a los incrédulos es la profecía, pues sondea y descubre su interior y los hace confesar al Señor.
La asamblea
Finalmente, Pablo, después de evaluar profecía y lenguas, establece normas prácticas para el uso de los carismas en las asambleas comunitarias.
Supone Pablo que todos los participantes en la asamblea comunitaria tienen algo que aportar. Cada uno aporta algo: un salmo, una enseñanza, una revelación, una lengua, una interpretación. El apóstol permite hablar en lenguas a dos o tres, con tal de que siga interpretación y que no hablen a la vez, sino uno tras otro. Lo mismo a los profetas: dos o tres, y que los demás dictaminen si la profecía es de Dios o del enemigo. Si entretanto surge una revelación, que calle el profeta, pues puede controlar su profecía, y dé paso a esa revelación.
Todo debe proceder en paz y en orden, pues Dios es "Dios de paz”.
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(Leído este último parágrafo, y fuera de las hojas transcritas de las revistas Koinonia y Nuevo Pentecostés, añadimos aquí que, dado que no son fenómenos excesivamente frecuentes en nuestras asambleas, simplemente se anime a que cada uno esté a la escucha del Señor para ponerlo al servicio de los demás, pero que siempre se deje al discernimiento de los servidores del grupo cómo ha de realizarse este intercambio de palabra recibida y en qué momento de la oración conviene hacerlo… Tal vez sea un tema que debiéramos comentar entre nosotros.)
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CARISMATICOS
La Iglesia primitiva fue carismática
Rvdo P. Diez Macho (1)
Después del destierro cesó la profecía en Israel; únicamente quedó el "eco de la profecía" y se esperaba con ansia la llegada del Mesías para que de nuevo la profecía y sus fenómenos concomitantes se derramasen sobre todo el pueblo mesiánico, no sólo sobre algunos privilegiados. Lo había profetizado Joel 3.
Efectivamente, el día de Pentecostés, fiesta de la "clausura" de la Pascua, los judíos celebraban la donación de la Ley en el Sinaí y la constitución de la Alianza o Antiguo Testamento. Lo celebraban particularmente las clases sacerdotales y los esenios. Pero era una fiesta de carácter nacional, y por eso se llenaba Jerusalén de peregrinos llegados de la diáspora.
“Espíritu de Jesús”
Ese día de fiesta fue el escogido por el Señor para enviar al Espíritu Santo que había prometido.
Espíritu santo significa para el judaísmo sobre todo espíritu de profecía, y este sentido tiene muchas veces en el Nuevo Testamento. Pero para los cristianos significó, además, todos los dones comunicados por Dios e incluso lo que llamamos el Espíritu Santo con mayúsculas, es decir la Tercera Persona de la Santísima Trinidad.
Jesús ascendió al cielo, es decir, cesó de comunicar su presencia visible a los cristianos, para enviar al Espíritu Santo. Hasta el siglo IV, la fiesta de la Ascensión se celebró junto con la fiesta de Pentecostés, con lo que se subrayaba una finalidad importante de la Ascensión del Señor, o sea, el envío del Espíritu Santo, también llamado en el Nuevo Testamento "Espíritu de Jesús”.
Vino el Espíritu Santo el día de Pentecostés judío, y se comunicó con tal abundancia y extensión que Pedro, en su primera alocución a los judíos en tal fiesta tomó como texto la famosa profecía de Joel, en la que se profetizaba la donación del Espíritu de Dios a todo el pueblo mesiánico. Desde ese día, también fundacional de la Nueva Alianza o Nuevo Testamento, los dones del Espíritu Santo se comunicaron a todo el pueblo cristiano, no solamente a algunos individuos, particularmente agraciados con el don de profecía.
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Koinonia, 33-34 pp 4-7
(1).El P. Alejandro Díez Macho pertenece a los Misioneros deL Sagrado Corazón y actualmente es catedrático de Filología Bíblica en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid. Desde el año 1939 hasta el 1973 fue profesor de Lengua y Literatura Hebrea en la Universidad Civil de Barcelona, y es Doctor Honoris Causa por la Facultad de Teología, tanto de la Católica como de la Protestante, de Estrasburgo. Forma parte del grupo de la R.C. "Ntra. Sra. del Sgdo. Corazón " de Madrid.
El sugestivo tema de los carismas
La Iglesia cristiana comenzó así a ser carismática.
Los dones que acompañan a la recepción del Espíritu Santo se llaman carismas (jarismata en griego) cuya definición es dones del Espíritu Santo para la edificación de la comunidad.
Esa es la diferencia básica respecto a los seis dones (en la Vulgata son siete, pues se añade el don de la piedad), que recibirá el Germen de David, el Mesías, y tras él, los cristianos. Dones que menciona Is 11, 2: don de sabiduría, de inteligencia, de consejo, de ciencia, de fortaleza, de temor de Dios. Estos dones se ordenan a la santificación del cristiano que los recibe. Son -dicen los teólogos- unos hábitos que acompañan al Espíritu Santo en el alma, a la gracia santificante, y que la habilitan para seguir las mociones del Espíritu aun en situaciones o circunstancias difíciles. Estos dones exigen la gracia santificante; los carismas, por sí mismos no la exigen. Por ejemplo, Caifás profetizó que convenía que muriese un hombre para salvar al pueblo, y Balaam pronunció, en contra de su voluntad, verdaderas profecías. Tanto Caifás corno Balaam son prototipos de personajes perversos.
No todas las comunidades cristianas primitivas recibieron en la misma medida los carismas, que aparecían preferentemente en las asambleas litúrgicas comunitarias. La comunidad más carismática fue la de Corinto.
Corinto, la comunidad carismática
Pablo habla de los carismas, sobre todo en el cap. 12 de la Primera Carta a los Corintios, y hace la valoración de uno de ellos, el de lenguas -muy apreciado por aquella comunidad- en el capítulo 14.
La comunidad de Corinto era "rica en toda cosa, en toda palabra y conocimiento" (1, 5); "no le falta ningún carisma" (1, 7). Era la comunidad carismática por excelencia.
La Primera Carta a los Corintios es polémica. Pablo se enfrenta, parece, a los cristianos gnósticos de la comunidad, que se creían "perfectos" precisamente por la "gnosis", por el "conocimiento" de los misterios divinos y por el "éxtasis". En consecuencia se consideraban llegados a la perfecta libertad cristiana, permitiéndose atentados contra la ética y desatenciones con otros cristianos débiles, cosas que Pablo no podía tolerar.
De entrada, Pablo recuerda a los corintios, en gran parte cristianos procedentes de la gentilidad, que, cuando eran paganos, el "éxtasis" los sacaba fuera de sí, de su libre albedrío, en el culto de los "dioses mudos". También en el culto cristiano de Corinto ocurrían fenómenos extáticos, extraños. ¿Producidos por poderes demoníacos o por el Espíritu Santo? La comunidad necesitaba un criterio para discernir la acción demoníaca de la acción del Espíritu.
Y Pablo lo proporciona: un cristiano verdadero no puede decir "maldito sea Jesús", como quizá -es la opinión de Smithals- algunos gnósticos cristianos decían refiriéndose a "Jesús" en cuanto hombre, pues, según ellos, Jesús-hombre nada tenía que ver con Cristo y, por tanto, con el Espíritu Santo. Por eso se atreverían a maldecir de Jesús-hombre esos gnósticos que profesaban que Cristo no había venido en carne. Eran los mismos que rechazaban la resurrección corporal de los muertos, precisamente por ser corporal; los que decían que la resurrección es puramente espiritual, y que había acontecido ya.
Tales gnósticos -viene a decirnos Pablo-, a pesar de su ciencia y de sus manifestaciones extáticas, no tienen el Espíritu Santo.
Las “cosas del Espíritu“
En cambio, los cristianos que confiesan que "Jesús es el Señor", el Kyrios, que admiran su encarnación, muerte y resurrección, éstos sí que tienen el Espíritu Santo. Esa confesión, ese credo rudimentario, que fue uno de los primeros credos de la Iglesia primitiva, no puede profesarse sin el Espíritu Santo.
Los de Corinto consultaron a Pablo acerca de las "cosas del Espíritu". De ellas habla 1Co 12-14.
Pablo dice que los dones del Espíritu son muchos, y que todos proceden del Espíritu Santo. La fuente de esos dones espirituales es única, Dios uno y trino; la distribución (¿o variedad?) de los carismas se atribuye al Espíritu Santo; la de los servicios o ministerios a la comunidad, al Señor Jesucristo; la de actividades (sinónimo de jarismata en 1Co 12, 9.10), a Dios Padre, quien es el que "obra todo en todos".
Esta formulación ternaria, frecuente en el apóstol, es una manera de hacer intervenir en los dones, en los carismas del Espíritu Santo, a las tres personas divinas; pero no pretende acotar el campo de cada Persona, como si cada una solamente interviniera en una clase de carismas.
Lo que Pablo enseña es esto: carismas, servicios (o ministerios) y operaciones, todo procede del Padre a través de Jesús, quien lo otorga por medio del Espíritu Santo, también llamado Espíritu de Jesús. Por eso en 1Co 12,6 se dice que "Dios (el Padre) obra en todos". Y en 12,11 que "todas estas cosas las obra un mismo y solo Espíritu repartiendo a cada uno según quiere".
Cada cristiano, un carisma
Los carismas son dones del Espíritu Santo para la edificación de la comunidad (12,7). Este es, según Pablo, el criterio para saber qué don del Espíritu merece el nombre de carisma, y para valorar la mayor o menor importancia del don: el servicio de la comunidad, el mayor o menor servicio de la misma. No olvidemos que cada cristiano tiene una "manifestación del Espíritu", un carisma (1Co 12,71 l).
A uno se le da el lenguaje de sabiduría; a otro, el lenguaje de ciencia. ¿En qué se distinguen estos dos carismas? ¿Se diferencian de verdad o son dos maneras de expresar el mismo don? No se puede responder con certeza. Se trata de uno o dos carismas de conocimiento y, por tanto, muy apreciados por los corintios, particularmente por sus gnósticos, que ponían la perfección en la "gnosis", en la "sabiduría". Pablo tenía este carisma y hablaba, sirviéndose de él, a los "perfectos” (1Co 2,6), a los cristianos del espíritu, a los que realmente tenían este don. Un don que consistía en un conocimiento de las "profundidades" de Dios (1Co 2,10), de su misterioso plan salvífico.
Otros cristianos están dotados del carisma de la fe. La palabra "fe" no significa aquí, al parecer, simplemente la fe teologal más desarrollada, sino una fe capaz de trasladar montañas, es decir, e don de hacer milagros, de hacer “imposibles”, que eso significa la expresión hebrea "trasladar montañas".
Sigue el don de curaciones de enfermedades, el don de "obras" milagrosas, tal vez exorcismos, y el carisma de la profecía.
¿Qué es el carisma de profecía? Es el don de predicar la penitencia y el juicio como los antiguos profetas, la penitencia y el juicio escatológico, o sea, profecía concerniente al presente de la comunidad o de sus miembros, y también el futuro. En 1Co 14,3, Pablo detalla funciones de la profecía: "El que profetiza habla a los hombres para su edificación, exhortación y consolación." Según 14, 24-25, el profeta descubre los secretos del hombre, lo pone de manifiesto y así lo convierte.
Sigue ensanchándose la lista de los carismas: la discreción de espíritus. Es la capacidad de discernir si el carismático habla en nombre del Espíritu Santo o movido por el mal espíritu. En el capítulo 14 San Pablo dice: "Si uno profetiza, los otros 'disciernan': o todo el grupo carismático o el que tenga el carisma de discernimiento" (14,29).
Termina la enumeración con el carisma de hablar variedad de lenguas y de interpretarlas. El don de las lenguas era el más estimado por los cristianos de Corinto, pero Pablo lo relega de intención al último lugar. Su valoración la reserva para el capítulo 14. La variedad de lenguas hace referencia a la plural manifestación de este fenómeno. Una variedad es la lengua de los ángeles; en las religiones helenísticas se creía que los ángeles se dirigían a la divinidad en una lengua especial.
La conclusión de Pablo tras la enumeración de los carismas es que "todas estas cosas las obra un mismo y solo Espíritu, que reparte en particular a cada uno según El quiere".
Como entre paréntesis
El don de lenguas consistía, y consiste en el movimiento carismático contemporáneo, en orar mediante sonidos inarticulados o articulados, en sílabas o palabras normalmente ininteligibles y sin significado aun para el que las profiere, pues no son palabras de lenguas conocidas, vivas o muertas.
Parece que en contados casos el habla corresponde a alguna lengua existente, del presente o del pasado, pero desconocida para el glosólalo.
Lo corriente es que sea a modo oración, pero puede ocurrir que tal lenguaje sea portador de un mensaje para la comunidad. Entonces precisa de interpretación.
El fenómeno de hablar lenguas ha existido en religiones no cristianas. Hay constancia de que se hablaban lenguas no conocidas en religiones paganas de Mesopotamia casi dos mil años antes Cristo. Se hablaron en Fenicia, Cana entre los Hititas, en Egipto, en las religiones mistéricas del tiempo de Pablo.
El que sea, o pueda ser un fenómeno natural, no quiere decir que el Espíritu Santo no pueda valerse de él y convertirlo en carisma auténtico, a beneficio del que lo recibe o de la comunidad.
Cuerpo místico
Pablo pasa seguidamente a exponer la doctrina del cuerpo místico de Cristo, alegoría conocida por el apólogo de Menenio Agripa y porque fue usada frecuentemente en la antigüedad para describir las relaciones del cuerpo social.
Pablo pretende subrayar que cristianos forman un cuerpo, una unidad, dentro de la cual hay variedad funciones, y que el funcionamiento de ese cuerpo depende del cumplimiento de la función de cada miembro. Nadie pretenda, pues, acaparar todos los carismas, nadie tenga el suyo en poca consideración.
En la Iglesia -sigue Pablo aplicando la alegoría del cuerpo místico- Dios ha puesto en primer lugar a unos como apóstoles; en segundo lugar los profetas, en tercer lugar los doctores. Este es un grupo de privilegiados, nombrados por orden, un grupo especial de carismáticos. En Ef 4,11 se vuelve a nombrar el grupo, aumentado: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Hay quien cree que profetas, doctores y evangelistas eran misioneros peregrinantes de comunidad a comunidad. Esto no excluye que algunos estuvieran incardinados en una comunidad.
Hemos considerado la función de los profetas. Los maestros y doctores eran los "transmisores e intérpretes de la tradición de Cristo, los que enseñaban los mandamientos y artículos de la fe” (H. Fr. von Campenhausen); además, los que cuidaban de la catequesis de los neófitos (Althaus). Pablo era, en una pieza, apóstol, profeta y maestro, amén de hablar lenguas, de haber tenido éxtasis y revelaciones.
Tras esta tríada de carismáticos, Pablo empalma una nueva lista detallando otros carismas, sin orden ni jerarquía. Sin embargo, vuelve a poner en la cola el carisma de hablar lenguas.
Observamos que Pablo pone entre los carismas las "obras de ayuda" al prójimo y el "gobierno" de la comunidad.
La caridad
Pablo intercala en el capítulo 13 una página maravillosa acerca de la caridad, que no es un carisma, pero que está en la base y sobre todos los carismas, y es el camino más excelente, el modo de comportarse más perfecto, al que los carismas se ordenan como los medios al fin.
En este capítulo 13 vuelven a aparecer los carismas para parangonarlos a la caridad; para decir que los carismas no son nada, que no aprovechan nada sin la caridad.
Empieza Pablo dicha contraposición por los carismas del lenguaje:” Si hablando lenguas de hombres y de ángeles no tengo caridad, soy como bronce que suena y címbalo que retiñe. Y si teniendo el don de profecía y conociendo todos los misterios y toda la ciencia y tanta fe que trasladase los montes, si no tengo caridad, no soy nada."
Establecido en el capítulo 13 que la caridad está por encima de todos los carismas y que su relación con la caridad les da a éstos mayor o menor valor, Pablo pasa, en el capítulo 14, a establecer el orden de importancia de dos carismas: profecía y don de lenguas.
Entre líneas se lee que los corintos preferían el don de lenguas a la profecía, es decir, que preferían lo extático, lo incomprensible, lo que les parecía obra superior del Espíritu. La profecía, ofrecida en palabras asequibles, les parecía carisma inferior.
El apóstol mantiene todo lo contrario: al que reza en lenguas le entiende Dios, pero no los hombres; por lo mismo, no edifica a la comunidad, a menos que él u otro reciba el don de interpretar tal glosolalía y así la comunidad se enriquezca con su mensaje. La profecía, por el contrario, habla a la comunidad palabras de edificación, de exhortación, de consolación. Más tarde, en el versículo 24, Pablo atribuye también a la profecía el desenmascarar el interior, manifestar lo que es propio del hombre.
No es que Pablo, con esto, se oponga al carisma de lenguas; al contrario, desearía -así dice- que todos hablasen lenguas. Lo que enseña es que la profecía es carisma superior, a menos que el glosólalo, él mismo u otro, interprete, y así edifique a la comunidad. Esto supone que puede hablar en lenguas y al mismo tiempo recibir el carisma de la interpretación. Estos dos carismas -glosalía e interpretación-, en todo caso, figuran como dones otorgados a personas distintas.
Hablar en lenguas sin interpretación no aporta edificación. “¿Qué provecho -continúa el apóstol- representaría que yo os empezase a hablar en lenguas, si no os aportara alguna revelación, conocimiento, profecía o enseñanza?". Pablo prefiere hablar en la comunidad cinco palabras con seso, dando instrucción a los demás, que diez mil palabras en lengua (14,59).
Hablar en lenguas no es carisma apto para convertir a incrédulos; éstos tacharán el glosólalo de loco. Es únicamente para creyentes. Lo que convence y convierte a los incrédulos es la profecía, pues sondea y descubre su interior y los hace confesar al Señor.
La asamblea
Finalmente, Pablo, después de evaluar profecía y lenguas, establece normas prácticas para el uso de los carismas en las asambleas comunitarias.
Supone Pablo que todos los participantes en la asamblea comunitaria tienen algo que aportar. Cada uno aporta algo: un salmo, una enseñanza, una revelación, una lengua, una interpretación. El apóstol permite hablar en lenguas a dos o tres, con tal de que siga interpretación y que no hablen a la vez, sino uno tras otro. Lo mismo a los profetas: dos o tres, y que los demás dictaminen si la profecía es de Dios o del enemigo. Si entretanto surge una revelación, que calle el profeta, pues puede controlar su profecía, y dé paso a esa revelación.
Todo debe proceder en paz y en orden, pues Dios es "Dios de paz”.
(Leído este último parágrafo, y fuera de las hojas transcritas de las revistas Koinonia y Nuevo Pentecostés, añadimos aquí que, dado que no son fenómenos excesivamente frecuentes en nuestras asambleas, simplemente se anime a que cada uno esté a la escucha del Señor para ponerlo al servicio de los demás, pero que siempre se deje al discernimiento de los servidores del grupo cómo ha de realizarse este intercambio de palabra recibida y en qué momento de la oración conviene hacerlo… Tal vez sea un tema que debiéramos comentar entre nosotros.)
A veces se pretende ser
A veces se pretende ser infalible al hablar en demasia, el problema es que la supuesta ciencia hincha el ego y cierra a la verdad.
Despues del destierro aparecen en escena dos profetas, Zacarias y Hageo, asi que los "ecos profeticos" a los que hace referencia el anonimo autor de la apologia de la falsedad del carismatismo, solo los encuentras en los inventos liturgicos de Kiko Inc.
Por otra parte, si obviamos a estos dos profetas que todos los autores presentan posteriores al destierro, aparece la figura de Juan el Bautista, el ultimo de los profetas del antiguo testamento, de nuevo el autor anonimo pareciera que el "espiritu" que lo ilumina se le olvida mencionar al mas grande hijo de mujer, pero claro, debe demostrar en su apologia deliciosamente manipulable, que la fenomenologia reaparece en Pentecostes.
El fenomeno actual no es del Espiritu Santo por varias razones:
1-El movimiento fue "importado" al catolicismo por los profesores Ralph Keifer y Patrick Bourgeois; ellos leyeron, releyeron y
discutieron los dos libros sobre el movimiento pentecostal
protestante: "Cruz y la palanca de cambio", del pastor Wikerson y "Ellos hablan en lenguas" del periodista J. Sherill.
En su deseo de reencender la llama de la Fe en los
estudiantes universitarios, pensaron erradamente que Dios ponía en sus
manos un medio providencial. En su lucha contra la apatía y la
increencia de los universitarios, tenían necesidad de aquel poder que
creían que poseía Wikerson.
Estudiaron o reestudiaron durante dos meses
sucesivos; luego releyeron algunos pasajes de la Carta de San Pablo a
los Corintios (1 Cor, 12) y de los Hechos de los Apóstoles que
sirvieron como base teológica al movimiento, y por fin se dirigieron a un grupo de oración pentecostal protestante para recibir... El Bautismo del Espíritu.
Y así fue como el 13 de Enero de 1967, en un
encuentro de oración, se impuso las manos a Ralph Keifer y a Patrick
Bourgeois, que recibieron el Bautismo del Espíritu junto con el don
exaltante de "hablar en lenguas". Su entusiasmo se inflamó;
convencieron a los estudiantes de que probasen la misma experiencia, y
en el siguiente encuentro de oración el mismo Keifer impuso las manos
sobre algunos estudiantes, que súbitamente recibieron el Bautismo del
Espíritu con varios "dones extraordinarios".
El problema radica en que tal fenomenologia es una copia calcada de las caracteristicas del movimiento Montanista del siglo II fuertemente combatida, juzgada y condenada por la iglesia primitiva.
2-A
la hora de hablar del Montanismo es necesario decir que los que les combatieron o
más bien pusieron en guardia a los hermanos contra sus excesos
y desviaciones fueron los mismos primitivos cristianos que se dejaban
comer por los
leones por causa de su fe.
Sea como fuere, en el año 156 d.c. en la provincia de Frigia, en Asia
Menor, un ex-sacerdote pagano recientemente convertido al cristianismo
llamado Montano, comienza a profetizar y a anunciar el comienzo de una
nueva era en la iglesia, a la que llama "Era del Espíritu", pronto se
le unen dos mujeres llamadas Priscila y Maximilla (que previamente
dejan a sus maridos para unirse a Montano) y otros muchos dentro de la
iglesia (cualquier parecido con los carismaticos es mera coincidencia).
Si bien el hecho de profetizar y dar lugar a los dones del Espíritu no
era anormal dentro de la Iglesia de aquel entonces, la pretensión de
ser los adalides de un nuevo "mover" del Espíritu (que ellos llaman
pomposamente "Nueva Profecía"), pronto despertó los recelos de las
demás iglesias. No podemos negar, por lo que parece decirnos la
historia, que hubo desvíos -y muchos- dentro del Montanismo,
exageraciones y un desmedido interés por lo "espiritual", por otro lado
propio de las iglesias de Asia Menor y en especial de la zona de Frigia
tan influenciada por las ideas gnósticas. A este movimiento se le llamó
también "Herejía Catafrigia" y muy pronto se extendió entre todas las
iglesias, influenciando mucho al cristianismo de la época. No podemos
decir que Montano fuese el fundador de algo nuevo, o de una nueva
herejía, de hecho desde el punto de vista de la ortodoxia y de la
doctrina, fue muy difícil condenarlos en los diversos sínodos que se
convocaron para tratar este tema, ya que eran ortodoxos en cuanto a la
doctrina se refiere.
El Montanismo ponía el acento en el "hablar en lenguas" y más
especialmente en el "don de profecía", práctica que no era nada anormal
en las iglesias de la época; el problema del montanismo está en su
rechazo a toda autoridad eclesiástica y al hecho de poner sus profecías
(las de Montano y sus dos lugartenientes femeninos) al mismo nivel,
cuando no por encima, de la Escritura (como se hace ahora con Medjugorje-El padre Betancourt etc). Profecías por otro lado que
hacían hincapié en la inminente segunda venida del Señor y el fin del
mundo. Así por ejemplo Maximilla predijo
el fin del mundo para el tiempo inmediatamente posterior a su muerte, y
sabemos también que predijeron que la "Nueva Jerusalén" se establecería
en las ciudades de Pepuza ó Tymion (en Frigia) a las que llamaron con
el nombre de la Ciudad Santa (como tantos herejes después a lo largo de
los siglos hicieron con sus ciudades). Podemos pues decir, que salvados
estos "deslices", el movimiento se mantiene dentro de la ortodoxia
doctrinal, y es más un movimiento reaccionario y de restauración del
fervor del primer siglo tal y como ellos lo entendían.
Debido a esto para el resto de iglesias fue muy difícil condenar el
montanismo: los medios tradicionales para detectar a los falsos
profetas (p.ej. la ]]>![cdata[Didaké]]>![cdata[) no eran
suficientes o aplicables a este
movimiento. Tampoco encontró la iglesia en las Escrituras, fuesen del
Antiguo o Nuevo Testamento, nada con que condenarlos. El motivo del
recelo y la condena fue la pretensión de Montano de que el Parakletos
(Espíritu Santo) hablaba por medio de él de manera especial, y que por
ello ponían sus oráculos en el mismo o
superior nivel a las Escrituras, a esto se unía, como hemos dicho, un
desprecio por las reglas eclesiásticas, la profesión de la fe, etc. lo
que hizo que el movimiento montanista o de la "nueva profecía" fuese
excomulgado en los concilios de Asia Menor.
A pesar de esto la "nueva
profecía" se expandió rápidamente hacia occidente, y parece ser que en
Roma fue reconocido y tolerado por bastante tiempo, e incluso que hacia
los años 177-178 se pensó en reconocerlo, lo que fue impedido por
Praxeas.
En las Galias hubo montanistas que causaron gran impresión por su
talento de profetas, así los Mártires
de Lyon escribieron al parecer en favor de
ciertas prácticas similares a las de este movimiento (evidentemente
contra la opinión de otros sectores de
su comunidad), se trata de las cartas a las iglesias de Asia y Frigia,
así como al obispo de Roma Eleuterio, tratando de actuar en favor de la
reconciliación.
Cuando a la muerte de Maximilla en el año 179 el fin del mundo que ella
había profetizado no se produjo, el movimiento no se debilitó, lo que
si pasó fue que el fervor de espera frenética del acontecimiento se
debilitó.
El Montanismo surge como una
reacción natural de vuelta a los orígenes, caracterizándose por un
excesivo rigor, en algunos casos rozando lo extremo: así se dio gran
importancia al ayuno, el segundo matrimonio se consideraba fornicación,
no se aceptaba de vuelta a la iglesia de los excomulgados o los que
habían apostatado ante el martirio salvo que pasasen el resto de sus
vidas bajo penitencia (prueba), se anhelaba el martirio y no se debía
huir de este (cosa que contradice las enseñanzas de Jesús y de la
iglesia del primer siglo), todo adorno era pecado y toda arte o ciencia
eran condenados.
El principal error del montanismo, fue poner las profecías a la misma
altura que las Escrituras, lo que de haber triunfado, hubiera hecho de
este movimiento un grupo de fanáticos exaltados. Pese a todo, su
influencia fue grande en la iglesia, donde reacciones
similares se produjeron en otros sitios. La figura más grande del
Montanismo fue Tertuliano, considerado hoy en día como un Padre de la
Iglesia incluso por Roma y defensor de la ortodoxia contra las herejías
(de hecho es el autor de la fórmula Trinitaria), pero que en los
últimos años de su vida se pasó a las filas del Montanismo, movimiento
que a partir del año 200 aproximadamente se desembarazó de sus primeros
excesos y se supo ganar el respeto de las demás iglesias de la época.
Así Ireneo de Lyon se resistió a condenarlo, ya que veía que eso
forzaría a rechazar los dones del Espíritu cuando estos fueran
genuinos. Epifanio, el apologista contra las herejías del s. IV d.c.
tampoco pudo hallar nada especialmente serio para condenarlo, salvedad
hecha de los mencionados excesos propios de todo movimiento rigorista a
lo largo de la historia del cristianismo.
Los concilios que se reunieron para debatir la cuestión Montanista
fueron varios, especialmente en el 170 d.c. donde se les excomulgó, si
bien sus errores no fueron tenidos por tales en toda la cristiandad, ya
que con el tiempo y la entrada de figuras como Tertuliano, se moderó
mucho en sus exageraciones y llegó a ser respetado por muchos
cristianos notables.
El Montanismo se fue confundiendo con otros movimientos que abogaban
contra la relajación de las costumbres en la iglesia como los
Novacianos del s. III y los Donatistas del IV y siguientes.
El Montanismo perduraría como tal, libre de sus exageraciones del
principio, hasta el s. VI en el norte de Africa entremezclado con el Donatismo, desapareciendo en
el s.VIII con las invasiones musulmanas. En Frigia, donde este
movimiento arraigó con más fuerza, fueron exterminados a espada
en el s.VI por el emperador Justiniano.
3- EXCESOS DEL MONTANISMO Y SIMILITUDES CON EL MOVIMIENTO
CARISMÁTICO MODERNO.
Si bien como hemos dicho, el movimiento Montanista poco a poco con el
paso del tiempo, se supo ganar el respeto de sus correligionarios, los
comentarios que nos han dejado de este movimiento las grandes figuras
cristianas de la antiguedad, nos hacen pensar (muchas veces con una
sonrisa en la boca al constatar que "no hay nada nuevo bajo el sol") en
los excesos y desviaciones muchas veces claramente heréticas del actual
movimiento Carismático. Veamos algunos textos:
En este texto de Ireneo de Lión se nos cuenta como, al igual que entre
los carismáticos y Pentecostales, se fuerza al neófito a profetizar o a
hablar en lenguas o profetizar "a toda costa" llevándole a una especia de
frenesí místico y emocional:
"...él entonces pronuncia nuevas invocaciones para llenar de
admiración
a la pobre engañada, diciéndole: «Abre tu boca y habla cualquier cosa,
y profetizarás». Ella entonces, envanecida por lo que se le ha dicho,
siente calentarse su alma con el sueño de que está por profetizar; su
corazón se pone a palpitar fuertemente, se atreve a hablar cosas
delirantes y cualquier cosa que le viene, sin sentido pero con osadía,
pues siente arder en ella el espíritu..." (Ireneo de Lión, Contra las
Herejías, Libro I, 13:3)
Aquí Ireneo nos cuenta como estos Montanistas, al igual que en ciertas
reuniones de modernos carismáticos, juegan en sus reuniones a
profetizarse unos a otros con las ideas más calenturientas para
satisfacer sus egos desmedidos:
"...como esa gente suele hacerlo en sus fiestas, jugando a los
videntes
y mandándose unos a otros profetizar y anunciando unos a otros
profecías que satisfagan sus caprichos" (Ireneo de Lión, Contra las
Herejías, Libro I, 13:4) (como el genio que "profetizo" en una reunion carismatica que para el fin del mundo Dios perdonaria a todos los condenados y a los mismos demonios y los recibiria en el cielo, pobre Satan tras que odia a Dios ahora a la fuerza debera verlo eternamente).
Más adelante Ireneo nos menciona como los verdaderos creyentes no usan
el tema de los dones ni los milagros como fuente de ganancia, como tan
desgraciadamente hacen hoy en día, para escándalo del mundo, algunos
grandes predicadores carismáticos:
"Por eso sus discípulos verdaderos en su nombre hacen tantas obras
en
favor de los seres humanos, según la gracia que de él han recibido
(...) Y no lo hacen para seducir a nadie ni para ganar dinero, pues,
así como ella (la iglesia) lo ha recibido gratis de Dios, así también
gratis lo distribuye" (Ireneo de Lión, Contra las Herejías, Libro II,
32:4-5)
Ireneo también advierte del gravísimo peligro en el que se hayan los
que profetizan o dicen hablar de parte de Dios cuando sus profecías
resultan ser falsas o incumplidas:
"También juzgará (Dios) a los pseudoprofetas, los cuales, no
temiendo a
Dios ni aceptando de Dios el don de la profecía, fingen profetizar,
mintiendo contra Dios, o por vanagloria, o por interés de ganancias, o
por influjo del mal espíritu" (Ireneo de Lión, Contra las Herejías,
Libro IV, 33:6)
Eusebio el historiador cristiano del siglo IV nos dice, en boca de un
apologista del siglo II contra este movimiento, cual debe ser la
actitud del cristiano verdadero frente a esta "Nueva Profecía" que él
llama "Falsa Profecía" (y que tanto recuerda a las novedosas
innovaciones carismáticas que se van sucediendo cada cierto tiempo):
Mantenerse firme en la Doctrina del Nuevo Testamento:
"La Doctrina del Nuevo Testamento, a la cual ninguno que ha escogido
comportarse según este Evangelio, puede añadir ni sacar nada" (Historia
Eclesiástica Libro V, Cap. 16:3).
Es de notar también que en el siglo II, cuando como hemos visto por
Ireneo aún se daba el "Don de Lenguas" genuíno entre las iglesias,
estos innovadores Montanistas oponen a aquellas unas lenguas "raras" y
manifestaciones corporales extrañas, según nos comentan los cristianos
de la época:
"Por el excesivo anhelo de su alma por ser el primero, permitió al
enemigo entrar en su vida y quedó sujeto por el espíritu (malo). De
pronto quedó como arrabatado y entró en éxtasis como un poseído; empezó
a hablar y a pronunciar "raras palabras", profetizando desde entonces"
(Escritor del siglo II en cita de Eusebio en su H.E. Libro V, cap. 16:
7).
Otra de las manifestaciones que pusieron en guardia a la iglesia
primitiva contra estos "carismáticos" del siglo II fueron además de
estas "lenguas raras" el desorden de sus reuniones y el no cumplimiento
de los requisitos para hablar en lenguas que hay en 1ª Corintios 12 y
14 (y que tan poco se respeta en las actuales iglesias carismáticas):
"...hasta incluso levantó a otras mujeres más y las llenó del
espíritu
corrupto, de modo que también hablaban en delirio, fuera de tiempo, y
de manera extraña" (Escritor del siglo II en cita de Eusebio en su H.E.
Libro V, cap. 16: 9).
El recelo contra esta "Nueva Profecía" (¡como me recuerda esta
expresión a las "Nuevas Unciones" o "modas" espirituales de los
actuales carismáticos!) llevó a los primitivos cristianos a apartarles
de la comunión de la iglesia, y a practicar con ellos en algunos casos,
la excomunion:
"Cada vez que los miembros de la iglesia, siendo llamados al
martirio
por la verdadera fe, se encuentran con alguno de los mártires de la
herejía catafrigia, se separan de ellos y mueren sin haber tenido
comunión con ellos, porque no desean estar de acuerdo con el espíritu
que actúa por medio de Montano y de las dos mujeres" (Escritor del
siglo II en cita de Eusebio en su H.E. Libro V, cap. 16: 22).
El escritor del siglo II Milciades, que escribió un tratado contra esta
herejía, explica que no es necesarios que un profeta para profetizar
deba "entrar en éxtasis" o en hacer cosas raras. (H.E. de Eusebio,
Libro V, Cap. 17:1).
Otro escritor llamado Apolonio, del siglo II, menciona algunos errores
de Montano como son:
"...enseñó la disolución de matrimonios, instituyó la ley de los
ayunos, llamó con el nombre de Jerusalén a Pepuza y a Timio (dos
poblados Frigios) (...) estableció recaudadores de dinero (...) estas
primeras profetisas dejaron a sus maridos desde el mismo instante en
que fueron llenas de aquel espíritu" (Apolonio, en boca de Eusebio, Op.
citada Libro V, Cap. 18:2-3)
¡Cuantas mujeres carismáticas conozco que
envanecidas han dejado a sus maridos por no haberse querido sujetar a a
ellos como dice la Escritura!.
Dice Apolonio más adelante (siempre en pluma de Eusebio), refiriéndose
a como estos engañadores carismáticos obtenían beneficio económico de
sus oyentes:
"¿No crees que toda la escritura prohíbe que un profeta tome dones y
dinero? Así, cuando veo a la profetisa que ha recibido oro, plata y
ropas costosas, ¿cómo no he de recharzarla?"
Y "...demostramos que los que entre ellos se llaman profetas y
mártires
toman su dinero, no solo de los ricos, sino incluso de los pobres, de
los huérfanos, y de las viudas"
Efectivamente: no hay nada nuevo bajo el sol. ¡Cuántos desmanes
económicos se han dado y se dan hoy en día entre los telepredicadores
de las novedosas unciones de la "super fe", "movimiento de las
prosperidad" y similares "nuevas unciones" carismáticas!
Más adelante habla del lujoso modelo de vida de estos carismáticos del
siglo II que otra vez nos recuerda a los Telepredicadores del moderno
movimiento carismático que viven con todo tipo de lujos en
impresionantes mansiones, conduciendo coches costosísimos y viajando en
aviones privados que desde luego no han ganado honradamente con el
sudor de sus frentes, mientras visten a la última moda:"¿Un profeta se tiñe el pelo? ¿Un profeta se pinta las pestañas? ¿Un
profeta se agrada en adornos?"
Basten estos pequeños fragmentos de la antiguedad paleocristiana para
hacer reflexionar a algún despistado, sobre lo que significa la
verdadera piedad.
Abusos litúrgicos
EStimado anónimo defensor de pobres y ausentes y de los carismáticos, yo de inteligente tengo poco (es evidente) pero de sentido común y atención a la liturgia católica mas o menos me defiendo.
Si veo un montonaso de gente gritanto como furibundos, lenvantando los brazos buscando vaya uno a saber que cosa desde el techo, ¿hablando en "lenguas" (sería arameo del de antes porque no se entendía un pito a la vela)?, en una asamblea que parecía ser una Misa, pero apenas se podía percibir una mínima piedad, respeto a las rúbricas, seguir el misal un verdadero galimatias, un ¿celebrante? que gritaba como el que mas, y levantaba los brazos como todos los presentes, gente que se caía y de paso se daba cada porrazo contra el piso que movía a compasíon, y una banda de tipos tocando guitarras eléctircas, tambores, batería y cuanto elemento ruidoso se le ocurra. y dos mil incogruensias litúrgicas, digo amigo, ¿que tengo que pensar?, ¿ QUE ESO ES UNA MISA CATOLICA?, lo mas razonable es que es un culto protestante. En el Santo Sacrificio de la Misa esos dislates no suceden, ¿o si suceden?.
Vaya amigo, vaya con toda su emoción protestante, con toda su interpretación escriturística caprichosa a cuestas, vaya...vaya con los pentecostales porque de allí viene y allí va la cosa esa de la renovación carismática, que de católica tiene nada.
Y si me permite, un consejo, piense, reflexione, estudie y métase de lleno en el verdadero Sacrificio de la Misa, después me cuenta lo que es la Gracia y la acción (no la emoción) del Espíritu Santo. Menos brazos levantados y mas rodilla en tierra, no olvide que la gracia supone la naturaleza. MAB
Abusos litúrgicos II
Respecto al comentario que hice respondiendo al anómico que me tilda de chismoso y no se que otra cosa, aclaro lo siguiente:
Insisto en que en las asambleas carismáticas es muy complicado distinguir elementos, actitudes e inclusive, posturas y gestos, que hagan pensar que se está participando de una celebración católica. Que quiere que le diga, es una observación de la realidad, es absolutamente objetivo, y ni hablemos de la Santa Misa, allí y disculpe que reitere, los abusos litúrgicos están a la orden del día.
Esta opinión mia no discute toda la argumentación respecto a los carismas de la iglesia primitiva, de la acción de Espíritu Santo y nada de eso, simplemente que la escenografía es de dudosa catolicidad.
Respecto a juzgar a los que siguen esta tendencia no juzgo a nadie, pobre de mi si lo hiciera, pero y disculpe si soy imprudente, creo obrar con caridad cristiana si señalo que esa práctica puede llevar a una paulatina pérdida de la fe o a una tremenda y, lamentable, confusión doctrinal que nos ponen mas cerca de la herejía protestante que de la Verdad católica, y con mi pobre inteligencia y conocimiento, pero siguiendo el Catecismo, sabemos a donde nos lleva ponernos cerca de la herejía.
Como además intento no ser liberal, no me conformo con decir "y bueh, que cada uno haga lo que quiera o "sienta" (tan de moda en estas épocas emocionales)", cuando el alma está en juego no se puede conformar con posturas liberales o indiferentes.
Por último, anónimo, y que quede claro, yo no me pongo ni soy ejemplo, no acuso, ni anatemizo, simplemente digo lo que es evidente, que se da de patadas con toda la formación tradicional que recibí, con la práctica piadosa que me enseñaron mis mayores, con la necesidad incesante de estar en gracia de Dios por medio de la Santa Misa, confesión y comunión y me duele y escandaliza el desvarío de muchos hermanos en la fe cristiana que llevados por desvariados sacerdotes se van a cualquier parte. No puedo ser indiferente, tampoco pretendo ser mesiánico, pero con mis pobrísimas armas hago lo que puedo. Disculpe mi tono aveces irónico y áspero, algunas veces la sangre puede mas que la sesera, pero, ¿sabe una cosa?, estoy escandalizado y perplejo frente a lo que se ve a diario en materia religiosa y doctrinal y entonces me prendo fuego. Un saludo cordial. MAB
LA ULTIMA CENA DEL SEÑOR
VEA Y LEA Y ENTIENDA Y HAGA LO QUE QUIERA
Juan 13,21-33.36-38.
"Después de decir esto, Jesús se estremeció y manifestó claramente: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará".
Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería.
Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- ESTABA RECLINADO ( una barbaridad seguramente condenable por usted) ( la de ayer también condenable .María ungiendo el Cuerpo de Cristo y SECANDOLO CON SUS CABELLOS...habrase visto semejante acto libertino no?) muy cerca de Jesús.
Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: "Pregúntale a quién se refiere".
El SE RECLINÓ sobre Jesús y le preguntó: "Señor, ¿quién es?".
Jesús le respondió: "Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato". Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote.
En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: "Realiza pronto lo que tienes que hacer".
Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto.
Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: "Compra lo que hace falta para la fiesta", o bien que le mandaba dar algo a los pobres.
Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche.
Después que Judas salió, Jesús dijo: "Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él.
Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto.
Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: 'A donde yo voy, ustedes no pueden venir'.
Simón Pedro le dijo: "Señor, ¿adónde vas?". Jesús le respondió: "A donde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás".
Pedro le preguntó: "¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti".
Jesús le respondió: "¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces".
Déjese de tantas y ame mas hermano en Cristo.
O hágase circuncidar , allí tendrá de sobra de lo que usted sostiene y gusta.Apariencias...!!!
Feliz Pacua de Resurrección
Capitán de Navío de Infantería de Marina Lic. y Mg. Juan Carlos J. Gagliardi
Relaciones entre la Liturgia y la Fe
Después de aclarar que el culto a Dios no es solo externo sino también interno, y que de ser solo externo no aprovecha a quien lo practica, dice Pío XII en su Mediator Dei
Este indiscutible derecho de la Jerarquía Eclesiástica (de regular la liturgia) es demostrado también por el hecho de que la Sagrada Liturgia tiene estrechas relaciones con aquellos principios doctrinales que la Iglesia propone como formando parte de verdades certísimas, y por consiguiente debe conformarse a los dictámenes de la Fe católica, proclamados por la autoridad del Supremo Magisterio para tutelar la integridad de la Religión revelada por Dios.
A este propósito, Venerables Hermanos, queremos plantear en sus justos términos algo que creemos no os será desconocido: el error de aquellos que han pretendido que la Sagrada Liturgia era sólo un experimento del Dogma, en cuanto que si una de sus verdades producía los frutos de piedad y de santidad, a través de los ritos de la Sagrada Liturgia, la Iglesia debería aprobarla, y en caso contrario, reprobarla. De donde aquel principio: La ley de la Oración, es la ley de la Fe.
63. No es, sin embargo, esto lo que enseña y lo que manda la Iglesia. El culto que ésta rinde a Dios es, como breve y claramente dice San Agustín, una continua profesión de Fe católica y un ejercicio de la esperanza y de la caridad: «A Dios se le debe honrar con la fe, la esperanza y la caridad» (2). En la Sagrada Liturgia hacemos explícita profesión de fe, no sólo con la celebración de los divinos misterios, con la consumación del Sacrificio y la administración de los Sacramentos, sino también recitando y cantando el Símbolo de la Fe, que es como el distintivo de los cristianos; con la lectura de los otros documentos y de las Sagradas Letras escritas bajo la inspiración del Espíritu Santo. Toda la Liturgia tiene, pues, un contenido de fe católica, en cuanto atestigua públicamente la fe de la Iglesia.
64. Por este motivo, siempre que se ha tratado de definir un dogma, los Sumos Pontífices y los Concilios, al documentarse en las llamadas fuentes teológicas, no pocas veces han extraído también argumentos de esta Sagrada Disciplina, como hizo, por ejemplo, Nuestro Predecesor de inmortal memoria Pío IX, cuando definió la Inmaculada Concepción de la Virgen María. De la misma forma, la Iglesia y los Santos Padres, cuando se discutía de una verdad controvertida o puesta en duda, no han dejado de recurrir también a los ritos venerables transmitidos desde la antigüedad. Así nació la conocida y veneranda sentencia: «Que la ley de la Oración establezca la ley de la Fe» ("Lex orandi, lex credendi").
65. La Liturgia, pues, no determina ni constituye en un sentido absoluto y por virtud propia la fe católica; pero siendo también una profesión de las verdaderas celestiales, profesión sometida al supremo Magisterio de la Iglesia, puede proporcionar argumentos y testimonios de no escaso valor, para aclarar un punto particular de la doctrina cristiana. De aquí que si queremos distinguir y determinar de manera absoluta y general las relaciones que existen entre la fe y la Liturgia, podemos afirmar con razón: «La Ley de la Fe, debe establecer la ley de la Oración». Lo mismo debe decirse también cuando se trata de las otras virtudes teologales: «En la fe, en la esperanza y en la caridad oramos siempre en continuo deseo» .
(...)
Ciertamente, la Iglesia es un organismo vivo, y por esto crece y se desarrolla también en aquellas cosas que atañen a la Sagrada Liturgia, adaptándose y conformándose a las circunstancias y a las exigencias que se presentan en el transcurso del tiempo, dejando a salvo, sin embargo, la integridad de su doctrina.
76. No obstante lo cual hay que reprochar severamente la temeraria osadía de aquellos que de propósito introducen nuevas costumbres litúrgicas o hacen revivir ritos ya caídos en desuso y que no concuerdan con las leyes y rúbricas vigentes. No sin gran dolor sabemos que esto sucede en cosas no sólo de poca, sino también de gravísima importancia; no falta, en efecto, quien usa la lengua vulgar en las celebraciones del Sacrificio Eucarístico, quien transfiere a otras fechas fiestas fijadas ya por estimables razones, quien excluye de los libros legítimos de oraciones públicas las Sagradas Escrituras del Antiguo Testamento, reputándolas poco apropiadas y oportunas para nuestros tiempos.
]]>![cdata[Mediator Dei]]>![cdata[, de S.S.Pío XII sobre la Sagrada Liturgia
Pregunto: ¿no está acaso el Santo Padre en 1947 anticipando su objeción a los cambios litúrgicos que se pusieron en vigor después del Concilio Vaticano II?
Respecto al Sr. que habla de "apariencias"... ¡qué descaminado, mi amigo, del verdadero sentido de la liturgia su comentario! El culto externo, dice el Papa debe ser tal porque así lo determina la naturaleza humana, debe estar íntimamente ligado a la expresión de la FE (nunca confundir a los fieles sobre las verdades de la FE) y expresar la justa necesidad de dar gloria a Dios al contrario de las ceremonias de hoy en día (que ya casi ni lo son): dar culto a la "dignidad humana".
Pero Dios castiga la presunción humana llevando estas "ceremonias" a niveles grotescos. Para que se vea lo que vale la "dignidad humana" sin Dios.
P.S. El título de Capitán de Infantería de Marina es relevante para discutir desembarcos, no liturgia... digo.
USTED Y LA LITURGIA
Usted deberá saber respecto a la Liturgia que:
Primacía de las celebraciones comunitarias
27. Siempre que los ritos, cada cual según su naturaleza propia, admitan una celebración comunitaria, con asistencia y participación activa de los fieles, incúlquese que hay que preferirla, en cuanto sea posible, a una celebración individual y casi privada. Esto vale, sobre todo, para la celebración de la Misa, quedando siempre a salvo la naturaleza pública y social de toda Misa, y para la administración de los Sacramentos.
Cada cual desempeñe su oficio
28. En las celebraciones litúrgicas, cada cual, ministro o simple fiel, al desempeñar su oficio, hará todo y sólo aquello que le corresponde por la naturaleza de la acción y las normas litúrgicas.
Auténtico ministerio litúrgico
29. Los acólitos, lectores, comentadores y cuantos pertenecen a la Schola Cantorum, desempeñan un auténtico ministerio litúrgico. Ejerzan, por tanto, su oficio con la sincera piedad y orden que convienen a tan gran ministerio y les exige con razón el Pueblo de Dios.
Con ese fin es preciso que cada uno, a su manera, esté profundamente penetrado del espíritu de la Liturgia y sea instruido para cumplir su función debida y ordenadamente.
Participación activa de los fieles
30. Para promover la participación activa se fomentarán las aclamaciones del pueblo, las respuestas, la salmodia, las antífonas, los cantos y también las acciones o gestos y posturas corporales. Guárdese, además, a su debido tiempo, un silencio sagrado.
Normas para la revisión de las rúbricas
31. En la revisión de los libros litúrgicos, téngase muy en cuenta que en las rúbricas esté prevista también la participación de los fieles.
No se hará acepción alguna de personas
32. Fuera de la distinción que deriva de la función litúrgica y del orden sagrado, y exceptuados los honores debidos a las autoridades civiles a tenor de las leyes litúrgicas, no se hará acepción de personas o de clases sociales ni en las ceremonias ni en el ornato externo.
¿Quién lo dijo? y ¿Dónde se dijo?
CONSTITUCIÓN
SACROSANCTUM CONCILIUM
SOBRE LA SAGRADA LITURGIA
FIN
Liturgia
Vea amigo, seamos prácticos, ¿usted considera que hay o no abusos o desviaciones litúrgicas en las celebraciones carismáticas?. Yo reitero lo dicho, considero que si las hay, que las misas son escandalosas y que toda la "piedad", desde las posturas corporales y gestuales, hasta las oraciones, cánticos y latrías (por decirlo de alguna forma, porque de latría no tienen nada) son protestantes, no tienen nada de católico.
Usted me habla del "reglamento", bueno en su detallado articulado tiene la respuesta. Si cree que de esa forma (como los carismáticos en este caso, pero hay ejemplos como para hacer dulce) se celebra y es agradable a Dios, bueno, que quiere que le diga, no me sorprende porque con la misa nueva todo vale y siempre, siempre se encuentra explicación y justificación para cualquier malabarismo, contorsionismo e inventiva que se le ocurra al celebrante, "el guia de la misa", los participantes, el sacristán y las "ministtras de la eucaristía". Creo que este intercambio epistolar no tiene mayor resultado, por mi parte se termina aquí, MAB
LOS FARISEOS ERAN PURISTAS DE LA LITURGIA Y NO TENÍAN AMOR
Evangelio de San Mateo 6,5
"Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas; porque a ellos les gusta ponerse en pie y orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa."
Mateo 23,5
"Antes, todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos..."
Jesús condenó la hipocresía con pretensiones de superioridad moral de los fariseos porque los cegaba y les impedía ver su necesidad de arrepentimiento y de un Salvador.
Muchos fariseos se enorgullecían de su manera estricta de evitar el pecado obvio y externo. Pero se negaban a ver dentro de ellos mismos y a reconocer la presencia de pecado interno que no se encontraba dentro de los límites de sus reglas hechas por hombres. Jesús sabía que a pesar de su obsesión con la perfección externa, se resistían con terquedad a ser conscientes de su corrupción interna y de su necesidad de gracia:
¡ Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad (]]>![cdata[Mateo 23:25-28]]>![cdata[).
Jesús no se relacionó con «pecadores conocidos» como los publicanos porque minimizara el pecado de éstos (]]>![cdata[Lucas 19:1-10]]>![cdata[). Libremente se relacionó con ellos porque sabía que estaban más abiertos al arrepentimiento.
Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos. Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento (]]>![cdata[Mateo 9:10-13]]>![cdata[).
Los «pecadores» conocidos no estaban llenos de orgullo con pretensiones de superioridad moral, escondiendo deliberadamente sus pecados ocultos detrás de una fachada legalista de «justicia». Jesús fue intensamente irónico cuando dijo: «No he venido a llamar a justos al arrepentimiento.» Él sabía que los fariseos no eran justos, pero su apariencia de justicia les impedía aceptar el único remedio para su condición: el arrepentimiento y la fe en Él. Los pecados obvios de los «pecadores públicos» hicieron que fuera más probable que ellos se arrepintieran y buscaran en Jesús las respuestas que necesitaban.
Todos somos pecadores, tanto interna como externamente. Aunque puede que no seamos «pecadores públicos» conocidos, todos compartimos una naturaleza caída y a menudo nos controla la «carne», el –«principio del pecado»– dentro de nosotros (Romanos 8). Las severas advertencias de Jesús a los fariseos hipócritas explicaron claramente que el pecado que ignoramos y negamos no es menos grave en cuanto a sus efectos que el pecado del pecador público.
No sea uno mas de ellos.Es muy grave...!!!
Juan Carlos
Torcían el sentido de la ley,
Torcían el sentido de la ley, como en la ofrenda korban, con esa excusa dejaban de ayudar a los padres. Pero hoy en día hay varias torceduras como la nulidades por ejemplo, le buscan la vuelta para salirse con la suya.
Monumento Semana Santa
Podrían darme alguna precisión litúrgica de cómo debiera ser el Monumento de Jueves Santo? Tipos de adornos, cantidad, que NO puede ponesrse,etc. El año pasado, ví como en una Iglesia, frente al Monumento (o sea en las bancas que se disponen frente a él), se repartía pan y se comía (sentado). Esa costumbre es nueva?Gracias.
No tanto protestantes
Bueno, en Cartagena por ser una ciudad "privilegiada" con este movimiento, y haber visto de cerca el asunto (No para mí, pero sí de muchos amigos que conozco que asisten o asistieron a la RCC), diré que no es que la RCC sea protestante, pero se les parecen bastante, quizá no tanto en la misa (digo acá... no dudo que en otras partes será peor), pero sí en sus encuentros de oración.
Algo bien interesante, por lo escandaloso, es que la mayor parte de la literatura que se usa en la RCC es de autores protestantes (no lo duden), nadie se acuerda de santa Teresa de Avila (para aprender oración, en Las Moradas, por ej) o san Ignacio de Loyola con sus ejercicios espirituales, pero recurren a los métodos de oración de cuanto pastor gringo exista... en doctrina, igual (nadie leería a santo Tomás de Aquino), pero recurrirán a cuanto pastor escriba sobre "maldición generacional", o "iglesia primitiva -o sea, que quisieran que no fuera la Iglesia católica-"
Para muestra, hay que ver que entre un 10% a 20% de los que entran a la RCC terminan en alguna denominación protestante -fui conservador, quizá sea más-. El resto queda allí como nadando entre dos aguas. Algo que me ha llamado la atención de este movimiento es que ya no son tan renovados... es decir, antes los asociábamos a juventud, pero en la actualidad son cincuentones porque los jóvenes o se hacen directamente protestantes, o entran a grupos de parroquia a hacer lo que siempre se hacía (grupos de oración, de rosarios, de adoración al Santísimo los jueves)... yo veo ese movimiento en decadencia.
Una última cosa: cuando dicen que la Iglesia primitiva era carismática... no sé, no creo tanto es afirmación (que la veo más como una forma de excusarse), que lo que entiendo es que el carismatismo en la antigüedad se deformó en la herejía montanista (que me corrijan si estoy mal en esto)
Jesucristo y la condena al fariseismo falto de amor al prójimo
Al examinar la relación de Jesús con los fariseos, he dividido este trabajo en tres partes: <?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />
1. Los fariseos, sus antecedentes y creencias
2. La oposición a Jesús los fariseos
3. La oposición del Señor Jesús a los fariseos
Los fariseos, sus antecedentes y creencias
Los fariseos apareció por primera vez en el siglo II aC Parece que tienen su origen en un grupo llamado los hasidim (los fieles de Dios). Alrededor del 135 aC se les conocía como los fariseos (los separados).
Los fariseos eran los guardianes de la ley de Moisés (La Torá). Ellos creían que el tener la tutela de esta ley era una prueba de que eran el pueblo escogido de Dios, a quien el Mesías vendría. Ellos creían que el Mesías sería un rey terrenal, un hijo de David que Dios iba a levantar. Se establecería un reino terrenal, liberándolos de la romana rule.They también creía que con el fin de permanecer en el favor de Dios, el mantenimiento de la Torá era esencial.
En el "Nuevo Diccionario de la Biblia", dice HL Ellison,
"Básico, a la concepción fariseos de la religión era la creencia de que el exilio de Babilonia fue causado por el fracaso de Israel para mantener la Torá (la ley mosaica), y que su mantenimiento era un individuo, así como un deber nacional".
Debido a esto, los expertos de la ley se puso a "cobertura" de la ley de Moisés con los preceptos a fin de que su violación casi imposible. También añadieron a estas leyes y preceptos, costumbres que se habían transmitido a través de los años. Se llevaron a estos preceptos a tales extremos que la intención original de la ley escrita se perdió a menudo, ha sido hecha sin efecto por las leyes y tradiciones orales que habían traído pulg
HL Ellison dice:
"Todos estos acontecimientos junto con una treintena de las costumbres de" uso inmemorial "que forman la" ley oral "."
Para el fariseo, de mantenimiento de la ley (tanto oral como escrito) lo era todo. La condición del corazón de una persona hacia Dios no era importante. Debido a su estricto apego a las leyes levíticas de pureza, se mantuvieron separados de los gentiles 'pecadores' (de quien miró hacia abajo), por temor a ser contaminado.
En su libro "Estudio del Nuevo Testamento", dice MC Tenney,
"Eran los separatistas o puritanos del judaísmo, que se retiró de todas las asociaciones del mal y trató de dar la obediencia completa a todos los mandamientos de la ley oral y escrita."
Los fariseos dado gran importancia al culto del Templo, pero no tenían ninguna relación personal con Dios. Su adoración era más que la observancia religiosa formal. Esta observancia estricta de la ley escrita y oral (este último a menudo la negación de la anterior) y la religión formal, mientras que sin prestar atención a los motivos del corazón, llevado a la justicia de uno mismo y la hipocresía. Cuando los fariseos se encontró con Jesús, el choque era inevitable.
La oposición de los fariseos a Jesús
Con el fin de entender la oposición de los fariseos a Jesús, es necesario ver cómo se le ve desde el punto de vista de sus creencias.
El Mesías
Los fariseos creían en un rey davídico. Ellos no creían que iba a ser divino. Ellos creían que iba a ser el rey de Israel la nación judía no, un amigo de los gentiles y los pecadores.
La Ley y el sábado
Los fariseos estaban totalmente convencidos de que sus leyes (tanto oral como escrito) y prácticas religiosas eran correctas. La idea del Mesías violar estas leyes era impensable para ellos.
A lo largo de su ministerio, Jesús violó muchas de sus leyes orales. Se mezclaban libremente con los publicanos y pecadores, por lo que él impuro (Lucas 7:39). Comía y bebía con ellos, y fue llamado un glotón y un borracho (Lucas 7:34). Comía con las manos ceremonialmente inmundos (Lucas 11:38). Él rompió las leyes del sábado por la gente de curación, y el maíz rebusca para comer (Lucas 13:14, Mateo 12:1-2). Él perdonó los pecados de la gente, que a los fariseos era una blasfemia (Lucas 5:21). También criticó a los fariseos libremente por su hipocresía y la reivindicación (Lucas 11:37-52).
A los ojos de los fariseos, Jesús era culpable de incumplimiento de la ley y la blasfemia. La idea de que Jesús los critica es un ultraje (Lucas 6:11). También lo vieron como una amenaza tanto a su popularidad y su autoridad sobre el pueblo (Lucas 13:17). Debido a esto conspiró para matarlo.
A lo largo de su ministerio que le preguntaron, tratando de atraparlo en sus respuestas con el fin de entregarlo al gobernador romano (Lucas 11:53). En el "Diccionario de la Biblia", dice D. Eaton,
"Ellos pusieron preguntas de prueba a Él, por ejemplo, en cuanto a la forma de heredar la vida eterna (Lucas 10:25 y siguientes), como para el gran mandamiento (Mateo 22:34 ss, Marcos 12:28 y ss), y en cuanto a la ley del divorcio (Mateo 19:03, Marcos 10:02).
Oposición del Señor Jesús a los fariseos
A lo largo de su ministerio, Jesús se opone abiertamente a los fariseos. Él los denunció públicamente por su hipocresía, la ceguera espiritual, y malos caminos. Los fariseos se le había confiado la custodia de la Torá, que fue un regalo de Dios a Israel.
La ley tenía por objeto permitir a los israelitas a vivir una vida recta. Pero los fariseos habían corrompido a la ley. Haciendo caso omiso de las consideraciones éticas y estar desprovisto de misericordia, que impone una carga intolerable de la observancia legal sobre la gente común. La vida de los Judios se convirtió en la esclavitud a los preceptos legales inventadas por los expertos de la ley.
Jesús condenó a los fariseos por ser cuidadosos a aparecer justo en el exterior, mientras que por dentro estaban llenos de rapacidad y de maldad. En el "Diccionario de la Biblia", dice D. Eaton,
"Lo que hace impuro al hombre es la mala condición de su corazón (Mateo 15:11 ss, Marcos 7:14 ss). Ninguna acción es de cualquier valor moral a menos que sea la expresión de la disposición interior. "
Jesús los llamó guías ciegos que habían cerrado las puertas del cielo, para que ni ellos ni la gente podía entrar. Él constantemente atacado por la hipocresía, llamándolos tontos.
"Pero ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres: pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que son para ir en ...
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y se han omitido lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar de hacer aquello. Ye guías ciegos, que cuelan el mosquito, y tragáis el camello!
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque limpiáis el exterior del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. Fariseo ciego .... Tú "(Mateo 23:13, 23:23-26)
Sin embargo, hay que decir que no todos los fariseos eran hipócritas. Había algunos que eran sinceros los justos. Cuando Nicodemo realmente buscaba la verdad, Jesús le dio la gracia y lo instruyó en el camino de la salvación (Juan 3: 1-21).
En "Estudio del Nuevo Testamento", dice MC Tenney,
"No todos ellos eran unos hipócritas. Nicodemo, el que buscaba con fervor a Cristo durante su ministerio terrenal y, finalmente, compartió con José de Arimatea, la responsabilidad de enterrar el cuerpo de Jesús era un fariseo, "
Pero a la justicia propia, Jesús habló en parábolas para que no iban a entender (Mateo 13:11-15). En muchas ocasiones Jesús hizo referencia a su divinidad, y afirmó su autoridad sobre los fariseos (Juan 10:33, Mateo 12:08).
Refiriéndose a sus planes para matarlo, los comparó a los inquilinos de un viñedo que quería matar al hijo del dueño, con el fin de robarle su herencia (Mateo 21:38). Por último, a sabiendas de las consecuencias, declaró que él era el Hijo de Dios.
Esto fue demasiado para los fariseos de soportar. ¿Cómo pudo este hombre era el Hijo de Dios, un hombre que rompió sus leyes del Sabbath y comía con los pecadores? Para ellos era inconcebible.
"Esto es una blasfemia!", Dijeron.
"¡Crucifícale!" Gritó la gente.
A lo largo de su ministerio, Jesús les había dicho la verdad.
Tal era su ceguera y dureza de corazón que, cuando Dios vino a ellos, ellos no lo saben.
Fariseísmo
La exposición que hace el anónimo autor del post sobre el fariseísmo es esencialmente correcta. Cristo despreció la hipocresía de los fariseos pero no La Ley. "No he venido a abolir la Ley sino a darle cuplimiento pleno". (Mt. 5, 17)
De modo que no podemos coincidir sin algunos matices con la apreciación del comentarista cuando suscribe que "A lo largo de su ministerio, Jesús violó muchas de sus leyes orales.
Una cosa es la Ley y otras las "leyes" (en el sentido de preceptos) que los fariseos fueron adoptando para poner el cumplimiento La Ley de Moisés.
El celo de los fariseos por la Ley no es condenable. Sí lo es la deformación de la Ley que impusieron en su deseo de purismo formal. Pero no todos, recordemos a Gamaliel, maestro de San Pablo y tenido por uno de los más sabios maestros de la Ley, que abogó por los apostoles cuando el Sanedrin pretendía condenarlos. Y otros que se retiraron de la parodia de juicio la noche de la pasión y contribuyeron a su piadoso entierro.
Recordemos también que el proceso en que se condenó a Cristo, fue completamente ilegal y se violaron,]]>![cdata[ según los hermanos Agustín y Joseph Lémannn]]>![cdata[, ambos sacerdotes católicos conversos del judaísmo y especialistas en la Ley Mosaica, más de 27 preceptos legales. Es decir, que el celo por la ley no reinaba entre los fariseos que Cristo condenaron a Cristo.
El origen del fariseísmo como grupo religioso es noble: se busca la pureza de la doctrina y un más estricto cumplimiento. Su derivación en cambio, es trágica, porque se llega a un formalismo vacío y naturalmente a un corazón muy alejado de Dios.
La aplicación que el comentarista quiere hacer del fariseísmo al tradicionalismo, que es obvia aunque no explícita, resulta un expediente demasiado simplista.
Si quiere decir que hay fariseos entre los tradicionalistas, pues coincidimos totalmente.
Si quiere decir que el tradicionalismo es una forma de fariseísmo, entonces no coincidimos en absoluto.
Como hemos dicho muchas veces, "sin la Fe no es posible agradar a Dios" (Hb. I, 6). Y el celo por la pureza de la Fe es condición necesaria (no suficiente) para agradar a Dios. Por eso la Fe debe estar impregnada por la caridad: "Para que ya no seamos niños fluctuantes y llevados a la deriva por todo viento de doctrina, al antojo de la humana malicia, de la astucia que conduce engañosamente al error, sino que, andando en la verdad por la caridad en todo crezcamos hacia adentro de Aquél que es la Cabeza, Cristo." (Ef. IV, 14).
Como se ve, el Apóstol nos previene contra el deseo de la verdad sin la caridad. Pero también nos previene contra el dejarnos llevar por todo viento de doctrina al antojo de la humana malicia que conduce engañosamente al error...
Si el celo por la doctrina y por el culto divino no está impregnado de la Caridad podemos caer en el fariseísmo, o en el celo amargo o la dureza de corazón. Pero no es por el deseo de ser fiel a la doctrina o a la herencia apostólica (principalmente la liturgia) sino porque no crecemos hacia adentro de Aquél que es la Cabeza, Cristo.
Este matiz no es nada despreciable, sino clave para entender el espíritu del tradicionalismo. (Válido también y especialmente para los tradicionalistas).
Reproduzco abajo el pasaje de los Hechos en que Natanael defiende a los apóstoles que el Sanedrín pretendía condenar. Creo que es el espíritu que debería presidir todo juicio de los buenos católicos sobre el tradicionalismo:
"Se levantó en el Sanedrín un fariseo llamado Gamaliel, maestro de la Ley, estimado por todo el pueblo, y mandó hacer salir un momento a aquellos hombres. Y les dijo: Israelitas, tened cuidado de lo que vais a hacer con estos hombres. Porque hace poco se levantó Teudas, que decía ser alguien, y se le unieron unos cuatrocientos hombres; lo mataron y todos sus seguidores se disgregaron y quedaron en nada. Después de él se levantó Judas el Galileo en los días del empadronamiento, y arrastró al pueblo tras de sí; murió también y todos sus seguidores se dispersaron. Así pues, os digo ahora: apartaos de estos hombres y dejadlos, porque si este designio o esta obra procede de hombres se disolverá; pero si es obra de Dios no podréis acabar con ellos; no sea que os encontréis luchando contra Dios. Se mostraron de acuerdo con él."
Hechos de los Apóstoles V,34-39